La Escuela Kaibil – La élite del Ejército de Guatemala
Por el coronel (J) y Dr. José Antonio Ortega Gaytán – Kaibil 252.
La historia de fundación de la Escuela de Operaciones Especiales Kaibil tiene toda una trayectoria previa, que hoy permite convertirla en eslabones que unidos fueron dando forma a la concepción de un entrenamiento único y especial que hace de sus egresados ser una fuerza élite y considerados como los mejores combatientes de América.
Curso de Operaciones Especiales Escorpión
En el mes de julio de 1959, por iniciativa del capitán de infantería Víctor Raúl Palomo Toledo, quien se encontraba de alta en el Estado Mayor del Ejército de Guatemala, en la tercera sección logra convencer al mando de la necesidad de hacer un cambio radical en el sistema de entrenamiento y doctrina, como medio de estar preparados para las amenazas de la guerra irregular de aquella época.
Sin tomar conciencia de las repercusiones de dicho cambio en el entrenamiento y adiestramiento de las unidades, el Ejército dio un salto cualitativo y cuantitativo y se inyecta un nuevo espíritu de cuerpo en las unidades de infantería. Se inicia con un plan piloto; en el oriente del país, en el departamento de Zacapa donde se da inicio el nuevo entrenamiento. El cambio de metodología es total. El curso se concentró en la unidad Los Escorpiones, nombre que deriva luego al curso especial, proyecto que sobrepasa las expectativas y es replicado en el resto de las unidades de infantería en los años 1959 - 1961.

Curso de Contraguerrillas
En marzo de 1962 fue convocado un selecto grupo de oficiales de diferentes rangos de las Fuerzas de Tierra y Aire de Guatemala para que recibieran el curso de Contraguerrillas, el cual sería impartido por un equipo del Octavo Grupo de Fuerzas Especiales del Ejército de los Estados Unidos de Norteamérica (Boinas Verdes); el hecho de que participaran oficiales de la Fuerza Aérea Guatemalteca, FAG, se debía a la importancia del apoyo de aéreo en las operaciones de guerra irregular.
Una diferencia de este nuevo entrenamiento con relación al iniciado con Los Escorpiones es que no participaron elementos de tropa, solamente oficiales. El curso se estableció en el lugar denominado Las Trincheras, Mariscos, departamento de Izabal. Un curso intensivo de cinco semanas, teniendo como elemento primordial del entrenamiento el estado de alerta continuo de los alumnos. El área de entrenamiento se encontraba en el teatro de operaciones de la guerrilla en su primera etapa, constituida por dos frentes: Fuerzas Armadas Rebeldes, FAR, y el Movimiento Revolucionario 13 de noviembre, MR-13.
Se impartieron cinco cursos de abril a julio de 1962, dos promociones en Mariscos, una en la sede de la Escuela de Aplicación de Armas y servicios teniendo como áreas de entrenamiento las cercanías del lago de Amatitlán y San José Pinula y los dos últimos se impartieron en la finca San Basilio, Río Bravo, departamento de Suchitepéquez.
Centro de Adiestramiento de Contra Insurgencia.
Este nuevo proyecto de entrenamiento especial fue creado bajo el control del Estado Mayor del Jefe de Gobierno, coronel Enrique Peralta Azurdia en 1964. Fué nombrando director de dicho Centro de Adiestramiento al teniente de infantería José Luis Díaz Muñoz, como instructores: teniente Julio Cesar Ruano Herrera, subteniente José Vicente Martínez Véliz y subteniente Julio Enrique Caballeros Signé.
Este nuevo Centro de Adiestramiento tuvo como sede la finca La Cajeta, propiedad del expresidente de la república, general José María Orellana, ubicada en la aldea La Estancia de la Virgen, del municipio de San Cristóbal Acasaguastlán.
El adiestramiento en esta oportunidad tiene características especiales, debido a las experiencias de los cursos anteriores, la primera es que todo el personal involucrado es eminentemente nacional, la segunda característica recae en que asisten al curso los pelotones con sus respectivos comandantes, imprimiendo el espíritu de combate especial logrando la cohesión del pelotón entre líderes y subordinados.
El curso tenía una duración de seis semanas consecutivas de adiestramiento, las unidades se sumergían en las técnicas de supervivencia en el campo de batalla utilizando técnicas de contrainsurgencia, perfeccionando las técnicas de tiro con su armamento de combate individual, se implementó la natación militar y todo lo referente a emboscadas y golpes de mano. En total se adiestraron 10 pelotones en el transcurso de 1964 –1965.
