Por qué los F-16 son importantes y una gran incorporación
- Santiago Rivas
- 18 abr 2024
- 7 Min. de lectura
Por Santiago Rivas
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En estos dĆas en que la Argentina ha firmado el contrato de compra por 24 Lockheed Martin F-16A/B MLU Fighting Falcon se ven en los medios y redes sociales una gran cantidad de cuestionamientos, la mayorĆa sin merecer el menor anĆ”lisis, pero otros que intentan plantear algĆŗn fundamento vĆ”lido. Ya en varios artĆculos anteriores explicamos quĆ© se obtenĆa con esta incorporación, pero vale la pena hacer un breve anĆ”lisis de por quĆ© son importantes para el paĆs y por quĆ© es una buena compra.
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Una buena compra
El primer punto a tener en cuenta es si los F-16 daneses eran una buena opción o no para la Fuerza Aérea Argentina. En este sentido, primero hay que analizar dos factores importantes: cuÔnto dinero puede gastar la Argentina para comprar aviones de combate y qué opciones tiene disponibles con él. Comprar armamento no es como ir al supermercado en donde se puede comprar lo que uno desea, sino que se compra lo que a uno le venden.
La Argentina, en la situación actual, no puede darse el lujo de ir por sistemas de armas nuevos de primera lĆnea, ya que representarĆan programas de varios miles de millones de dólares, ademĆ”s de que en muchos casos estos no estĆ”n disponibles para el paĆs. AsĆ, la oferta danesa de 24 F-16 mĆ”s repuestos y otros equipos, por poco mĆ”s de 300 millones de dólares es sumamente conveniente, especialmente si se tiene en cuenta el estado de los aviones y el nivel de modernización que tienen. Como ejemplo, mĆ”s de 15 aƱos atrĆ”s Chile pagó un valor similar por aviones similares de Holanda, pero menos modernizados.
Como segundo punto, es preciso tener en cuenta que se trata de sistemas de armas, en donde el avión en sĆ es solo un componente del todo, que se completa con los sensores y el armamento, para que este sistema forme parte de un sistema mucho mayor que es el que compone el poder aĆ©reo, en el que este sistema de armas (F-16 + sensores + armas) se integra con otros sistemas, como aeronaves ISR (Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento), de guerra electrónica, alerta temprana, reabastecimiento en vuelo, rescate en combate, apoyo, transporte, etc., sistemas no tripulados y sistemas terrestres, como radares, baterĆas antiaĆ©reas y puestos de mando y control, entre otros. AsĆ, el sistema de armas que se incorpore debe poder integrarse fĆ”cilmente con lo que la Fuerza AĆ©rea ya posee, para poder formar parte de ese otro sistema superior. En este sentido, dado que la Argentina opera en su totalidad sistemas con concepción occidental, principalmente de Estados Unidos y Europa, el F-16 puede integrarse sin mayores problemas.
En tercer lugar, se puede decir que el sistema que se incorpore debe tener un sostenimiento asegurado por el perĆodo de tiempo que se planea utilizarlo. Esto es, que el fabricante u otros proveedores garanticen que se contarĆ” con repuestos y demĆ”s materiales para mantener las aeronaves y sus sistemas asociados en servicio. AdemĆ”s, este debe tener un costo aceptable para el operador a lo largo de toda su vida Ćŗtil. La industria militar estadounidense en este sentido no tiene igual en cuanto al soporte logĆstico, mientras que son equipos de probada eficacia, con una durabilidad excepcional y la enorme cantidad de F-16 fabricados, ademĆ”s de que sigue en producción, asegura que el fabricante del avión y sus distintos componentes seguirĆ”n brindando soporte por muchĆsimos aƱos. AdemĆ”s, el avión y sus sistemas asociados estĆ”n diseƱados para ser modernizados constantemente, como se evidencia en los F-16 comprados a Dinamarca, que hoy cuentan con tecnologĆa avanzada que los equipara con los aviones de los Blocks 50 y 52, mientras que antes de ser entregados a la Argentina recibirĆ”n otro upgrade.

El cuarto punto a tener en cuenta es si el sistema cumple las misiones para las que se lo requiere, que en el caso argentino es la custodia del espacio aĆ©reo ante posibles amenazas de la región y permitir al personal de la fuerza poder aprender a usar nuevas tecnologĆas y modos de empleo que no era posible con los aviones existentes como los A-4AR Fightinghawk ni era posible con los retirados Mirage IIIEA y Finger, como es el empleo de armamento guiado aire-tierra o misiles BVR. TambiĆ©n, poder operar en entornos con guerra electrónica y mayores amenazas. AdemĆ”s, podrĆ”n interactuar en ejercicios combinados con otros paĆses de la región o de la OTAN, los cuales son fundamentales para mejorar la doctrina de empleo, la interacción con fuerzas aliadas y mantener el adiestramiento del personal. Los F-16 daneses hoy cumplen con estos requerimientos, dado que estĆ”n apenas solo por detrĆ”s de la vanguardia en la región que son los Gripen que estĆ” incorporando la ForƧa AĆ©rea Brasileira y prĆ”cticamente al mismo nivel que los F-16 Block 50 que hoy posee Chile. Esto coloca a la Argentina casi en un pie de igualdad en cuanto a la capacidad de aviones de combate con los paĆses que hoy lideran la región (aĆŗn falta mucho trabajo por hacer en cuanto a todos los demĆ”s sistemas de armas). En cuanto al caso de Malvinas, la inversión necesaria para equiparar a la Argentina con lo que emplean los britĆ”nicos estĆ” hoy totalmente fuera del alcance del paĆs, pero el F-16 sin dudas representa un sistema que los britĆ”nicos tomarĆ”n en cuenta, lo que no sucede con ninguna de las aeronaves actualmente en dotación.
