Ecuador intensifica el empleo de lanzacohetes BM-21 contra estructuras armadas en Imbabura

Las Fuerzas Armadas ecuatorianas reforzaron las operaciones militares en la Zona Minera Norte de Urcuquí, provincia de Imbabura, con el empleo de sistemas lanzadores múltiples BM-21 de 122 mm. Las acciones se desarrollan en un área caracterizada por la minería ilegal y la presencia de estructuras armadas vinculadas a economías criminales.
El Ejército Ecuatoriano intensificó, durante septiembre, las operaciones militares en los sectores de Mina Olivo y Mina Vieja, en la parroquia Buenos Aires, cantón Urcuquí, provincia de Imbabura, mediante el empleo de sistemas lanzadores múltiples BM-21, destinados a proporcionar apoyo de fuego a las unidades desplegadas en el área de operaciones. Las misiones de fuego fueron ejecutadas sobre blancos previamente identificados por Inteligencia Militar, en el marco de la planificación operacional establecida para el sector. El empleo de artillería reactiva permitió incrementar la capacidad de apoyo de fuego de las unidades terrestres frente a posiciones asociadas a estructuras armadas identificadas en la zona. La operación se desarrolla en un territorio donde las Fuerzas Armadas mantienen una presencia sostenida para combatir la minería ilegal y las organizaciones que, según las autoridades ecuatorianas, utilizan estas actividades como fuente de financiamiento y control territorial.
Operaciones contra estructuras armadas
Durante septiembre, las fuerzas militares realizaron varias operaciones en Buenos Aires y sectores próximos a la Zona Minera Norte. El 7 de septiembre, unidades militares detuvieron a ocho personas en el sector Nuevo Hogar, quienes fueron identificadas por las autoridades como presuntos integrantes del Frente Oliver Sinisterra (FOS). Las autoridades señalaron que los detenidos estarían vinculados con actividades delictivas desarrolladas en el área. Posteriormente, el 17 de septiembre, las Fuerzas Armadas localizaron y destruyeron una infraestructura atribuida a dicha estructura armada. Durante la operación fueron incautados armamento, municiones, explosivos, equipos de comunicación y otros elementos de uso militar. Entre el material encontrado se contabilizaron un fusil M16, munición de calibre 5,56 mm, artefactos explosivos y cientos de municiones, además de equipamiento empleado para las actividades de la organización. Las operaciones posteriores mantuvieron la presión militar sobre las estructuras identificadas en el área, incluyendo nuevos enfrentamientos y la localización de instalaciones utilizadas como bases o puntos de apoyo.
El BM-21 como capacidad de apoyo de fuego
El BM-21 Grad es un sistema lanzador múltiple de cohetes de 122 mm, diseñado para proporcionar fuego indirecto sobre objetivos situados a distancia de las unidades de maniobra. En el Ejército Ecuatoriano, estos sistemas forman parte de las capacidades de artillería y permiten concentrar un volumen significativo de fuego sobre determinados sectores del área de operaciones. El empleo del BM-21 en Urcuquí se integra con otras capacidades militares, incluyendo morteros de 81 mm, vehículos tácticos, sistemas de vigilancia, aeronaves y unidades de infantería, configurando un esquema de operaciones combinadas orientado a localizar, fijar y neutralizar amenazas. La utilización de artillería reactiva en esta zona no constituye una capacidad incorporada exclusivamente para las operaciones de septiembre. Las Fuerzas Armadas ecuatorianas ya habían empleado anteriormente BM-21 y morteros en operaciones desarrolladas en la Zona Minera Norte. En operaciones anteriores también se registró la participación de aeronaves A-29B Super Tucano, helicópteros y sistemas de aeronaves no tripuladas, junto con unidades terrestres.
Minería ilegal y control territorial
La actividad militar en Urcuquí se desarrolla en un contexto marcado por la expansión de la minería ilegal y la presencia de estructuras criminales. Desde comienzos de 2026, las Fuerzas Armadas han ejecutado numerosas operaciones contra campamentos, bocaminas, plantas de procesamiento, maquinaria, motores, generadores, combustible, explosivos y otros elementos utilizados para la extracción ilícita de minerales.
En febrero, una operación en la Zona Minera Norte permitió localizar y destruir varios campamentos y elementos destinados a la explotación ilegal, con una afectación económica estimada por las Fuerzas Armadas en alrededor de 100.000 dólares.
Durante los meses siguientes se desarrollaron nuevas operaciones en Mina Vieja, Mina Olivo, Mina Nueva y Mina El Cristal, con el objetivo de impedir la continuidad de las actividades extractivas y afectar las capacidades logísticas de las organizaciones que operan en el área. La dimensión militar del problema se incrementó a medida que las autoridades identificaron la presencia de estructuras armadas vinculadas a las economías ilegales.
Una operación multidominio
El escenario de Urcuquí evidencia una evolución en el empleo de las capacidades militares ecuatorianas frente a las organizaciones criminales. Las operaciones combinan inteligencia militar, vigilancia, reconocimiento, fuerzas terrestres, artillería, apoyo aéreo y sistemas no tripulados, con el objetivo de recuperar el control de áreas utilizadas por estructuras armadas y organizaciones dedicadas a actividades ilícitas. En este esquema, el BM-21 proporciona capacidad de fuego indirecto y permite apoyar a las unidades de maniobra sin necesidad de exponer directamente a las fuerzas terrestres al fuego desde posiciones identificadas. La combinación de capacidades resulta especialmente relevante en la Zona Minera Norte, donde la geografía montañosa, la dispersión de campamentos y la existencia de numerosas bocaminas dificultan las operaciones convencionales de control territorial.

Continúa el despliegue militar
Las Fuerzas Armadas ecuatorianas mantienen operaciones permanentes en Imbabura y han señalado que continuarán empleando las capacidades disponibles para enfrentar las amenazas identificadas, combatir las economías ilegales y fortalecer el control territorial. El empleo de los BM-21 en Mina Olivo y Mina Vieja representa, en este contexto, una muestra del nivel de capacidades de apoyo de fuego que el Ejército está utilizando en operaciones contra estructuras armadas en el norte del país.




