Chile y Argentina, ¿Hacia una nueva Aspiración e Identidad Regional?
- Richard Kouyoumdjian Inglis
- hace 1 dĆa
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Por Richard Kouyoumdjian ā Vicepresidente de Athenalab
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Uno de los principales desafĆos actuales, sino el mĆ”s importante de la polĆtica exterior de Chile, es llegar a tener una muy buena y estable relación con sus vecinos, particularmente con la Argentina, paĆs con el cual tenemos una muy larga frontera de mĆ”s de 5.000 kilómetros, que a veces por lo largo que es, nos desune mĆ”s de lo que nos une, pero que por razones de historia, cultura, y religión perfectamente puede tomar otro valor y significancia, uno en donde la suma sea mĆ”s que el valor de las partes, uno en donde la economĆa pueda, con la ayuda de la polĆtica, volver a tener valor como lo tuvo aƱos atrĆ”s cuando Chile se aventuró a salir en busca de inversiones fuera del territorio.
Es normal tener desavenencias con los vecinos, mĆ”s aĆŗn si quienes gobiernan los paĆses tienen colores polĆticos muy distintos o las fronteras que se comparten son muy largas, aumentando con ello la probabilidad de que haya puntos de fricción. El tema entonces es cómo se manejan esas diferencias y cómo se resuelven, y de ser posible, cómo se transforman las relaciones entre paĆses, de problemĆ”ticas y ruidosas a constructivas y positivas.
En tiempos recientes sólo durante los gobiernos de Menem y Frei estuvimos mĆ”s cercanos a establecer relaciones mĆ”s plenas entre ambos paĆses, un perĆodo en que las inversiones fueron relevantes, nos conectamos energĆ©ticamente y avanzamos en materias de defensa. Lamentablemente, el deterioro económico y desinversión experimentadas por la Argentina durante el gobierno de NĆ©stor Kirchner afectó la buena forma en que se venĆan dando las cosas, situación que se mantuvo durante los ocho aƱos de Cristina, y el gobierno de Alberto FernĆ”ndez que siguió al de Macri, aƱos durante los cuales ademĆ”s la polĆtica exterior argentina fue dominada por halcones con visiones expansivas que necesariamente iban contra el interĆ©s nacional chileno, ya que representaban visiones históricas que siempre apuntaban y buscaban hacia el sur y el oeste.

Evidentemente no vamos a poder resolver de inmediato los temas que nos separan en el Campo de Hielo Sur, o las superposiciones que se producen entre la plataforma continental chilena y la plataforma extendida argentina en la zona del Mar Austral y espacios marĆtimos australes, como tambiĆ©n el hecho de que ambos paĆses tengamos espacios soberanos superpuestos en la AntĆ”rtida. Estos temas se deben tratar en forma profesional y de acuerdo con el derecho internacional. Ya pasaron los aƱos en que estuvimos a horas de ir a la guerra, pero ello no implica no hacer nada. Los temas se deben atender bajo el principio de no desear lo ajeno, los bienes del vecino. Si ello se cumple, ya tenemos mucho avanzado en un tema que rĆ”pidamente restablece confianzas mutuas y aleja fantasmas del pasado.
No podemos desaprovechar el hecho de que por primera vez en mucho tiempo tendremos gobiernos de derecha en ambos paĆses, con desafĆos comunes en seguridad, y con Ć”nimos de que sus economĆas crezcan, de atraer inversiones, de eliminar restricciones al emprendimiento y la actividad empresarial. El tener al gobierno de Milei arreglando la economĆa argentina a pasos agigantados, abriĆ©ndola al mundo y colocĆ”ndola en un nivel similar a la de Chile nos permite pensar en grande, en desarrollar cosas conjuntas, en estados de desarrollo e integración que antes era imposible visualizar.
Fuera del Ć”mbito económico estĆ” el desafĆo de mantener e incrementar lo realizado en aƱos anteriores para acercarnos ambos paĆses. No es que no se haya hecho nada en el pasado, al contrario, ya tenemos cosas como la Patrulla Naval AntĆ”rtica combinada, que opera desde 1998, o ejercicios navales de bĆŗsqueda y rescate en el Beagle por 25 aƱos, y frecuentes actividades equivalentes a nivel de los ejĆ©rcitos y fuerzas aĆ©reas de ambos paĆses. Hay claramente un esfuerzo a nivel de las instituciones de acercarse y conocerse, incluyendo participación en cursos de estado mayor, y de especialidades de oficiales, siendo la mayor manifestación de integración la Fuerza de Paz Binacional Cruz del Sur, una unidad binacional conjunta creada hace 20 aƱos para fines de las Naciones Unidas, que nunca ha sido usada, pero que a travĆ©s de su existencia y del entrenamiento permite mantener una conexión viva entre ambos paĆses fronterizos a pesar de su aparente inutilidad.

En su minuto preocupó en Chile la idea del presidente Milei de recrear la Argentina gloriosa de Julio Argentino Roca, pero el tiempo ha demostrado que esa idea es mĆ”s bien relacionada con la recuperación de la economĆa, que relacionada a los esfuerzos de expansión que en su minuto Roca representó. Tampoco preocupa mayormente la recuperación de capacidades estratĆ©gicas en la que estĆ”n embarcados, ya que mĆ”s que un rearme, es una readquisición de lo perdido a travĆ©s de aƱos de despreocupación y desinversión en su defensa nacional. Tener una Argentina indefensa a nadie conviene.
El primer viaje del presidente electo fue a la Argentina, una potente seƱal de lo que puede venir y de los Ć”nimos que inspiran la relación entre los ambos paĆses. Una oportunidad Ćŗnica para abordar los temas que de vez en cuando nos enredan, como tambiĆ©n para abordar iniciativas conjuntas en seguridad y en lo económico, tal como se vivió en los 90s.
Chile y la Argentina son mucho mĆ”s fuertes mirando las cosas unidas y operando como lo hicieron San Martin y OāHiggins hace mĆ”s de 200 aƱos cuando juntos liberaron Chile y posteriormente el PerĆŗ. Algo que suena fĆ”cil, pero que va a requerir de fuertes voluntades polĆticas, de mirar el vaso de agua medio lleno, y de tener neutralizadas las voces locales e internacionales que buscan separarnos y mantenernos alejados.
Por de pronto, los invito a mirar el mapa del Cono Sur de SuramƩrica desde otra perspectiva, una que nos une y conecta fuertemente con la AntƔrtica y los mares que la rodean.
