A 42 aƱos de la Guerra de Malvinas: 6 contra 1 en Harriet y Dos Hermanas
- Santiago Rivas
- 2 abr 2024
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En un combate totalmente desigual, las tropas del Regimiento 4 de InfanterĆa lograron resistir durante once horas el asedio de los Royal Marines en los montes Harriet y Dos Hermanas.
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Por Santiago Rivas

En 2007 entrevistamos al General (RE) Diego Soria, quien fuera, con el grado de Teniente Coronel, Jefe del Regimiento de InfanterĆa 4 (RI 4) durante la guerra de Malvinas. En ese entonces, en una entrevista que en su momento publicamos en la revista espaƱola Fuerza Terrestre y que hoy reproducimos, recordó lo sucedido de esta manera:
El 6 de abril el regimiento recibió del Comandante de la Brigada la orden de alistamiento para trasladarse al Teatro de Operaciones Sur (Patagonia). Para cumplir la orden se creó la CompaƱĆaĀ C, que no existĆa en tiempos de paz y para lograrlo se emplearon los soldados incorporados ese aƱo, mientras que el resto de los mismos estaban desde 1981 cumpliendo el Servicio Militar Obligatorio. TambiĆ©n se emplearon oficiales y suboficiales asignados por el Comando de Institutos Militares
El RI 4 comienza su cruce en avión a la Isla SoledadĀ el 27 de abril, inicialmente tenĆa la misión de pasar a la GranĀ MalvinaĀ el 1Āŗ de mayo, pero como consecuencia del primer bombardeo aĆ©reo se consideró que iba a ser muy vulnerable cruzar en el buque āMonsunenā, asĆ que recibió orden de quedarse en la IslaĀ Soledad como reserva, ocupando una posición en la zona del Monte Wall y ahĆ permaneció hasta que se produjo la caĆda de Darwin y Goose Green el 29 de mayo. FormĆ”bamos parte de la 3Āŗ Brigada de InfanterĆa, que era parte de la AgrupaciónĀ de EjĆ©rcito Litoral, con el RI 5 en la isla Gran Malvina, el RI 12 en Darwin y Pradera del Ganso y nosotros como reserva en Monte Wall a 16 kilómetros de Puerto Argentino.
El regimiento pasó agregado a la XĀ BrigadaĀ de InfanterĆa, que era la AgrupaciónĀ de EjĆ©rcito Puerto Argentino y recibimos la orden de constituirnos como escalón de seguridad en la posición defensiva de Puerto Argentino, porque ya se apreciaba que el ataque iba a producirse desde el oeste. La misión era la de alertar al grueso de la fuerza ante un ataque, darle tiempo y espacio para reaccionar y obligar al enemigo a desplegarse para demorar su ataque.
Los ingleses tenĆan posibilidades de desembarcar en infinidad de lugares, habĆa unos sesenta lugares reconocidos por nuestro comando. Lo mas complicado hubiera sido un desembarco en proximidades de Puerto Argentino, que hubiera dado por terminada la campaƱa, ya que era el objetivo estratĆ©gico operacional principal, por eso el comando argentino dejó a la Agrupación de EjĆ©rcito Puerto Argentino en proximidades de la ciudad. Cuando cayó Pradera del Ganso dejó de tener un dispositivo circular y se preparó para recibir un ataque desde el oeste.
Para cumplir esa misión recibĆ la orden de ocupar los cerros Harriet y Dos Hermanas, disponĆamos de dos compaƱĆas (Ca.) de infanterĆa (B y C), ademĆ”s de la de comando y servicios, porque faltaba una Ca. que tenĆa una misión de seguridad en la penĆnsula de Fresinet, mĆ”s al norte; y en su reemplazo me habĆan dado una sección de la Ca.Ā comando y servicios del comando de la 3Āŗ Brigada, que no disponĆa de armas de apoyo, estaban armados solamente con fusiles FAL y pistolas ametralladoras PAM. TambiĆ©n segregó la sección antitanque al RI 5 y una ametralladora MAG con su dotación para reforzar a la tripulación del āMonsunenā.

