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Navegamos en el ARA Almirante Irízar en preparación para la campaña antártica

Texto y fotos: Santiago Rivas


Entre el 13 y el 18 de octubre pasados Pucará Defensa tuvo la oportunidad de embarcar en el rompehielos ARA Almirante Irízar para participar de las distintas pruebas que se realizaron luego de los trabajos de mantenimiento realizados en el Arsenal Naval Puerto Belgrano. La navegación entre la Base Naval Puerto Belgrano y el Apostadero Naval Buenos Aires sirvió también para calificar a los seis pilotos de helicópteros Sea King que embarcarán en el buque en la próxima campaña.

El buque había ingresado al dique Nº2 de Puerto Belgrano en el mes de julio pasado para que se le realice el mantenimiento general que se efectúa cada dos años. Terminado el mismo, se aprovechó el traslado hacia Buenos Aires para probar todos los equipos del buque, evaluar el mantenimiento realizado y registrar cualquier novedad que pueda surgir, para que sea corregida antes del inicio de la campaña.



En la madrugada del día 13 de octubre, el buque soltó amarras y dejó Puerto Belgrano, iniciando por la tarde las primeras pruebas de puertas estancas, comunicaciones interiores y otras, además de efectuarse el primer rol de abandono y de hombre al agua. Posteriormente se fondeó en la zona El Rincón, en donde se efectuó el rol de embarcaciones menores, en el que pudimos aprovechar para realizar una producción fotográfica del buque. Por la noche, se probaron las luces de la cubierta de vuelo, los proyectores Ibak, el radar Plessey y los equipos de comunicaciones.


Prueba de las luces de la cubierta de vuelo.

Al día siguiente el buque zarpó y se mantuvo maniobrando en las cercanías de la boca de la ría de Bahía Blanca, realizándose por la tarde la calificación de pilotos de Sea King de la 2º Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros. Llamó la atención que las mismas se realizaron con el helicóptero característica 2-H-239, que estuvo muchos años fuera de servicio y fue recuperado por la unidad. Éste es uno de los dos Agusta AS-61D que aún mantiene la fuerza (el otro es el 2-H-238) del total de cuatro incorporados en 1987.



El Sea King realizó unas seis aproximaciones, aterrizajes y despegues por piloto a calificar.

Hacia la tarde se efectuó un ejercicio de tiro con ametralladoras Browning M2 de 12,7 mm y fusiles FAL y FAP, sobre un marcador fumígeno lanzado al mar, alrededor del cual el buque fue evolucionando durante el ejercicio.

Posteriormente, el buque puso rumbo hacia Mar del Plata, navegando toda la noche, durante la cual se hizo un ejercicio de uso de pirotecnia, lanzándose distintos tipos de bengalas y marcadores de humo para adiestrar a la tripulación y personal en comisión.

El día 15 el rompehielos operó frente a la ciudad de Mar del Plata, continuando con las pruebas de distintos sistemas, las cuales culminaron el día 16, cuando, a última hora, cuando se alcanzó el pontón Recalada en la boca del Río de la Plata, con el Cerro San Antonio, junto a la ciudad uruguaya de Piriápolis, a la vista.


Preparando la ametralladora de 12,7 mm para el ejercicio de tiro.

Tras embarcar el práctico de río, durante la madrugada se navegó hasta Rada La Plata, en donde se fondeó y se realizó la ceremonia de entrega de espadas a suboficiales ascendidos. Finalmente, a las 7 de la mañana del día 18 el buque amarró en la Dársena Norte del Puerto de Buenos Aires.

Concluidas con éxito las pruebas, el buque inició el alistamiento para la campaña antártica, que se estima que comience con la zarpada del rompehielos hacia el 15 de diciembre.


Durante la navegación dialogamos con el comandante del buque, Capitán de Navío Claudio Musso Soler, que explicó lo que se fue realizando durante la navegación y la etapa de mantenimiento. “Todas las campañas antárticas tienen una etapa de alistamiento durante el año. Desde que llegamos de la campaña hasta después de la licencia antártica que hacemos para que descanse la tripulación, empieza el período de alistamiento de la unidad para la próxima campaña. Además, cada dos años se hace un dique de carena. Esto es sacar el buque del agua y revisar todas las válvulas de casco, de las que hay más de 20. El buque tiene más de cien válvulas en total, entre las de más de 4 pulgadas y menos de 4 pulgadas. Todo eso se hace en el taller del Arsenal de Puerto Belgrano. Se pinta la obra viva, que es la parte sumergida del buque, y la obra muerta, que es la parte naranja, y la parte color crema que es la superestructura del castillo. Todo ese trabajo se hace en dique seco, más allá de todo lo que es mantenimiento de los motores principales, que este año hicimos dos de los cuatro, y un mantenimiento mayor de uno de los auxiliares. Esta maniobra lleva más o menos 90 días; nosotros llegamos a Puerto Belgrano el 18 de junio, entramos al dique el 26 de julio y salimos el 1º de octubre. Se reparó todo lo que había que reparar, el arsenal se portó muy bien. Se reparó la antena del radar Plessey AWS-2, la antena de HF, todo el puente integrado y la electrónica. Hicieron mantenimiento de 345 salvavidas, 4 balsas blancas y con las balsas Viking, las inflables, tenemos cuatro de esas.


