Cómo China integra Latinoamérica en su órbita espacial: Bases de inteligencia y operaciones espaciales en la región
- Santiago Rivas
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Análisis del trabajo “Armamentización de la arquitectura terrestre de la Ruta de la Seda Espacial por el PLA en Venezuela, Brasil, Bolivia, Argentina y Chile” del Congreso de Estados Unidos
El informe del Comité Selecto del Congreso de EE.UU. sobre la Competencia Estratégica entre Estados Unidos y el Partido Comunista Chino analiza cómo la República Popular China (RPC) expande su infraestructura espacial en Latinoamérica, utilizando proyectos civiles y comerciales como fachada para fortalecer la Conciencia del Dominio Espacial (SDA) del Ejército Popular de Liberación (EPL). Según indica el reporte, estas instalaciones no son meros proyectos científicos aislados, sino una red integrada de uso dual que mejora la vigilancia global, la recopilación de inteligencia y las capacidades antisatélites del EPL, permitiendo monitorear, controlar y potencialmente perturbar operaciones espaciales y militares adversarias. Basado en documentos de planificación chinos, artículos de prensa, documentos gubernamentales e investigaciones académicas, el informe identifica al menos 11 instalaciones ligadas a China en cinco países, impulsadas por directivas nacionales de arriba abajo bajo la Fusión Civil-Militar (FCM) y leyes de movilización de defensa. Esta expansión forma parte de una estrategia más amplia para la superioridad espacial china, amenazando la seguridad de EE.UU. en su "patio trasero".
El trabajo comienza analizando los antecedentes y la evolución estratégica de China en el espacio, comenznado por cuando, en 2009, el comandante de la Fuerza Aérea del EPL, Xu Qiliang, describió el siglo XXI como definido por los dominios de información y espacio, convirtiéndose en los "nuevos puntos altos en la competencia estratégica internacional". Desde entonces, el EPL ha expandido su presencia espacial, dentro y fuera de China, lanzando más de 1.000 satélites e invirtiendo en infraestructura terrestre para operarlos en órbitas globales. Los sistemas espaciales son cruciales para comunicaciones, navegación de precisión, sensado remoto y transmisión de datos, sustentando actividades civiles y militares. Para la RPC, estos sistemas son centrales para la proyección de poder del EPL, coordinación de largo alcance, conciencia situacional y operaciones sostenidas lejos de su periferia.

China enmarca sus actividades como cooperación para respuesta a desastres, pronósticos meteorológicos, navegación satelital, comunicaciones e investigación científica, ofreciendo a países socios uso de redes satelitales, servicios de lanzamiento e infraestructura. Esto mejora la resiliencia y cobertura global de la arquitectura espacial china, reduciendo la dependencia de socios de tecnología occidental y creando dependencias estratégicas y económicas en los países anfitriones.
El "Corredor de Información Espacial de la Franja y la Ruta" (también Ruta de la Seda Espacial) es un subconjunto de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI), compuesto por proyectos de desarrollo e inversión globales. Este corredor busca mejorar capacidades espaciales de países receptores mediante satélites, bases, telescopios y otra infraestructura, apoyando más de 80 proyectos fuera de China en seguimiento, telemetría, comando, intercambio de datos y entrenamiento técnico. Estas instalaciones, operadas por nacionales chinos y ligadas a satélites chinos, se integran en el ecosistema espacial de China, creando una red de información integrada tierra-espacio.
Hallazgo 1: El Corredor Espacial de la BRI en Latinoamérica es impulsado por directivas nacionales de arriba abajo. La expansión espacial china en Latinoamérica es parte de una estrategia mayor, delineada en documentos estratégicos como el Libro Blanco Espacial de 2016 (que busca hacer a China una "potencia espacial fuerte" para 2045, modernizando sitios de lanzamiento y redes de traqueo, telemetría y comando, TT&C) y el de 2021 (que enfatiza liderazgo en autosuficiencia tecnológica y defensa nacional). Bajo la FCM y leyes de movilización, el EPL accede a infraestructura civil, ya que empresas aeroespaciales deben incluir órganos del PCC con autoridad de supervisión, creando vías formales para acceso estatal a propiedad intelectual, instalaciones y personal.
Empresas como CLTC (vinculada a la Fuerza de Apoyo a la Información del EPL) construyen instalaciones de uso dual, asegurando que el espacio sea esencial para seguridad nacional, guerra informacional y superioridad espacial.

