Simuladores de vuelo argentinos, certificados y con calidad internacional

VSIM es una empresa argentina que produce simuladores de vuelo localmente, con calidad internacional, certificación, pero con costos más accesibles, tanto para el mercado civil como también para las Fuerzas Armadas y de Seguridad.
El aumento de la tecnología disponible para desarrollar simuladores de vuelo ha incrementado la importancia que estos tienen en el entrenamiento y adiestramiento de los pilotos, mientras que la reducción de costos los vuelve cada vez más accesibles a escuelas de vuelo y otras instituciones, pero también para particulares. Sin embargo, en América Latina hay pocas opciones locales y casi siempre se debe recurrir a productos importados de Estados Unidos o Europa, con costos altos y sin un soporte adecuado.
Esto es algo que se propuso resolver Gabriel Barresi desde la provincia de Río Negro, Argentina, con el desarrollo de la empresa VSIM que hoy produce simuladores de vuelo.
En aviación, muchas veces lo que comenzó como un juego se termina convirtiendo en una realidad y eso a veces significa desarrollo de tecnología. Así comenzó Gabriel, que hoy dirige VSIM, y que cuenta que siempre fue un entusiasta de la aviación y desde muy chico empezó a interesarse por los simuladores, primero como un juego en su computadora, usando el mouse y el teclado, pero quería tener algo más realista, pero las restricciones a las importaciones vigentes en ese entonces y los altos costos le hacían imposible comprar algo importado, por lo que decidió armar sus propios componentes. “Ahí empezó un camino de autoaprendizaje, de aprender a cómo usar programas gráficos para poder mandar a cortar las partes, para poder fabricar, lijar, pintar madera y así surgió mi primer simulador. Arranqué con algo bien grande, un Boeing 737”, comienza contando Gabriel. Sin embargo, ese puntapié inicial le generó el interés por hacer algo más realista y fue avanzando en versiones con más detalles de los distintos paneles del avión. “Llegamos a un momento donde los paneles realmente estaban muy realistas, lo subo a Facebook para compartir, era el año 2012, y ahí surgen comentarios y gente que me pedía que les haga paneles y terminamos mandando a Estados Unidos y a Europa, o sea, piezas para simuladores de avión”, cuenta, aunque poco después inició sus estudios como ingeniero, por lo que dejó de producir las piezas.

“Durante la pandemia, una persona de un aeroclub se pone en contacto por lo que yo había subido a las redes en ese entonces y me pregunta si puedo fabricar un panel para un GPS Garmin 530. Y la verdad que quedó muy bueno. Yo me había comprado una impresora 3D de resina, no de las estándar, lograba una calidad muy buena. Y a partir de ahí empezaron a crecer de vuelta las ganas de armar algo con simulación de vuelo y veía que acá no había” agrega. Cuando entregó el GPS al aeroclub, le plantean que tenían un simulador de vuelo que tenía muchos problemas y le consultan si podía hacer un simulador completo. “Ahí surgió el desafío de armar un simulador certificado con toda la última tecnología, aplicando lo que yo estaba estudiando en la carrera. Me había armado un mini taller en mi departamento y me traje el módulo del simulador, lo armamos y pasó de un simulador completamente analógico a todo un simulador con Glass cockpit y pantallas con Garmin 1000. Se recableó todo el simulador, igual que se hace en los aviones, con los ramilletes de cables, todo etiquetado, usando electrónica estándar y ese primer prototipo de simulador quedó muy bien y logró la certificación de la ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil) sin ningún problema”.
Gabriel explica que la normativa de la ANAC es clara y plantea que el simulador tiene que cumplir determinadas características de funcionamiento. “Aplicando eso que yo había aprendido en ingeniería, armar proceso de calidad, proceso de diseño, tiene que estar todo diseñado en la computadora antes de arrancar la fabricación, usar programas CAD. Es realmente aplicar ingeniería. Instalamos el simulador, vino el certificador de ANAC, hizo todas las pruebas, no tuvo nada que objetar. y el simulador terminó certificado en el mismo momento que lo instalamos. Entonces, con ese precedente sentado, habiendo podido utilizar esta certificación del simulador y la fabricación del equipo con electrónica propia, ya habíamos desarrollado las placas, los modelos 3D, el software, todo, usé ese equipo como tesis para trabajo final de grado para mi carrera” destaca.
Esta experiencia le llevó a ver que la Argentina necesita equipos de calidad “porque lo que está en juego es el entrenamiento de los pilotos. El simulador tiene que ser un instrumento con el mismo cuidado que los aviones reales. Vas a entrenar en un equipo que sabes que tiene que funcionar igual que el avión, porque las cosas que aprendes en el simulador son las que después vas a aplicar en la cabina en el uso normal y aún más en caso de emergencia”.

