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La Fuerza Aérea Argentina recupera capacidades para su aviación de caza

Por Santiago Rivas


Mientras la fuerza intenta lograr la aprobación política para la compra de su nuevo avión de combate supersónico, se viene trabajando de una manera intensa para recuperar capacidades de mantenimiento que habían sido perdidas en los últimos años. Dicho trabajo había comenzado a partir del año 2015 por orden del brigadier Xavier Isaac, por entonces Director de Planes, Programas y Presupuesto de la fuerza, aunque tomó mayor impulso desde fines de 2019, cuando Isaac pasó a ser jefe del Estado Mayor General.

Para conocer los trabajos que se están llevando a cabo, la Fuerza Aérea Argentina organizó una recorrida con prensa especializada por el Área de Material Río IV y la V Brigada Aérea, sede de los únicos aviones de combate que hoy mantiene la fuerza, los McDonnell Douglas A-4AR Fightinghawk.



El Área de Material Río IV

La unidad, que ya tiene 78 años de antigüedad, depende de la Dirección General de Material y es hoy el principal centro de mantenimiento de la fuerza, encargado de los trabajos en los A-4AR, los IA-63 Pampa, Embraer Tucano, Bombardier Learjet, Beechcraft B-45 Mentor, Cessna 182, Piper PA-28 y Beechcraft Huron. Actualmente cuenta con 830 personas que son uno de los pilares para que la fuerza mantenga su capacidad de combate operativa.

El Área realiza inspecciones, reparaciones mayores, modernizaciones y modificaciones de aeronaves, motores y hélices, overhaul de componentes mecánicos, hidráulicos, eléctricos y aviónica. También hacen ingeniería de mantenimiento, desarrollo y diseño, por medio de software CAD-Catia, metrología y calibración de instrumentos y herramientas, ensayos químicos no destructivos, fabricación de partes y también tiene el depósito mayor de componentes aeronáuticos.



Entre los aviones que hacen mantenimiento, en 2021 sumaron al Escuadrón I, antes dedicado a la familia Mirage, las inspecciones de 600 horas de Pampa II y III y en 2022 comenzaron la primera inspección de 1200 horas en Pampa II, en el avión E-805. Además, también sumaron los trabajos en Embraer EMB-312 Tucano, no solo de inspección, sino que están trabajando junto a Redimec en la modernización del primer Tucano, el A-122, que deberá iniciar las pruebas en breve. El segundo avión ya será realizado enteramente en el escuadrón, con la supervisión de Redimec. Anteriormente, ambos sistemas de armas eran recorridos en FAdeA.

Por otro lado, están iniciando la recuperación del Learjet matrícula T-23, que no vuela desde fines de los años ’90. El avión recibirá además nueva aviónica Garmin, que luego se instalará en el T-22, que entrará a inspección una vez que el T-23 esté de nuevo en servicio.

El Escuadrón II es el encargado de la recuperación y modernización de los aviones Cessna 182 y dentro de poco ingresará a modernización el segundo Piper PA-28 Dakota. En cuanto a los Mentor, están llevando a cabo la recuperación de los siete aparatos restantes que integrarán la Escuadrilla Histórica.


Recuperación de uno de los Mentor para la Escuadrilla Histórica.

La unidad también está asumiendo el soporte de la flota de Huron a medida que van llegando al país, comenzando por la pintura de los aviones y la recorrida del interior, incluyendo nueva tapicería. En estos días se está por recibir el tercer ejemplar, que irá directo a pintura, y en julio se espera el cuarto.

En el Área de Material también está alojado el Centro de Investigaciones y Desarrollos Tecnológicos Aeronáuticos, CITeA, dependiente de la Dirección General de Investigación y Desarrollo de la FAA, el cual se encarga del desarrollo y mantenimiento del software de los aviones A-4AR y Pampa, desarrollo de software de los sistemas de debriefing, Ground Mission Planning nacional, el Sistema de Evaluación y Adiestramiento de Combate en Tiempo Real, display multifunción y otros desarrollos. También hace la evaluación e integración del armamento a las plataformas aéreas.


La unidad también está restaurando el FMA IA-58C Pucará "Charlie" preservado en el museo propio.

Otra unidad alojada es el Centro de Ensayos de Armamento y Sistemas Operativos (CEASO), cuya función es realizar los ensayos (en vuelo y tierra) de armamento y sistemas operativos, adquiriendo, procesando y analizando los datos con el objeto de elaborar los informes para la evaluación. Asimismo, entiende en la compatibilidad entre las armas y los aviones de dotación, documentación y el adiestramiento del personal de especialistas.