Beijing Reconoció la Importancia de Latinoamérica para la Conciencia del Dominio Espacial y la apuntó para expansión de documentos de planificación China-América Latina que elevan la cooperación espacial como pilar de las relaciones bilaterales, usando foros multilaterales para cobertura diplomática y legal para la presencia a largo plazo de instalaciones chinas. La estrategia espacial china categoriza "cooperación espacial" como pilar primario, invitando a países latinoamericanos a participar en programas chinos.
La RPC se aseguró acceso a una red extensa de infraestructura espacial de uso dual en Latinoamérica con al menos 11 instalaciones ligadas a la RPC: estaciones terrestres, radiotelescopios y sitios de rastreo láser satelital en Argentina (Neuquén, Río Gallegos y San Juan), Venezuela (Luepa y El Sombrero), Bolivia (La Guardia y Amachuma), Chile (Observatorio Santiago y Atacama) y Brasil (Tucano y Serra do Urubú). Estas poseen capacidades de uso dual y están ligadas a entidades del EPL, como CLTC.
Beijing Usa Infraestructura Espacial en Latinoamérica para recopilar inteligencia adversaria y fortalecer capacidades de guerra futura del EPL. Estas instalaciones son esenciales para la SDA global del EPL: vigilancia continua, operaciones antisatélites y guía terminal para armas avanzadas. Usan frecuencias militares para triangulación (TDOA/FDOA) y VLBI para precisión milimétrica. La flota Yuanwang extiende la red, asegurando cobertura y cierre de la cadena de muerte del EPL, amenazando activos de EE.UU.
Luego, el trabajo hace una descripción de las once estaciones relacionadas con China, comenzando por la Estación de Espacio Lejano de Bajada del Agrio, Neuquén, activa desde 2018 con la intención anunciada de apoyar misiones interplanetarias como las sondas Chang'e y ayudar a futuras investigaciones en Marte. “Sin embargo, la RPC probó la Interferometría de Muy Larga Base (VLBI) de la estación y encontró que las capacidades de transmisión de datos eran insuficientes para enviar datos completos en tiempo real de vuelta a Pekín. Así que, aunque la estación no puede apoyar plenamente su supuesto propósito de exploración espacial en este momento, es capaz de soportar aplicaciones militares” explica el documento y agrega que “la antena de alta ganancia de 35 metros de la emisora puede operar en las bandas S, X y Ka,59, que son las frecuencias necesarias para la VLBI. Las antenas de alta ganancia también se utilizan para inteligencia electrónica (ELINT) e inteligencia de señales (SIGINT) porque pueden emplearse para interceptar señales débiles de satélites extranjeros o sondas de espacio profundo y pueden monitorizar pasivamente las frecuencias de enlace descendente de activos de otras naciones para analizar patrones”. El sitio también está equipado con relojes atómicos maser de hidrógeno para una sincronización y cronometraje precisos, sistemas avanzados de telemetría y facilidades de procesamiento de datos en tiempo real diseñadas para apoyar operaciones. Además, “la base se encuentra cerca de la misma longitud que la costa este de EE. UU. y aproximadamente a la misma distancia del ecuador que Washington, D.C., en buena línea de visión para la mayoría de los satélites geoestacionarios que sirven al este de Estados Unidos” agrega el informe.

La Estación Espacio Lejano es operada y gestionada por el Centro de Control de Satélites de Xi'an, que opera bajo el Control General de Lanzamiento y Seguimiento de Satélites de China (CLTC). En 2015, Argentina y China firmaron un acuerdo que otorga a China un arrendamiento de 50 años del terreno de 200 hectáreas, otorgando a China el derecho exclusivo de construir y operar la estación, libre de impuestos. Para financiar el desarrollo de la estación, el gobierno chino proporcionó 54.536.079 dólares para construir la estación y contrató a China Harbor Engineering Corporation como contratista general responsable de la construcción del lugar.
En 2016, funcionarios argentinos y chinos firmaron un acuerdo estipulando que la estación será exclusivamente para fines civiles; Sin embargo, el informe estadounidense destaca que “parece que ambas partes no establecieron mecanismos de supervisión. Los ciudadanos argentinos quedan excluidos de realizar inspecciones en el sitio, impidiendo una verificación independiente de que la instalación no se utiliza con fines militares”. Si bien el acuerdo garantiza horas de uso por parte de Argentina, no significa que Argentina pueda monitorear que no se haga un uso militar de las instalaciones.

