Beligerancia selectiva y rendición incondicional
- Mick Ryan
- hace 5 minutos
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Lo que la guerra de IrĆ”n podrĆa estar diciendo al presidente Xi en PekĆn y a Putin en MoscĆŗ
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Por Mick Ryan
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Hay una frase que ha circulado en las organizaciones militares estadounidenses durante mucho tiempo, con la que me familiaricĆ© durante mi tiempo en el Colegio de Mando y Estado Mayor del Cuerpo de Marines hace mĆ”s de dos dĆ©cadas: lo quieres mal, lo consigues mal (you want it bad, you get it bad).Ā Es una frase que habla del peligro de dejar que la emoción a corto plazo o la conveniencia polĆtica prevalezcan sobre la claridad estratĆ©gica.
Mientras Estados Unidos e Israel comienzan su segunda semana de operaciones militares en la Operación Epic Fury, merece la pena pausar el marcador tĆ”ctico ālos lanzamisiles destruidos, misiles y drones interceptados, los buques iranĆes hundidos y la creciente reducción de los ataques con drones y misiles en IrĆ”nā y plantear una pregunta difĆcil. ĀæQuĆ© seƱal envĆa esta guerra, y la toma de decisiones polĆticas que la rodea, a los lĆderes de los regĆmenes autoritarios āChina y Rusiaā que realmente importan?
La respuesta, como argumento en este artĆculo, es preocupante.
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Una retórica del poder no es estrategia
Desde el inicio de la guerra, la Casa Blanca ha estado publicando vĆdeos cortos que pretenden mostrar la fuerza estadounidense. Uno, que apareció el viernes y se tituló Justice The American Way, es una recopilación de clips de pelĆculas que presenta a Transformers, un capo de la droga, Braveheart, Deadpool, el SeƱor Sith Kylo Ren, Tony Stark, Master Chief de Halo y Maverick. Otro mostraba un personaje de videojuego con el subtĆtulo "Ah mierda, aquĆ vamos otra vez."
Dejando de lado la naturaleza extraƱa de los vĆdeos, fue un intento no solo de ganar la guerra contra IrĆ”n, sino de ganar la historia de la guerra tanto en casa como en el extranjero. Pero las narrativas no son estrategia.
El viernes, el presidente Trump publicó la siguiente declaración en las redes sociales:
Ā”No habrĆ” ningĆŗn acuerdo con IrĆ”n salvo una RENDICIĆN INCONDICIONAL!
La demanda, formulada en el lenguaje de los aliados de la Segunda Guerra Mundial tras la Conferencia de Casablanca de 1943, se estÔ aplicando a una nación de 90 millones de personas cuyo ministro de Asuntos Exteriores ya declaraba sus fuerzas listas para una posible invasión terrestre. El término "rendición incondicional" fue aclarado posteriormente por el secretario de prensa de la Casa Blanca como que significa que IrÔn "ya no puede suponer una amenaza para Estados Unidos y nuestras tropas en Oriente Medio." Este es un significado ligeramente diferente al de la definición de 1943 y, francamente, significa que es un término tan amplio aquà que carece de significado.

Eso es un problema.
Es un problema domĆ©stico evidente para Trump porque confunde aĆŗn mĆ”s los objetivos de esta operación y oscurece la situación para quienes pagan por su ejecución: el contribuyente estadounidense. En un sentido geopolĆtico, es un problema importante porque aporta mĆ”s pruebas, tras Venezuela, las operaciones antidrogas en el Caribe y el desastre de Groenlandia, de que la administración Trump tiene poco interĆ©s en enfrentarse a las potencias autoritarias mĆ”s crueles y poderosas: China y Rusia.
Es el equivalente en polĆtica exterior de una vieja metĆ”fora: los tres tipos mĆ”s duros de un bar se pelean y golpean a todos menos entre ellos. La imagen no pasa desapercibida para los aliados, ni para dos de los observadores estratĆ©gicos mĆ”s atentos del mundo: Putin y Xi.
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La paradoja de la sanción rusa
Incluso mientras los aviones estadounidenses e israelĆes continĆŗan demoliendo fuerzas militares iranĆes, fĆ”bricas de misiles y bĆŗnkeres de mando, el secretario del Tesoro, Scott Bissent, anunció una exención temporal de 30 dĆas que permitirĆa a los refinerios indios comprar petróleo ruso autorizado. "Para aliviar la brecha temporal del petróleo en todo el mundo", dijo Besset, la administración estaba autorizando transacciones que involucraban crudo ruso ya varado en el mar. Luego fue mĆ”s allĆ”, sugiriendo que Estados Unidos "podrĆa quitar las sanciones completamente otros petróleos rusos".