El Centro de Adiestramiento fue disuelto a principios de 1966, por disposiciones del nuevo mando del Ejército, al asumir la presidencia de la república el licenciado Julio César Méndez Montenegro.
La formación del Batallón de Entrenamiento Especial
Paralelo a estos entrenamientos especiales surge el Batallón de Entrenamiento Especial en la finca Helvetia. Desde que se organizaron las unidades del batallón se consideró necesaria la creación de una compañía de paracaidistas. Así que se puso especial empeño en dotarla del personal apropiado, no contaba con especialistas apropiados, a excepción del teniente Benedicto Lucas García, el cual se había graduado en Francia como oficial y había obtenido el diploma de Paracaidista Maestro.
Él se presentó al campamento en la Finca la Helvetia, en donde tomó el mando de su compañía, cuyo personal lo recibió de quien sería su inmediato subalterno, el subteniente Ricardo Fuentes Juárez, graduado de paracaidista en el Fuerte Benning del Ejército de los Estados Unidos de América.
El entrenamiento de la unidad de paracaidistas inició de inmediato y luego de completar la fase en tierra se iniciaron los respectivos saltos. De hecho, su primera demostración pública fue un salto en masa en el campo de Marte como parte de los actos de aniversario del triunfo de la Revolución Liberal de 1871.
Esta época marca un impulso significativo a lo que corresponde la consolidación de la unidad de élite de los paracaidistas dentro de la estructura militar guatemalteca. El primer paso se constituye en el reconocimiento legal, legítimo y permanente de su existencia con la Primera Compañía de Fusileros Paracaidistas, Los Quetzales de dicha organización Estratégica del Ejército de Guatemala. Luego, la existencia de la Compañía de Fuerzas Especiales entrenada en la zona del canal de Panamá y la fundación de la Segunda Compañía de Fusileros paracaidistas Los Pentágonos; La compañía de fuerzas especiales se establece en la Tercera Compañía de Fusileros Paracaidista Flechas, constituyéndose el batallón de paracaidistas.
Durante el periodo comprendido entre 1966 a 1974 las unidades de paracaidistas cubrieron los cursos de entrenamiento y adiestramiento especial, dentro de su preparación como unidad élite y estratégica del Ejército de Guatemala.
Durante este periodo, en el interior del Ejército de Guatemala se va germinando la necesidad de contar con un centro de adiestramiento y entrenamiento especial. Los cadetes como parte de su preparación previo a su graduación como oficiales del Ejército, asistían a la Escuela de las Américas, en la zona del Canal de Panamá, a realizar el curso Balboa y Experto en Jungla, el cual proporcionaba un entrenamiento en técnicas de supervivencia en la selva y adiestramiento en técnicas de contraguerrillas, derivadas de las experiencia norteamericana en la guerra de Vietnam, dichos entrenamiento culminaban con la graduación de Airborne al efectuar los saltos reglamentarios para portar las alas de paracaidista del US Army.
Por razones políticas el gobierno de los Estado Unidos de Norteamérica suspendió la asistencia militar al Estado de Guatemala hasta hoy, lo cual obligó a la Institución Militar guatemalteca a innovar y generar iniciativa para poder enfrentar a los oponentes del Estado. Haciendo al Ejército autosuficiente para cumplir con su misión constitucional.
Curso de Comandos
El 20 de septiembre de 1974, el entonces mayor de infantería Pablo Nuila Hub, presentó al jefe de la segunda sección del Estado Mayor General del Ejército, coronel de infantería DEM Ovidio Morales, un estudio en el cual proponía la creación de un curso de Comandos.
El curso propuesto estaba diseñado para preparar a los oficiales del Ejército en el eficaz empleo de pequeñas unidades. El 15 de octubre de 1974, el jefe accidental del Estado Mayor General del Ejército, coronel de artillería DEM Sergio Obregón Carrillo ordena por escrito que el mayor Pablo Nuila Hub pase a la Tercera Sección, para planificar y proyectar el entrenamiento propuesto.
La planificación del entrenamiento se distribuyó en ocho semanas de duración y las materias a impartir: entrenamiento físico, materias especiales, entrenamiento técnico y táctico. Entre las materias especiales se consideraron los temas: historia de las guerrillas en Guatemala, causas básicas de la subversión y sus niveles de intensidad, características de las operaciones de guerrillas, organización de las unidades contraguerrilleras, comportamiento militar, lectura de mapas, acción cívica, operaciones psicológicas, inteligencia y contrainteligencia de combate, así como el entorno de la guerra irregular.