El segundo lugar descripto es el Observatorio Astronómico Félix Aguilar en la provincia de San Juan. Los Observatorios Nacionales Astronómicos de China (NAOC) establecieron en 2005 el proyecto de Medición Láser por Satélite (SLR) del Observatorio Astronómico Félix Aguilar como socio científico principal. Este sistema SLR fue diseñado y desarrollado por la Academia China de Topografía y Cartografía y los Observatorios Nacionales Astronómicos de la Academia China de Ciencias y financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de China. Este proyecto es el sitio SLR más activo de América Latina, sirviendo como una parte clave de las redes geodésicas globales de China. “El telescopio láser de 60 cm de este proyecto proporciona datos orbitales de alta precisión que podrían usarse para defensa antisatélite, deslumbradores para cegar sensores enemigos, conciencia situacional espacial y reconocimiento, utilizando óptica adaptativa para corregir la distorsión atmosférica” explica el reporte y agrega que “estas capacidades pueden permitir la puntería precisa, la guerra electrónica y la alerta estratégica contra amenazas en el aire, el mar y el espacio”.
En 2015 se anunció un nuevo proyecto de Radiotelescopio China-Argentia (CART) con radiotelescopio de 40 m que funciona en una frecuencia de 1–45 GHz con VLBI. El proyecto estaba planeado para apoyar la investigación astronómica, sin embargo, el telescopio permite datos de orientación y geolocalización a nivel milimétrico de la Tierra, lo que alimentó la sospecha de que la RPC utilizaría el proyecto para avanzar en sus capacidades de inteligencia. Debido a estas preocupaciones, el proyecto CART fue cerrado en 2025 después de que la administración Trump presionara a la Argentina para debilitar sus lazos con China.

El tercer lugar descripto en Argentina es la Estación Terrena Río Gallegos en Santa Cruz, donde existe una asociación comercial entre la empresa argentina Ascentio Technologies y la empresa china Emposat (Beijing Aerospace Yuxing Technology). “Aunque fue autorizada como instalación civil por la Entidad Nacional de Comunicaciones de Argentina en 2021, Emposat mantiene estrechos vínculos con la Fuerza Aeroespacial del EPL, con personal rastreado hasta las Bases 25 y 26 del EPL, los centros de mando para los lanzamientos de satélites chinos” explica el informe. La estación está equipada con cuatro a seis antenas en banda X y C que proporcionan las comunicaciones seguras necesarias para la guerra electrónica moderna. También se instaló una antena parabólica; sin embargo, no se pudo identificar información adicional sobre sus especificaciones o función a partir de fuentes públicas.

En el caso de Venezuela, se detectaron dos estaciones, la primera de ellos en la Base Aérea Capitán Manuel Ríos en El Sombrero, estado Guárico, conocida como la estación Baemari. Es una base civil gestionada por la Agencia Bolivariana de Actividades Espaciales de Venezuela. Aunque los detalles exactos de la tecnología no están claros, la estación está equipada con antenas, equipos y sistemas informáticos que permiten la comunicación, seguimiento y control de satélites venezolanos. Tras la incorporación de Venezuela al proyecto de la Estación Internacional de Investigación Lunar de China en 2023, la RPC obtuvo acceso a la infraestructura de la estación terrestre de control El Sombrero en Venezuela. La estación también fue construida por la China Great Wall Industry Corporation.