Pucará Defensa: ¿Cómo ves el mercado de simuladores y cómo está la Argentina en cuanto a lo que tienen tanto aeroclubes como escuelas enfocadas ya en aviación comercial?
Gabriel Barresi: La simulación en la aviación tiene 100 años de historia, la aviación es uno de los campos que sabe que el entrenamiento previo es tan importante como la experiencia y la práctica en el equipo. Conforme va avanzando la tecnología, las capacidades de replicar la aeronave en un simulador de vuelo, el mercado se está dando cuenta de que es importantísimo tener un equipo que sea confiable, que esté bien hecho y que tenga el mismo tratamiento que tienen los aviones, que vos lo prendés y funciona, le tenés que hacer el mantenimiento, pero que no está armado así nomás, sino que es un equipo industrial y esto se ve reflejado en las nuevas normativas de ANAC, donde empezó a ser un requisito el entrenamiento en simuladores para la licencia de privado y la capacidad de hacer parte de las horas del curso piloto en simuladores. O sea, no solamente es necesario, sino también validan la importancia.
Argentina obviamente somos un país donde que la aviación puede crecer mucho más. Estamos acostumbrados a hacer las cosas de una manera para subsistir, porque es caro, porque la aviación es muy cara, y obviamente con todo lo que eso conlleva, entonces las prioridades de los aeroclubes usualmente son para tratar de mantener el avión volable, de alguna manera. Y hoy se están dando cuenta de que teniendo un simulador, teniendo sus alumnos en un simulador, bien entrenados antes de subirlos a la aeronave, es mejor para todos, porque saben cómo reaccionar ante una emergencia, cuidan mejor los aviones, el riesgo baja. En Estados Unidos, si vos tenés un simulador, tu póliza de seguro baja, porque saben que tenés mejor entrenamiento y ese es el mensaje que queremos mandar desde VSIM. Entrenar es seguridad, y entrenar bien. Entrenar en un simulador que vos digas, ‘me estoy sintiendo en un avión’ y tu memoria muscular lo aplique después a la aeronave per se. Por eso el realismo es importante, que sea confiable, es importante.

PD: Hoy vemos, sobre todo en aeroclubes, que los simuladores son bastante básicos ¿Cómo lo ven ustedes?
GB: Una cuestión es que la normativa fue muy laxa hasta hace poco tiempo, el estándar de certificación era relativamente bajo. Se podían certificar dos monitores de tubo, uno arriba del otro, con un comando comercial de 200 dólares, ya eso era un simulador certificado, pero todos estamos de acuerdo en que con ese simulador no estás en un avión. Entonces, ANAC estuvo trabajando para elevar ese estándar de simulación y que el equipo se parezca a una aeronave, que uno sienta que está operando un equipo que te está entrenando para un avión.
Lucas Illa, Growth Strategy de VSIM, agrega: Yo creo que hoy en día estamos en un punto de quiebre, es un antes y un después en lo que es materia de simulación. Es cierto que muchos clubes, tenían los simuladores que tenían y no tienen otro tipo de tecnología. Ahora se está apuntando al recambio y a poder ajustar esto, que tiene que ver con salvar vidas y con la capacitación correcta.
PD: ¿Cómo fue el desafío de ustedes, viendo esta realidad, y generar el cambio para hacer algo distinto?
GB: El simulador habla solo, o sea, vos estás en contacto con un equipo que fabricamos nosotros y te das cuenta enseguida que la calidad es el estándar internacional. La frase que se escucha mucho cuando la gente ve nuestro simulador es que parece importado, es un cambio completo de paradigma en la forma de fabricación. Las placas electrónicas las desarrollamos nosotros, los instrumentos los desarrollamos nosotros y los fabricamos acá. Todo se hace en metal, con diseño 3D previo, siempre tenemos un mellizo del simulador en la computadora antes de fabricar cualquier cosa. Entonces, el equipo resultante es distinto y se nota. Se nota la constancia de la continuidad de operación que tienen, son simuladores que están pensados para andar 20 horas o más por día, que no tienen downtime prácticamente, solo el mantenimiento usual, pero nada más. Entonces, nosotros tenemos un desafío que yo le llamo cómo re-enseñar al mercado, pasar de lo anterior a los estándares actuales de simulación en el mundo. El mundo cambió, nosotros estábamos un poco más atrás y queremos empujar a la Argentina a los estándares internacionales de simulación. No hay escuela de vuelo en Estados Unidos que no tenga 4 o 5 simuladores de vuelo, con algunos valuados en más de 300 mil o 400 mil dólares, pensando en la seguridad de sus alumnos, en el entrenamiento efectivo. Siempre termina siendo más barato una hora de simulación que una hora de avión. Y no tenemos ni que decir qué pasa si tenés algún tipo de incidente, ni siquiera tiene que ser mortal, sabemos que son miles y miles de dólares que se podrían haber ahorrado si tenías el entrenamiento adecuado.
Nosotros queremos mostrar que hay algo distinto a lo que se venía haciendo, que no es necesario traer nada de afuera, que tenemos soporte local, que fabricamos absolutamente todo acá, y que no hay nada, absolutamente nada que "envidiarle" a lo que viene de afuera.

