¿Cuáles son las posibles amenazas terroristas durante el Mundial 2026?
- Florencia Lucero Heguy
- hace 2 minutos
- 4 min de lectura

El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) analizó las amenazas que enfrentará la Copa Mundial de la FIFA 2026, el evento deportivo más grande de la historia. El estudio señala que el principal riesgo proviene de actores solitarios o pequeños grupos extremistas que podrían atacar zonas de aficionados, transportes y espacios públicos vinculados al torneo.
La Copa Mundial de la FIFA 2026 se perfila como el mayor acontecimiento deportivo jamás organizado. Con 48 selecciones, 104 partidos y sedes distribuidas entre Estados Unidos, México y Canadá durante 39 días, el torneo atraerá a millones de espectadores presenciales y a miles de millones de televidentes alrededor del mundo. Sin embargo, según un reciente informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), esa enorme visibilidad también convierte al certamen en un objetivo potencial para diversas amenazas terroristas.
El documento sostiene que el peligro más probable no proviene de organizaciones internacionales altamente sofisticadas, sino de individuos radicalizados o pequeños grupos domésticos que actúan de manera independiente. Estos actores podrían atacar objetivos considerados vulnerables, como zonas de aficionados, corredores de transporte, hoteles, restaurantes y las filas de acceso a los estadios.
Los investigadores Daniel Byman y Riley McCabe destacan que los grandes eventos deportivos han sido históricamente utilizados por grupos terroristas para captar atención global, promover causas políticas o ideológicas y generar impacto mediático. El ejemplo más emblemático sigue siendo el atentado de los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972, donde terroristas palestinos asesinaron a atletas israelíes y lograron una repercusión internacional sin precedentes. El informe recuerda además otros antecedentes vinculados al deporte, como los planes de grupos yihadistas para atacar la Copa Mundial de Francia 1998, el atentado perpetrado por ISIS en el Stade de France en 2015 y diversos ataques o intentos de sabotaje relacionados con eventos olímpicos y futbolísticos en Europa.

Amenazas internacionales
El análisis identifica cuatro grandes categorías de amenazas extranjeras: grupos yihadistas, Estados hostiles, militantes vinculados a conflictos internacionales y organizaciones criminales. Entre los actores que generan preocupación figuran el Estado Islámico de la Provincia de Khorasan (ISKP), Al Qaeda en la Península Arábiga y Al Shabaab, organizaciones que mantienen capacidades para inspirar o planificar ataques fuera de sus zonas de influencia. También se menciona a Irán como uno de los principales focos de atención debido a las tensiones derivadas de los conflictos recientes con Estados Unidos e Israel. Según el informe, Teherán podría buscar acciones de represalia o intimidación, mientras que Rusia es señalada por sus antecedentes en operaciones de sabotaje y ciberataques contra grandes eventos internacionales.
Los investigadores incluso advierten sobre el potencial accionar de organizaciones criminales mexicanas, especialmente luego de la creciente presión ejercida por los gobiernos de México y Estados Unidos sobre los cárteles.
El principal riesgo: extremistas locales
No obstante, el CSIS considera que la amenaza más probable para el Mundial provendrá del terrorismo interno estadounidense. El estudio señala que, desde los atentados del 11 de septiembre, el patrón dominante ha sido el del atacante solitario radicalizado a través de internet, con acceso a armas comunes y escasa o nula conexión operativa con organizaciones terroristas.
Las motivaciones pueden ser muy diversas: supremacismo blanco, extremismo antigubernamental, violencia política partidista, antisemitismo, odio anti-LGBTQ+, radicalización yihadista o causas vinculadas a conflictos internacionales.
El informe recuerda casos como el atentado del Maratón de Boston en 2013, el ataque durante los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996, complots frustrados contra eventos LGBTQ+ y diversos ataques masivos ocurridos en los últimos años. Además, advierte que la polarización política, las tensiones por las políticas migratorias, los conflictos en Medio Oriente y la creciente radicalización en redes sociales podrían alimentar nuevas amenazas durante el torneo.

Los objetivos más vulnerables
Según el análisis, los estadios serán probablemente los espacios más protegidos de toda Norteamérica durante el Mundial, especialmente la final prevista en el MetLife Stadium, catalogada como Evento Nacional de Seguridad Especial. Sin embargo, los mayores riesgos se concentran fuera de los estadios. Las filas de ingreso, zonas de aficionados, estaciones de transporte público, hoteles, bares, restaurantes y espacios de concentración de simpatizantes representan escenarios donde resulta mucho más difícil establecer controles de seguridad exhaustivos.
El CSIS advierte que ataques mediante armas de fuego, vehículos utilizados para atropellos masivos o explosivos improvisados constituyen los métodos más probables. También menciona la creciente preocupación por el uso de drones con fines terroristas, aunque reconoce que los sistemas de defensa aérea y antidrones se han fortalecido considerablemente en los últimos años.

Un operativo de seguridad sin precedentes
Frente a estos riesgos, Estados Unidos, Canadá y México han desarrollado una estructura de seguridad conjunta de gran escala. La FIFA implementó un esquema de coordinación trilateral que incluye intercambio permanente de inteligencia, centros de cooperación policial internacional, protocolos comunes para las 16 ciudades sede y sistemas integrados de vigilancia. Además, el FBI, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el Centro Nacional Antiterrorista (NCTC) y otros organismos federales han elaborado planes específicos para proteger zonas de aficionados, infraestructura crítica, redes de transporte y personalidades de alto perfil. La FIFA también comprometió aproximadamente 625 millones de dólares para reforzar la seguridad en las ciudades anfitrionas estadounidenses.
Lo que está en juego
Para los autores del informe, el éxito del Mundial 2026 no se medirá únicamente por los resultados deportivos, sino por la capacidad de garantizar que millones de personas puedan disfrutar del torneo sin incidentes. El estudio concluye que las amenazas son reales, complejas y diversas, pero también destaca que las medidas de prevención y coordinación desplegadas son las más amplias vistas hasta ahora en un evento deportivo internacional.
La experiencia adquirida durante la Copa Mundial servirá además como base para futuros acontecimientos de gran magnitud, como los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City 2034.
Si los planes de seguridad funcionan como se espera, sostienen los investigadores, la historia del verano de 2026 estará centrada en el fútbol y no en las amenazas que hoy preocupan a los organismos de seguridad.