A-4AR

El trabajo más importante está en la recuperación de la flota de A-4AR Fightinghawk, con un objetivo inicial de alcanzar las 12 unidades, pero que ahora se amplió a 18. Es importante precisar que esa cantidad no es la que estaría en servicio operativo de manera permanente, sino la cantidad de células que estarían en el circuito entre operativas y en mantenimiento.

En este punto es importante agregar que uno de los mayores problemas en la operatividad de los A-4AR era que se había desarmado toda la cadena logística, por lo que la fuerza se había quedado sin stock de repuestos, mientras que por un tiempo no había proveedor de la pirotecnia para los asientos eyectables. Esto último se pudo resolver con la empresa Task Aerospace, al tiempo que en 2021 se recuperó la capacidad de hacer el overhaul de los asientos.

Mientras, la fuerza comenzó a recuperar la capacidad logística del sistema de armas, no solo comprando repuestos, sino que también se empezó a recuperar capacidades para poder hacer reparaciones. Lamentablemente, por varios años se había dejado de hacer mantenimiento de muchos bancos de pruebas y se abandonaron capacidades de reparación y análisis, lo que obligaba a tercerizar muchos trabajos, con el consiguiente aumento de costos y de tiempos para retornar los aviones y sus sistemas al servicio.

Por otro lado, se hicieron trabajos estructurales, como el cambio de ala en el avión C-935, empleando un ala de un avión dado de baja. También han recuperado algunos componentes de los aviones A-4B y C que son comunes con los A-4AR y OA-4AR. Se trabajó sobre los generadores de los aviones, que tenían un problema de resonancia con el motor y generaba roturas, a la vez que se está trabajando en la reparación de los tubos de chorro de los motores, que tenían fisuras en la unión con el motor.

Otro sistema que se está recuperando es el Radar Warning Receiver de los aviones, ya operativos en dos aviones, así como los lanzadores de chaff y bengalas, comenzando por el C-926.


Pod Tordo

Este nuevo pod fue completamente diseñado en el Área de Material Río IV y construido con la participación de algunos proveedores privados, además de los talleres propios, y la asistencia del Instituto Universitario Aeronáutico (IUA) para la ingeniería. Ya ha sido homologado en el Tucano y se espera que lo sea en breve en Pampa y Texan. Por ahora los pods emplean ametralladoras Browning de 7,62 mm con la finalidad de usarlos para entrenamiento, pero se está trabajando en el desarrollo de un pod de 12,7 mm.

Actualmente ya se produjeron nueve unidades del Tordo y se espera seguir con la producción para empezar a abastecer a las unidades operativas.



En la V Brigada Aérea

Durante la visita a la unidad de Villa Reynolds, San Luis, recorrimos el Grupo Técnico, el cual en 2020 comenzó a realizar el mantenimiento intermedio de los A-4AR, relevando a Río IV de esta tarea para que esta última unidad pueda enfocarse en el mantenimiento mayor. Así, en la V Brigada Aérea hacen la inspección de 750 horas y la denominada ASPA (Aircraft Service Period Adjustment). Actualmente se está terminando la segunda recorrida, en este caso al único biplaza operativo, el C-901, que volverá al servicio en julio, y están trabajando en el monoplaza C-918. A la vez, se está realizando una inspección de 250 horas en el C-911, mientras que se enviarán tres aviones a Río IV para que entren en Inspección de Ciclo Mayor.



Un punto crítico que tenía la unidad estaba en el mantenimiento modular de los motores, que no se hacía en el país. Esta capacidad se desarrolló en 2020 y a la fecha ya se recorrieron cuatro motores. A la vez, se está recuperando el banco de pruebas de motores y ya está operativo el banco de pruebas para unidades de potencia auxiliar (APU), el cual había estado fuera de servicio por doce años.

Además, en marzo de 2021 se recuperaron los tres equipos que se emplean para hacer los análisis de filtro de aceite de los motores. Cada diez horas de vuelo se toma una muestra de aceite y cada 25 horas se hace un análisis de los filtros. Antes estas muestras se enviaban por correo a un laboratorio en Canadá que hacía los análisis, con el consiguiente alto costo y el tiempo para obtener los resultados.

Actualmente, la Fuerza Aérea Argentina planea, de esta manera, mantener el sistema de armas A-4AR Fightinghawk operativo por al menos unos diez años más, ya que la compra de aviones de combate de primera línea primero apuntará al reemplazo de la familia Mirage en la VI Brigada Aérea y más adelante se intentará avanzar en la compra de un segundo lote de aviones para la V Brigada Aérea.



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