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La seguridad y la defensa nacional Latinoamericana segĂșn Washington

 

Richard J Kouyoumdjian Inglis, vicepresidente ejecutivo de AthenaLab

 

Mientras en Chile se realizaba el ejercicio Salitre organizado por la FACH y los nuevos soldados del Ejército de Chile juraban a la bandera, en la histórica ciudad peruana del Cusco se realizada la XVII Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas. Asistieron 38 delegaciones, siendo Chile representado por su ministro de Defensa Nacional Don Fernando Barros Tocornal.

Hay quienes son crĂ­ticos de la validez de estos encuentros, pero que sirven, sirven. Sirven para conocerse con los ministros de otros paĂ­ses, sirven para saber que estĂĄ ocurriendo y que preocupa a los otros ministros y autoridades asistentes, y por, sobre todo, sirven para acordar acciones conjuntas en materias distintas a lo que es propio a la defensa nacional. Sirven para establecer las bases necesarias para esfuerzos que puedan necesitar de cooperaciĂłn entre paĂ­ses regionales que enfrentan desafĂ­os comunes.

El comunicado del ministerio de Defensa Nacional de Chile indica: “Entre las materias abordadas durante el encuentro destacaron la cooperaciĂłn frente al crimen organizado transnacional, el fortalecimiento de la ciberdefensa y la ciberseguridad, y la coordinaciĂłn de capacidades para enfrentar desastres naturales y emergencias que puedan afectar a los paĂ­ses del hemisferio.” Como dije anteriormente, nada propio a lo que se entiende como de los ĂĄmbitos tradicionales de la defensa al punto de que uno se preguntarĂ­a por quĂ© tratarlos en ese ĂĄmbito y con esos asistentes. Las respuestas no son tan obvias, pero tienen que ver que en esta regiĂłn no hay pactos defensivos de importancia operativos sobre los cuales hablar, por lo que se usan para hablar de los problemas comunes que les afectan, y lo otro, las principales definiciones en materia de seguridad hemisfĂ©rica vienen dadas principalmente desde Washington y es sobre eso que buscaremos concentrar el resto de la columna. Washington usa este tipo de foros, los de Cusco y Miami, para manifestar sus preocupaciones y por ende sus prioridades en materias de seguridad nacional. Eso fue lo que sucediĂł en Cusco y lo que antes habĂ­a ocurrido en Miami.

Los Estados Unidos de NorteamĂ©rica, a diferencia de las reuniones realizadas en Miami a comienzos de año a propĂłsito de la iniciativa “Escudo de las AmĂ©ricas”, instancias en que estuvieron presentes el Presidente Donald Trump y el Secretario de Guerra Pete Hegseth, en esta oportunidad enviĂł a Elbridge Colby (https://www.war.gov/About/Biographies/Biography/Article/1230279/elbridge-a-colby/), subsecretario de guerra para las polĂ­ticas de defensa y relaciones exteriores del Departamento de Guerra, es decir, la persona que ve la estrategia nacional de defensa, y las relaciones con otras agencias norteamericanas y gobiernos extranjeros. Si bien es un subsecretario, no es cualquier subsecretario y hay que poner atenciĂłn en eso.



Estamos hablando de una autoridad de gobierno senior del Departamento de Guerra y que tiene muy claro qué dice la estrategia de seguridad nacional y en particular la de defensa. Esto es importante ya que los norteamericanos manejan la relación de seguridad con las Americas principalmente a través del Departamento de Guerra y su Comando Sur ubicado en Doral, Florida. Evidentemente la atención de la reunión de Cusco estuvo en el discurso del subsecretario de Guerra al punto que fue replicado en medios de toda la región (https://www.war.gov/News/Speeches/Speech/Article/4538114/remarks-by-under-secretary-of-war-for-policy-elbridge-colby-at-the-conference-o/).

Cada vez que una autoridad norteamericana habla en instancias como estas todos ponen atención. Dijo algo que no supiéramos, para nada. Nada nuevo se dijo en esta oportunidad, pero que se repita y repita varias veces durante el año tiene valor y es una clara indicación de que hablan en serio. La repetición tiene valor.

