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Algunas reflexiones del ataque de Irán a Israel

Por el Centro de Estudios Estratégicos Aeroespaciales de la Fuerza Aérea de Chile - CEEA

  

El conflicto en cuestión no hace más que reafirmarnos algo que ya es sabido, y que no es otra cosa que el impacto directo que tiene en el desarrollo de las capacidades de la defensa el avance de la tecnología.

Una prueba de esto es del sistema de defensa Iron Dome, que nace ante la necesidad de enfrentar los continuos ataques realizados con morteros y cohetes de pequeño calibre realizados por organizaciones terroristas desde posiciones cercanas a la frontera israelita, lo que llevó a Tel Aviv a buscar una solución. Esta se vio definitivamente impulsada por los ataques masivos realizados por Hezbollah en el año 2006 durante la segunda guerra de El Líbano, conflicto en el cual, en un periodo de 34 días se dispararon unos 4.228 cohetes contra ciudades de Israel, y que para el final de esa guerra, el promedio de ataques era de unos 200 cohetes diarios.

El sistema de defensa aérea israelí, en conjunto con sus aliados occidentales y países vecinos, en las acciones del 13 de abril habrían tenido un elevado porcentaje de éxito, logrando destruir la gran mayoría de los misiles y drones lanzados contra Israel, algo que ha sido sorpresivo para la opinión pública, siendo necesario hacer una reflexión de las implicancias que este hecho puede tener, como veremos más adelante.

Los días transcurridos nos han permitido conocer más detalles de esta acción, como también de los efectos que ésta tuvo y la subsecuente respuesta de Israel, y a la vez comprender la compleja trama que envuelven las relaciones entre estas dos naciones.

 



El ataque del 13 de abril 2024

Hoy sabemos que podrían haber sido tres los objetivos atacados por Irán, los que incluyen además de la base de Nervatim, a la base aérea de Ramon y la base de inteligencia de Monte Hermon, y conforme señalan fuentes iranies[1], no se habrían utilizado misiles hipersónicos en esta acción. El ataque, según señalan analistas entendidos, habría cambiado la dinámica de la relación inamistosa existente entre estos dos países sacando de las sombras el conflicto larvado que han mantenido por años y evidenciando, por parte de Irán, su capacidad para atacar desde la distancia a su enemigo, dejando de paso de manifiesto que la disuasión que Estados Unidos e Israel alguna vez intentaron proyectar sobre Teherán definitivamente falló.

Irán tiene la capacidad de atacar a Israel a distancia y si avanza en su programa nuclear, como en su programa espacial, dispondrá de mejores vectores y cabezas nucleares con las cuales amenazar no solo a Israel, sino que, a cualquier otro adversario, convirtiéndose en un problema, tal como lo es en estos momentos Corea del Norte. Por otra parte, algunos analistas han manifestado que el ataque de Irán tenía además otro propósito: obligar a los israelíes a revelar tanto sus fortalezas como sus debilidades ante un ataque de este tipo, lo que sucede cuando los sistemas de defensa aérea se ven obligados a encender sus radares, con lo cual es posible realizar inteligencia de señales como también establecer posibles brechas o problemas de los sistemas de defensa. Esta teoría, aunque puede parecer un poco elaborada y compleja, bien podría ser correcta.

Es interesante notar que el desgaste del arsenal iraní provocado por el ataque quizás también tenga un efecto colateral no esperado, ya que las tensiones al alza entre Teherán y Tel Aviv pueden mover a Irán a reservar medios, lo que podría significar a la postre una disminución de su apoyo a Rusia con un efecto favorable a Ucrania. A este efecto colateral quizás deba sumarse la ayuda militar por US$ 60.800[2] millones autorizada por Estados Unidos a Kiev el 20 de abril recién pasado.

Israel por su parte ha señalado que los daños han sido mínimos y que su sistema de defensa ha logrado interceptar gran parte de los misiles y drones atacantes, algo que ha sido posible también gracias al apoyo de países aliados y vecinos. La eficacia del sistema paradojalmente también tiene su punto negativo, ya que parte importante de la opinión pública mundial no entendería cual es el sentido de que Israel lance un ataque de represalia si los daños ocasionados a su infraestructura son mínimos. En este sentido, la eficacia del sistema Iron Dome, la cual es la capa de defensa más baja y también la más conocida del sistema de defensa israelí, en el pasado ya había generado un sentimiento similar al interior de Israel producto de su éxito ante los ataques con cohetes realizados por Hamas y Hezbollah, generando rechazo hacia las acciones de castigo cuando los daños son mínimos.

Por último, tal como se ha evidenciado en los recientes conflictos bélicos, el uso de drones de diferentes tipos y tamaños, pero sobre todo muy económicos[3], ccon un preocupante poder de destrucción, está cambiando el escenario de la guerrala guerra[4], han llegado para quedarse y están obligando a las fuerzas a adaptarse rápidamente para su uso en beneficio de su maniobra, como también a buscar los medios para protegerse del uso que el adversario haga en su contra, constituyendo todo un desafío[5].

