Canadá y China avanzan en un acuerdo comercial que va directo contra la política hemisférica de Trump
- Ignacio Montes de Oca
- hace 21 minutos
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El primer ministro Mark Carney se reunió el viernes pasado con Xi Jinping en Pekín en una movida que apunta a diversificar sus mercados y reducir la dependencia de Estados Unidos, en lo que se ve como una clara derrota a las políticas coercitivas de Donald Trump y su intención de reducir la presencia china en el continente americano. “En un mundo más dividido e incierto, Canadá está construyendo una economía más fuerte, independiente y resiliente. Con ese fin, el nuevo gobierno de Canadá trabaja con urgencia y determinación para diversificar nuestras asociaciones comerciales y catalizar enormes nuevos niveles de inversión. Como segunda economía más grande del mundo, China presenta enormes oportunidades para Canadá en esta misión” informó el gobierno canadiense, en un mensaje indirecto a las políticas de tarifas y presión de Estados Unidos.
En esta reunión China buscaba que Canadá reduzca las tarifas del 100% a los vehículos eléctricos y del 25% al acero y aluminio y mientras que del lado canadiense apuntaban al fin de los aranceles del 100% en algunos productos agrícolas como la canola y del 20% a las exportaciones forestales. Si bien no se alcanzaron dichos objetivos, se informó que “Canadá permitirá la entrada de hasta 49.000 vehículos eléctricos (VE) chinos en el mercado canadiense, con el tipo arancelario del país más favorecido del 6,1%. Esta cantidad corresponde a los volúmenes del año anterior a las recientes fricciones comerciales sobre estas importaciones (2023-2024), que representan menos del 3% del mercado canadiense de vehículos nuevos vendidos en Canadá. Se espera que, en un plazo de tres años, este acuerdo impulse una considerable inversión en nuevas empresas conjuntas chinas en Canadá con socios de confianza para proteger y crear nuevas carreras en la fabricación de automóviles para los trabajadores canadienses, y garantizar una sólida expansión de la cadena de suministro de vehículos eléctricos en Canadá. Con este acuerdo, también se prevé que, en cinco años, más del 50% de estos vehículos sean vehículos eléctricos asequibles con un precio de importación inferior a 35.000 dólares, creando nuevas opciones de menor coste para los consumidores canadienses”.
Por otro lado, en agronegocios, acordaron que “para el 1 de marzo de 2026, Canadá espera que China reduzca los aranceles sobre la semilla de colza canadiense a una tasa combinada de aproximadamente el 15%. China es un mercado de semillas de colza valorado en 4.000 millones de dólares para los productores canadienses, y este cambio representa una caída significativa respecto a los actuales niveles arancelarios combinados de aproximadamente el 85%.
Canadá espera que la harina de canola canadiense, langostas, cangrejos y guisantes no estén sujetos a los aranceles antidiscriminatorios correspondientes desde el 1 de marzo de 2026 hasta al menos finales de este año.
En conjunto, estos resultados ayudarán a desbloquear cerca de 3.000 millones de dólares en pedidos de exportación para trabajadores y empresas canadienses mientras realizan todo el potencial del enorme mercado chino de 1.400 millones de personas.
Finalmente, para aprovechar este impulso, Canadá se ha fijado un ambicioso objetivo de aumentar las exportaciones a China en un 50% para 2030. Para lograr este objetivo, el primer ministro Carney y el presidente Xi discutieron el aumento de la inversión bidireccional en energía y tecnología limpias, agroalimentación, productos de madera y otros sectores”.