Si bien es cierto que en esta oportunidad el foco no estuvo en las inversiones estratégicas chinas en las Américas, como tampoco en el flujo de la inmigración ilegal con destino a ellos, los puntos principales fueron volver a reafirmar el porqué de la necesidad y la explicación de la estrategia de seguridad nacional con foco en la seguridad hemisférica, y en los esfuerzos conjuntos con ayuda norteamericana que los países de la región deben realizar contra el crimen organizado transnacional. Estados Unidos no va a hacer la pega de otros, controla, exige y demanda que cada país haga lo suyo, pero si claramente va a ayudar en los esfuerzos que se deban realizar por el resto de la región en sus respectivas geografías.



El foco de Estados Unidos va a estar en el narcotrĂĄfico, que a ellos les afecta mĂĄs directamente, el que se genera en los paĂ­ses mĂĄs inmediatos, en CentroamĂ©rica, en el Caribe y en la parte norte de SudamĂ©rica. Eso es lo que han estado haciendo y continuarĂĄn haciendo, pero ello no implica que no vayan a ayudar a paĂ­ses como Chile, Argentina, PerĂș y Bolivia en atacar y neutralizar el crimen transnacional que opera en la zona, mĂĄs aĂșn si es que se ve incrementado por la actividad antinarcotrĂĄfico que ellos empujan en su ĂĄrea de influencia mĂĄs cercana, conocida como la NorteamĂ©rica ampliada (Greater North America).

Necesariamente la actividad anticrimen organizado, dirigida contra los que operan en la NorteamĂ©rica ampliada, va a implicar un desplazamiento de la actividad criminal hacia la parte sur de SudamĂ©rica, afectando directamente al PerĂș, Bolivia, Argentina y Chile. Eso va a demandar acciones y coordinaciones como las que ocurrieron a fines de mayo en Santiago, pero que se entiende tendrĂĄn el apoyo del gobierno de Estados Unidos conforme los paĂ­ses antes mencionados demuestren preocupaciĂłn y acciĂłn. Estados Unidos demanda socios confiables, fuertes y efectivos. No los quiere dĂ©biles y dependientes.

El subsecretario tambiĂ©n hablĂł de que los paĂ­ses de las AmĂ©ricas deben aumentar su gasto e inversiĂłn en defensa, destacando la compra de F-16 Block 70 por parte del PerĂș. Esto lo hizo porque, al igual que exigen que nos pongamos las pilas con la seguridad y el combate al crimen organizado, esperan que cada paĂ­s se haga cargo de su defensa, llevando el gasto e inversiĂłn a estĂĄndares internacionales actuales, mĂĄs cercanos o mayores al 3% del PIB. Estados Unidos no va a continuar dando paraguas de seguridad y defensa a aquellos que no pongan de su parte. Lo mismo que aplica a la OTAN aplica a los paĂ­ses de LatinoamĂ©rica.



En resumen, reuniones como la de Cusco sirven mucho, independiente de que hayan asistido los ministros de defensa y no los de seguridad, sirven tanto para conocerse, conversar y acordar acciones conjuntas contra el crimen organizado transnacional, algo muy necesario cuando paĂ­ses como Chile y el PerĂș estĂĄn usando tropas militares para el resguardo de sus fronteras en apoyo del accionar policial y de otras agencias estatales que dedican tiempo y esfuerzos contra la actividad criminal del narco y contrabandistas.

Reuniones como la de Cusco sirven mĂĄs aun cuando asisten altas autoridades del gobierno norteamericano que vienen a reforzar y recordar las prioridades que ellos tienen en materias de seguridad nacional, pero, por sobre todo, a exigir que los paĂ­ses de la regiĂłn actĂșen en materia anticriminal, y que conforme lo hagan, y estĂ© alineado con el interĂ©s nacional norteamericano, contarĂĄn con su apoyo y ayuda. Se acabaron los años en que los esfuerzos eran de solo ellos. Hora de que Chile y sus vecinos inviertan en capacidades anticrimen organizado del tipo transnacional, en capacidades de inteligencia, en capacidades de trabajo entre paĂ­ses que tienen problemas o desafĂ­os comunes y similares, y en capacidades de resguardo de fronteras.

La conclusiĂłn principal de la reuniĂłn de ministros de defensa en Cusco no fue el aumento del gasto e inversiĂłn en defensa, la que por cierto fue recomendada y solicitada. Las prioridades de Estados Unidos en materia de seguridad nacional no han cambiado. El crimen organizado transnacional sigue encabezando la lista, sĂłlo que ahora ya no es sĂłlo una prioridad para ellos. Exigen y demandan que lo sea para el resto. Se acabĂł en las AmĂ©ricas eso de andar a la “cochiguagua”.

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