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Argentina refuerza su misión humanitaria en Venezuela con un segundo escalón de las Fuerzas Armadas

 

El nuevo contingente incorpora más personal, un avión Hércules C-130, una planta potabilizadora de agua, un hospital sanitario móvil, capacidad logística y nuevos binomios caninos para fortalecer las tareas de búsqueda y rescate en las zonas afectadas por el terremoto.

Las Fuerzas Armadas argentinas continúan ampliando su participación en la Operación de Asistencia Humanitaria desplegada en Venezuela tras el devastador terremoto que afectó al país. Luego del rápido envío del primer contingente de especialistas, este lunes partió el segundo escalón de apoyo con el objetivo de incrementar la autonomía logística y reforzar las capacidades de búsqueda y rescate sobre el terreno.

El nuevo despliegue consolida la presencia argentina en una de las mayores operaciones internacionales de asistencia humanitaria desarrolladas en América Latina en los últimos años, donde efectivos nacionales trabajan junto a equipos de distintos países en la localización y rescate de sobrevivientes entre estructuras colapsadas.

 


Refuerzo logístico para sostener la operación

El primer escalón argentino había llegado a Venezuela el viernes pasado con una prioridad clara: arribar en el menor tiempo posible para aprovechar las primeras horas críticas posteriores al desastre, cuando las posibilidades de encontrar personas con vida son mayores. Ese contingente viajó a bordo de un Embraer ERJ-140LR T-94 de la Fuerza Aérea Argentina, que previamente embarcó personal de la Agrupación Perros de Guerra de la Armada Argentina en la Base Aeronaval Comandante Espora. Posteriormente despegó desde la Base Aérea de El Palomar, realizando escalas en Viru Viru (Bolivia) y Manaos (Brasil), hasta arribar a la Base Aérea El Libertador, en el estado venezolano de Aragua.

Una vez en Venezuela, el contingente fue desplegado hacia la ciudad de Caraballeda, en el estado de La Guaira, donde recibió un sector específico para iniciar inmediatamente las tareas de búsqueda. El primer grupo estuvo integrado por efectivos especializados en operaciones USAR (Urban Search and Rescue), organizados en patrullas que incluyeron cuatro binomios perro-guía de la Infantería de Marina de la Armada Argentina, acompañados por personal equipado con herramientas especializadas para trabajar entre los escombros.

 


Más capacidad operativa y autonomía

A diferencia del primer despliegue —diseñado para privilegiar la rapidez sobre la capacidad logística— el segundo escalón incorpora los recursos necesarios para sostener durante varios días las operaciones en el terreno. El traslado se realiza mediante aeronaves Embraer y un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina, que transportan personal y equipamiento destinado a mejorar las condiciones de trabajo y permanencia del contingente desplegado.

Entre los principales recursos enviados se destacan:

una planta potabilizadora de agua por ósmosis inversa con capacidad para producir hasta 1.100 sachets de 500 mililitros por hora;

piletones y operadores especializados para su funcionamiento;

un grupo electrógeno de campaña;

carpas con capacidad para alojar a 40 personas;

duchas de campaña;

equipos de comunicaciones militares;

una cocina móvil con personal especializado;

víveres y raciones de consumo inmediato;

un puesto sanitario móvil con personal de sanidad.

Todo este equipamiento permitirá que el contingente argentino opere con un elevado grado de autonomía en un escenario donde gran parte de la infraestructura permanece seriamente afectada.

 


Se incorporan nuevos binomios caninos

El segundo escalón también suma dos nuevos binomios pertenecientes a la brigada certificada USAR del Ejército Argentino. Se trata de Jack, proveniente del Batallón de Ingenieros de Montaña 8, con asiento en Mendoza, y Derek, del Regimiento de Infantería de Montaña 22 de San Juan, quien participa en esta misión como su última intervención operativa antes de su retiro. Los perros de búsqueda constituyen uno de los recursos más valiosos durante las primeras etapas posteriores a un terremoto, ya que permiten localizar rápidamente indicios de personas atrapadas bajo los escombros y orientar el trabajo de los equipos de rescate.

 

La importancia de llegar durante las primeras 96 horas

El despliegue inicial fue supervisado por el ministro de Defensa, Carlos Presti, quien acompañó las tareas de alistamiento y despidió al contingente antes de su partida. La misión argentina es comandada por el coronel Miguel Ángel Wissinger, comandante de Protección Civil y Emergencia del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.

En el terreno, el grupo de tareas está encabezado por el capitán de fragata de Infantería de Marina Luciano Gordillo e integrado por los binomios caninos dirigidos por el teniente de fragata veterinario Martín Núñez Etcheverry, la brigada especializada en estructuras colapsadas bajo el mando del teniente de navío Carlos Carrizo, además de personal sanitario y especialistas en comunicaciones. Tras arribar a Venezuela, el contingente recibió la asignación de la zona B2 de la ciudad de Caraballeda, donde comenzó de inmediato los patrullajes y trabajos de búsqueda junto a las autoridades venezolanas y otros equipos internacionales desplegados en la emergencia.

Las primeras 96 horas posteriores a un colapso estructural son consideradas decisivas para localizar sobrevivientes. En ese contexto, la capacidad de los binomios caninos para detectar señales humanas bajo toneladas de escombros permite concentrar los esfuerzos de rescate en sectores específicos, reduciendo tiempos de búsqueda y aumentando significativamente las probabilidades de salvar vidas.

 


Una misión de alta complejidad

La operación se desarrolla en un escenario marcado por cientos de edificios colapsados, interrupciones de los servicios esenciales, miles de personas evacuadas y un importante número de desaparecidos. En ese contexto, el despliegue escalonado de las Fuerzas Armadas argentinas refleja la preparación alcanzada por sus unidades especializadas para actuar en operaciones internacionales de respuesta ante desastres, aportando capacidades de búsqueda, rescate, logística, sanidad, comunicaciones y abastecimiento.

Con la llegada del segundo escalón, Argentina fortalece su contribución a la asistencia internacional en Venezuela y amplía su capacidad para sostener las operaciones humanitarias mientras continúan las tareas de localización y rescate de sobrevivientes en las zonas más afectadas por el terremoto.

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