Lucas Illa: La apuesta es profesionalizar la industria de la simulación aeronáutica. O sea, en base a que Gabriel es ingeniero aeroespacial, estamos aplicando ingeniería, lo estamos manejando como se manejan las industrias internacionales. Estamos también desarrollando innovación tecnológica, desarrollando software para mejorar los productos. Estamos tomando la misma vía que hace una empresa internacional, profesional y también con responsabilidad, estos productos tienen que funcionar bien, todo el tiempo y con esa obsesión de buscar la perfección, que sean productos de excelencia, duraderos, precisos, que la gente esté cómoda, que quiera tener la marca, que diga “tengo un VSIM” como si fuera “tengo un Mercedes Benz”.
PD: ¿Cómo nace VSIM y evoluciona hasta tener la gama de productos que tienen ahora?
GB: Una vez que se arma ese simulador para el aeroclub, empezamos a trabajar en el desarrollo de instrumentos para aeronaves. Entramos en un proceso en el cual fuimos subcontratados para el desarrollo de instrumentos para simuladores de aeronaves comerciales. Nuestros proyectos empiezan a crecer, hicimos para Boeing 737, helicópteros, un simulador de Beechcraft King Air, en ese momento se incorpora Lucas desde la parte de comunicación, marketing y crecimiento empresarial, para tratar de empujar lo que nos gusta llamar una revolución en el mercado aeronáutico argentino, algo que sea completamente distinto. Y en función de requerimientos de clientes y de nuestros objetivos como empresa se fueron desarrollando las distintas líneas de producto, por ejemplo, la línea Garmin para entrenamiento en escuelas de vuelo o para privados, tenemos muchos clientes que quieren entrenar en su casa, pilotos y no pilotos, desde un punto de vista de entretenimiento también. También las líneas comercial Airbus A-320 y Boeing 737, en función de lo que creemos que es el próximo paso para la aviación argentina, que es el desarrollo de simuladores para aviación general, ejecutiva y aviación de línea aérea, tener los equipos desarrollados acá, esos son nuestros productos que queremos ofrecer al mercado, para que tengan forma de experimentar la calidad de los equipos.
PD: Todo el software de los simuladores lo desarrollan ustedes.
GB: Vos tenés dentro de un simulador de vuelo varias capas de software, tenés lo que se llama la generación de imágenes y motor de vuelo, que por la complejidad que tienen siempre se usan softwares comerciales con licencias profesionales aptas para uso comercial. Nosotros tenemos una capa de integración en la cual tenés que conectar tu hardware al software, de tus botones físicos al interfaz. Ese interfaz es un desarrollo nuestro, porque las plaquetas que hacemos tienen su propio microcontrolador, puerto USB, o sea lo enchufas a la computadora, lo reconoce y a través del interfaz que tenemos se conectan a las variables del simulador de vuelo. Eso por un lado, y por otro lado, ahora estamos en desarrollo de un sistema de aviónicas desarrollado exclusivamente para nosotros, que no lo tiene nadie en la región, es un desarrollo exclusivo para una línea de aviónicas glass cockpit que esperemos pronto lo podamos anunciar. Así que tenemos todos los escalones de la integración de software, tenemos siempre el control total, hablamos hasta con los desarrolladores del simulador de vuelo.

