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Simuladores Hornero: La empresa que ofreció un simulador para el Pampa hace una década


Por Gonzalo Mary

 

Hablamos con Sergio García, gerente de distribución de Simuladores Hornero, quien se refirió a la empresa, el simulador que hicieron para el Pampa y sus otros proyectos.

 



Pucará Defensa: ¿Qué es Simuladores Hornero? ¿Cuándo surge? 

Sergio García: La historia de Simuladores Hornero está estrechamente ligada a las experiencias de dos o tres personas que comenzamos hace más de 20 años adentrándonos en el mundo de la simulación. En aquel entonces, los únicos simuladores disponibles en la Argentina eran los de Aerolíneas Argentinas y un par de simuladores de la Segunda Guerra Mundial dispersos por el Gran Buenos Aires.

En 2005 logramos desarrollar nuestro primer equipo certificado para instrucción: el Hornero AN1, un entrenador terrestre de vuelo por instrumentos para el Cessna 172. Desde entonces continuamos expandiendo nuestra gama de equipos, centrándonos especialmente en el entrenamiento de vuelo por instrumentos, que era lo único que se hacía fuera de Aerolíneas Argentinas acá en Argentina.

 

PD: ¿Qué tipos de simulador construyen?

SG: Existen tres tipos de entrenadores terrestres: el PCATD (Personal Computer Advanced Trainer Device), diseñado para el vuelo por instrumentos; los Full Flight Simulator, utilizados por Aerolíneas Argentinas en Ezeiza; y los FTD (Fly Training Device), los cuales fabricamos nosotros.

La distinción principal entre los últimos dos radica en que, en los Full Flight Simulator de Clase D, salís del simulador y ya podés volar, mientras que, en nuestros FTD, la instrucción se lleva a cabo principalmente en el simulador, con la necesidad de realizar solo un mínimo de prácticas en la aeronave. Esto supone un costo considerablemente menor para los pilotos, ya que prácticamente solo necesitan realizar el examen en el avión después de completar su formación en el simulador.

 



PD: ¿Simuladores para qué tipo de aeronaves fabrican?

SG: En 2009, ante la carencia de un simulador de helicóptero en el país, más allá del FRASCA del Ejército, decidimos fabricar un simulador para el MBB Bo105, no solo para vuelo por instrumentos, sino también para entrenamiento específico en la aeronave. Este fue el primer simulador de vuelo fabricado en Argentina y certificado para aeronave tipo. Ha tenido una excelente acogida y seguimos manteniéndolo operativo hasta el día de hoy. Actualmente, este simulador es utilizado por los pilotos navales colombianos y la Fuerza Aérea del Perú.

En 2012, iniciamos el proyecto del Air Tractor 802. Este avión desempeña dos roles fundamentales en el país: como aeroaplicador y como bombero. Dado su peso superior a 5.700 kg, también cuenta con certificación como aeronave tipo. A pesar de algunos contratiempos, gracias al impulso de un importante operador en el país, AgSur, pudimos retomar el proyecto con el respaldo de la fábrica Air Tractor, con la cual establecimos acuerdos de confidencialidad y compartimos una gran cantidad de información. Este simulador fue homologado por la ANAC y certificado por la fábrica de la aeronave.

El Air Tractor 802 es un avión turbohélice, y la instrucción en aviones de turbina, tanto reactores como turbohélice, presenta muchas deficiencias en general. Uno de los mayores desafíos es el arranque, ya que un error puede resultar en un costoso reemplazo de hasta 200.000 USD. Nuestro simulador ofrece ahorros significativos, ya que permite practicar sin incurrir en gastos de reposición que podrían alcanzar los 2 o 3 millones de dólares en tan solo 30 minutos de vuelo.

Concluyendo la campaña de aeroaplicación, estamos a la espera de que los aeroaplicadores vengan para recibir instrucción en nuestro simulador.

 



PD: ¿Cuál es su historia con el Pampa?

SG: Alrededor de 2010, desarrollamos un prototipo de simulador para el Pampa. En ese momento, el ingeniero Lucchini, quien había sido el jefe de ensayos en vuelo del Pampa y acumuló más de 400 horas como copiloto junto al piloto de prueba Rojo Marzialetti, tuvo la oportunidad de evaluar nuestro trabajo. 

Lucchini quedó sorprendido por el rendimiento del simulador. Utilizamos datos del manual de vuelo del Pampa obtenidos de la biblioteca de Aeroespacio y trabajamos en conjunto con ingenieros aeronáuticos para tomar medidas del modelo a escala 1:1 que se encuentra en el Museo Aeronáutico de Morón. Con la ayuda de Lucchini, logramos calibrarlo y mejorar su funcionamiento en un 20%. 

El simulador fue llevado al Instituto Nacional de Medicina Aeronáutica y Espacial, donde durante una semana pilotos de las distintas fuerzas lo pusieron a prueba. Incluso recreamos situaciones en portaaviones, donde los navales hacían toque y despegue. 

Entre 2013 y 2014, presentamos nuestro proyecto de simulador de Pampa en FAdeA, pero lamentablemente fue descartado. Sin embargo, recientemente, a finales del año pasado, lanzaron su propio simulador. La principal diferencia entre su simulador y el nuestro, como el simulador de Air Tractor, radica en el campo de visión, aunque ambos cuentan con el mismo nivel de certificación. 

