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La modernización de la Fuerza Blindada del Exército Brasileiro entra en un momento crucial

Por Paulo Bastos

 

Actualmente, el Exército Brasileiro (EB) atraviesa un momento delicado y debe afrontar una decisión que ya no puede posponerse: la modernización de su Caballería e Infantería Blindada. Esta discusión es muy relevante porque no solo es una necesidad actual, sino que su decisión moldeará la capacidad de combate de la Fuerza Terrestre durante las próximas tres o cuatro décadas.

La guerra en Ucrania, que se ha convertido en un gran laboratorio para los combates terrestres del futuro, ha vuelto a poner los vehículos blindados en el centro de las operaciones terrestres, ya que, contrariamente a las predicciones que decían que perderían su relevancia, el conflicto demostró exactamente lo contrario: lo que ha cambiado es su forma de uso.



Hoy en día, los vehículos blindados de combate (VBC CC), vehículos blindados de infantería (VBC Fuz), sistemas aéreos pilotados remotamente (drones), guerra electrónica, sensores de todo tipo, sistemas de mando y control (C2) y defensa antiaérea de corto alcance actúan de forma mucho más integrada, amplificando y maximizando su potencia.

En este contexto, el EB se enfrenta a dos desafíos igualmente importantes, siendo el primero y más urgente la necesidad de reemplazar el VBC CC Leopard 1A5BR, una plataforma diseñada durante la Guerra Fría que, a pesar de las modernizaciones recibidas, presenta limitaciones operativas, logísticas y de potencial de crecimiento. Su diseño original data de más de seis décadas atrás, reflejando una realidad tecnológica completamente diferente a la actual.

La segunda es definir al sucesor del transporte blindado de personal M113BR, que continúa cumpliendo su misión con competencia, pero cuyo diseño también fue desarrollado en los años 60 y ya no cumple con los requisitos del escenario operativo moderno, especialmente en operaciones en las que debe participar en combate directo. Y más allá de reemplazar este vector, el EB necesita cubrir un vacío histórico, ya que nunca ha tenido un verdadero VBC Fuz.

Conocidos internacionalmente como "vehículo de combate de infantería" (IFV), son vehículos diseñados no solo para transportar infantes, como el M113, sino para asegurar un gran poder de fuego contra las tropas enemigas y acompañar al VBC CC en primera línea con el mismo nivel de movilidad y protección, una capacidad que se ha vuelto indispensable. Los conflictos recientes han demostrado que la falta de libertad de maniobra para vehículos blindados sin la protección y el acompañamiento de una tropa embarcada convierte al VBC CC en simples objetivos.



En el escenario actual, mientras el VBC CC concentra su potencia de fuego en posiciones fortificadas y blindados enemigos, el VBC Fuz transporta a las tropas al objetivo, desembarca al ejército y continúa apoyando el avance con su armamento, sensores y protección blindada. También neutraliza equipos antitanque, drones, emboscadas y otras amenazas que los VBC CC por sí solos no pueden abordar con la misma eficacia. Es esta combinación la que garantiza movilidad, supervivencia y capacidad ofensiva a las fuerzas blindadas más modernas del mundo.

Con esto, y teniendo en cuenta la realidad actual de la Fuerza Terrestre, la modernización de la Caballería y la infantería blindada debería llevarse a cabo como un único programa estratégico, con el futuro VBC CC y el nuevo VBC Fuz pertenecientes a la misma familia de vehículos, compartiendo el mayor número posible de componentes y sistemas. Esta logística común reduce los costes de adquisición y operación, simplifica el mantenimiento, facilita la formación de la tripulación, agiliza la cadena de suministro y aumenta significativamente la disponibilidad operativa de la flota.

Otro punto que debe tenerse en cuenta es que, debido a los constantes cambios que ocurren en el "tablero de ajedrez" de la geopolítica, esta plataforma debe tener el mayor número de componentes críticos producidos en el país, o que no formen parte de organismos reguladores como ITAR (Reglamentos Internacionales de Tráfico de Armas), en Estados Unidos, o BAFA (Bundesamt für Wirtschaft und Ausfuhrkontrolle).  de Alemania. Brasil debe preservar su autonomía estratégica, garantizando la libertad de producción, integración de sistemas nacionales, modernizaciones y mantenimiento de sus vehículos operativos sin depender de autorizaciones políticas externas, porque, en un escenario internacional cada vez más incierto, esta independencia ya no es solo una ventaja y se convierte en una necesidad operativa.



La elección del socio internacional también debe guiarse por una visión a largo plazo. Más allá de adquirir vehículos blindados, Brasil debe construir una asociación estratégica con un país fiable, dispuesto a compartir tecnología, desarrollar proveedores nacionales y fortalecer la Base Industrial de Defensa, con el objetivo no solo de fabricar vehículos localmente, sino de desarrollar habilidades industriales y tecnológicas que permitan al país mantener, modernizar y evolucionar estas plataformas a lo largo de su vida útil.

El factor tiempo también requiere atención, porque entre la definición de los requisitos operativos, la selección de la plataforma, las negociaciones gubernamentales, la transferencia de tecnología, la nacionalización de la producción y la entrada en servicio operativo, suelen pasar entre cinco y diez años, y cada decisión pospuesta hoy representa un retraso que podría comprometer la capacidad operativa del Ejército en el futuro.

La modernización de la fuerza blindada brasileña no es solo un programa de renovación de la flota, sino una decisión estratégica que influirá directamente en la capacidad de disuasión, la libertad de maniobra y el poder de combate de la Fuerza Terrestre durante décadas, y el momento de decidir es ahora, ya que su aplazamiento significa ampliar una brecha operativa que Brasil ya no puede permitirse mantener.

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