El entrenamiento técnico incluía: defensa personal, trasmisiones, supervivencia en el campo de batalla, cruce de obstáculos, alpinismo militar, armamento (propio y del oponente), demoliciones, medicina de urgencia.
En el entrenamiento táctico contemplaba: operaciones aeromóviles, navegación terrestre diurna y nocturna, operaciones de contraguerrillas, formaciones de combate, patrullajes diurnos y nocturnos de largo alcance, reacción inmediata, establecimiento de campamentos y su seguridad, evasión y escape, incursiones, golpes de mano, emboscadas y un ejercicio continuado final.
Cuando se tuvo el curso preparado, se planificaron los horarios y requerimientos, se inició con esa información la búsqueda del área adecuada. Se iniciaron reconocimientos en el área del Izabal y de El Petén. Con el concepto de que el curso debería ser fuerte y difícil de superar, se debía contar con un área adecuada, con facilidades de seguridad a los participantes, el terreno debería ser de lo más agreste (con áreas boscosas, selváticas, montañosas y pantanosas), también permitir en caso de emergencia la evacuación aérea o terrestre.
El área que presentaba esas facilidades fue el norte de Petén. Se efectuó el primer reconocimiento físico, encontrando el área adecuada, en las instalaciones del destacamento militar “La Pólvora” El Infierno, Melchor de Mencos, Petén.
Luego del reconocimiento físico de las áreas para los ejercicios, entrenamiento y adiestramiento especial militar, se informó que los caballeros cadetes de la Escuela Politécnica completarían su formación con dicho curso especial. Los objetivos que se persiguen con la referida Escuela de Comandos son:
· Preparar a comandantes de unidades menores en la conducción de operaciones especiales.
· Desarrollar la iniciativa y mantener la moral.
El 4 de diciembre de 1974, el jefe del Estado Mayor del Ejercito eleva el documento en que se da parte al Ministro de la Defensa, general de Brigada Fausto David Rubio Coronado, que la Escuela de Comandos está preparada para iniciar actividades, al día siguiente se recibió la autorización.
Se solicitaron los oficiales instructores para darle vida a dicho curso, siendo ellos:
· Subjefe de la Escuela mayor de infantería Jaime Rabanales Reyes.
· Capitán de infantería Juan Manuel Peláez Castañeda.
· Teniente de infantería Francisco Marín Golib.
· Teniente de infantería Roberto Eduardo Letona Hora.
· Teniente de Infantería Ismael Segura Abularach.
Dichos oficiales se presentaron a la Tercera Sección del Estado Mayor General del Ejército el primero de enero de 1975, quedando a la disposición del Jefe del curso de Comandos. A partir de esa fecha se inició la génesis del curso de Comandos; el fundador del curso especial dio la explicación de todas las razones que daban vida al curso; la importancia del nuevo sistema de entrenamiento y adiestramiento que debía ser eminente práctico, a cada oficial instructor le fue asignado un bloque de subcursos con materias específicas, a los cuales debían entregarse en cuerpo y alma.
El nuevo curso y el proceso de formación de los comandos rompió con el formato institucional. Cada una de las clases que se debían impartir fueron minuciosamente analizadas por los instructores que tenían visiones diferentes, pero que trataron como fin último buscar lo óptimo independientemente de su criterio y experiencia personales. Los oficiales instructores eran graduados de diferentes cursos de fuerzas especiales de ejércitos amigos dentro de dichos cursos se pueden mencionar el curso Ranger, Lanceros, Cazadores, Agujas Negras y los nativos de la región.
Debido a lo anterior se generó una simbiosis muy especial y diferente, que dio como resultado un método muy guatemalteco, propio de nuestras necesidades, características y coyuntura que se vivía en los años 70.
Una característica muy peculiar del nuevo proceso de entrenamiento y adiestramiento estableció que sin importar las condiciones: ¡la instrucción por ningún momento debe ser suspendida! Debido a lo anterior el plan de instrucción se acompaña de un plan de contingencia evitando al máximo la improvisación, tomando en cuenta que la formación de los Comando se planificó con munición real.
La ubicación del curso fue ideal, un clima inclemente (verano e invierno) un terreno ideal para martirizar a cualquier individuo, con insectos que se deleitaban de los humanos que visitaban esos parajes con una cubierta vegetal que se ensaña con los novatos por su espinas y sustancias cáusticas con la piel humana.
En el proceso de revisión del curso recibieron los instructores la orden de proponer un nombre para el curso de entrenamiento y adiestramiento especial; se presentaron varios nombres: Remincheros; Montañeses; Otonca; Nacón; Fuerzas Especiales; Jaguares y otros, pero no llenaban las expectativas para el curso.