Para ocupar esos dos puntos de apoyo se organizó el regimiento en una compaƱĆa reforzada en cada cerro. En Harriet establecĆ mi puesto de comando y al segundo jefe del regimiento lo mandĆ© como jefe a Dos Hermanas. La posición era muy difĆcil porque la distancia que habĆa entre los dos puntos era demasiado grande como para permitir que desde uno se pudiera apoyar al otro. En el medio habĆa un valle con una pequeƱa altura rocosa (Goat Ridge). AdemĆ”s, estĆ”bamos fuera del apoyo de la artillerĆa propia, la Ćŗnica que estaba en condiciones de apoyarnos era la del Batallón de InfanterĆa de Marina 5 (BIM 5), que tenĆa una baterĆa de cuatro obuses Oto Melara de 105mm. Al final la artillerĆa del EjĆ©rcito llegó a tirar cuando los ingleses estaban llegando a la cima. PedĆ que tiraran sobre el Harriet, que era el alcance mĆ”ximo.
Entre el 29 y el 30 de mayo se ocupó la nueva posición, se marchó a pie y el material pesado se envió en camiones y dos helicópteros, aunque quedó muy disperso, lo cual significó un trabajo muy grande para recuperarlo, porque ya desde el 31 de mayo recibĆamos fuego de la artillerĆa de campaƱa inglesa, que estaba a 15 kilómetros al oeste de nuestra posición. Ese fuego no era muy eficaz en cuanto a producir bajas, pero desgastaba psicológicamente. Se localizaron tres baterĆas de 105mm.
Durante el despliegue, un Harrier atacó con cohetes a seis Unimog que se encontraban vacĆos empantanados en la turba junto a un tractor requisado en Puerto Argentino que habĆa intentado sacarlos infructuosamente, destruyĆ©ndolos a todos.
Las posiciones se organizaron muy someramente porque no habĆa Ćŗtiles de zapa, ni redes de enmascaramiento, alambrados o material para interceptaciones. Tampoco se podĆan cavar pozos de zorro porque a poco de cavar salĆa agua, por lo que solo se pudieron hacer hoyos de tirador cuerpo a tierra.

AdemĆ”s, desde comienzos de mayo ya se recibĆa cotidianamente fuego de la artillerĆa naval inglesa, que comenzaba todas las noches desde las 22:30 y terminaba a las 4:30, impunemente porque no habĆa armas para tirarles, iban barriendo desde Monte Wall hasta el Aeropuerto. ProducĆan pocas bajas porque como siempre tiraban desde el mismo lado, uno buscaba posiciones cubiertas por las alturas, pero la acción psicológica es desgastante, el estar en posiciones fijas, muy incomodas por el clima, el agua en los pies, las dificultades en la alimentación y encima el bombardeo, se nota. Los ingleses tambiĆ©n tenĆan una radio en la que transmitĆan en castellano para los combatientes argentinos. Yo alguna vez en mi radio de transistores escuchĆ© algo. Era un mamarracho porque hablaban como caribeƱos. AdemĆ”s, nuestros soldados no tenĆan radio, solo los cuadros, lo que decĆan era cómico y no tenia ninguna efectividad.
EsporĆ”dicamente de dĆa habĆa bombardeos de los Harrier, a nosotros de vez en cuando nos ametrallaban y tiraban cohetes, no tiraban bombas. Yo tenia el jeep mĆo con radio, le saquĆ© la radio y la puse en mi puesto de comando, cuando estaba en Monte Wall, al jeep lo tenĆa alejado de la posición, un dĆa lo vieron y lo destruyeron. Era muy difĆcil enmascarar a los vehĆculos porque no habĆa Ć”rboles ni forma de esconderlo, uno podĆa ponerle una red, pero se veĆa igual. A mediados de mayo recibimos algunos lanzadores portĆ”tiles de misiles SA-7, que venĆan del PerĆŗ. Lamentablemente no tenĆamos personal que conociera dichas armas, a los oficiales a los que se les proveyó se les dio una somera explicación sobre su manejo. Pese a ello llegaron a lanzarse algunos misiles, pero no dieron en el blanco.
Una semana despuĆ©s del traslado recibimos dos secciones de la Ca. A, fueron agregadas a Dos Hermanas, aunque una de ellas ocupó Goat Ridge. TambiĆ©n se recibió una sección del RI 12 que no habĆa llegado a incorporarse al grueso de su unidad y algunas ametralladoras MAG con su dotación, del Regimiento de Granaderos a Caballo.
Desde el 1º de junio hasta el 11, hubo algunos choques de patrullas, nosotros mandÔbamos patrullas de exploración y chocaban con patrullas enemigas.
Hubo un intento de infiltración importante de los ingleses, en la noche del 8 de junio, en que efectivos de aproximadamente una compaƱĆa se infiltraron entre los montes Harriet y Dos Hermanas. La misión evidentemente era explorar, pero fueron detectados, se abrió fuego sobre ellos y se los obligó a replegarse, cubiertos por un intenso fuego de artillerĆa inglĆ©s.

