¿Ciencia o geopolítica? Las perforaciones subglaciales de China y Rusia y el renovado debate antártico
- Nicolás Sierra
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Un análisis comparativo de los casos del Lago Vostok y el lago subglacial Qilin en el marco del Sistema del Tratado Antártico.
Por Nicolás Sierra - Licenciado en Relaciones Internacionales
En abril de 2026, la perforación de más de 3.400 metros realizada por China en la Antártida Oriental generó una amplia cobertura mediática internacional y reactivó debates sobre las implicancias geopolíticas de la creciente presencia china en el continente blanco. Numerosos análisis interpretaron este avance científico no sólo como un logro tecnológico, sino también como una manifestación de la proyección estratégica de Beijing en una región considerada de creciente relevancia para el sistema internacional.
Sin embargo, gran parte de estas discusiones tendieron a concentrarse exclusivamente en el caso chino, relegando a un segundo plano un antecedente de características comparables: la perforación realizada por Rusia en el Lago Vostok, que en 2012 alcanzó aproximadamente 3.768 metros de profundidad y permitió acceder por primera vez a un lago subglacial aislado bajo la capa de hielo antártica.
La existencia de ambos antecedentes plantea un interrogante relevante para el análisis de la política antártica contemporánea: ¿por qué dos proyectos científicos desarrollados en contextos jurídicos similares, dentro de sectores reclamados por terceros Estados y con objetivos científicos comparables, generaron percepciones internacionales tan diferentes?
A partir de esta pregunta, el presente trabajo propone un estudio comparativo de las perforaciones subglaciales realizadas por Rusia y China, analizando sus características técnicas, alcances científicos, implicancias jurídicas y proyecciones estratégicas. Se sostiene que las distintas interpretaciones generadas en torno a ambos casos no pueden explicarse únicamente por factores científicos o ambientales, sino también por la posición histórica que cada Estado ocupa dentro del Sistema del Tratado Antártico y por el contexto geopolítico internacional en el que dichas actividades fueron desarrolladas.
En este sentido, el artículo busca contribuir al debate sobre la relación entre ciencia y geopolítica en la Antártida, examinando cómo actividades formalmente permitidas por el régimen antártico pueden adquirir significados estratégicos diferentes según el actor estatal que las impulsa y el momento histórico en que son ejecutadas.

El Sistema del Tratado Antártico y las reclamaciones territoriales
La Antártida se encuentra regulada por el Sistema del Tratado Antártico, cuyo instrumento fundacional fue firmado en Washington en 1959 y entró en vigor en 1961. Uno de los aspectos más innovadores de este régimen jurídico se encuentra en el artículo IV del Tratado, que estableció una solución de compromiso frente a las disputas de soberanía existentes en el continente. Dicho artículo dispuso que las reclamaciones territoriales formuladas con anterioridad a la entrada en vigor del Tratado quedarían suspendidas en sus efectos prácticos, sin implicar su reconocimiento, renuncia o extinción. Asimismo, estableció que ninguna actividad desarrollada posteriormente en la Antártida podría ser utilizada para fundamentar, fortalecer o negar una reclamación soberana.
En este contexto, resulta relevante distinguir la posición histórica de Rusia y China dentro del régimen antártico. La Unión Soviética, actualmente Federación Rusa, participó como miembro originario del Tratado Antártico y, al igual que Estados Unidos, mantuvo una posición singular: no formuló una reclamación territorial formal, pero tampoco renunció a la posibilidad de hacerlo en el futuro. China, por el contrario, se incorporó al sistema recién en 1983, en un contexto internacional distinto, sin formular reclamaciones territoriales ni reservar expresamente eventuales derechos soberanos futuros sobre el continente.