Al final, se llegó a establecer Kaibil por ser un guerrero de la etnia Man que los hispánicos no lograron capturar. La plaza de Zaculeo fue una batalla que duró más de tres meses para que Jorge Alvarado, hermano de Pedro de Alvarado, lograra tomarla. El nombre fue propuesto al mando y fue aceptado con entusiasmo y unanimidad; las razones que se mencionaron fueron entre otras, que, siendo nombre guatemalteco, representaba la nacionalidad y las características místicas del personaje, se adecuaba simbólicamente y de una manera perfecta al tipo de combatiente que con su nombre se pretendía preparar.
Estos atributos se pueden sintetizar con estos adjetivos: valor, fortaleza, lealtad, arrojo, iniciativa, decisión, amor a la patria, disciplina y sacrificio. Al día siguiente de presentada la propuesta para el nombre del curso que se impartiría en el Infierno, se publicó en la Orden General del Ejército No. 15- 7, de la que transcribo el primer punto, el cual es valioso por la institucionalización del nombre y lo que significa como mito épico y ser la primera vez que se menciona y se oficializa el nombre del curso de los Kaibiles.
Disposición:
La tradición consolida los cimientos de la Institución Armada y habla a las generaciones venideras del paso de nuestros valores militares, exalta los ejemplos dignos de emulación y funde perfiles imperecederos, aquellos soldados que supieron jugar su papel definitivo en la hora suprema de la historia.
Recordar a nuestros adalides, genuinos valores que sumaron a su arrojo y valentía, el amor a su tierra, sus dones como estrategas natos y que, henchidos de fervor patrio, opusieron al conquistador una férrea voluntad indomable; traer al presente sus dignos ejemplos, también es parte de nuestra responsabilidad. Por tales razones el Ministro de la Defensa Nacional, dispone:
Denominar el curso de Adiestramiento y Operaciones Especiales de Comandos, como Curso de Adiestramiento y Operaciones Especiales Kaibil; en recuerdo al dirigente indígena cuya consagración histórica, ha sido definitiva como señor del Imperio Mam, quien nunca pudo ser capturado, por las huestes comandadas por el conquistador Pedro de Alvarado, quien puso una tenaz resistencia, demostrando sagacidad y astucia como estratega y obteniendo triunfos que la propia historia ha recorrido, a pesar de la ostensible superioridad del cañón, la pólvora y el caballo como armas de guerra de los conquistadores hispánicos, sobre las flechas, macanas, masas, hondas y obsidianas que constituían las armas de los naturales.
En vista que a lo largo de cinco siglos ha seguido reverenciándose el nombre de Kaibil “Hombre Estratega” poderoso señor de los Mames, a quien sus contemporáneos asignaban: “La astucia y fuerza de dos tigres”.

La misión impuesta: La Escuela de Adiestramiento y operaciones especiales Kaibil, en sus inicios:
Preparar a comandantes de unidades menores en la conducción de operaciones especiales.
Desarrollar la iniciativa y mantener la moral en toda situación, principalmente en situaciones difíciles y operaciones especiales.
Las capacidades proyectadas desde su fundación:
Proveer al Ejército de Guatemala, de comandantes de unidades menores, eficientes y diestros, capaces de entrenar pelotones y compañías en operaciones típicas Kaibil y contraguerrillas.
Incrementar en los oficiales subalternos, cadetes, especialistas y tropa, las cualidades de mando, proporcionándoles la oportunidad para aplicar los conocimientos que tengan o adquieran, por medio de las prácticas de combate.
Es necesario notar que el curso de Adiestramiento y Operaciones Especiales Kaibil, desde su inicio nació como propiedad de todo el Ejército. Todas las zonas, brigadas y bases, así como los servicios militares, contribuyeron en una u otra forma para su funcionamiento, debido a que periódicamente sacrificaban parte de su desenvolvimiento por el bien del curso Kaibil, proporcionando vehículos, conductores, mecánicos, panaderos, tropa para actuar como agresor, enfermeros, radio operadores, fontaneros, carpinteros, electricistas y, en fin, aquel personal de apoyo necesario para el curso.
En las profundidades del Infierno Kaibil durante todo el curso el punto medular y la eficiencia del Kaibil recae en la acción psicológica que es la parte más difícil de dosificar, debido a que el Jefe de curso solo cuenta con 8 semanas para fortalecer la mente de los Kaibiles. La acción psicológica se lleva a cabo diariamente en el entrenamiento programado y a lo largo de todas las actividades del curso (día y noche).