PD: ¿Ustedes tienen tanto los simuladores propios como hacen componentes para simuladores de terceros?
GB: Exactamente, nosotros entregamos simuladores llave en mano funcionando, como también por ejemplo tenemos proyectos en los cuales simuladores que vinieron de afuera, con Garmin 1000, que quieren poner nuestros equipos para reemplazar lo que tienen, a ese nivel de realismo llegamos, y sería solamente la entrega de los equipos Garmin, entregamos todo con la misma filosofía que los aviones reales, en ese sentido aplicamos el concepto de LRU, que es Line Replace Unit, son módulos que vos podés reemplazarlos sin cablear ni soldar nada, sacas el anterior, pones el nuevo, conectas los cables de nuevo, pones los tornillos y ya cambiaste el componente. Eso es lo mismo que se hacen en los aviones reales cuando tienen alguna falla con un módulo, se saca el módulo, se pone el otro módulo y ya queda funcionando.
PD: ¿Cómo es el soporte al cliente?
GB: Nosotros ofrecemos garantía sobre todo lo que desarrollamos y vendemos, soporte técnico presencial o virtual, si es posible lo resolvemos vía internet. Si hay alguna cuestión de configuración, si tienen alguna recomendación, también estamos dispuestos a conectarnos para hacerles algún cambio. Por ejemplo, tenemos un cliente que tiene una cabina A320, nosotros le entregamos todos los módulos para su cabina y quería hacer un cambio de un software a otro y eso obviamente es algo que nosotros podemos asistirle y nos conectamos por internet, le mandamos los archivos de configuración y en el mismo día, a través de internet, se pudo hacer el cambio de configuración. El cliente siempre se tiene una relación de apoyo; cuando hay una compra de VSIM, nosotros estamos a disposición, queremos que nuestros simuladores sean los mejores y vamos a hacer todo lo posible para que el cliente sienta que está en el mejor simulador.
Lucas Illa: Realmente es necesario el feedback de nuestros clientes, que nos digan que cosas están buenas, que hay para mejorar.

PD: Si un cliente quiere desarrollar un simulador específico, ¿ustedes ofrecen esa posibilidad?
GB: Sí, es más, generalmente se basa en eso y después quedan estandarizados. La mayoría de los proyectos nacen desde un requerimiento y la investigación nuestra también hace que sea posible, porque, cuando quieren lograr la certificación necesitamos que el modelo de vuelo sea certificable. Y eso también es generalmente el punto, porque la parte de hardware siempre la tenemos solucionada, pero generalmente el cuello de botella está en el software.
Siempre, ante la solicitud de un proyecto se hace una investigación profunda para estar seguros de que en el momento en que se acepta la fabricación y comienza el desarrollo del simulador de vuelo, no encontremos ningún obstáculo que impida el desarrollo, entonces se verifican modelos de vuelo, acceso a las variables, rendimientos, performance, texturas, posiciones, se hace un relevamiento y en casos puntuales hemos ido a la cabina, hacemos un escaneo 3D completo, se reaplican todos los paneles, se verifica el funcionamiento de cada uno de los comandos, se piden los componentes electrónicos precisos para ese funcionamiento, se arma todo a medida, una réplica exacta de los comandos del avión.
PD: ¿Cómo lo ven a VSIM en cuanto a crecimiento?
GB: Nosotros queremos posicionarnos como a la empresa líder en simulación de vuelo en Argentina y en la región. Creemos que hay mucho mercado que no tuvo la posibilidad de adquirir simuladores de calidad aeronáutica, profesionales y que siempre les quedó una opción local que no satisfacía los estándares de calidad que estaban buscando o era traerlo todo de afuera y tener el costo de importación y envío, pero, sobre todo, no tener soporte local.
Hoy nuestro diferencial es la calidad, pero también la localía, somos de acá, fabricamos acá los repuestos, los tenés entre 36 horas a 48 horas, lo que tarda el correo.
Queremos hacer crecer la seguridad operacional, la seguridad de los pilotos argentinos y de la región. Hubo muchos accidentes, yo hasta perdí un amigo por un accidente aeronáutico, así que eso también es otro motivo por el cual a mí me gusta hacer crecer la seguridad en Argentina, hacer valer el entrenamiento previo.
Lucas Illa: También nos gustaría ser una opción no solamente a nivel local, sino a nivel internacional, que elijan comprar un simulador argentino. Hay que estar a estándares internacionales tanto como de Estados Unidos como de Europa, que son pioneros.