Esta medida, resultado de que los precios del petróleo superan los 90 dólares por barril, conlleva un coste estratĆ©gico con impactos mĆ”s allĆ” de los mercados energĆ©ticos globales. En octubre de 2025, la administración Trump dio un paso importanteĀ āsancionando a Rosneft y Lukoil, los dos mayores exportadores de petróleo de Rusiaā para presionar a Putin a negociar y aceptar un alto el fuego en Ucrania. Esa seƱal estadounidense de determinación ahora se ha diluido. Desafortunadamente, esto no se logró mediante concesiones diplomĆ”ticas rusas, sino por la incomodidad de Estados Unidos ante las consecuencias de la guerra que inició en otros lugares. Y la Fundación Carnegie ha seƱaladoĀ que, con el suministro de petróleo iranĆ y venezolano interrumpido, Rusia emerge como el principal beneficiario, ahora mejor posicionada para satisfacer las necesidades energĆ©ticas de China.
Al mismo tiempo, Rusia parece estar proporcionando a los iranĆes inteligencia de objetivos. Esto incluye imĆ”genes satelitales de buques de guerra y aviones estadounidenses, la ubicación de radares de alerta temprana estadounidenses y nodos de mando. Pero la respuesta de la administración Trump a la beligerancia silenciosa de Rusia es aliviar su presión económica sobre MoscĆŗ.
Curiosamente, las declaraciones de Trump sobre el futuro de IrÔn y el pueblo iranà han estado notablemente ausentes en su retórica sobre Ucrania. En su publicación mÔs reciente sobre IrÔn, Trump describió cómo:
Nosotros, y muchos de nuestros maravillosos y valientes aliados y socios, trabajaremos incansablemente para devolver a IrĆ”n del borde de la destrucción, haciĆ©ndolo económicamente mĆ”s grande, mejor y fuerte que nunca. IRĆN TENDRĆ UN GRAN FUTURO. "Ā”HAZ QUE IRĆN VUELVA A SER GRANDE (Ā”MIGA!)
En ningĆŗn momento durante su segunda administración Trump ha mostrado el mismo tipo de empatĆa por el pueblo ucraniano. En cambio, Trump se ha centrado en criticar al presidente ucraniano Zelenskyy mientras se asegura de que solo las crĆticas mĆ”s minimalistas se dirijan a Putin.

Lo que PekĆn y MoscĆŗ estĆ”n aprendiendo
La estrategia es, en Ćŗltima instancia, sobre la relación entre la voluntad polĆtica y los medios militares. La tarea del adversario es evaluar no solo tu capacidad, sino tambiĆ©n tu disposición a asumir costes y mantener el compromiso frente a ellos.Ā China y Rusia observan la nueva guerra de IrĆ”n con gran interĆ©s polĆtico y profesional, y estĆ”n sacando conclusiones que deberĆan preocupar a todo estratega occidental.
La primera conclusión es sobre la selectividad. Estados Unidos estĆ” demostrablemente dispuesto a ejercer una fuerza militar abrumadora contra adversarios de segunda lĆnea ā IrĆ”n, Venezuela ā que no pueden derrotar creĆblemente al ejĆ©rcito estadounidense ni amenazar al territorio estadounidense con represalias nucleares. Frente a quienes pueden, el cĆ”lculo estratĆ©gico es muy diferente. PekĆn y MoscĆŗ han seƱalado cuidadosamente esa distinción.
La segunda conclusión se refiere a los umbrales de dolor económico. La relajación parcial de las sanciones petroleras rusas en las Ćŗltimas 24 horas revela que los compromisos estratĆ©gicos estadounidenses tienen un techo de costes. Cuando las consecuencias polĆticas internas de mantener la presión se vuelven demasiado incómodas āya sea por los precios del combustible, la volatilidad del mercado bursĆ”til o la caĆda del Dow Jones 900 puntos como ocurrió el viernesā la administración busca alivio, incluso si ese alivio beneficia a un adversario que estĆ” activamente atacando a las fuerzas estadounidenses o a sus socios. Rusia ha aprendido que su apalancamiento energĆ©tico, parcialmente neutralizado por las sanciones estadounidenses el pasado octubre, sigue siendo Ćŗtil.