Esta acción se basa en que el Ejército necesita soldados que quieran triunfar porque son los más ágiles y los mejores entrenados, los más astutos y porque quieren seguir vivos. Se trata de colocar a los Kaibiles en una situación de tención extrema, cansándolos hasta el agotamiento, para mantener una mente alerta a los 360 grados, se les hace dormir poco, las horas de sueño son interrumpidas para ejercicios físicos, revistas de equipo, lectura o repetición del slogan. En esta forma el Kaibil empieza a reaccionar y cumplir la orden porque el Kaibil no trata de cumplir la orden ¡La cumple! Se empieza a repetir día y noche su credo, lema y decálogo.
La acción psicológica se trabaja a fondo para darle a los alumnos una verdad, la razón de por qué combaten, los momentos difíciles, en que cualquier razón que está siendo presionado por el adversario, más de alguno se preguntara por qué se combate y se muere, si la única respuesta es “porque me lo ordenan”, no será suficiente para resistir, por lo tanto, se les recalca que su alta preparación y lo exigente del entrenamiento Kaibil, solo tiene un objetivo: ¡Preservar la paz de Guatemala!
Es necesario que luchen teniendo una razón para la que valga la pena morir, que tengan fe en sus jefes. Es fundamental que los hombres tengan a sus jefes en el corazón, lograr una estrecha comunión en el sufrimiento, en el peligro del combate y en la muerte.
La acción psicológica no sirve ni da resultado a menos que se toque algo profundo y real dentro del combatiente, algo, por ejemplo: que rompa la soledad creando el espíritu de cuerpo. Este espíritu de cuerpo se forma mediante el aislamiento, la presión y la falta de espacio. En combate cada soldado defiende no sólo a la patria, sino la tradición de su unidad. Aun cuando tenga otra cosa por qué batirse, por lo menos combatirá por el espíritu de cuerpo o morirá por su insignia o distintivo.
Al Kaibil se le habla de la muerte, en el sentido de que el miedo a la muerte es uno mismo quien se lo imagina. Se teme uno a si mismo; a la muerte ¡no! Ya que la muerte ya no es muerte cuando se tropieza con ella.
Pero se enfatiza en que el que muere ha perdido. Para ganar hay que aprender a combatir, la muerte es un accidente técnico debido a la torpeza y a la falta de entrenamiento. Por tanto, el Kaibil que muere debe saber que solo recibirá como homenaje, al igual que un guerrero de la antigüedad, sus sudores y sufrimiento.
Como puede verse, la acción psicológica unida a toda la instrucción busca formar soldados élites que sean responsables de su parte en la lucha. Se busca que los hombres tomen en serio el combate, obedezcan estrictamente las ordenes, economicen, sin que nadie se los pida, sus raciones, y municiones, porque tiene la certeza de que es una guerra y luchan por ellos mismo, teniendo así una razón para alcanzar la victoria, porque esta no tiene ¡sustituto!
Resultado final
Posiblemente la definición o significado militar de Kaibil, aplicado a un soldado después de haber superado este entrenamiento, debió de haber sido expuesto al principio, pero se prefirió describir su entrenamiento para definirlo al final.
Kaibil, es un compendio del soldado guatemalteco, capaz de sobrevivir y pelear en cualquier lugar sin importar si en la lucha va acompañado o solo. Su acondicionamiento físico y entrenamiento exige una amplia variedad de aptitudes y técnicas, a luchar con sus manos, como también a usarlas con la habilidad de un cirujano. Aprende a vivir de la tierra y emplearla para que sirva a sus designios. Es, en una palabra, un soldado superior, con mayor capacidad para sobrevivir en el teatro de la guerra.
Consolidación del Curso Kaibil
Desfilaron por el curso capitanes, tenientes, subtenientes de todas las armas y servicios y caballeros cadetes. Al cabo de año y medio los resultados que se pudieron observar fueron los siguientes: los comandantes de zonas, brigadas y bases militares pedían que se les asignasen oficiales Kaibiles paras sus unidades operacionales. Con gusto aportaban personal de apoyo para el curso, los especialistas que se enviaban a servir durante 8 semanas del curso, regresaban con un espíritu renovado de trabajo y combate, esto debido a que en el curso se les imponía una rígida disciplina, tenían que emplearse al máximo, pero con el mínimo riesgo de su equipo, cada uno conduciéndose en su área como un combatiente más.
