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Los “nuevos” SH-3H Sea King de la Marina de Guerra del Perú

Los principales antecedentes, características y futuro de los ‘Sea King’ españoles que en unas semanas operarán sobre el Pacífico sur.


Por Lewis Mejía

Fotos de Salvador Mafé Huertas


Confirmada la noticia por el Ministerio de Defensa del Perú sobre la venta de seis helicópteros ‘Sea King’ por el Reino de España, surge la necesidad de conocer un poco más de esta sorpresiva gestión y sus proyecciones.

La transacción, pactada a un precio de 100 euros la unidad, lo que suma poco más de 590 dólares para todo el paquete incluyendo repuestos, es prácticamente un regalo del país europeo al sudamericano y una nueva herramienta para fortalecer los vínculos comerciales a futuro, en el marco de los esfuerzos de ampliar el mercado para la industria de tecnología militar hispana en esta parte del Pacífico Sur.



En efecto, a este trato le antecede el del 2021 por dos Lockheed Martin KC-130H, transferidos por el Ejército del Aire de España a la Fuerza Aérea del Perú (FAP) por la suma global de 126,7 millones de soles (35 millones de dólares).

Esta compra no programada de los Hercules se presentó como una ocasión para lograr el incremento de las capacidades de transporte estratégico de la FAP, que desde hace décadas tiene experiencia en ese tipo de aeronaves.

Ahora parece tocarle el turno a la Marina de Guerra del Perú (MGP), institución que ha tenido éxito en la concreción de algunos de sus principales proyectos de fortalecimiento, en un contexto político y económico muy difícil.


De Cádiz al Callao

La situación de inestabilidad presentada en los sucesivos gobiernos desde hace poco más de ocho años ha hecho de la planificación un factor sumamente escaso en el Perú. Este panorama también se ha reflejado en el sector de la defensa, donde varios proyectos siguen esperando la opinión favorable o el presupuesto necesario para su ejecución.

Otros están retrasados en diversa medida en su desarrollo respecto al cronograma original, igualmente por falta de recursos, como precisamente la modernización integral de la Aviación Naval.

Por eso, a muchos llamó la atención el intempestivo anuncio de la compra de los helicópteros españoles de segunda mano retirados el servicio entre diciembre de 2021 y junio de este año.

Se sabe que la apuesta institucional en los últimos tiempos es por tecnología lo más moderna dentro de las posibilidades financieras disponibles, que permita enfrentar los “nuevos desafíos a la seguridad hemisférica”.

En este concepto no calzan, precisamente, los ‘Sea King’ hispanos, que datan del año 1981 y forma parte del último lote construido por la empresa, que inmediatamente después puso punto final a la cadena de montaje.

Pero bueno, ya se compraron, pronto tendremos noticias de su partida desde Cádiz hasta el puerto del Callao y se espera que traigan algunas novedades en su equipamiento.


Historial interesante

Concebidos y equipados para desarrollar la guerra antisubmarina (ASW, Anti-submarine warfare) frente a la amenaza de la Unión Soviética, los bimotores Sikorsky SH-3D se incorporaron a España desde febrero de 1966.

En total fueron 18 unidades las que prestaron servicio desde esa época hasta hoy en la 5ta. Escuadrilla con asiento en la Base Aeronaval de Rota, en la provincia de Cádiz, acumulando más de 100 mil horas de vuelo.

Esta responsabilidad de los ‘Morsa’ –su cariñosa denominación en la península ibérica- se dio como parte de la fuerza naval conjunta de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), de la que España es miembro activo.

El tiempo no pasa en vano y la caída del muro de Berlín, la desintegración del estado soviético, la guerra contra el terrorismo internacional y los nuevos desafíos de los conflictos asimétricos, obligaron a variar la tarea.

De esa forma llegó el momento de la transformación, a partir del año 2001, cuando pasaron a desempeñarse puramente como medios aéreos de transporte táctico y logístico naval.

Ya en su nuevo rol de apoyo a las fuerzas de asalto anfibio, trabajaron de la mano con la Infantería de Marina española, así como en operaciones especiales con la Fuerza Especial de Guerra Naval (FGNE).