Ceremonia de entrega de espadas a suboficiales ascendidos.

El mantenimiento de las máquinas es el 50 por ciento del trabajo, hay más de 150 válvulas, trabajaron los enfriadores de placas, los motores principales, los motores auxiliares, motores fuera de borda. El buque tiene cuatro motores principales, los MAN. También tiene tres motores diésel auxiliares, para cuando el buque está en puerto o fondeado. Cuando se está navegando no se usan los auxiliares, sino solo los principales, con un motor se va hasta a diez nudos, con dos motores a doce nudos, con tres a catorce nudos y con cuatro motores a diecisiete nudos y medio. Pero eso no es lo importante, lo importante es la potencia que entregan a la hélice o al motor de propulsión para romper hielo. Cuantos más motores tengo, más potencia tengo para embestir. Se genera el torque necesario a través de un convertidor de frecuencia.

Una vez que terminó el trabajo en el dique es hace una prueba de máquinas. Esa prueba, que es la que estamos haciendo, requiere navegar. Esa prueba de máquinas dura 5 días y probamos todos los sistemas que se necesita tener claro que funcionan para la campaña, por suerte fue muy satisfactorio” explicó Musso Soler.


Plana mayor del ARA Almirante Irízar en la proa del buque, fondeados en Rada La Plata.

Pucará Defensa: ¿Cómo sigue el alistamiento hasta que inicia la campaña?

Capitán Musso Soler: Apenas llegamos empieza el alistamiento final. Nosotros tenemos algunos servicios que necesitamos hacerlos en Buenos Aires, y se van a hacer a partir del 18 de octubre, están contratados y autorizados y duran casi 60 días, porque está previsto zarpar el 15 de diciembre, esa es la fecha que están manejando mis superiores, hasta el 1º de abril.


PD: ¿Cómo los afectó la pandemia?

CMS: El año pasado tuvimos la mala suerte de tener 30 casos de COVID, todos bien por suerte, todos internados en el Hospital Naval, por supuesto. Si se descubría un caso positivo la orden era internarlo en el Hospital Naval, pasaban unos 5 días en observación, y si tenía síntomas leves tenía que ir a su casa a cuarentenarse. Pero tuvimos un caso solo, un cabo principal cocinero, que estuvo grave. Estuvo internado con respirador cuatro días, estuvo muy mal, y, por suerte el quinto día paso a la habitación común y al sexto día estuvo en la casa haciendo cuarentena. ¿Cómo fue la cuarentena? En un buque que tiene 116 tripulantes tuve que hacer burbujas, en cada camarote, que tengo 83 camarotes, vivían de a dos como mucho. Comían en los camarotes por turno, primero uno y después el otro. Y puse un trocista, que un hombre que vive a bordo, y uno local. Siempre dormía uno solo. Tuve que poner a veces dos trocistas, pero no hubo contagios. Comer en los camarotes, dormir de a uno o de a dos y todo el mundo circulando con barbijo en todo momento. Fue duro. Fue muy duro porque empezamos en febrero del año pasado, llegamos a diciembre y nos cuarentenaron 15 días. La mitad de la tripulación en el buque y la otra mitad en el CAECOPAZ, en Campo de Mayo. Y mitad de los científicos acá y mitad en CAECOPAZ. Porque el buque no tiene capacidad para tener 300 personas en muelle. Navegando es distinto porque tenés horarios. El 33 por ciento de la gente está durmiendo, otro 33 haciendo guardia y el resto comiendo o descansando. No hay gente 100 por ciento despierta que come a la misma hora, que duerme a la misma hora. Entonces 300 no se puede.



PD: ¿Se va a hacer igual este año?

CMS: Espero que no. Tenemos a todos vacunados con Astra Zeneca, se supone que no va haber la cuarentena estricta del año pasado. Debería ser normal y no creo que se tome esa medida porque estamos para cuatro meses. El año pasado zarpamos y no pudimos bajar a ningún puerto. La misión principal era no llevar el virus a la Antártida y la cumplimos a rajatabla. Fuimos uno de los pocos países. Argentina tuvo la suerte de que ningún buque que fue la Antártida ni los aviones metieron el virus, y eso fue reconocido internacionalmente.



PD: ¿Cómo ve los desafíos que tiene la Argentina en relación a la Antártida?

CMS: Yo creo que deberían interesarse más. Hay una Dirección Nacional Antártica y un Instituto Antártico Argentino que todos los años van a la Antártida a hacer ciencia. Todo el apoyo que tienen del Ministerio de Relaciones Exteriores es grande y tienen una base, que es la base por excelencia, que es Carlini. Y ahí invernan 30 o 40 científicos. Las demás bases yo creo que necesitan un poco más de ciencia.


PD: Porque uno ve que los países de la región vienen creciendo mucho y nosotros nos venimos quedando.

CMS: Considero que está bien encaminado, hay muchos proyectos, muchos trabajos de científicos muy buenos, arqueólogos, geólogos, biólogos marinos, que se publican en revistas internacionales, comparados con otros países no vamos muy lejos.






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Pucará Defensa

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