La otra es la Estación de Control de Satélites de Luepa, en el estado Bolívar, operada por China como estación de respaldo para la estación El Sombrero. Aunque oficialmente se describe como un centro para explorar la Luna y Marte, la instalación está gestionada por la China Great Wall Industry Corporation (CGWIC) y se utiliza para TT&C, que consiste en comandar satélites, monitorizar el estado de salud de sus sistemas y calcular sus órbitas.
En Bolivia, el reporte identifica a la Estación Terrena La Guardia, en Sana Cruz, que sirve como otro nodo de doble uso dentro de la creciente infraestructura espacial china en América Latina. Construida por la China Great Wall Industry Corporation y con supervisión técnica del Control General de Lanzamiento y Seguimiento de Satélites de China, la instalación es oficialmente un sitio de respaldo para el satélite Túpac Katari (TKSAT-1). El lugar fue financiado como parte de un préstamo de 250 millones de dólares de la RPC; la estructura financiera del proyecto crea una presencia a largo plazo para Pekín, asegurando que el personal técnico chino permanezca integrado en el lugar al menos hasta 2028. La estación del sitio también es operada por ingenieros bolivianos que recibieron formación en China.

“Equipada con antenas parabólicas de 13 y 5 metros, La Guardia ofrece capacidades TT&C que son inherentemente de doble uso. Las antenas de la estación son capaces de operar en frecuencias de banda Ku y C, la radiodifusión civil y la detección ambiental ofrecen una utilidad militar significativa. El Laboratorio de Procesamiento y Análisis de Imágenes Satelitales del sitio también permite análisis de teledetección de alta tecnología, que pueden reutilizarse para inteligencia militar y cartografía del terreno. Además, la integración de la estación con el Control General de Lanzamiento y Seguimiento de Satélites de China vinculado al EPL le permite contribuir a la SDA, proporcionando al EPL la capacidad de monitorizar las trayectorias orbitales de los satélites adversarios” describe el informe.
La estación está construida en un terreno de 900 metros cuadrados y comprende un bloque técnico-administrativo, un bloque eléctrico y un campo de antenas, todos ellos utilizados tanto para TT&C como para procesamiento de datos. El sitio está equipado con una antena parabólica de 13 metros dedicada al control y monitorización primaria del satélite TKSAT-1 y una antena de 5 metros que proporciona un enlace de comunicación dedicado con la Estación Terrestre de Amachuma.

En Bolivia además está la Estación Terrena Amachuma en La Paz, que sirve como estación principal TT&C para el satélite TKSAT-1 (Túpac Katari). El sitio fue terminado en 2013 por la China Great Wall Industry Corporation y la instalación cuenta con seis grandes antenas, incluyendo múltiples antenas parabólicas de 13 metros capaces de operaciones, TT&C y otras operaciones. Las seis grandes antenas parabólicas fueron construidas y ensambladas tanto por especialistas técnicos chinos como por profesionales bolivianos formados en China. Tres de las antenas miden 13 metros de diámetro y pesan un promedio de 40 toneladas. El resto incluye una cuarta antena de 9 metros, otra de 7,4 metros y una antena más pequeña de 5 metros de altura y peso de 1 tonelada. Aunque aparentemente es un activo soberano boliviano, la instalación depende de ingenieros formados en China para gestionar el sitio.
“Las potentes capacidades de transmisión y recepción de la instalación, junto con su avanzado laboratorio de procesamiento de imágenes, permiten aplicaciones de doble uso que van desde comunicaciones cifradas hasta la transmisión —potencialmente para uso militar— de imágenes de alta resolución desde satélites de teledetección. Esta estación puede ser una extensión funcional de la cadena global de destrucción del EPL, permitiendo a Pekín localizar y rastrear objetivos en toda América con una supervisión regional mínima” destaca el reporte, que agrega que “preocupantemente, Iván Zambrana, jefe de la Agencia Espacial de Bolivia, admitió que la instalación alquila tiempo libre de antenas a entidades chinas para controlar el lanzamiento de sus propios satélites. Así que, además de los ingenieros formados en China que gestionan el sitio, el personal de operaciones satelitales de China mantiene una presencia operativa regular, lo que permite que el personal vinculado a la RPC utilice el hardware de alto rendimiento de la instalación para sus propias misiones”.

