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El nuevo poder aéreo de Sudamérica: ¿reequilibrio militar hacia los estándares de la OTAN?

hace 58 minutos
14 min de lectura

 

Por Juan Pablo Toro - Senior Fellow de AthenaLab.

 

El nuevo mapa aéreo sudamericano

Con el desierto más árido del mundo como telón de fondo, una coalición aérea enviada desde “Blue land”, con mandato de las Naciones Unidas, se enfrenta a las fuerzas de “Red land”, que han agudizado la crisis humanitaria que ya vivía “Green land” al invadirla para concretar la “reintegración histórica” de territorios. El país agresor es gobernado por el eterno presidente “Vitaly Mirov” que dentro de su arsenal cuenta con aviones Su-27 y YAK-130.

Con la participación de aeronaves de Argentina, Brasil, Colombia, Estados Unidos, Paraguay y del país anfitrión, Chile fue sede el ejercicio aéreo multinacional Salitre entre junio y julio, el más importante de la región, donde las fuerzas aéreas participantes se entrenaron en operaciones combinadas, misiones aire-aire y de ataque a tierra, a la vez que probaron su capacidad para trabajar dentro de estructuras de mando y control coordinadas empleando planificaciones y procedimientos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

En su quinta edición, el ejercicio se realizó en un contexto muy diferente al de su versión inicial de 2004. A nivel global, hoy se observan dos grandes conflictos en el Medio Oriente y en Europa, donde el poder aéreo es fundamental para golpear objetivos a distancia y proteger activos militares fijos y móviles. Mientras en Sudamérica algunas fuerzas están renovando sus vetustas flotas de cazas, mejorando sus capacidades tecnológicas existentes incorporando el dominio espacial en sus operaciones y fortaleciendo su logística.

El primer despliegue internacional de los F-39 Gripen E/F brasileños,[1] producidos en conjunto por el fabricante aeronáutico Embraer y la sueca Saab, refleja bien este impulso hacia la adquisición de material militar en la región. Otros ejemplos elocuentes son: Argentina compró F-16 de segunda mano provenientes de la Fuerza Aérea danesa, con entregas iniciadas el año pasado y vuelos de prueba ya en curso; Perú aprobó recientemente un plan de compra de F-16; y Colombia se prepara para recibir cazas Gripen durante los próximos seis años. Chile, el mayor operador de F-16 de América del Sur, se apresta a retirar su flota de F-5, lo que podría derivar en la adquisición del Block 70, el modelo más avanzado del F-16.



Este último país, además, ha vivido una intensa temporada de operaciones conjuntas que incluyó este año el reabastecimiento en vuelo de dos F-35 estadounidenses por parte de su KC-135 Stratotanker,[2] mientras escoltaba a esas aeronaves rumbo a una exhibición aérea en Santiago, maniobra que repitió con F-16 venidos a Salitre V. También ha aprovechado el ejercicio para emplear nuevas capacidades satelitales en conjunto con sus pares norteamericanos.

Mirados en conjunto, estos desarrollos tienen amplios alcances en términos de consolidación de alianzas estratégicas para Chile, en el marco de un avance regional más amplio hacia la integración del poder aéreo bajo estándares compatibles con los de la OTAN. Pero a la vez, obliga a pensar en cómo Latinoamérica avizora el desafío de proteger sus cielos.

En la actualidad, no se percibe una amenaza directa a la región en su conjunto y el potencial de conflictos armados interestatales es bajo, dado que las disputas territoriales pendientes suelen resolverse por la vía diplomática o ante tribunales internacionales. De hecho, los últimos combates aéreos se registraron en 1995, durante la breve guerra entre Ecuador y Perú por un territorio amazónico. La Fuerza Aérea ecuatoriana dio cuenta del derribo de un A-37B Dragonfly y dos cazabombarderos Su-22 peruanos por parte de sus pilotos de Kfir y Mirage F1, respectivamente, aunque desde Lima arguyen que los Sukhoi fueron víctimas de fuego antiaéreo y fallas técnicas.

Desde entonces, las fuerzas aéreas locales han concentrado sus operaciones en el bombardeo de campamentos insurgentes, en el caso de Colombia y Perú, y en la interceptación de avionetas sospechosas de transportar drogas que no responden a los canales de comunicación. En algunas ocasiones, estos dos países, al igual que Brasil y Venezuela, han derribado naves en vuelo, en una práctica que, por lo general, no requiere cazas sino turbohélices.