Los jefes de los servicios, al conocer el tipo de curso que se impartía, enviaron equipo militar que se pensaba comprar o modificar para ser aprobado; fue así como se compraron radios, fusiles, botas, uniformes, armamento menor de combate individual y munición. Debido al final del curso, habiéndose proporcionado el equipo de prueba, se elaboraba un informe de las ventajas y/o desventajas de cada uno de los artículos a prueba.
Pero es bien sabido que el curso Kaibil están diseñado para que todos los que quieran lo efectúen, pero se ha visto que no todos lo logran, sino los mejores. El prestigio del curso se mantiene con los graduados que son los que ponen en alto el buen nombre de Kaibil, el curso es eminentemente voluntario. A la fecha la boina purpura tiene su lugar en el Ejército de Guatemala y fuera de él, donde se ve una de ellas de inmediato se sabe que existe eficiencia y eficacia.
El curso de adiestramiento y operaciones Kaibil se puede dividir en tres etapas a través de su historia:
· La primera etapa está constituida por todo el proceso de transformación de la Escuela de Adiestramiento y Operaciones Especiales Kaibil, La Pólvora, Melchor de Mencos, Petén, donde se entrenaron a más de dos mil Kaibiles tanto nacionales como extranjeros; de las siguientes nacionalidades: Honduras, El Salvador, Panamá, Chile, Colombia, Venezuela, México, Uruguay, Nicaragua, Estados Unidos y República Dominicana.
En esta etapa se dan eventos muy especiales para la historia de la formación de las Fuerzas Especiales Kaibil: es en el seno de la Brigada Militar General Luis García León, en Poptún, Petén, que aprovechando la organización de la Segunda Compañía de Fusileros del Primer Batallón de Infantería, se seleccionó al personal para llevar el entrenamiento que se impartía en la Escuela Kaibil.
La unidad completa se somete a las exigencias del curso del 4 de enero al 5 de abril de 1976, cuando se efectuaba en el interior del infierno el curso Kaibil de la IV promoción de oficiales. Además de todo lo que conllevan las exigencias propias del curso, a la unidad se le entrenó por especialidades en los niveles I y II de entrenamiento de operaciones especiales de combate. Esta unidad se conoció como la Compañía Kaibil.
Esta unidad, mantuvo la organización y equipo de la época. Los pelotones de infantería constituían dos patrullas conformadas por dos escuadras cada una; la unidad se desembarazó del equipo pesado, los morteros y trípodes de las ametralladoras, se realizaron las modificaciones en el equipo individual de combate para hacerlo ligero y funcional en las operaciones especiales, dándole mayor facilidad de movimiento a los kaibiles y menor peso, llevando lo necesario para su pervivencia en el campo de batalla.
· La segunda etapa la constituye el traslado de la Escuela Kaibil a las instalaciones de Poptún, Petén, donde se establecieron las pistas de entrenamiento y se desarrollaron las clases técnicas, mientras los ejercicios militares (pruebas de confianza, supervivencias, patrullas de largo alcance y otros se realizaban en Melchor de Mencos, Petén).
· La tercera etapa de su historia la constituye la fundación de la Brigada de Fuerzas Especiales General Pablo Nuila Hub en Poptún, Petén. Donde se diversificaron los cursos (Jimba, Franco Tirador y otros) además se consolidó el curso Kaibil donde se escogen los elementos que conforman los contingentes organizados para las operaciones de paz de Naciones Unidas.
El ambiente nacional en esa época (finales de los setenta) fue muy particular para el Ejército, por lo que es necesario recordar y analizar los eventos que se vivieron y las repercusiones que se fueron dando con el paso del tiempo.
Lo más significativo de la vida nacional de ese periodo es determinante para la compañía Kaibil, el primer evento es la movilización de la unidad a la zona de adyacencia con Belice ordenada por el comandante General del Ejército; a lo anterior hay que agregar la suspensión de la ayuda militar del gobierno de los Estados Unidos al Estado de Guatemala (aún vigente).
La crisis nacional debido al terremoto del 4 de febrero de 1976 suspendió la recuperación de Belice y la totalidad de la estructura militar guatemalteca se sumerge en la recuperación de Guatemala, lo cual obliga a un cambio del dispositivo y composición del Ejército en todo el territorio nacional; se desdoblan las capacidades de las unidades y se involucró a toda la reserva territorial de la república; la nación con sus fuerzas vivas de Guatemala y el estamento militar trabajaron hombro con hombro para levantar a Guatemala de los escombros.
Debido al rebrote de los movimientos subversivos en el norte del departamento del Quiché, el Ejército de Guatemala se ve obligado al cambio de su doctrina operacional debido al oponente, el cambio de organización y la adquisición de armamento de fabricación israelita (fusil Galil), equipo individual de combate, naves y vehículos.