 

PD: ¿Actualmente en qué proyectos están trabajado?

SG: Con respecto al simulador del Air Tractor, recibimos visitas de interesados tanto de Uruguay como de Chile. Actualmente, estamos en conversaciones con la ANAC para obtener las habilitaciones necesarias. Los potenciales clientes ya han tenido la oportunidad de inspeccionar y probar el simulador. Estamos en espera de los trámites para avanzar con las negociaciones.

 

PD: ¿Producen algún otro tipo de simulador?

SG: Por el momento, nuestra operación se centra en estos simuladores. Sin embargo, estamos abiertos a desarrollar y vender simuladores según la demanda de nuestros clientes. Por ejemplo, si un cliente solicita un simulador para la aeronave B-200, estamos dispuestos a fabricarlo.

El Ente de Desarrollo Aeronáutico de San Luis cuenta con tres de nuestros simuladores: B-200, Archer y Seneca. Estos simuladores originalmente fueron adquiridos en Estados Unidos y estuvieron inactivos en Quilmes durante aproximadamente 5 o 6 años. Nosotros nos encargamos de revitalizar y modificar estos equipos basándonos en los simuladores originales. Aunque son una combinación de tecnología estadounidense y nuestra propia tecnología, nosotros somos los responsables de esos equipos.

Dejando de lado un poco la aviación estamos desarrollando un simulador profesional de automóviles de competición, similar al que Dallara posee en Miami.

 



PD: ¿Qué capacidades tienen estos simuladores?

SG: Todos nuestros simuladores ofrecen la posibilidad de realizar procedimientos normales, anormales y de emergencia. En el caso de los simuladores de helicóptero, además del vuelo por instrumentos, permiten simular una variedad de escenarios operativos, como operaciones en tierra, en zonas confinadas, como entre edificios o montañas, en embarcaciones en la popa de buques y en portaaviones.

A pedido de una empresa hemos incorporado la simulación de plataformas petrolíferas a nuestro programa. Esto es único entre los simuladores disponibles en el país y es de gran importancia, ya que simula una amplia gama de condiciones meteorológicas y obstáculos.

En el caso del Air Tractor, aunque no hay vuelo por instrumentos, proporcionamos un horizonte artificial y los instrumentos básicos necesarios para vuelo por instrumentos, especialmente útiles para los bomberos que pueden encontrarse con situaciones de humo que los desorienten, una solicitud directa de la ANAC.

Una vez que el piloto se familiariza con el vuelo del avión, se enfoca en entrenarse para desempeñar su función específica, ya sea como aeroaplicador o bombero, en una variedad de escenarios. También estamos incorporando capacidades para aviones anfibios.

En cuanto a los modelos de Air Tractor, existen cuatro, desde el 402, el 502, el 602 y el 802, con diferentes capacidades de carga. Solo el modelo 802 está certificado como aeronave tipo debido a su peso superior a 5700 kg, mientras que los demás modelos operan bajo el mismo principio, con la diferencia principal en su capacidad de carga.

 

PD: ¿Cuáles fueron los principales desafíos técnicos y del desarrollo de este equipo?

SG: El desafío técnico que enfrentamos al desarrollar y construir un simulador radica en garantizar que su funcionamiento emule fielmente el manual de vuelo de la aeronave. Para lograr esto, es crucial contar con un programa de simulación confiable. En nuestro caso, utilizamos el X-Plane, que está certificado por la Federal Aviation Administration (FAA).

Además, hemos colaborado estrechamente con la compañía desarrolladora del X-Plane para incorporar al programa funcionalidades específicas que requeríamos y que no estaban disponibles inicialmente.

Es fundamental que el simulador se comporte de manera consistente con la aeronave real, ya que esto es imprescindible para obtener la certificación correspondiente. Para asegurarnos de ello, realizamos pruebas tanto objetivas como subjetivas.

Las pruebas objetivas consisten en cumplir ciertos parámetros establecidos en el manual de vuelo, como el tiempo necesario para alcanzar la máxima potencia del motor o el régimen de ascenso en condiciones estándar a nivel del mar. Adaptamos nuestro programa de simulación para que cumpla con estos parámetros.

Por otro lado, las pruebas subjetivas implican la evaluación del simulador por parte de pilotos designados por la ANAC y, previamente, por nuestros propios pilotos. Hemos logrado superar con éxito estas pruebas en todos nuestros simuladores: el del Pampa, el de helicóptero y el del Air Tractor.

 



PD: ¿Cómo ve el futuro de la Compañía?

SG: Simuladores Hornero está comprometida a seguir el desarrollo de la aviación en Argentina. A medida que la industria aeronáutica avance y se estabilice, nuestra empresa seguirá el mismo camino. Contamos con la capacidad, los recursos y el profesionalismo necesarios para estar a la altura de cualquier desafío.

Nuestro objetivo es consolidarnos como líderes en el sector. Todas las condiciones están dadas para lograrlo.

Uno de los mayores desafíos en la aviación es la falta de estadísticas sobre accidentes evitados. La clave para prevenir accidentes, además del mantenimiento adecuado de las aeronaves, radica en contar con tripulaciones altamente capacitadas.

Existe un dicho que resume esta idea: “Si piensas que el mantenimiento es costoso, prueba con un accidente”.

 

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