Como sea, la aspiración regional a un mayor y mejor poder aéreo es geopolíticamente significativa, pues coloca a cinco países vecinos de América del Sur en condiciones de alcanzar estándares de interoperabilidad con la OTAN tras décadas de manejar flotas heterogéneas. De hecho, el comandante en jefe de la Fuerza Aérea de Chile, general Hugo Rodríguez, afirmó en el contexto de Salitre V, que uno de los objetivos era “hablar un lenguaje común” y ese lenguaje es el mismo que emplea la Alianza Atlántica.

También las nuevas adquisiciones llevan a pensar en cómo se reconfigurarán los equilibrios regionales en el dominio aéreo.

Este proceso también puede interpretarse como parte de un reajuste más amplio de la arquitectura de seguridad hemisférica. Estados Unidos ha buscado reconstruir una estrategia de seguridad para América Latina basada en socios regionales más capaces, interoperables y equipados con sistemas occidentales, fortaleciendo así la cooperación militar de largo plazo sin necesidad de ampliar formalmente la OTAN hacia la región.[3]

Durante décadas, Chile gozó de una superioridad única gracias a sus F-16, asistidos por aviones de alerta temprana E-3D Sentry y de reabastecimiento KC-135 Stratotanker, frente a sus vecinos Argentina y Perú, que ahora sumarán una flota de combate de capacidad casi equivalente. Colombia, por su parte, reducirá su disparidad frente a Venezuela y su veintena de Sukhoi Su-30MK2 y antiguos F-16, aunque en la práctica estos últimos no hicieron nada para interceptar a las aeronaves estadounidenses que ingresaron a Caracas para capturar al dictador Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.

 


Chile: el operador experto del F-16

Chile es ampliamente reconocido como el ejemplo más logrado de transición desde una flota mixta hacia una dominada por un único caza occidental moderno. A comienzos de la década del 2000, modernizó su aviación de combate con rapidez, reemplazando el F-5 estadounidense, el Hawker Hunter británico y el Mirage francés, todos en algún momento operados por fuerzas aéreas miembros de la OTAN y conformes con sus acuerdos de estandarización (STANAGs). El paso al F-16 simplificó la logística y abrió la interoperabilidad con fuerzas amigas, en especial con Estados Unidos, con quien la Fuerza Aérea de Chile (FACH) ha cultivado sólidos lazos.

Integrarse al ecosistema del F-16 amplió el acceso chileno a una extensa base global de usuarios, lo que facilita las actualizaciones de las células, del armamento (sistemas tipo AMRAAM y JDAM) y el acceso a escuelas de entrenamiento junto a contrapartes de la OTAN. La actualización M6.6 que actualmente desarrolla Lockheed Martin[4] sobre la flota de F-16 MLU mejorará el radar y los sensores de aviónica, llevando la ya consolidada experticia de la FACH a los más altos niveles de disponibilidad operacional.

El siguiente paso es el retiro de la flota F-5 Tiger III desplegada en el sur del país, lo que abrirá la puerta a opciones de reemplazo que probablemente conduzcan al modelo Block 70/72, permitiendo a Chile contar con una flota enteramente integrada de más de 55 F-16. De todas formas, el gobierno y la FACH han hecho referencia a un reemplazo en el mediano plazo, sin mencionar el Block 70 y tampoco descartando otras alternativas.[5]

 

 

Realineamiento de Perú y Colombia

La adquisición por parte de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) de 24 nuevos F-16 en variante Block 70, sacudió el escenario regional, dejando fuera a Saab, que competía con el Gripen, en favor de Lockheed Martin,[6] en una venta autorizada por el Departamento de Estado estadounidense en 2025. Sin embargo, una importante controversia política y diplomática estalló entre Lima y Washington cuando el presidente interino José María Balcázar canceló abruptamente la ceremonia de firma programada y postergó el acuerdo hasta la próxima administración, argumentando que un compromiso de tal magnitud no debía ser asumido por un gobierno en retirada. Las tensiones con Washington se agudizaron, con el embajador estadounidense advirtiendo de consecuencias si Perú actuaba “de mala fe”, lo que evidenció el peso geopolítico del acuerdo.[7] Finalmente, el gobierno peruano confirmó la compra, aunque a costa de la renuncia de los ministros de Defensa y Relaciones Exteriores.