Los ‘Sea King’ de la 5ta. actuaron de la operación “Romeo Sierra” en 2002, con los infantes de marina que desalojaron a un grupo de soldados marroquíes invasores de la Isla de Perejil, a 250 metros de la costa continental de África.

En diciembre de ese mismo año estuvieron involucrados en la incursión al transporte norcoreano “So San” que tenía en bodega 15 misiles Scud para Yemen, parte de la operación “Libertad Duradera” en Afganistán.

Al año siguiente estuvieron en la operación “Libertad Iraquí”, dentro de la coalición internacional que invadió ese país para neutralizar el supuesto uso de armas de destrucción masiva.

Se suman a este historial las operaciones “Romeo Mike” por los atentados terroristas del 11-M y “Strog Escort” de vigilancia del Estrecho de Gibraltar en el 2004; y “Libre Hidalgo” como parte de Naciones Unidas en el Líbano (2006).

Otras acciones de armas fueron “Althea” en Bosnia-Herzegovina (2008-2009), “Active Endeavour” antiterrorista (2015) y la operación “Hispanola”, de ayuda humanitaria a los damnificados por el terremoto en Haití.

El último lote de helicópteros recibido tuvo participación en la operación ‘Atalanta’, en septiembre de 2010, para desarticular a las bandas de piratas somalíes que afectaban el comercio marítimo en el Océano Indico.

Un año después acudieron al exitoso rescate de una ciudadana francesa retenida en una lancha por secuestradores yemeníes, donde la tripulación del ‘Sea King’ recibió una condecoración por su valor.

Es que insertar y extraer equipos de combate en escenarios hostiles es una labor peligrosa que puede terminar mal, especialmente de noche y sobre el agua, por lo que cada misión demandó mucha planificación y alta preparación.

En resumen, la Armada española ha utilizado estos aparatos durante 56 años en misiones de exploración, seguimiento y ataque contra submarinos; así como en búsqueda y rescate en el mar, con resultados positivos.

Posteriormente, y ya modificados sin los dispositivos ASW, pasaron al aerotransporte anfibio y operaciones de asalto, aprovisionamiento vertical, evacuación aeromédica, y capacidad para uso de visores nocturnos en cabina.

Esa es la apretada historia de la unidad española que acogió a estas famosas aeronaves de ala rotatoria, las mismas que próximamente lucirán los emblemas rojo y blanco del Perú.



Escuadrón 22

La Marina de Guerra del Perú, a través de su Comandancia de Aviación Naval (AVINAV), posee una larga experiencia en el empleo de este sistema de armas desde el 24 de marzo de 1978.

En esa fecha se creó el Escuadrón Aeronaval No. 22, a partir de cuatro ejemplares del Agusta Sikorsky ASH-3D fabricado en Italia bajo licencia, que llegó dotado del módulo de lanzamiento de misiles antibuque Aerospatiale AM-39 Exocet.

Esta incorporación tiene su sustento en el ambicioso plan de modernización del dispositivo defensivo peruano que había sido implementado desde el inicio de la década de 1970 por el Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada.

A los llamados “Tigres” se les ha visto trabajar en los UNITAS Fase Pacífico con la US Navy y armadas de países vecinos, en los PASSEX con naves militares de visita, y en los operativos de la Comandancia de Operaciones del Pacífico.

Actualmente, “el 22” cuenta con aparatos de dos versiones: tres de los ASH-3D originales para misiones de exploración marítima de combate, guerra antisubmarina y guerra antisuperficie (armados con misiles aire superficie). Y dos ejemplares del multipropósito UH-3H, recibidos de segundo uso vía el Programa Foreing Military Sales (FMS) de Estados Unidos en el 2010, para búsqueda y rescate (SAR), evacuaciones aeromédicas, operaciones de interdicción marítima, transporte de personal y carga diversa, así como para el apoyo a la población en caso de desastres naturales.