En el caso de Chile, identificaron las Antenas Milimétricas de Gran Tamaño en el Observatorio Paranal en Atacama. El Centro de Datos Astronómicos China-Chile en Santiago de Chile se estableció mediante una colaboración entre la Academia China de Ciencias, Huawei y la Universidad Técnica Federico Santa María de Chile. La instalación aprovecha la computación de alto rendimiento e inteligencia artificial de Huawei para procesar los enormes conjuntos de datos generados por el Antenas Milimétricas de Gran Tamaño de Atacama. “Aunque su misión principal es cartografiar galaxias, la potencia de supercomputación subyacente también puede utilizarse en aplicaciones militares. Los mismos algoritmos necesarios para filtrar el ruido de señales del espacio profundo pueden reutilizarse para la inteligencia de señales militar y la explotación de datos sensibles interceptados de transmisiones hacia y desde instalaciones operadas en América Latina” destacan.
La huella de China en el desierto de Atacama se consolida aún más gracias al Parque Astronómico de Ventarrones y su proyecto de Monitoreo de Objetos Transitorios. Aunque se presenta como una búsqueda civil de asteroides, la tecnología de seguimiento de alta precisión necesaria para monitorizar objetos orbitales de alta velocidad es idéntica a la necesaria para la selección de satélites. Las preocupaciones se ven agravadas por la implicación de personal como Jing Liu, científico jefe con vínculos documentados con la Unidad 93147 del EPL, un ala del ejército chino especializada en ingeniería satelital e imágenes por radar. Al integrar investigadores vinculados al ejército en un parque científico civil a solo kilómetros de instalaciones espaciales estadounidenses y europeas en Chile, Pekín ha creado una base persistente en inteligencia.
Después de que Brandon Judd, embajador de EE. UU. en Chile, expresara su preocupación por los planes de China para construir el centro de datos, el gobierno chileno suspendió posteriormente el proyecto. En 2025, el gobierno chileno anunció la cancelación del proyecto debido a preocupaciones de seguridad asociadas a la presencia china.