El quinto aspecto es la antigüedad y vida remanente de los aviones. Voces con poco o nulo conocimiento del tema, incluyendo polĆticos y empleados de medios de comunicación, han subrayado que los F-16 daneses tienen 40 aƱos de antigüedad, seguramente desconociendo la relatividad de tal afirmación, ya que la vida de una aeronave no se mide en aƱos sino en las horas de vuelo que tiene y en su vigencia para poder cumplir su misión (si el diseƱo o sus sistemas son obsoletos o inferiores a aquello que deben enfrentar). Como ejemplo, la USAF sigue empleando bombarderos B-52 Stratofortress fabricados hace mĆ”s de 60 aƱos, mientras que el modelo acaba de cumplir 72 aƱos desde su primer vuelo y fue diseƱado en los comienzos de la guerra frĆa. Rusia, por su lado, sigue basando toda su aviación de combate en modelos nacidos entre las dĆ©cadas de 1950 y 1980 o variantes actualizadas de los mismos (no, el Su-57 no es un sistema de armas con capacidad real de combate en la actualidad y sigue siendo un modelo en desarrollo).
En el caso de los F-16 daneses, dada la cantidad de horas remanentes de las cƩlulas y el promedio de uso que podrƔn tener en la Argentina, podrƔn operar por entre 15 y 20 aƱos sin mayores problemas y posiblemente hasta 25 aƱos.
De esta manera, los F-16 permitirĆ”n obtener conocimientos y capacidades, dar un salto tecnológico y doctrinario de mĆ”s de 40 aƱos, lo cual llevarĆ” varios aƱos entre que se aprenda a volar los aviones y operarlos. ReciĆ©n entonces, en unos diez aƱos al menos, esto permitirĆ” dar otro paso, que podrĆa ser hacia aviones de generación 4+ (como un F-16 Block 70) o de 5Āŗ (como un F-35, el KAI KF-21 o el TAI Kaan).
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Una compra necesaria
Otro planteo que han realizado desde muchos sectores es si la compra era necesaria y si habĆa que hacerla en medio de la crisis económica del paĆs. El primer aspecto que hay que tener en cuenta es que la oferta danesa tenĆa un vencimiento y, de no avanzarse, los aviones tendrĆan otro destino (habĆa varios paĆses interesados en ellos), lo que obligarĆa a salir a buscar otros F-16 disponibles o aviones similares, en un proceso que llevarĆa varios aƱos, cuando la Fuerza AĆ©rea Argentina ya llevaba 30 aƱos buscando una aeronave similar (aunque los Mirage fueron dados de baja en 2015, la realidad es que su reemplazo ya habĆa comenzado a ser planificado a comienzos de los aƱos 90 y ya desde comienzos del nuevo milenio la capacidad real de combate de Ć©stos era nula, solo podĆan volar pero no operar). El segundo es que la compra es totalmente financiada y la Argentina prĆ”cticamente no tiene que hacer desembolsos en el corto plazo, por lo que el grueso de la compra se pagarĆ” cuando la economĆa ya estĆ© en recuperación. AsĆ, la compra no afecta las cuentas actuales del estado.
El segundo punto es que la compra es necesaria. ĀæPor quĆ©? Hay muchas razones por las que la defensa de un paĆs afecta de manera directa a todos los demĆ”s Ć”mbitos. Principalmente porque la inversión que un paĆs hace en su capacidad de defensa estĆ” indicando quĆ© determinación tiene este paĆs en defender los intereses de quienes habitan e invierten en Ć©l, por lo que un paĆs con una mayor capacidad de defensa se vuelve mĆ”s atractivo para vivir e invertir, lo cual impulsa de manera directa el desarrollo económico.
AdemĆ”s, un paĆs que invierte en defensa estĆ” apostando a ser mĆ”s relevante en el escenario regional y global, ayudando a mantener la paz y disuadiendo a quienes quieran perturbarla.
AsĆ, al brindar seguridad, la defensa hace una contribución fundamental al desarrollo económico, generando divisas para la nación que luego se pueden emplear en otras Ć”reas como salud, educación e infraestructura, de modo que, de manera indirecta, invertir en defensa lleva a mejorar esas Ć”reas.

La Argentina actualmente, tras 40 aƱos de desinversión en defensa, habĆa dado una clara seƱal al mundo de que el paĆs no tenĆa interĆ©s en proteger a sus ciudadanos ni sus bienes ni los recursos de la nación, aumentando el riesgo para cualquiera que desee invertir en el paĆs, permitiendo la depredación de recursos y quitĆ”ndole al paĆs la capacidad de poder hacer valer sus puntos de vista en el escenario internacional, ya que de nada valen las palabras si no se puede disuadir al otro de que sus acciones contra la nación pueden costarle caro. AsĆ, la falta de inversión en defensa, restĆ”ndole relevancia al paĆs en el escenario regional y mundial, influyó en el deterioro económico de la nación.
Por esto, la compra de aviones de combate, como un primer paso en la recuperación de capacidades de la defensa, es una medida necesaria y correcta, que no deberĆa haber demorado tantos aƱos en concretarse.