Además, ambos países plantearon que van a colaborar en el área de energía, especialmente energías limpias y, por otro lado, desde 2024 Canadá reforzó el oleoducto Trans Mountain que triplicó su capacidad y ahora puede bombear 300.000 barriles de petróleo diarios hacia China desde el estado de Alberta al puerto de Vancouver. En 2023 las ventas de crudo canadiense a China eran de 7.000 bpd. En 2025, Canadá aumentó un 81% sus envíos a China y rompió el récord con un total de 7,3 millones de barriles. Para darse una idea del cambio de tendencia, representa hasta el 40% de las exportaciones marítimas canadienses, superando incluso a destinos en la costa oeste de EEUU.
El otro producto comprado por China es el gas natural licuado (GNL) producido en la planta Kitimat en la Columbia Británica. Los envíos eran inexistentes hasta julio de 2025 y ahora China es uno de los destinos de las ventas de Canadá al mercado asiático estimadas en 3 a 4 millones de toneladas. El Proyecto Kitimat es liderado por Shell, con el 40% de participación, y tiene un 15% de aportes de la empresa PertoChina. Es la mayor inversión privada de la historia canadiense con un costo de U$S 28.800 millones y una capacidad anual de 14 millones de toneladas de GNL.

El comercio de Canadá con China creció en un 12% desde el inicio de la presión política y tarifaria de Trump y alcanzó los U$S 11.450 millones en 2025. La venta de minerales aumentó un 42%, favorecido por el cobre (1.220 millones) y el mineral de hierro (1.070 millones). La venta de maquinaria industrial y partes creció un 39%, la de productos metálicos y no metálicos un 20% y la de equipos y partes electrónicas un 7%. Las importaciones canadienses desde China crecieron un 8% y representan un déficit para Canadá de U$S 12.740 millones. La jugada de China es importante porque Canadá estaría reemplazando casi la mitad del crudo que le llegaba de Venezuela, que en promedio fue de 642.000 bdp en 2025. El resto del faltante será aportado por Irán. Pekin ya anunció que iba a incrementar sus compras de crudo iraní.
China sigue su estrategia de no confrontar directamente con EEUU, pero al mismo tiempo compite en escenarios secundarios para aprovechar los vacíos y oportunidades que se le presentan. El apoyo de China a Irán en medio de las convulsiones es otro ejemplo de esa modalidad.
En julio de 2026 Canadá y EEUU tienen que ratificar el USMCA, el acuerdo de libre comercio, y, mientras tanto, las exportaciones canadienses cayeron entre enero y octubre de 2025 un 4,1% por las tensiones políticas y las tarifas de Trump del 25/50% al acero, aluminio, autos y partes. En la puja, Trump se vio obligado a bajar parte de los aranceles a Canadá. Aun así, el valor total de exportaciones a EEUU representó en 2025 solo el 67.3% del total de exportaciones canadienses, el nivel más bajo desde 1997, exceptuando la anomalía del periodo del COVID. El contexto del viaje de Caney es en extremo sensible porque EEUU insiste en cuestiones de seguridad estratégica mientras Canadá hace un acercamiento con China, que es señalada por Trump como un adversario, en particular en la zona ártica que comparten con los canadienses. Esta tensión se enlaza con la presión de Trump sobre Dinamarca por Groenlandia, más cercana a Canada que a EEUU, y con el acercamiento canadiense a la Unión Europea por el deterioro de las relaciones con los estadounidenses a partir de la sugerencia del estado 51 hechas por Trump.

Canadá es socio de EEUU en el control del Polo Norte por medio del NORAD y otros acuerdos de defensa, pero desde la llegada de Trump hay una rivalidad expresada en el recorte de 88 a 16 aviones F-35 adquiridos y el compromiso de compras militares a Europa por el programa SAFE.
El Security and Defence Partnership del 23 de junio de 2025 aumenta la cooperación entre Canadá y la UE ante amenazas híbridas y en el control aéreo, marítimo y espacial, en particular en la zona del Ártico. China y Europa son la salida elegida por Carney ante la presión de Trump.
Las alternativas que buscan los canadienses son una apuesta a largo plazo para que Canadá rompa su dependencia tradicional hacia los EEUU, pero también es un desafío directo a la “Doctrina Donroe” de Trump. Veamos qué tipo de vientos genera el aleteo de Carney en Pekin .
PS: Canadá y China fueron rivales a lo largo de la historia y EEUU el aliado más cercano de los canadienses. Los cambios que se están produciendo en un año son tan profundos como la dificultad para aceptar sus causas y sus consecuencias. El tifón sopla cada vez más fuerte.