 



El control sobre el espacio aéreo

Es interesante destacar la capacidad de control que demostró Israel sobre el espacio aéreo definido para su defensa, lo que demuestra un gran poder de decisión en las prioridades y los medios disponibles para la asignación de la destrucción de la amenaza.

El ataque de Hamas a Israel el pasado 7 de octubre de 2023 dio lugar a una progresiva retirada de las rutas aéreas que unían Europa con el territorio israelí para evitar posibles ataques a los aviones comerciales. El control del espacio aéreo por parte del Ejército israelí llevó a su gobierno a notificar una progresiva reapertura de las rutas internacionales, aunque no todas las aerolíneas aceptaron volver a los aeropuertos de Oriente Medio.

Las autoridades israelíes el domingo 13 de abril cerraron el espacio aéreo del país a partir de las 00:30 hora local, ante el inminente ataque iraní.

El ataque de drones y misiles lanzado por Irán contra Israel obligó a las aerolíneas a cancelar las conexiones aéreas que mantenían activas, suprimiendo, por tanto, los pocos vuelos que todavía unían Europa con los principales destinos en Israel y Jordania.

Las aerolíneas israelíes El Al Israel Airlines, Israir, Arkia, posterior al ataque de Irán han retomado sus operaciones hacia Europa en forma parcial. También, otras aerolíneas de Oriente Medio, como Royal Jordanian, Oman Air, Iraqi Airways están progresivamente retomando sus operaciones, atravesando el espacio aéreo de Irak y Jordania, saliendo y llegando con cierta normalidad en los aeropuertos de la región.

La Aviación Civil de Jordania, el mismo día del ataque, ordenó la reapertura de su espacio aéreo y la reanudación de sus vuelos comerciales. El reino jordano fue el primer país que cerró por completo su espacio aéreo ante la amenaza iraní de un ataque a Israel, ya que durante esos últimos días varias aerolíneas han decidido suspender sus vuelos a Irán como medida preventiva ante la situación en Medio Oriente.

La cancelación anticipada de los espacios aéreos del área en conflicto y la suspensión de los vuelos comerciales por las empresas aéreas, ayudó en gran medida a que no hubiera un accidente de proporciones en la zona.

 

La respuesta de Israel del 19 de abril 2024

Lo complejo del caso es que Israel decidió atacar[6], ssolo 5 días después de la agresión iraní, desatendiendo las voces que lo llamaban a actuar con prudencia[7], ejecutando una acción, al parecer con una fuerza cuidadosamente limitada, sobre la Base Aérea existente en Isfahan. Lo interesante, además del uso de una fuerza calculadamente  empleada en la respuesta, lo que tendría como objetivo no escalar el conflicto, es la ciudad elegida como blanco. La elección de Isfahan como blanco encierra a todas luces un simbolismo que Irán no debe desconocer.

La zona de Isfahan alberga importantes instalaciones ligadas al programa de desarrollo nuclear iraní, además en ella se encontraría una planta de fabricación de misiles y drones como los usados en el ataque del 13 de abril y en sus cercanías estaría el centro de enriquecimiento de uranio que posee Irán, el que en esta oportunidad no fue atacado.

Por la información existente de medios occidentales y no confirmada por fuentes oficiales de Israel, este ataque se habría realizado con aeronaves empleando misiles aire–superficie Rampage[8], un misil de largo alcance de alta velocidad y gran precisión fabricado por Elbit Systems, que ha sido diseñado para atacar blancos de alto valor estratégico.

La acción aérea israelita habría sido una clara señal para Teherán, pero también para otros países musulmanes, de su capacidad para realizar ataques en la profundidad de su adversario, demostrando que puede penetrar las capas de defensas aéreas de Isfahan con relativa facilidad quedando al alcance de sus armas parte importante del sistema nuclear iraní, que podría ser blanco futuro. La limitada fuerza empleada tendría la finalidad de facilitar a Irán el manejo de la información permitiéndole negar cualquier daño de importancia.

El objetivo atacado habría sido un sitio de sistema antiaéreo de origen ruso S-300[9], considerado aún como uno de los sistemas de defensa aérea de largo alcance más potentes y modernos a nivel mundial, con un alcance de interceptación de unos 200 km, cuya pérdida en este caso puede ser ocultada a la opinión pública, excepto a través de evidencia obtenida por satélites.

De acuerdo con la versión iraní, el 19 de abril Israel atacó con drones la ciudad de Isfahán, según lo informado por su ministro de Relaciones Exteriores Hosein Amir Abdolahian, la defensa antiaérea derribó varios vehículos aéreos no tripulados que no produjeron daños, desconociéndose mayor información.