Este proceso fue ejecutado en forma paralela a las operaciones y las actividades administrativas, trajo como valor agregado a las unidades de las fuerzas de tierra, velocidad, potencia de fuego y comodidad para el operador del nuevo fusil, transporte y mantenimiento previsto para el primero y segundo escalón.
Curso de supervivencia y operaciones especiales Jimba
Dentro de los requerimientos emergentes y específicos de la instrucción, entrenamiento, adiestramiento, capacitación, y tecnificación castrense, se planificó y desarrolló el curso de Supervivencia y Operaciones Especiales Jimba, en el seno de la Escuela Kaibil.
El adiestramiento estaba dirigido y concebido para el personal de especialistas (aerotécnicos) de la Fuerza Aérea Guatemalteca FAG, teniendo como esencia la supervivencia y las técnicas básicas del combate individual.
Debido al éxito de los tres primeros contingentes adiestrados del curso Jimba, el Estado Mayor autorizó que además de las treinta plazas de alumnos, se incrementaron dos espacios por comando y dependencias militares de la república, lo que dio como resultado 50 participantes por curso, situación que se mantuvo hasta finales de 1982.
El curso constaba de tres fases, con una duración de diez días cada una, la primera fase giraba en el fortalecimiento físico, psicológico y espiritual, en la cual se lograba darle al adiestrado la templanza necesaria para responder ante la incertidumbre del combate.
En la siguiente fase se sumergía a los alumnos en una pista de supervivencia continua, día y noche, donde necesitaba además de conocimientos básicos de medicina de urgencia, trabajo en equipo fortaleciendo el liderazgo individual para lograr sobrepasar obstáculos reales y/o simulados de situaciones extremas presentadas en el adiestramiento especial; como la construcción de helipuertos en la espesura de la selva.
La fase final consistía en desarrollar habilidades y destrezas para expandir conocimiento en técnicas del combate diurno y nocturno, perfeccionamiento del tiro con el armamento individual y desarrollo de los perfiles del liderazgo de los alumnos.
Doce promociones fueron el producto de este curso de supervivencia y operaciones especiales, que culminaron su entrenamiento como soldados elites de las Fuerzas Especiales del Infierno Kaibil, entrenados para desempeñarse directamente en el apoyo de las operaciones aéreas en sus diferentes alternativas y variantes, principalmente en actividades colaterales de alto riesgo de la navegación aérea en el campo de batalla.
El 1º de septiembre de 1980 el ministro de la Defensa ordena que el Curso y Adiestramiento de operaciones Especiales Kaibil, pasara a ser un curso más de los que se imparten en el Centro de Estudios Militares, CEM, hasta nueva orden, lo cual dura tres años y seis meses; el 27 de febrero de 1983 por orden del Alto Mando del Ejército el curso Kaibil retorna a depender de la Tercera Sección del Estado Mayor a partir del 1º de marzo de ese año.
Incremento de los saltos de paracaidismo en el curso Kaibil
Un evento muy significativo de esa época en el Infierno Kaibil es el inicio de los saltos de paracaidismo (diurnos y nocturnos); La jefatura de la Escuela gestionó ante el Mando el incluir dentro del curso Kaibil dicha especialidad. Con la autorización se iniciaron los reconocimientos de las zonas de salto y la construcción del área de refresco de las cinco técnicas básicas de paracaidismo para el personal de la Escuela y de los alumnos.
Se ensamblaron las operaciones aerotransportadas a los ejercicios de patrullas de largo alcance y a la campaña final. Se establecieron dos saltos diurnos y uno nocturno, durante la permanencia de los Kaibiles en el curso. Este nuevo ingrediente generó un sinfín de expectativas y sobre todo los resultados de evaluación de este entrenamiento fueron muy satisfactorios.
Con la inclusión del paracaidismo dentro de las exigencias del Infierno, retornó un destacamento de paracaidistas (guías y empacadores, que le daban mantenimiento y realizaban el empaque de los paracaídas). Debido a lo especial del ambiente que se generó en la Escuela Kaibil por el cambio de época y la inclusión del paracaidismo en el curso se incrementó el espíritu paracaidista en el Infierno, lo cual motivó aún más la efectividad de combate y el orgullo de las tropas elites de los Kaibiles.
El 12 de enero de 1989 se ordenó el traslado de la Escuela de Adiestramiento y Operaciones Especial Kaibil del Infierno, La pólvora, Melchor de Mencos a las antiguas instalaciones de la Zona Militar No. 23 con sede en Poptún, Petén. De esta forma termina la primera época de la Escuela Kaibil desde el punto de su ubicación y se ordena la creación de la segunda Compañía de Kaibiles.