La flota peruana, envejecida y heterogénea, con MiG-29 soviéticos y Mirage franceses, generó con el tiempo graves problemas logísticos derivados de dos cadenas de suministro completamente distintas, agravados por una línea de suministros rusa cada vez menos confiable en el contexto de las sanciones post-invasión a Ucrania. El actual realineamiento militar peruano hacia Estados Unidos se considera un pivote estratégico que abandona el sistema de doble origen, en vías de desaparición, para adscribirse a un ecosistema único. Sin embargo, se trata de una transición técnicamente exigente: la FAP deberá adoptar nuevas doctrinas y sistemas de entrenamiento, y sostener una cultura logística disciplinada y costosa.

Perú podría posicionarse por delante de sus vecinos con el Block 70, pero solo si logra absorber plenamente el ecosistema del avión en la próxima década, considerando que un programa de formación de pilotos tarda entre cinco y diez años en generar aviadores con la experiencia suficiente para explotar al máximo las capacidades avanzadas de la aeronave.

Colombia, por su parte, enfrentó un riesgo similar, aunque no solo de modernización, sino también de brecha de capacidad real. Su flota de Kfir de fabricación israelí completó un largo proceso de reemplazo que finalmente se orienta hacia un pivote europeo, con el Gripen de Saab, que se sumará al Super Tucano brasileño que ya opera la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) en roles de ataque ligero. Colombia evaluó el F-16, respaldado en su momento por Washington, pero, a diferencia de Perú y Argentina, no optó por la alternativa estadounidense, pese a la estrechísima relación entre sus fuerzas militares producto de años de combate al narcotráfico y las insurgencias. El acuerdo firmado por 17 cazas Gripen E/F (15 monoplazas y 2 biplazas) se valoró en US$3.600 millones e incluye capacitación y cooperación industrial con Suecia y, potencialmente, con otros países de la OTAN que operan el Gripen.[8]

Colombia es el único país latinoamericano con estatus de socio global de la OTAN,[9] lo que lo distingue en la región. Asimismo, el acercamiento a Brasil, que ya opera el Gripen E, ofrece un ecosistema de soporte futuro por fuera de la plataforma centrada en Estados Unidos, aunque igualmente compatible con los estándares de la Alianza. Suecia es ahora miembro de la OTAN y su fuerza aérea ha diseñado los modelos Gripen C/D y la nueva generación E/F garantizando el cumplimiento de los STANAGs y otros estándares clave de interoperabilidad. Perú, Colombia y Brasil no consideraron seriamente la adquisición de cazas no occidentales en esta ronda, lo que es una tendencia consistente que favorece a los fabricantes estadounidenses y europeos a expensas de los rusos.

 


Argentina reconstruye su capacidad

El poder aéreo argentino, en estado de colapso, inicia una reconstrucción favorable tras una larga historia que incluyó el Mirage francés, el Dagger (variante israelí del Mirage) y el A-4 Skyhawk estadounidense. Con el retiro del Mirage en 2015, la Fuerza Aérea Argentina (FAA) quedó sin cazas supersónicos, lo que cerró una década sin capacidad de combate real. Los intentos de reemplazo incluyeron el JF-17 de fabricación chino-pakistaní y el FA-50 coreano, pero el realineamiento geopolítico más cercano a Occidente allanó el camino para una venta aprobada por Estados Unidos de F-16 MLU daneses de segunda mano, sin el veto del Reino Unido.[10]

Desde Washington, la adquisición fue presentada no solo como una compra de aviones, sino como parte de la modernización defensiva argentina. La Embajada de Estados Unidos señaló que los F-16 permitirán a Argentina “defender más efectivamente su territorio” y cooperar con socios regionales para mantener la paz y la estabilidad. Esa formulación confirma que, para EE. UU., el programa no se limita a reponer una capacidad perdida, sino que busca insertar a la Fuerza Aérea Argentina en un ecosistema más amplio de cooperación e interoperabilidad regional.[11]

La OTAN no se pronunció oficialmente sobre la adquisición argentina de F-16, lo que era esperable dado que Argentina no es miembro ni socio global de la Alianza. Sin embargo, el valor político-militar de la operación fue subrayado por Estados Unidos, que presentó la llegada de los cazas como una modernización de la defensa aérea argentina y como un paso para profundizar la cooperación militar con Washington.[12] En términos prácticos, la entrada de Argentina al ecosistema F-16 la acerca a una comunidad de usuarios ampliamente integrada por las fuerzas aéreas de países aliados de la OTAN, aunque ello no equivale a una estandarización automática de la OTAN.