La tercera conclusión trata sobre las limitaciones de las relaciones IrĆ”n-China-Rusia-Corea del Norte. Ninguno ha estado dispuesto a intervenir directamente en favor de sus socios, con la obvia excepción de Corea del Norte en Ucrania. Durante la caĆda de Siria y en la actual guerra de IrĆ”n, Rusia envió principalmente "pensamientos y oraciones", aunque su provisión de inteligencia es una intervención mĆ”s seria. China, una nación que la OTAN describe como el principal facilitador de Rusia en Ucrania, oculta su apoyo en exportaciones de doble uso e importaciones de energĆa desde Rusia. Esto demuestra que, a pesar de las fortalezas de esta alineación autoritaria, existen lagunas que pueden ser explotadas por las instituciones polĆticas, militares y de inteligencia occidentales.
La conclusión final es que, a pesar de las limitaciones en sus relaciones, sigue existiendo un nivel de coherencia en el eje de las naciones autoritarias. IrĆ”n lleva tres aƱos suministrando a Rusia drones Shahed y tecnologĆa de misiles balĆsticos para su uso contra ciudades ucranianas. Rusia ahora estĆ” devolviendo el favorĀ con inteligencia de punterĆa satelital contra las fuerzas estadounidenses. China parece estar considerando proporcionar a IrĆ”n asistencia financiera, repuestos y componentes para misiles. Y aunque China se sentirĆ” alentada por el compromiso de recursos militares estadounidenses con Oriente Medio que no pueden usarse en el PacĆfico, el problema mayor para ellos es el acceso al petróleo.
La relación entre estas tres potencias ā imperfecta, transaccional, pero cada vez mĆ”s operativa ā se estĆ” endureciendo bajo la presión de los conflictos en IrĆ”n y Ucrania. Como seƱalĆ© en mi informe, La Guerra de la Adaptación, el aƱo pasado:
El ecosistema de aprendizaje y adaptación surgido por la guerra en Ucrania, tambiĆ©n influido por la guerra en Oriente Medio, se ha transformado ahora en una competición internacional de aprendizaje y adaptación. Ha surgido un nuevo bloque de aprendizaje y adaptación adversario. Aunque no es una alianza formal, China, Rusia, IrĆ”n y Corea del Norte han desarrollado una red de diferentes acuerdos y asociaciones estratĆ©gicas que han permitido a estos regĆmenes autoritarios construir un mercado de conocimiento conectado sobre la competencia y el conflicto estratĆ©gicos del siglo XXI. Cada uno de los contribuyentes a este mercado del conocimiento puede extraer de Ć©l para sus propios fines.

El problema estratƩgico mƔs profundo
Hay un argumento legĆtimo a favor de los ataques contra IrĆ”n. El programa nuclear de IrĆ”n, su apoyo a proxies terroristas regionales, su arsenal de misiles balĆsticos son amenazas reales para Israel y para la seguridad regional. Pero la estrategia no consiste solo en identificar objetivos legĆtimos. Se trata de comprender los efectos de segundo y tercer orden de la acción y asegurar que la bĆŗsqueda de un objetivo no menosprecie inadvertidamente los mĆ”s importantes.
Los objetivos estratégicos mÔs importantes para Estados Unidos en 2026 son disuadir una acción militar china contra TaiwÔn y mantener la presión sobre Rusia para evitar un resultado maximalista en Ucrania. Aunque el coraje y la innovación ucranianos estÔn haciendo mucho para frenar las aspiraciones rusas, el apoyo estadounidense y europeo sigue siendo crucial.
Disuadir a China en el PacĆfico y evitar el Ć©xito ruso en Ucrania se beneficia mejor demostrando que la determinación estadounidense es integral ā que la misma disposición a absorber costes y mantener el compromiso visible en Oriente Medio se aplica por igual al Indo-PacĆfico y a Europa del Este.
Algunos han propuesto la hipótesis de que la acción en Venezuela e IrÔn consiste en despejar las cubiertas de 'niños problemÔticos' para que Estados Unidos pueda centrarse únicamente en China y Rusia. Este es un argumento problemÔtico por un par de razones. Primero, al tratar con los 'niños problemÔticos', el ejército estadounidense estÔ reduciendo aún mÔs sus propias reservas de municiones cruciales, ademÔs de tener un impacto en sus alianzas (como su relación actual, no muy buena, con Europa y CanadÔ).
