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La Armada de Perú incorpora dos nuevas patrulleras marítimas

 

En una ceremonia celebrada en el Muelle Antedique de la Base Naval del Callao, la Marina de Guerra del Perú (MGP) dio la bienvenida oficial a las patrulleras marítimas PM-210 BAP Río Huarmey y PM-211 BAP Río Nepeña, las embarcaciones número 7 y 8 del programa PGCP-50, destinadas a reforzar la vigilancia y control del dominio marítimo peruano.

El acto, que reunió a altas autoridades del gobierno y de las Fuerzas Armadas, marcó un hito en la modernización de la flota naval peruana. El presidente interino José Jerí, el comandante general de la Marina, almirante Javier Bravo de Rueda, y otras autoridades destacaron la importancia estratégica de estas unidades para la soberanía marítima.

Estas modernas unidades guardacostas se desplegarán a lo largo de nuestro litoral para vigilar, proteger la vida humana en el mar, defender el medio ambiente marino y reprimir actividades ilícitas como la pesca ilegal y el contrabando”, enfatizó el almirante Bravo de Rueda durante la ceremonia.

Las nuevas patrulleras fueron construidas y parcialmente ensambladas en el astillero SIMA Chimbote, con apoyo técnico de la compañía surcoreana STX Offshore & Shipbuilding, dentro del proyecto de inversión pública orientado a recuperar y potenciar las capacidades industriales navales del país.



Ambas unidades forman parte de un programa que busca ensamblar hasta diez patrulleras del tipo PGCP-50, diseñadas bajo la misma familia de la clase Río Pativilca. Estas embarcaciones cuentan con una eslora de aproximadamente 55,3 metros, manga de 8,5 metros y un desplazamiento de cerca de 465 toneladas métricas. Están propulsadas por motores diésel que les permiten alcanzar velocidades de hasta 23 nudos y embarcar una tripulación de alrededor de 39 personas.

En cuanto a su poder de fuego y capacidades operativas, las patrulleras están equipadas con estaciones de armas de acción remota, incluyendo un cañón principal de 30 mm y dos sistemas de 12,7 mm, además de capacidad para embarcar botes RHIB para operaciones de interdicción y rescate.

La incorporación de estas unidades llega en un contexto de creciente atención a la seguridad marítima regional, donde las amenazas como la pesca ilegal e infracciones en aguas jurisdiccionales han llevado a fortalecer los medios disponibles para la Dirección General de Capitanías y Guardacostas (Dicapi).

Con estas nuevas patrulleras, la MGP aspira no solo a ampliar su presencia operativa más allá de la Zona Económica Exclusiva, sino también a consolidar la transferencia de tecnología y experiencia en construcción naval dentro del país.

 

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