La transición argentina no es de modernización, sino de reconstrucción del poder aéreo. La FAA enfrenta el camino más largo hacia una capacidad real de F-16, debido a cuellos de botella humanos e institucionales. En este aspecto, tanto la fuerza peruana como la argentina deberán dar el salto de tener el avión a dominar la efectividad combativa real: el empleo maduro de armamento, la preparación para la guerra en red y una logística de mantenimiento estable y disciplinada.

 


La transferencia tecnológica de Brasil

Brasil transita desde un legado francés hacia una asociación industrial en el ecosistema del Gripen. La Fuerza Aérea Brasileña (FAB) operó históricamente una diversa flota occidental: Mirage III y Mirage 2000, F-5 Tiger II (ampliamente modernizado al estándar F-5M) y el A-1, un avión de desarrollo conjunto ítalo-brasileño. Pese a la heterogeneidad y antigüedad de sus plataformas, la FAB mantuvo una sólida capacidad de actualización local gracias a Embraer. La necesidad de un verdadero caza polivalente de generación 4,5 impulsó a las autoridades a buscar un socio aeroespacial para el desarrollo industrial y tecnológico a largo plazo, y a evaluar inicialmente el F/A-18 Super Hornet y el Rafale francés.

Los Saab Gripen E/F seleccionados, con las primeras unidades operativas entregadas en la década de 2020 y entregas que continuarán hasta comienzos de la de 2030 para completar las 36 unidades contratadas, ofrecieron a Brasil la posibilidad de participar en el diseño de la aeronave, evitando al mismo tiempo una dependencia excesiva de las restricciones de exportación estadounidenses.[13] 

Esa fórmula permitió a Brasil combinar la interoperabilidad con una política tradicional de autonomía estratégica, privilegiando una asociación industrial que le otorga mayor control sobre el ciclo de vida del sistema de armas y el desarrollo de capacidades propias. Al igual que el F-16, el Gripen mejora significativamente la interoperabilidad de Brasil con la OTAN,[14] aunque el país no aspira actualmente a obtener el estatus de socio global de la Alianza.

 

Imagen 3. El Gripen F-39 de la FAB debutó en Salitre 2026. Crédito: Juan Pablo Toro.
Imagen 3. El Gripen F-39 de la FAB debutó en Salitre 2026. Crédito: Juan Pablo Toro.

 

Halcones, Grifos y Tucanes

Las últimas adquisiciones indican que la región, sin proponérselo, está convergiendo hacia tres plataformas: F-16, Gripen y Súper Tucano. Esto refuerza el papel preponderante de Estados Unidos como proveedor de equipamiento militar, dado que tanto el Gripen como el Súper Tucano incorporan componentes norteamericanos de importancia, desde motores hasta aviónica. Esta realidad contribuye a sentar las bases para una cooperación aún más estrecha en el ámbito de la defensa aérea, en sintonía con la Estrategia de Seguridad Nacional que posiciona al Hemisferio Occidental como área prioritaria de interés para Washington.

Al mismo tiempo, este proceso evidencia el espacio ganado por la industria brasileña: a futuro, países como Colombia u otros podrán recurrir a su vecino en busca de mantenimiento o nuevos Gripen, gracias a la capacidad instalada que ya posee el consorcio Embraer-Saab para su fabricación en suelo sudamericano, lo que ya ocurre con el Súper Tucano.

 

Imagen 4.  El modelo Súper Tucano de las fuerzas aéreas de Chile, Colombia y Paraguay. Crédito: Fuerza Aérea de Chile
Imagen 4.  El modelo Súper Tucano de las fuerzas aéreas de Chile, Colombia y Paraguay. Crédito: Fuerza Aérea de Chile

El gran perdedor del mercado sudamericano, sin duda, es Francia. En los años ochenta, el Mirage era el caza predominante en los cielos de la región: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela volaron alguna variante de esa aeronave, en una demostración extraordinaria del dominio comercial galo de aquella época. Hoy solo Perú operaría algunos Mirage 2000 adquiridos hace cuatro décadas. La evolución hacia el Rafale, un bimotor de generación 4,5 más grande, más pesado y más complejo y, por lo tanto más costoso que su antecesor, incidió en la dramática caída del proveedor europeo en este mercado.