Segundo, tal hipótesis se basa en que existe una lógica estratégica clara para la gran estrategia estadounidense. Ni la reciente Estrategia de Defensa Nacional  (NDS) de EE. UU. ni el comportamiento demostrado de la administración Trump indican que este sea el caso. En cambio, hemos visto el desastre de Groenlandia, una multitud de objetivos diferentes planteados para la Guerra de IrÔn y una NDS en 2026 que, como ha escrito Eliot Cohen,
La Estrategia de Defensa Nacional de 2026 parece haber sido redactada no por personas serias, sino por funcionarios del PentĆ”gono ansiosos por ganarse el favor de un presidente imperioso y aterrorizados de equivocarse en sus argumentos... En un mundo peligroso, hecho aĆŗn mĆ”s peligroso por discursos insensatos y una polĆtica exterior tremendamente errĆ”tica, muestra una preocupante falta de seriedad.
La situación actual sugiere una teorĆa alternativa: que la voluntad estadounidense es robusta contra adversarios a los que puede derrotar rĆ”pida y económicamente, pero flexible o negociable cuando los costes aumentan o el oponente puede acceder a su arsenal nuclear. La disposición a aliviar las sanciones rusas en el momento en que los precios de la energĆa se disparan envĆa precisamente ese mensaje. TambiĆ©n lo hace el desprecio del apoyo de inteligencia ruso a IrĆ”n, y la asistencia china a Rusia desde 2022, como consideraciones estratĆ©gicamente relevantes.
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Xi y Putin se sienten animados por lo que ven en IrƔn
Probablemente aĆŗn quedan unas semanas de operaciones militares por delante en la Operación Epic Fury. La campaƱa militar estadounidense-israelĆ contra la infraestructura misilĆstica y el programa nuclear de IrĆ”n aĆŗn podrĆa alcanzar sus objetivos tĆ”cticos. Pero las campaƱas militares no son estrategia, y el Ć©xito tĆ”ctico no se traduce automĆ”ticamente en ventaja o Ć©xito estratĆ©gico. Para que estos Ć©xitos tĆ”cticos tengan sentido, tambiĆ©n debe haber un realineamiento polĆtico dentro de IrĆ”n para asegurar que el rĆ©gimen āsea cual sea su aspecto al final de Epic Fury ā no estĆ© decidido a reconstruir su capacidad militar convencional, su apoyo a organizaciones terroristas o al programa nuclear y a seguir amenazando a sus vecinos.
Y debo seƱalar que, si se insertan fuerzas terrestres en IrƔn, eso cambia por completo las reglas del juego.
Xi Jinping y Vladimir Putin no son observadores pasivos de los acontecimientos en Venezuela, Groenlandia, Minnesota e IrĆ”n. Son estrategas y lĆderes experimentados que llevan el juego a largo plazo para lograr 'objetivos históricos' y dejar un legado para sus naciones. Han ido acumulando datos sobre el comportamiento estadounidense bajo presión durante todo su tiempo en el poder.
Por lo tanto, cada vez que la administración Trump seƱala que su determinación tiene un techo bajo āya sea mediante el alivio de las sanciones, mediante un maximalismo retórico sin igual por el poder de permanencia polĆtica, la reducción arbitraria de aranceles (tambiĆ©n conocida ahora como TACO) o el rechazo de la implicación del adversarioā Xi y Putin pueden actualizar sus modelos mentales de lo que pueden esperar si deciden actuar con mĆ”s agresividad en lo que consideran sus propias esferas de interĆ©s.
Xi y Putin se sentirĆ”n alentados por lo que han visto en la Ćŗltima semana en Oriente Medio. Han confirmado sus modelos mentales sobre cómo Trump toma decisiones y podrĆan ser manipulados en una futura crisis. Han confirmado que sus inversiones estratĆ©gicas en la fabricación a gran escala de misiles balĆsticos y drones presentan una vulnerabilidad crĆtica en las fuerzas estadounidenses y occidentales que han carecido de humildad para aprender de los programas ucranianos de contraataque a drones y misiles. Y han confirmado en sus propias mentes que la voluntad y la paciencia estratĆ©gica de los regĆmenes autoritarios estĆ”n actualmente fuera del alcance del mundo democrĆ”tico.
La guerra de IrĆ”n podrĆa satisfacer el interĆ©s de Estados Unidos en eliminar una amenaza regional y su sentido del honor al responder a las provocaciones iranĆes (y a los intentos de asesinato contra Trump). Pero si al mismo tiempo revela los lĆmites de la resistencia estadounidense frente a adversarios mayores, habrĆ” sembrado las semillas de conflictos mucho mĆ”s catastróficos por venir.
Ese es el gran dilema estratégico, y el riesgo, que es una parte integral de la Operación Epic Fury.
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