Todos operan desde la Base Aeronaval del Callao, ubicada en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, y algunas veces desde la Base Aeronaval de San Juan de Marcona, en la región Ica, 570 kilómetros al sur de Lima.

En misiones sobre el mar tienen como madrina al BAP Pisco (AMP-156)​, el nuevo buque multipropósito de tipo LPD (Landing Platform Dock) fabricado localmente por el Servicio Industrial de la Marina (SIMA Perú).

Esta plataforma les hace recuperar una capacidad que se tuvo desde 1978 hasta 1999, con el ya dado de baja crucero ligero portahelicópteros BAP Aguirre, que se permitía operar hasta con tres ‘helos’ grandes, simultáneamente.

De igual forma, interactúan con dos de las seis fragatas misileras tipo Lupo, los BAP Almirante Grau (ex Montero) y BAP Mariátegui, de la serie ensamblada en el SIMA Perú en la década de 1980.

A éstos se les hizo una modificación estructural en la plataforma o cubierta de vuelo capaz de albergar los AB-212, reforzándola y alargándola para que también pudiera recibir los más grandes ‘Sea King’.

Con estos vectores es totalmente factible llegar hasta las 480 millas náuticas para labores de salvamento, y cumplir misiones de ambulancia aérea en el ámbito de la NAVAREA 16.

Hasta allá van a buscar las embarcaciones pesqueras perdidas, detectar casos de pesca ilegal, o salvar vidas, como la del tripulante de un carguero chino afectado por un ataque al corazón al que lograron transportar hasta un hospital en tierra.

O sumar esfuerzos para el rastreo de las grandes flotas pesqueras que intentan realizar sus faenas de extracción industrial no autorizada dentro del mar territorial, hecho que fue descubierto en agosto del 2021.

En cuanto a la calificación de las tripulaciones, se realizan inicialmente en la Escuela de Aviación Naval en Marcona, y luego pasan a especializarse en los respectivos escuadrones operativos de ala fija o ala rotatoria.

Los del “22” pueden seguir entrenamiento en el simulador para Sea King/Mk41, en el Escuadrón Aeronaval Nº 5 (Marinefliegergeschwader 5), en Kiel, República Federal de Alemania, dotado de Westland WS-61.


Lo que se viene

El ex Ministro de Defensa, Vicealmirante (en retiro) Jorge Moscoso Flores, confirma que los SH-3H españoles son más jóvenes que sus pares peruanos, y que podrían seguir volando hasta el 2037.

También indica que por lo menos dos de estos aparatos todavía tienen un remanente de horas de vuelo aprovechable antes de su mantenimiento, pues estuvieron operando hasta el mes de julio pasado.

El resto del lote podría permitir la reactivación de otras dos aeronaves con las partes, piezas y repuestos obtenidos de la pareja restante, y de los dos contenedores que les acompañan.

Ya en el Perú seguramente serán empleados con la Brigada Anfibia de la Fuerza de Infantería de Marina, así como a la Comandancia de Operaciones Guardacostas peruanas, y con los buques de apoyo logístico.

Sin embargo, la necesidad de impulsar una verdadera modernización integral de la flota de helicópteros aeronavales peruana se mantiene, por el momento sin señales de solución.



Los aparatos entregados a Perú son los

HS.9-06, código 01-506, número de serie 61375, ex Z.9-6, Bu.No. 153537, fabricado como SH-3G, en depósito desde diciembre de 2021.

HS.9-07, código 01-507, número de serie 61499, ex Z.9-7, Bu.No. 158724, fabricado como SH-3G, en depósito desde junio de 2021.

HS.9-08, código 01-508, número de serie 61701, ex Z.9-8, Bu.No. 158725, fabricado como SH-3G, en depósito desde junio de 2022.

HS.9-14, código 01-514, número de serie 61839, Bu.No. 161208, en depósito desde junio de 2022.

HS.9-15, código 01-515, número de serie 61840, Bu.No. 161209, en depósito desde junio de 2022.

HS.9-16, código 01-516 número de serie 61841, Bu.No. 161210 en depósito desde junio de 2022.


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