Por consiguiente, aunque actualmente ni Rusia ni China mantienen reclamaciones territoriales antárticas vigentes, subsiste entre ambos Estados una diferencia histórica y jurídica significativa. Rusia heredó la posición estratégica soviética de potencia fundadora del sistema antártico, mientras que China se integró posteriormente al régimen sin antecedentes reclamatorios formales.
Las perforaciones realizadas por ambos países constituyen un caso ilustrativo de esta dinámica. Tanto la perforación rusa del Lago Vostok como las operaciones científicas chinas desarrolladas en las inmediaciones del lago subglacial Qilin se llevaron a cabo en la Antártida Oriental, dentro del área reclamada por Australia como Territorio Antártico Australiano. Sin embargo, ni Rusia ni China reconocen dicha reclamación soberana y desarrollan sus actividades al amparo de las disposiciones del Sistema del Tratado Antártico.
Desde una perspectiva jurídica, estas actividades no constituyen una vulneración de los derechos reclamados por Australia. El propio diseño institucional del Tratado limita la posibilidad de ejercer soberanía efectiva sobre los territorios reclamados y garantiza la libertad de investigación científica para las Partes Consultivas. En consecuencia, la presencia de estaciones científicas extranjeras y la realización de proyectos de investigación por parte de otros Estados dentro de sectores reclamados forman parte de una práctica consolidada y ampliamente aceptada dentro del régimen antártico.
Esta situación refleja una de las características más singulares del Sistema del Tratado Antártico: la coexistencia entre reclamaciones territoriales formalmente vigentes, la suspensión práctica de sus efectos soberanos y el desarrollo de actividades científicas internacionales en territorios cuya titularidad permanece jurídicamente controvertida.

El caso ruso: la perforación del Lago Vostok
El Lago Vostok constituye el mayor lago subglacial conocido de la Antártida. Se encuentra bajo aproximadamente cuatro kilómetros de hielo, en proximidades de la estación rusa Vostok.
Las investigaciones soviéticas comenzaron durante la década de 1970 y continuaron tras la disolución de la Unión Soviética. Luego de más de veinte años de perforación, científicos rusos alcanzaron la superficie del lago en febrero de 2012 a una profundidad aproximada de 3.768 metros (Dell’Amore, 2012; Timmer, 2012).
Alcances científicos
El proyecto ruso buscó obtener información paleoclimática y microbiológica mediante el acceso a un ecosistema aislado durante millones de años.
Entre los principales resultados científicos alcanzados pueden mencionarse:
● extracción de núcleos de hielo profundos;
● reconstrucción de registros climáticos antiguos;
● estudio de microorganismos extremófilos;
● análisis de condiciones análogas a ambientes extraterrestres;
● desarrollo de tecnologías de perforación criogénica profunda.
La relevancia científica del proyecto radicó principalmente en el acceso directo a un lago subglacial sellado durante aproximadamente 14 millones de años (Dell’Amore, 2012).

Cuestionamientos ambientales
El proyecto ruso recibió críticas por la utilización de queroseno y freón para evitar el congelamiento del pozo de perforación.
Diversos investigadores y organizaciones ambientales cuestionaron el riesgo potencial de contaminación del ecosistema subglacial, particularmente debido a la posibilidad de contacto entre los fluidos químicos y el agua del lago (Mustain, 2012).
Estas críticas impulsaron debates sobre los estándares ambientales aplicables a las investigaciones profundas en la Antártida bajo el Protocolo de Madrid de 1991.
El caso chino: perforación profunda y acceso “limpio” a lagos subglaciales
En 2026, durante la 42.ª expedición antártica china, científicos chinos realizaron una perforación de 3.413 metros de profundidad en la Antártida Oriental utilizando tecnología de perforación por agua caliente.
La operación se desarrolló en cercanías del lago subglacial Qilin y de instalaciones asociadas a las estaciones Kunlun y Taishan.
De acuerdo con el Ministerio de Recursos Naturales de China, la perforación constituyó la primera perforación profunda antártica china realizada mediante tecnología de agua caliente y superó el récord previo de perforación polar con este sistema (EFE, 2026).