Por último, si las industrias militares rusas, golpeadas por las sanciones, carecen hoy de margen para concretar nuevas ventas en la región, tampoco ha prosperado la incursión de las empresas chinas, cuya presencia se ha limitado a la transferencia del reactor de entrenamiento y ataque ligero Hongdu K-8 Karakorum, plataforma que acumula al menos seis accidentes graves entre sus dos operadores latinoamericanos.

 

De la estandarización NATO a la adaptación nacional

Los cazas Gripen y F-16 actualmente en servicio con fuerzas aéreas de Estados Unidos, Europa y Suecia cumplen plenamente con los STANAGs de la OTAN, pero si esa conformidad se mantendrá en las fuerzas aéreas latinoamericanas dependerá en gran medida de las especificaciones nacionales: por ejemplo, si se les proporcionan claves criptográficas estándar de la OTAN para el Link 16, o si en cambio se emplean claves nacionales o directamente no se integra el Link 16, como ocurre con numerosos operadores del F-16 en el mundo, incluida Venezuela.[15]

Asimismo, aunque existe una importante base común, los modelos Gripen E de Suecia y Brasil presentarán diferencias en elementos como los sistemas de guerra electrónica, que deben adaptarse a las amenazas y a las capacidades nacionales de ISR electrónico y procesamiento de datos de misión.[16] Hasta ahora, el Gripen F biplaza solo ha sido pedido por Brasil y Colombia, no así por Suecia, que ha optado exclusivamente por el monoplaza Gripen E para su adquisición de nueva generación.

Resulta ventajoso que varios países latinoamericanos estén transitando desde cazas que, al menos en algún momento, fueron operados por naciones de la OTAN, como el Mirage III, el Mirage V y el Mirage 2000, lo que indica que existe al menos un potencial de interoperabilidad a nivel de plataforma.

Sin embargo, la región no se está convirtiendo de la noche a la mañana en una extensión del poder aéreo de la OTAN, sino que está asumiendo activamente un entorno de alineación occidental con capacidades aéreas compatibles con las de la Alianza. Dada la longevidad de estos cazas y los vínculos que se cultivarán a largo plazo con la OTAN, las barreras para reintegrar plataformas rusas o adquirir chinas serán probablemente muy elevadas.

¿Significa entonces que la adquisición, planificada o contratada, de F-16 y Gripen E/F implica necesariamente un desplazamiento hacia la estandarización de la OTAN para la mayoría de las fuerzas aéreas latinoamericanas? No necesariamente. Venezuela opera F-16 desde 1983, y ello no ha conducido a ningún avance significativo hacia la estandarización ni a las tácticas de la OTAN. Lo mismo ocurre con varias fuerzas aéreas del sudeste asiático, como las de Malasia e Indonesia, pese al uso de plataformas como el F/A-18 y el F-16. Chile sí es un adoptante más cercano de las tácticas y la doctrina estadounidenses, pero eso refleja un alineamiento deliberado con Estados Unidos más que con la OTAN en sentido estricto. Prueba de ello es el ejercicio naval bilateral de este año en el Pacífico entre el portaaviones USS Nimitz (CVN 68) y la Armada de Chile, que incluyó una serie de vuelos conjuntos de Super Hornets F/A-18 estadounidenses y F-16 Block 50 de la FACH.[17]

 


Para los demás países que están adquiriendo F-16 o Gripen, alcanzar estándares similares a los de la OTAN parece muy difícil, al menos sin una reforma integral desde cero de todos sus ecosistemas de poder aéreo, incluso si pronto volarán aeronaves que por sí mismas cumplen dichos estándares.

 De todas formas, una pregunta queda flotando, y nada lo ilustró mejor que la presencia del solitario dron Reaper MQ-9 en el ejercicio Salitre V. Desde la perspectiva de la obsolescencia del material, la renovación de las flotas de combate parecía lógica para muchas fuerzas aéreas empeñadas en mantener la disuasión convencional. Es innegable que en los conflictos de Rusia-Ucrania y de Medio Oriente los aviones tripulados son protagonistas de las acciones decisivas, ya sea en bombardeos, en esporádicos enfrentamientos entre cazas o en la interceptación de misiles. Pero a diferencia de Chile, que renovó su flota hace dos décadas, plantearse hoy la incorporación de más drones, no solo de vigilancia y reconocimiento, sino también de ataque, resulta del todo pertinente al proyectar las décadas venideras de poder aéreo.