PD: Tienen una ventaja por la cercanía, hablar el mismo idioma y la idiosincrasia. Te pregunto, en cuanto a costos, ¿tiene un diferencial?
GB: Si, obviamente, nuestra oferta suele ser hasta más barata que el precio de lista en el exterior. Llegamos a ese nivel porque tenemos integración vertical de todo, hardware, software, todo. Entonces podemos depender lo menos posible de componentes externos. Eso hace que nosotros podamos bajar los costos de fabricación. Apostamos a que sea accesible para el comprador local, sabemos que simuladores de Cessna 172 en el exterior pueden llegar a valer 150 mil dólares, números que son casi más que el avión. Y sabemos que acá no es viable, porque no vas a encontrar un comprador. Vamos a hacer esfuerzo de nuestro lado para que sea asequible el equipo y que no tengan una degradación de calidad por ello.
PD: Porque acá los aeroclubes y algunas escuelas que son chicas y con pocos recursos, no pueden ir a un simulador de 150 mil dólares.
GB: Es que no es viable. Para ponerte un ejemplo concreto, hay simuladores, marca Frasca, que es estándar internacional, el más básico vale 175 mil dólares o algo así, pero usa Garmin 1000 real y capaz que no es necesario. Un simulador de un equipo Garmin 1000 real vale 35 a 40 mil dólares. Entonces, si nosotros desarrollamos nuestro propio Garmin y lo hacemos exactamente igual porque tenemos la capacidad de hacer el software y la capacidad de hacer el hardware, tenemos una gran ventaja.
PD: ¿Cómo está conformada la gama de productos que tienen actualmente?
GB: Desarrollamos una línea de productos bastante amplia, todo lo que sean simuladores listos para instalar, de monomotor, bimotor, Cessna Citation que es un entrenador para procedimientos, pero con características propias del avión. Instrumentos para la línea de aviación comercial para todo lo que sea Airbus 320 y Boeing 737, tenemos iniciativas de armar el sistema Proline, módulos de aviónica para cualquier avión. Además de los simuladores completos y próximamente también de alas rotativas, abarcando prácticamente todo el espectro de la simulación de vuelo desde el entretenimiento hasta una escuela de vuelo, un centro de instrucción e inclusive capaz una línea aérea que hace el entrenamiento particular con sus pilotos. Y no solamente ofrecemos cosas físicas, sino también soluciones desde el punto de vista del desarrollo.

PD: ¿Han tenido contacto con s Fuerzas Armadas y de Seguridad?
GB: Tuvimos la posibilidad de hacer probar nuestro simulador al jefe de instrucción de la Fuerza Aérea Argentina, llevamos el simulador a la Base Aérea de Morón, pudieron probarlo, quedaron impresionados con el equipo. También con Fuerzas de Seguridad, Policía, y con el Ejército.
Lucas Illa: Estuvimos también en la parte de aviación de Policía Federal Argentina, estamos armando un proyecto para helicóptero y la idea es que sea certificado también por ellos.
Nos hemos enterado, charlando con las fuerzas que las opciones que tenían de compra de equipo del exterior estaban por arriba de un millón de dólares. Entonces, muchas de las trabas que tenían era el presupuesto.
GB: El presupuesto es limitado y nosotros queremos ofrecer algo en lo cual puedan entrenar, hacer operaciones, pero también obtener un equipo, que no se queden con una o la otra, sino puedan tener las dos.
PD: ¿Qué otros proyectos tienen?
Lucas Illa: En la línea nueva que estamos haciendo, estamos desarrollando la parte de simuladores de escritorio que va dentro de la gama para estudiantes de aviación y tiene un precio que es mucho más razonable con el estadio de un estudiante, que lo pueda adquirir dentro además de cursar la carrera.
GB: Hay mucha gente que es piloto y no sigue la carrera comercial, lo hacen por hobby, que también tengan para entrenar, no solamente por entrenar, sino también por placer. Tenemos clientes que quieren armar en su casa un simulador porque van a ser pilotos y las cuarenta horas de piloto privado son cuarenta horas mínimo, si te falta entrenamiento no te van a presentar para el examen y son horas que vas a pagar, y eventualmente con un simulador podés reducirlo al mínimo, para el uso de instrumentos o de procedimientos es una ventaja, es ahorro de dinero y el aumento en seguridad es indiscutible.
El simulador que se compra alguien para su casa es exactamente el mismo que el que tiene un simulador certificado doble comando, el módulo es lo mismo, la electrónica es la misma, el software es el mismo, el equipo es de calidad aeronáutica para cualquier simulador, los componentes son traídos con una certificación de ciclos de uso, no porque vaya a ser para una casa voy a tener un componente de menos calidad, la calidad está garantizada.




