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La Infantería de Marina Argentina a fondo (2º Parte): Los Comandos Anfibios

Son una de las unidades más especializadas de la fuerza, que hizo historia en la recuperación de las Islas Malvinas, y tiene a cargo la misión principal de realizar acciones tácticas que buscan lograr efectos estratégicos proyectándose desde el medio acuático hacia la tierra.


Por Santiago Rivas y Hernán Casciani


La Armada Argentina fue la primera de las Fuerzas Armadas de Argentina en poseer unidades de operaciones especiales, a través de la Agrupación de Buzos Tácticos y la Agrupación de Comandos Anfibios, las cuales hoy conforman las Fuerzas de Operaciones Navales Especiales de la Armada Argentina. Los Comandos Anfibios tienen su origen en 1952, cuando el Comando General de la Infantería de Marina ordenó a la Compañía de Vigilancia y Seguridad de la Base Naval Mar del Plata, la creación de un Grupo de Reconocimiento Anfibio, constituyéndose el 19 de enero de 1955 en Compañía de Infantería de Marina Nº7, la cual comenzó a hacer cursos de buceo y paracaidismo militar a partir de 1960, creándose también el Centro de Instrucción y Adiestramiento en Reconocimiento Anfibio.



En 1966 la unidad pasó a denominarse Compañía de Exploración y Reconocimiento Anfibio, pero, poco después, en 1970 la Sección de Exploración se separó y se creó la Compañía de Exploración, quedando por otro lado la Compañía de Reconocimiento Anfibio (CIRA), que comenzó a realizar el curso de “comandos” del Ejército Argentino en 1973, llevando a que en 1974 la unidad adopte su nombre actual de Agrupación de Comandos Anfibios (APCA).

En 1982 la APCA fue central en la recuperación de las Islas Malvinas el 2º de abril, cuando conformaron la primera unidad en pisar el suelo malvinense, asegurando el cuartel de los Royal Marines y luego rodeando la casa del gobernador hasta lograr la rendición de los Royal Marines efectivos que la defendían.

Posteriormente, en 1986 cambió su asiento desde la Base Naval Mar del Plata a la VII Batería de la Base de Infantería de Marina Baterías, el cual cambió en 1999 por el Cuartel de la Agrupación Giachino, que comparte con el Batallón de Infantería de Marina Nº2.



La APCA hoy

Actualmente la Agrupación está organizada con un estado mayor y tres secciones operativas de maniobras, compuestas por oficiales y suboficiales comandos anfibios. Además, cuentan con personal que no es comando anfibio, furrieles, marineros y demás que van destinados tres o cuatro años y cumplen tareas generales.

Una sección se dedica a toda la parte anfibia. Si bien conoce de lo otro, su especialidad es lo anfibio. La segunda sección es la CQC o CCR (Combate Cuarto Cerrado y Combate Cuarto Restringido) y la tercera es exploración de largo alcance. Según explican desde la APCA, lo ideal es que el comando pase primero por la primera, después por la segunda y después la tercera. Entonces en la primera están los más nuevos y en la tercera los más experimentados, aunque eso no siempre se da. Esto lleva a que todos estén en capacidad de ejecutar lo que hace la primera y la segunda y no todos lo que hace la tercera.



Los comandos

La carrera del comando anfibio es diferente en cuanto a oficiales y suboficiales, ya que el suboficial pasa casi toda su carrera en la Agrupación, más algún paso por el sur, por el BIM 4 o el 5, donde aprenden capacidades como ski u operaciones en montaña. Ambos inician su carrera realizando el Curso de Comando en el Ejército.

Por su lado, los oficiales tienen un paso más breve por la Agrupación, ya que cumplen otros puestos en la Infantería de Marina, además de la Escuela de Guerra y otros cursos, a lo largo de su carrera.

El curso de Comando Anfibio dura un año y empieza con una etapa de preselección que tiene exámenes psicotécnicos, físicos e intelectuales. Una vez que pasa ese filtro, en febrero del año siguiente inicia el curso finalizándolo en diciembre. La primera etapa, que dura un mes, es de preparación física y después participan del Curso de Comando Conjunto que se realiza en Córdoba en el Ejército y que llevan a cabo todas las fuerzas especiales de las tres Fuerzas Armadas. Una vez que finaliza el curso tienen que seguir con las etapas específicas del Curso Comando Anfibio que son la de Reconocimiento Anfibio, Buceo y CQC en el segundo semestre.

Una vez que egresan del Curso Comando, tanto oficiales como suboficiales tienen que ir destinados al APCA. Una particularidad es que no tienen jerarquías durante el curso y el instructor es quien manda, independientemente del grado que posea o el de sus alumnos.

Ahora, después de la ceremonia de graduación, el instructor, que es suboficial, lo pasa a tratar de señor al cursante que es oficial. Y después, cuando vienen a la unidad, los compañeros de curso tienen un trato de amigos puertas adentro. En la unidad se tratan con jerarquía” explican desde la APCA y resaltan que eso hace a la confianza entre todos los integrantes, que es fundamental en las operaciones de combate y hace al espíritu de cuerpo de la unidad.