Estados Unidos, durante la última semana, además de participar en las acciones para frenar el ataque iraní, ha tomado dos decisiones de apoyo a Israel que deben ser consideradas como parte de la trama. En primer lugar, el mismo día 19 de abril, Estados Unidos vetó el proyecto de resolución que recomendaba la admisión del Estado palestino como miembro de pleno derecho de las Naciones Unidas. El proyecto contó con 12 votos a favor y la abstención del Reino Unido y Suiza. Para que un proyecto de resolución fuera aprobado, debía contar con al menos nueve votos a favor y ningún veto de sus miembros permanentes (China, Francia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos). Debemos recordar que, en medio de la guerra en curso en Gaza, Palestina había presentado una solicitud a la ONU el pasado 2 de abril, pidiendo que se reconsiderara su petición del año 2011 para convertirse en Estado miembro de la ONU[10].

En segundo lugar, el 20 abril, aprobó una ayuda militar[11] a Ucrania, Israel y el Indo Pacifico. En el caso de Israel, se autorizó un monto de US$ 26.400 millones donde parte de ellos se destinarán para reponer sus sistemas antiaéreos.

Conforme a las informaciones disponibles parece quedar claro que Irán no posee un sistema de defensa aérea robusto y eficiente, siendo ésta una vulnerabilidad que puede ser explotada por Israel en el futuro. Por otra parte, este ataque es una respuesta que Teherán deberá leer con claridad, ya que lleva un mensaje implícito, además pone en evidencia que Tel Aviv confía en sus capacidades defensivas y ofensivas, como también que, de ser necesario, estaría dispuesto a cruzar el límite ya que su supervivencia como país está en juego.



Reflexiones finales

A la luz de la información disponible en diferentes medios se pueden proyectar algunas reflexiones:

 

  • Irán habría desarrollado su capacidad ofensiva privilegiando el desarrollo de drones, misiles crucero, misiles balísticos y misiles hipersónicos, algo que aparentemente no sucedió en igual medida con el desarrollo de sus capacidades defensivas. Considerando las acciones del 13 de abril es muy probable que las actuales capacidades de la Fuerza Aérea Iraní no serían comparables a las que exhibe su par israelí.

  • El hecho de que Irán haya señalado que no responderá al ataque israelí demuestra su interés en no escalar el conflicto, lo que podría significar un respiro para Israel, cuyas fuerzas armadas se encuentran ocupadas en más de un frente de conflicto debido a los ataques de Hamas, Hezbollah y de los rebeldes Huties.

  • De los resultados que se han observado de ambos ataques se puede establecer que Israel ha sabido desarrollar capacidades defensivas y ofensivas en igual medida, motivado quizás por la necesidad de supervivencia y mantener una disuasión creíble. La capacidad defensiva ha quedado de manifiesto en esta crisis, algo que seguramente muchos países querrán replicar. Su capacidad ofensiva también ha quedado reflejada con la operación de ataque limitado del 19 de abril.

  • Es interesante notar que la Casa Blanca no ha realizado comentarios sobre el ataque israelita a pesar de haber apoyado con operaciones aéreas para derribar misiles y drones durante el ataque sufrido por Israel. Su voto de veto a la incorporación del Estado Palestino como miembro con pleno derecho en las Naciones Unidas, como también la autorización de una asignación económica importante a dicho país para recuperar sistemas antiaéreos y otros medios es una clara señal de apoyo a su tradicional aliado en medio Oriente.

  • Los drones, tal como se ha venido señalando, están teniendo un impacto importante en la guerra moderna y seguramente obligarán a la necesaria revisión de las doctrinas de empleo del Poder Aéreo, modificarán la estrategia y obligarán a la incorporación de estas aeronaves en el inventario de las fuerzas, como también a desarrollar los medios de protección necesarios para la defensa contra estos ingenios.

  • El ataque iraní deja de manifiesto que drones, misiles crucero y misiles balísticos no son por sí mismos la solución a los ataques aéreos estratégicos en profundidad, y que aún no es el tiempo, como algunos creen, de pensar en jubilar las aeronaves tripuladas. Por el contrario, serán un arma más que se debe sumar a medios ofensivos, defensivos, de alarma temprana, de defensa antiaérea, espaciales y ciberespaciales, entre otros, como parte de los nuevos retos que debe enfrentar el poder aéreo[12].

  • Las escasas informaciones provenientes de fuentes oficiales, unido a la intención de no escalar el conflicto que estarían demostrado ambas partes, ha dado origen a distintas versiones de los hechos, muy difíciles de comprobar dado el hermetismo que han demostrado los actores, celosos de revelar los medios empleados como también los efectos de los ataques en su infraestructura, esforzándose ambos en minimizar la acción del oponente.



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