Debido a las necesidades del entrenamiento especializado y el incremento de las operaciones, el 29 de enero de 1990 se acuerda crear el Centro de Adiestramiento y Operaciones Especiales Kaibil, y con las dos compañía de Kaibiles se conforma el agrupamiento de Fuerzas Especiales, teniendo a partir de ese momento dos grupos de fuerzas especiales de seis destacamentos cada uno, teniendo como misión medular efectuar operaciones especiales estratégicas y tácticas por periodos de tiempo corto y apoyar las operaciones de las unidades operativas regulares.
En dicho Centro de Adiestramiento y Operaciones Especiales se incrementó el Curso de Galonista Profesional y el Curso de Francotirador. En la nueva sede se mantiene la herencia y tradiciones de la metamorfosis de un soldado regular a un soldado especial, se mantienen los dogmas del espíritu Kaibil ¡Kaibil está Vivo!

El 1º de julio de 2004, se le denominó Brigada de Operaciones Especiales Kaibil, de conformidad con el plan de Modernización y Restructuración del Ejército, con sede, existencia y funcionamiento en el municipio de Poptún, Petén.
Con fecha 5 de noviembre del 2014 pasaría a denominarse: Brigada de Fuerzas Especiales General Pablo Nuila Hub, en honor al fundador del Curso de Adiestramiento y Operaciones Especiales Kaibil. Hoy por hoy, el prestigio de las fuerzas especiales guatemaltecas es reconocido a nivel mundial y debido a su efectividad: también en las operaciones de mantenimiento e imposición de la paz en el corazón del África, en Haití y en siete países más donde kaibiles son destacados como observadores militares o integrantes de los Estados Mayores de las operaciones que comanda la Organización de Naciones Unidas ONU.
Mística Kaibil
En las siguientes líneas se encuentran la mística inculcada a cada uno de los kaibiles graduados a lo largo de los 50 años de existencia de la Escuela de Adiestramiento y Operaciones Especiales Kaibil.
Credo Kaibil
Yo Kaibil
Pertenezco, a la élite de tropas de choque
Por lo que seré: el más resistente, el más veloz y el más duro combatiente.
Me distinguiré
Por mi porte militar y disciplina,
Por mi lealtad para con mis superiores y compañeros.
Me esforzaré
Por elevar el honor, el prestigio y el espíritu de cuerpo
De la unidad a la que pertenezco.
Por mantener impecable mi uniforme y equipo.
Respetaré
La destreza de mi enemigo
Pero la combatiré con toda mi fuerza y vigor
Hasta destruirlo implacablemente.
Me entrenaré
Para superar día a día mi audacia, intrepidez, ingenio e iniciativa
Porque reconozco que en la agresividad radica el éxito.
Me endureceré
Para soportar los sufrimientos, el trato duro,
El dolor, el hambre, la fatiga, el cansancio, la sed, el calor y el frio
Porque soy un soldado superior a cualquier otro.
Perfeccionaré
Mi habilidad de combatiente,
Desarrollare mi iniciativa para obtener la victoria
Haciendo que mi patria Guatemala, se sienta orgullosa de mí
Y de la unidad a la que pertenezco.
Decálogo Kaibil
1. Para el Kaibil, lo posible está hecho, lo imposible se hará.
2. Siempre atacar, siempre avanzar.
3. En la confusión y el desorden el Kaibil será quien domine la situación y con serenidad conduzca la acción.
4. El ataque de un Kaibil será planeado con secreto, seguridad y astucia; lo conducirá con fuerza vigor y agresividad.
5. El arma fundamental del Kaibil es la sorpresa.
6. El kaibil sabe que resistir no significa solamente el juramento de hacerlo, sino también no retroceder ante nada.
7. Un Kaibil no trata de cumplir una misión, la cumple.
8. Al ser emboscado, acompañándose del máximo volumen de fuego el Kaibil se lanza al asalto aniquilador.
9. El kaibil es la élite de las tropas de choque cuando fuerzas o doctrinas extrañas atentan contra la patria o el Ejército.
10. Se es Kaibil cuando se reconoce que: si se sufre fatigas no es por gusto; si se pasa hambre no es porque no se tenga necesidad de comer, si se expone a la muerte no es porque no se ame la vida; sino todo ello se hace por un Ejército mejor y superior.
Lema Kaibil
Si avanzo, sígueme
Si me detengo, aprémiame
Si retrocedo, mátame.