La Estación Satelital de Santiago, al norte de la capital chilena, sirvió inicialmente como un sitio colaborativo para la investigación en tecnología espacial entre la Corporación Espacial Sueca y China Satellite Launch and Tracking Control. Sin embargo, en 2020, la Corporación Espacial Sueca permitió que sus contratos con China Satellite Launch and Tracking Control expiraran después de que la Agencia Sueca de Investigación de Defensa descubriera que China tenía acceso a antenas en una estación terrestre en Suecia que podía usarse para la recopilación y vigilancia de inteligencia militar, y dicho acceso podría haber violado los términos de uso de la entidad china en esa instalación.
“La infraestructura de la Estación Satelital de Santiago incluye una matriz lineal de cuatro filas diseñada para rastrear objetos que se mueven por el espacio a alta velocidad, junto a un complejo de antenas Yagi vallado. Aunque estas herramientas se utilizan oficialmente para comunicarse con satélites científicos, también son capaces de recopilar inteligencia interceptando señales de satélites extranjeros, lo que permite al EPL monitorizar los movimientos exactos de estos satélites. Al mapear las ubicaciones precisas de los activos espaciales de otros países, el ejército chino podría utilizar esos datos para atacarlos o desactivarlos durante un conflicto”.
En Brasil, el trabajo describe la Estación Terrena Tucano, establecida mediante un acuerdo de 2020, como un desarrollo conjunto entre la startup brasileña Ayla Nanosatellites y la empresa china Beijing Tianlian Space Technology. Aparte de la zona general, se desconoce la ubicación exacta de la estación. La Beijing Tianlian Space Technology, afiliada tanto a la Academia China de Tecnología Espacial como a la Corporación China de Ciencia y Tecnología Aeroespacial, proporcionará comunicaciones de voz y datos espacio-tierra de larga duración y alta cobertura para satélites de vuelo espacial humano y reconocimiento. Por su parte, Ayla Nanosatellites ha declarado que la estación terrestre apoyará su constelación comercial Alya-1 para la observación de la Tierra.
Alya Nanosatellites firmó un Memorando de Entendimiento (MOU) con Beijing Tianlian Space Technology, comprometiéndose a almacenar e intercambiar datos operativos entre sus respectivas instalaciones a través de sus redes de antenas. Esto permitirá a ambas partes ampliar la cobertura tanto en órbitas polares como ecuatoriales, apoyando satélites LEO y GEO y ampliando el acceso al servicio para los usuarios. Un acuerdo que implique el almacenamiento e intercambio de datos operativos a través de redes de antenas interconectadas podría, en la práctica, mejorar la precisión de seguimiento, la SSA y la resiliencia del mando tanto en activos espaciales civiles como de defensa.
Las implicaciones militares se ven reforzadas por los vínculos formales del proyecto con el establecimiento de defensa brasileño. Alya Nanosatellites también firmó un MOU con el Departamento de Tecnología y Ciencia de la Fuerza Aérea Brasileña, que incluye la formación de personal militar en simulación orbital y el uso de antenas de la Fuerza Aérea como respaldo para el sitio de Tucano. “Esta integración proporciona a la RPC un conducto para observar e influir en la doctrina espacial militar brasileña, al tiempo que establece una huella permanente en una región vital para la seguridad nacional de Estados Unidos. Al sintetizar datos hiperespectrales de la constelación de Alya con su propia red de información, la RPC podría desarrollar una capacidad de vigilancia de alta revisita que pueda identificar activos militares camuflados y rastrear objetos espaciales extranjeros en tiempo real” destaca el trabajo.
Por último, describe el laboratorio de radioaestronomía conjunto en Serra do Urubu, que se estableció en 2025 tras la firma de un acuerdo del Instituto de Investigación en Comunicación en Red de Ciencia y Tecnología Eléctrica de China (CESTNCRI) con la Universidad Federal de Campina Grande en Brasil y la Universidad Federal de Paraíba. El acuerdo formaliza la colaboración bilateral en investigación avanzada en radioastronomía, tecnologías de observación del espacio profundo y planificación de proyectos científicos a gran escala. El laboratorio se centrará en el desarrollo tecnológico de vanguardia para apoyar la observación astronómica y la exploración del espacio profundo. Su mandato incluye coordinar la exploración internacional y la cooperación científica internacional, planificar grandes iniciativas de investigación y traducir la innovación científica en aplicaciones tecnológicas más amplias. “Cabe destacar que, dado que el CESTNCRI está profundamente integrado en la base industrial de defensa de China, las aplicaciones tecnológicas más amplias de estos sistemas de observación del espacio profundo podrían tener capacidades de doble uso para inteligencia militar, SSA y seguimiento de objetivos no cooperativos” explican.
El laboratorio se basa en el proyecto Bayron Acoustic Oscillation in Neutral Gas Observations (BINGO), una iniciativa multinacional de radioastronomía diseñada para detectar oscilaciones acústicas bariones (BAOs) mediante observación de radiofrecuencia. BINGO es un esfuerzo colaborativo que involucra a instituciones de investigación de Brasil, China, Sudáfrica, Reino Unido, Suiza y Francia. El telescopio está actualmente en construcción en São Paulo y, una vez terminado, será transportado a Serra do Urubu, cerca de la ciudad de Aguiar en Brasil.
Las especificaciones técnicas del Telescopio BINGO consisten en dos reflectores parabólicos, 50 cuernos, receptores y un analizador de Transformada Rápida de Fourier (FFT). El telescopio está diseñado para estudiar una región del cielo de 15° por 200° durante varios años, permitiendo una amplia área de estudio para la cosmología de precisión. La misión científica del Telescopio BINGO se caracteriza por detectar gases neutros como el hidrógeno atómico a través de una longitud de onda situada en un corrimiento al rojo entre 0,13 y 0,48. Para lograrlo, el telescopio debe filtrar agresivamente la interferencia de radiofrecuencia (RFI) causada por el hombre. El analizador FFT del sistema actúa como un espectrómetro digital que digitaliza y categoriza estas señales. “Mientras que los astrónomos consideran estas señales como "basura" que se restan para ver el universo primitivo, los algoritmos de alto rendimiento utilizados en el sistema podrían ser capaces de interceptar, clasificar y aislar pulsos de radar militar, telemetría satelital y actividad de guerra electrónica con extrema sensibilidad”.
Conclusión o implicaciones
La expansión espacial china en Latinoamérica es un arma la Ruta de la Seda Espacial para fines del EPL, creando una red que amenaza la seguridad de EE.UU. Las recomendaciones del trabajo incluyen revisar la cooperación de la NASA con los países anfitriones para evitar violaciones a la Enmienda Wolf, actualizarla para cerrar lagunas multilaterales, condicionar la ayuda espacial y de defensa a la mitigación de riesgos, eliminar la infraestructura china amenazante en el Hemisferio Occidental (siguiendo el Corolario Trump a la Doctrina Monroe) y expandir alternativas civiles de EE.UU. para reducir la dependencia de China.