TambiĆ©n hubo otro intento cuando localizamos movimiento alrededor de 5 kilómetros al sur del monte Harriet, cerca de la costa, en un galpón de la estancia Port Harriet House, abrimos fuego con morteros de 120mm y vimos que el galpón era abandonado, calculamos que era una sección, por los efectivos que vimos correr. Inmediatamente la artillerĆa inglesa abrió intenso fuego sobre nuestras posiciones para silenciar nuestros morteros y helicópteros ingleses replegaron a la sección. Estaban por infiltrarse en dirección a Puerto Argentino.
La noche del 11 al 12 de junio se produjo el ataque britĆ”nico. Atacó la 3Āŗ Brigada de Royal Marines, integrada por 3 batallones (Comandos para los britĆ”nicos), el 42 atacó Harriet, el 45 Dos Hermanas y el 40 estaba como reserva. El ataque se inició despuĆ©s de un intenso fuego de artillerĆa, a las 22:30. Comenzaron a acercarse desde el este y el sur por dos compaƱĆas que habĆan efectuado un rodeo, cuando estaban en distancias cortas tiraban con todo tipo de armas: ametralladoras, cohetes y morteros. A poco de comenzar la batalla dejaron fuera de combate a la sección de morteros pesados. Yo estaba en mi puesto de comando, le pedĆ apoyo de fuego al CapitĆ”n de Fragata Robacio, jefe del BIM 5, me comunicaba por radio con Ć©l y le corregĆa el tiro. En un momento me dice āĀæquerĆ©s que tire sobre el punto tal?ā TenĆamos una especie de clave seƱalando los distintos lugares geogrĆ”ficos. Yo sabĆa que ahĆ tenĆa un grupo de tiradores y le digo āNo, ahĆ tengo gente mĆaā, me dijo, āsin embargo desde ahĆ te estĆ”n tirandoā. Los ingleses ya los habĆan corrido.
Al principio llegamos a hacer un contraataque con una sección del Teniente Primero EcheverrĆa sobre los que avanzaban por el sur y el este, pero fueron rechazados y EcheverrĆa recibió cinco balazos, aunque despuĆ©s se recuperó. El fuego era muy intenso.
En el combate se produce siempre una gran confusión, la situación es muy difĆcil de dominar, sobre todo en el combate nocturno, de modo que yo no estaba metido en mi pozo, sino que estaba afuera, ni siquiera cuerpo a tierra, de pie, para poder tener la mayor visibilidad, arrimado a una roca. AsĆ estĆ”bamos la mayorĆa de los combatientes cerca del puesto de comando.
Alrededor de las 00:30 o 01:00, el comandante de la agrupación Puerto Argentino, General Jofre, me ordenó replegar la unidad, ya estaba cumplida la misión. Pero el repliegue era muy difĆcil porque estĆ”bamos en combate. Jofre me dijo ālo suyo es una misión de sacrificioā porque era consciente de que era difĆcil replegarse.

Ćste pudo hacerse parcialmente, algunas secciones pudieron y otras quedaron aferradas y fueron sobrepasadas por el ataque ingles. Cuando ordeno el repliegue, la Ca. BĀ que estaba en la ladera oeste del Harriet quedó aferrada; la sección del Subteniente GimĆ©nez CorvalĆ”n pudo replegarse, quien fue herido porque pisó una mina; felizmente no fueron heridas graves. Como el resto de la Ca.Ā seguĆa combatiendo, a las 03:00 fui hasta donde estaban para permanecer con ellos, ya las fuerzas inglesas estaban llegando al puesto de comando.
Cerca de donde yo estaba parado en el puesto de comando, a unos 15 metros, estaban dos oficiales, un teniente primero y un subteniente, el primero era mi ayudante y el otro era de la sección comunicaciones. En el momento del combate ellos estaban como fusileros con sus FAL porque no tenĆan otra cosa que hacer, estaban de pie junto a una roca y en un momento veo que cae algo echando fuego, justo donde estaban ellos, pensĆ© ĀæquĆ© serĆ” eso?, algĆŗn proyectil, no explotó, tiempo despuĆ©s les preguntĆ© Āæse acuerdan de eso? Y dijeron āsi, nunca nos vamos a olvidar, cuando lo vimos nos abrazamos esperando morirā. ĀæQuĆ© fue? nunca lo supimos. No era una bengala porque se identifica bien. DespuĆ©s siguieron combatiendo y se olvidaron de eso.
A las 06:00 la noche los ingleses llegaron a la cima, solo quedaba el sector ocupado por la Ca. B, de la que quedaban unos 60 hombres. El combate duró hasta las 9 y media de la maƱana y cuando aclara los ingleses detienen el fuego y vemos que estĆ”bamos rodeados. Yo estaba con el jefe de la Ca., el Teniente Primero Arroyo; le digo āvamos a intentar replegar a lo que queda de la compaƱĆaā; Arroyo me dice: āsi los hacemos salir de las posiciones despuĆ©s del combate nocturno nos van a tirar y va a ser muy difĆcil que mantengamos la cohesión, se van a dispersar y va a ser una carnicerĆaā. Los ingleses no volvieron a tirar y empezaron a gritar que dejĆ”ramos las posiciones. Las dejamos y caĆmos prisioneros.

