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Candú IV, las Fuerzas Armadas de Argentina protegen los puntos vitales de la nación

 

Fotos: Ministerio de Defensa de Argentina, Ejército Argentino y Armada Argentina

 

Las sociedades modernas son totalmente dependientes de internet, desde enviar un WhatsApp, hacer un pago con billetera electrónica, usar redes sociales, leer el diario o mirar películas, entre muchísimas otras actividades, a las que se suman los sistemas dependientes de la “internet de las cosas”, donde su funcionamiento está condicionado por su conectividad. Sin embargo, muy pocos saben que esa conectividad tiene un cordón umbilical que la mantiene con vida, que son los cables submarinos que llevan los datos por todo el mundo. Si bien están creciendo los sistemas de internet satelital como Starlink (que actualmente tiene más del 50 % del mercado de internet satelital), actualmente representan alrededor del 1 % de la conectividad y el resto depende de cables. Además, la mayoría de los servidores se encuentran concentrados en pocos lugares del mundo, principalmente Estados Unidos, algunos países de Europa y el este de Asia, por lo que casi todo lo que hacemos usando internet implica datos que viajan hasta esos lugares del mundo y luego vuelven, usando en un 99 % de los casos los cables submarinos.



Estos cables son un punto de vulnerabilidad extrema para las naciones, en tiempos en donde la guerra ya no se hace por medio de acciones convencionales, sino muchas veces por otros medios, como son los sabotajes, el terrorismo, información, ciberguerra, etc.

Un ejemplo de esto fue el corte de cuatro cables de internet por parte de los hutíes en el Mar Rojo en marzo de 2024, los cuales afectaron un 25 % del tráfico de datos entre Europa y Asia y generaron, entre otros efectos, un corte total de algunas plataformas sociales, especialmente las de la empresa Meta (WhatsApp, Facebook e Instagram). Ese ataque demostró además que el daño puede ser generado no solo por un actor estatal, sino por grupos terroristas u otras organizaciones que quieran actuar contra un estado.

Un corte de la totalidad de los cables que alimentan a un país podría generar un colapso de sus comunicaciones y su economía, así como generar serios problemas de seguridad, entre muchos otros efectos.

En este escenario, proteger estos cables se vuelve un objetivo de máxima prioridad para los estados y, con ese objetivo, el Ejército Argentino lideró la ejecución del Ejercicio Candú IV, del 25 de febrero al 3 de marzo, con el apoyo de la Armada Argentina, la Fuerza Aérea Argentina y Fuerzas de Seguridad Federales.

Los ejercicios Candú se enfocan en la protección de objetivos de alto valor estratégico, habiéndose centrado en sus ediciones anteriores en la protección de las centrales nucleares de Embalse Río Tercero y Atucha.

En el caso de esta edición, el ejercicio se enfocó en garantizar la seguridad de los cables de fibra óptica submarinos que proveen internet a la Argentina, los cuales llegan al país en la localidad de Las Toninas. En 2025, las ediciones 2 y 3 se efectuaron en la zona de la central nuclear Atucha y en Embalse – Río Tercero respectivamente.

La actividad fue coordinada por el Comando de Adiestramiento y Alistamiento del Ejército bajo un enfoque multidominio, reuniendo a las grandes unidades de combate dependientes de la Fuerza de Despliegue Rápido (IVta Brigada Aerotransportada, Xma Brigada Mecanizada y la Agrupación Fuerza de Operaciones Especiales), a la Aviación de Ejército y a elementos de combate, apoyo de combate y sostenimiento pertenecientes a otras organizaciones.



Durante el ejercicio se ejecutaron operaciones para asegurar el punto donde los cables tocan las costas argentinas y garantizar que no puedan ser afectados por fuerzas enemigas. Para ello, se realizó el despliegue de personal de la Fuerza de Despliegue Rápido a través del lanzamiento de paracaidistas desde aviones C-130H Hercules de la Fuerza Aérea Argentina, así como acciones de asalto aéreo desde helicópteros Bell Huey 2 del Batallón de Helicópteros de Asalto 601, los cuales estuvieron apoyados por helicópteros Agusta Bell AB-206 del Escuadrón de Aviación de Exploración y Ataque 602. Además, se ejecutaron desembarcos anfibios desde buques de la Armada Argentina, que también brindaron seguridad desde el mar para impedir el acceso por esa vía a fuerzas enemigas. Además, se ejecutaron operaciones de Comandos. En Magdalena se aprovechó la actividad para realizar una salida al terreno con los tanques TAM 2CA2 del Regimiento de Caballería de Tanques 8.

La zona de operaciones comprendió la Guarnición Ejército Magdalena, la Base Aeronaval Punta Indio y la localidad de Las Toninas.


TAM 2CA2 en el terreno en Magdalena durante el ejercicio. Fue uno de los primeros ejercicios en que se suman los TAM modernizados. Foto Gabriel Ávalos.
TAM 2CA2 en el terreno en Magdalena durante el ejercicio. Fue uno de los primeros ejercicios en que se suman los TAM modernizados. Foto Gabriel Ávalos.

Al igual que las ediciones anteriores desarrolladas en Río Tercero (Córdoba), Zárate y Lima (provincia de Buenos Aires), el ejercicio Candú IV se orienta al adiestramiento para la protección, el control y la recuperación de objetivos mediante operaciones conjuntas (con otras Fuerzas Armadas) e interagenciales (con Fuerzas de Seguridad) en un entorno multidominio, que incluye operaciones y coordinaciones por aire, tierra y mar, así como el componente de ciberdefensa.

 

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