 

 

NOTAS

[1] Reuters, “Brazil unveils first supersonic fighter jet assembled in country”, 25 Marzo 2026. https://www.reuters.com/business/aerospace-defense/brazil-unveils-first-supersonic-fighter-jet-assembled-country-2026-03-25/

[2] US Southern Command, “US and Chilean Air Force Crews Complete Historic Refueling”, 10 de abril 2026. https://www.southcom.mil/MEDIA/NEWS-ARTICLES/Article/4457431/us-and-chilean-air-force-crews-complete-historic-refueling/

[3] Carlos Solar y Juan Pablo Toro, “To Win Latin America, the US Needs a Sound Hemispheric Security Strategy”, 23 de enero de 2025. https://www.rusi.org/explore-our-research/publications/commentary/win-latin-america-us-needs-sound-hemispheric-security-strategy

[4] Aviation Week, “Air Forces Focus on Key Modernization Programs Get Underway in Chile”, 4 noviembre 2025. https://aviationweek.com/awin-knowledge-center/air-forces-focus-key-modernization-programs-get-underway-chile

[5] Nicolás García, “La FACh evaluará nuevos cazas mientras proyecta operar los F-5E/F Tigre III por otra década”, 29 de mayo de 2026. https://www.infodefensa.com/texto-diario/mostrar/5899951/fach-evalua-nuevos-cazas-mientras-proyecta-operar-f-5e-f-tigre-iii-otra-decada

[7] Reuters, “Peru defense minister resigns amid postponement of F-16 aircraft purchase”, 22 abril de 2026. https://www.reuters.com/business/aerospace-defense/peru-defense-minister-resigns-amid-postponement-f-16-aircraft-purchase-2026-04-22/

[8] Saab, “Saab signs contract for Gripen E/F with Colombia”, 2025. https://www.saab.com/newsroom/press-releases/2025/saab-signs-contract-for-gripen-ef-with-colombia

[9] NATO, “Relations with Colombia”, 3 de octubre de 2024. https://www.nato.int/en/what-we-do/partnerships-and-cooperation/relations-with-colombia

[10] Juan Battaleme, “Modernising the Argentinean Air Force: The F-16/JF-17 Conundrum”, 21 de septiembre 2de 023. https://www.rusi.org/explore-our-research/publications/commentary/modernising-argentinean-air-force-f-16jf-17-conundrum

[11] Embajada de Estados Unidos en Argentina, “EEUU anuncia subsidio de 40 millones de dólares en Financiamiento Militar Extranjero (FMF) para Argentina”, 18 de abril de 2024. https://ar.usembassy.gov/es/eeuu-anuncia-subsidio-de-40-millones-de-dolares-en-financiamiento-militar-extranjero-fmf-para-argentina/

[12] Embajada de Estados Unidos en Argentina, “First F-16 Fighter Jets Arrive in Argentina with U.S. Support”, 6 de diciembre de 2025. https://ar.usembassy.gov/first-f-16-fighter-jets-arrive-in-argentina-with-u-s-support/

[13] Reuters, “Swedish defence firm SAAB hopes Colombia jet deal will trigger more South America business”, 4 de abril de 2025. https://www.reuters.com/business/aerospace-defense/swedish-defence-firm-saab-hopes-columbia-jet-deal-will-trigger-more-south-2025-04-04/

[14] Saab, “Saab Strengthens Portfolio for Brazil and Highlights Success of Gripen Programme at LAAD 2025”, 26 de marzo de 2025. https://www.saab.com/markets/brasil/noticias/2025/saab-strengthens-portfolio-for-brazil-and-highlights-success-of-gripen-programme-at-laad-2025

[15] The National Interest, “Should America Be Worried About Venezuela's F-16 Fleet? Not Really”, 8 de diciembre de2025. https://nationalinterest.org/blog/buzz/should-america-be-worried-about-venezuelas-f-16-fleet-not-really-hk-120825

[16] Saab, “Gripen E Series”, sin fecha. https://www.saab.com/products/gripen-e-series

[17] US Southern Command, “Chile Welcomes Nimitz Carrier Strike Group”, 20 de abril de 2026. https://www.southcom.mil/MEDIA/NEWS-ARTICLES/Article/4467022/chile-welcomes-nimitz-carrier-strike-group/

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