Tres secciones, una de la Ca. BĀ y las dos que estaban en Goat Ridge pudieron replegarse y dos de ellas, en vez de dirigirse a Puerto Argentino, al pasar por las posiciones del BIM 5 se agregaron para seguir combatiendo.
La tropa se mantuvo bien, los soldados del regimiento eran todos norteƱos, la mayor parte del Ć”mbito rural. Mantuvieron una gran cohesión, una gran disciplina y un gran espĆritu. No eran todos hĆ©roes, pero todos aguantaron la difĆcil situación con mucha abnegación. Como satisfacción me queda la forma como se desempeñó la gente.
En esas 11 horas se estuvo combatiendo, no hubo momentos para reorganizarnos, aunque al final fue disminuyendo la intensidad. Dos Hermanas cayó antes que Harriet, en plena noche, ahà pudieron replegarse algunas secciones y los otros cayeron prisioneros.
Los ingleses no llegaron al combate cuerpo a cuerpo porque se los repelĆa constantemente. Se llegó a combatir en lo que llamamos distancias cortas, desde 100 metrosĀ hasta el alcance eficaz del FAL (300 metros). De todas maneras, con la potencia de fuego es difĆcil llegar a la bayoneta y por eso tambiĆ©n es difĆcil replegarse, porque estĆ”s dentro del alcance de las armas pesadas.
La relación de potencia entre los ingleses y nosotros era de 6 a 1, en efectivos y en armamento. Eran unos 1500 hombres, mĆ”s todo el apoyo de artillerĆa y el 40Āŗ Commando de reserva, que no llegó a intervenir.
Entre Harriet y Dos hermanas los efectivos nuestros eran 375. Ćramos 23 oficiales, hubo 2 muertos y 8 heridos. AdemĆ”s, hubo 4 suboficiales y 16 soldados muertos y 113 heridos, lo que indica que se combatió con intensidad. En cuanto a las bajas enemigas no sĆ© cuantas tuvieron, ellos dan unas cifras muy inferiores, nunca lo sabremos. Las cifras no corresponden con lo que dicen los cronistas, que hablan de lo que les costaba avanzar.

La superioridad mĆ”s grande la tenĆan en la calidad del armamento. Una sección de infanterĆa nuestra tenĆa tres grupos de tiradores cada uno con 10 hombres con dos FAP y el resto con FAL y un grupo de apoyo con dos ametralladoras MAG y dos lanzacohetes. Los ingleses tenĆan por lo menos tres ametralladoras en cada grupo de tiradores y lanzacohetes descartables. Muchos fusileros, ademĆ”s de su fusil, llevaban dos o tres de estos tubos. Una falencia nuestra fue que no tenĆamos ningĆŗn conocimiento sobre la organización y el equipo de los ingleses.
La otra ventaja grande que tenĆan eran los medios de visión nocturna. Nosotros recibimos en Malvinas los anteojos de luz residual, con los que uno puede ver, pero no apuntar, en cambio los ingleses tenĆan miras infrarrojas en el fusil. Cuando estĆ”bamos prisioneros me preguntaron que elementos de visión nocturna tenĆamos. Me dijeron: ālo Ćŗnico que encontramos fueron los anteojos de luz residual, sin embargo, la gente que atacó dice que el fuego de las ametralladoras era muy eficazā. La razón es que los ingleses emplean mucha munición trazante. Nosotros en los fusiles no usĆ”bamos y en las ametralladoras solo un cartucho cada cinco o diez. En cambio, todos los ingleses tiraban con mucha, entonces uno veĆa en pleno combate las lĆneas rojas y podĆa apuntarā.