Tecnología empleada
A diferencia del sistema ruso tradicional, China utilizó perforación térmica mediante agua caliente a alta presión.
Según información oficial difundida por medios internacionales, esta técnica permitió:
● perforar rápidamente capas profundas de hielo;
● reducir el uso de sustancias químicas externas;
● minimizar riesgos de contaminación;
● facilitar accesos más limpios a ambientes subglaciales.
El sistema fue presentado por autoridades chinas como una alternativa ambientalmente más segura respecto de técnicas tradicionales de perforación mecánica.
Objetivos científicos
Las autoridades científicas chinas señalaron que el proyecto buscó:
● estudiar la dinámica de las capas de hielo;
● analizar registros paleoclimáticos;
● investigar ecosistemas subglaciales aislados;
● obtener información sobre cambios ambientales históricos;
● perfeccionar capacidades tecnológicas polares.
Además de su dimensión científica, el proyecto consolidó la capacidad logística y tecnológica china para operar en regiones polares profundas.

Comparación entre ambos casos
Desde una perspectiva técnica, ambos proyectos constituyen hitos científicos relevantes dentro de la investigación antártica contemporánea.
No obstante, presentan diferencias significativas.
En primer lugar, Rusia logró en 2012 el primer acceso documentado a un lago subglacial profundo bajo el hielo antártico, alcanzando una profundidad de aproximadamente 3.768 metros.
China, por su parte, alcanzó en 2026 una profundidad de 3.413 metros utilizando perforación por agua caliente y estableciendo un récord para este tipo de tecnología polar.
En segundo lugar, los métodos empleados fueron distintos. Mientras Rusia utilizó perforación mecánica con fluidos químicos estabilizantes, China aplicó un sistema térmico basado en agua caliente que fue presentado como menos invasivo ambientalmente.
En tercer lugar, ambos proyectos fueron desarrollados dentro de sectores reclamados por Australia, aunque sin reconocimiento de dicha soberanía por parte de Rusia y China.
Finalmente, las reacciones internacionales también evidenciaron diferencias. El proyecto ruso fue principalmente discutido desde perspectivas científicas y ambientales, mientras que la expansión polar china fue frecuentemente interpretada en medios internacionales y análisis estratégicos como parte de una política de proyección global de largo plazo.
Sin embargo, desde un punto de vista jurídico, ambas actividades permanecen formalmente encuadradas dentro de las disposiciones del Sistema del Tratado Antártico.

Conclusiones
Las perforaciones profundas realizadas por Rusia y China demuestran la creciente complejidad tecnológica de la investigación antártica contemporánea.
Aunque ambos proyectos fueron oficialmente presentados como iniciativas científicas, sus implicancias exceden el plano estrictamente académico debido a que fortalecen capacidades logísticas, tecnológicas y operativas en uno de los espacios geopolíticos más sensibles del sistema internacional.
La comparación entre ambos casos permite observar que las actividades científicas desarrolladas en la Antártida poseen simultáneamente dimensiones científicas, ambientales y estratégicas.
Asimismo, evidencia cómo la percepción internacional de estas iniciativas puede variar según el contexto geopolítico y el actor estatal involucrado.
Referencias bibliográficas
● Dell’Amore, C. (2012). “Russian Scientists Breach Antarctica’s Lake Vostok— Confirmed”. National Geographic.
● EFE. (2026). “China perfora más de 3.400 metros en la Antártida con acceso limpio a lagos subglaciales”. Swissinfo.
● Mustain, A. (2012). “Russian Team Has Reached Buried Antarctic Lake, Reports Say”. Scientific American.
● Timmer, J. (2012). “Russians finally hit Antarctic Lake Vostok after 20-year drilling project”. Ars Technica.
● Tratado Antártico. (1959).
● Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente (Protocolo de Madrid). (1991).