Las misiones de la APCA

Según explican desde la Agrupación, los objetivos dados a la APCA en una operación pueden ser tácticos, pero siempre tienen que tener una importancia estratégica u operacional, por eso se habla de objetivos tras las líneas enemigas, como son puestos de comando y control, logística enemiga o alguna personalidad. También hacen el reconocimiento de las playas de desembarco, dado que es una tarea que se suele hacer con los buzos tácticos, pero hasta cierta línea de la playa son ellos y después la APCA, ya que los buzos marcan la playa y remueven obstáculos, mientras que los comandos anfibios hacen el reconocimiento interior, que puede ser kilómetros más allá de la playa.

En el ámbito conjunto también se les requiere estar en condiciones de operar en todo el país, porque si la operación la conduce el Comando Conjunto de Operaciones Especiales, ese objetivo puede estar en cualquier parte del territorio.

Para ello, participan del Ejercicio Castor, que todos los años organiza el Comando Conjunto de Operaciones Especiales y participan las fuerzas de operaciones especiales de las tres Fuerzas Armadas, se hace un planeamiento y la ejecución va rotando de ambiente. Se ha hecho en Ushuaia y en Puerto Belgrano, dentro de los ambientes anfibios.



Combate en Cuartos Cerrados

En la actualidad todas las fuerzas de operaciones especiales tienen que dominar el Combate en Cuartos Cerrados, porque el combate en zonas abiertas es menos probable”, explican y agregan que es una capacidad que une a todas las fuerzas especiales. Para ello, tras entrenarse en el polígono, hacen entrenamiento con fuego real en una “casa de fuego” de madera que posee la unidad, en donde se simulan blancos y personas a proteger con la misión principal de asegurar la casa y a los “rehenes” que allí se encuentren. Está construida de tal manera que los ambientes, puertas y pasillos pueden cambiar su disposición para variar el entrenamiento. “La Armada tiene un reglamento que especifica en qué condiciones hay que tirar y cuantos blancos hay que batir” explican y agregan que cuando el soldado logra un agrupamiento importante de los impactos en polígono, ya pueden entrar a la casa de fuego de forma segura. “Tenemos que estar seguros que pegamos donde apuntamos” agregan. Una vez que terminan pasan a la zona del Comando de Instrucción y Evaluación de la Infantería de Marina (COIE), que tiene otras instalaciones para hacer fuego en ambientes abiertos, pero llegan ya con un nivel avanzado de instrucción. Allí se ubican blancos de metal con unas capas de madera y goma. “Como es un edificio de mampostería, nos tenemos que asegurar que el hombre pegue, porque ahí puede haber rebote” explican. Después se van incorporando dificultades, como hacerlo de noche, con visores nocturnos, en un ambiente con gas, con máscara, y en condiciones de estrés. Luego se van corrigiendo ciertas cosas y se vuelve a evaluar a los comandos.



En lugares cerrados es más difícil conducir para el que está a cargo. “Porque en realidad es poca la conducción que puede ejercer. Generalmente son equipos de 4 comandos que, a medida que van entrando a los cuartos y van saliendo por los pasillos van cambiando la organización, entonces a lo mejor el jefe quedó primero y después quedó segundo. Entonces decide el más despierto, no el más antiguo, que en ese momento toma el liderazgo”. Si bien poseen equipos de comunicaciones, cuando entran en un cuarto cerrado se comunican a viva voz, lo cual requiere que haya un conocimiento entre ellos, sabiendo que va a hacer el otro y hasta saber cómo camina el otro, para poder identificarlo fácilmente. “Lo ideal sería no hablar y hacer todo por señas para mantener la sorpresa. Y cuando se pierde la sorpresa es todo a los gritos. No hay que hablar de más porque satura la atención. Tampoco hay que hablar de menos, quedarse paralizado” explican.



Armas

Como armamento emplean una amplia variedad, que incluye el de dotación de la Infantería de Marina, como ametralladoras pesadas Browning de 12,70mm, Mag de 7,62mm y M-249 Minimi de 5,56mm, fusil M-16 A2 modernizados al estándar M4A1 de Daniel Defense, con mira Trijicon ACOG (Advanced Combat Optical Gunsight) y Mk18 de caño corto, algunos con lanzagranadas M-203, fusiles M27 Infantry Automatic Rifle (IAR), rifles antimaterial Barret de 12,70mm., fusil Mauser de tirador especial, calibre 7,62mm, Steyr SSG P-2 y los nuevos Daniel Defense Delta 5 calibre .308, escopetas High Standard y Bataan de 12,70, pistolas Browning 9mm Hi-Power que están siendo reemplazadas por pistolas Glock del mismo calibre, cohetes antitanque Carl Gustav, y han empleado, en menor cantidad, fusiles Steyr AUG y FAMAS G2 de 5,56mm, y Heckler & Koch HK-21E y HK-33E, pistolas ametralladoras Ingram M-10, Heckler & Koch MP5, Sterling MK.4, FM MK-3 y Uzi.




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