La selección del nuevo avión de combate en Perú en la recta final
- Santiago Rivas
- hace 28 minutos
- 3 Min. de lectura

Tal como adelantáramos en enero pasado (https://www.pucara.org/post/la-fuerza-a%C3%A9rea-del-per%C3%BA-va-por-el-f-16v-block-70), la Fuerza Aérea del Perú se encamina a firmar el contrato por la compra del primer lote de F-16V Block 70 Viper en los próximos días, lo cual la convertirá en la aviación de combate más potente de América Latina.
Inicialmente se firmaría un contrato por un primer lote de doce aeronaves, que sería seguido posteriormente por otro similar. Este primer contrato estaría enmarcado dentro de la LOA (Letter of Acceptance) emitida por el Departamento de Estado de los Estados Unidos que autorizó una posible venta militar extranjera de 12 aviones de combate F-16 Block 70 a la Fuerza Aérea del Perú, en una operación valuada en 3420 millones de dólares. La notificación fue realizada al Congreso norteamericano por la Agencia de Cooperación en Seguridad de Defensa (DSCA), que supervisa este tipo de transacciones. El paquete aprobado contempla diez F-16C de un solo asiento y dos F-16D biplazas, junto con 14 motores F110-GE-129, un lote de misiles aire-aire de corto y largo alcance, AIM-9X Block II y AIM-120C-8, así como radares AESA AN/APG-83, pods de designación de objetivos AN/AAQ-28 Litening, sistemas de guerra electrónica, equipos de navegación y visualización para pilotos, además de repuestos, soporte logístico y entrenamiento técnico.
Sin embargo, contrariamente a lo que han informado algunos medios, Estados Unidos no cambió su oferta adaptándola a 24 ejemplares, sino que los 3420 millones de dólares es el monto máximo aprobado por Estados Unidos para todo el programa F-16 para Perú, lo cual prevé ya el segundo lote de 12 aeronaves. En este sentido, es preciso destacar que los montos que se citan en las LOAs son el monto máximo aprobado y no el valor de la oferta detallada, que puede ser menor o igual a dicha suma de dinero, pero no puede superarla. Ese valor está dentro de lo presupuestado por el gobierno del Perú, que asignó un monto máximo de 3500 millones de dólares para el programa.

Por otro lado, la empresa sueca Saab se quejó el pasado 10 de abril por no haber recibido el pedido de una “Best and final offer” (BFO) por parte del gobierno del Perú, a pesar de que el Gripen había quedado en la short list junto al F-16 y el Radale, amenazando con abandonar el programa si no obtenían un pedido de BFO en los siguientes dos días hábiles, cosa que no ocurrió. La publicación de esta carta parece más bien un intento de la empresa de ensuciar el proceso, acusando falta de transparencia, sin tener en cuenta que, tal como explicara nuestro corresponsal en Perú, Christian Barclay, de acuerdo a la regulación peruana, cuando se trata de compras bajo la modalidad de secreto militar (D.S. N° 001-2026-DE), la negociación es directa y lo único que necesita es el visto bueno interno de las entidades fiscalizadoras. “No hay obligación de pedir ‘ofertas finales’ a todos por igual. La Contraloría, tras revisar, elevó el informe favorable que permite a la Agencia de Compras de las Fuerzas Armadas (ACFFAA) validar el expediente, elegir al ganador y pasar a negociación directa. La carta suena más a reclamo de forma que a objeción de fondo” explicó Barclay.
Esto explica por qué el gobierno de Perú puede hacer la selección final sin pedir BFO a todos los participantes y basarse en los resultados de su evaluación técnica operacional, así como en los criterios políticos y económicos del proyecto.
Es preciso destacar, en este sentido, que la selección no solo se realizó tras una exhaustiva evaluación técnica operacional, sino que también pesan motivos políticos, tal como indicaran el actual presidente del Perú, José María Balcazar, y su antecesor, José Jerí, donde la relación con Estados Unidos es determinante, mientras que también pesa sobre el producto sueco la sombra por las fuertes sospechas de corrupción en el proceso de selección de Colombia, donde se terminó eligiendo el modelo con un precio significativamente más alto que las propuestas de sus competidores e incluso que las ofertas iniciales de la empresa, sin que haya habido cambios en los sistemas a entregar que justifiquen tal incremento.
El F-16 además ofrece la ventaja de ser un sistema ya probado y muy difundido, que permitiría una transición más rápida a la plena capacidad operativa, a la vez que se está consolidando como el principal avión de combate de América Latina, con la operación ya en Argentina, Chile y Venezuela.
