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Desafíos a la defensa y el poder aéreo

Dialogamos con el general (R) Jorge Robles Mella, director de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (ANEPE) de Chile y que fuera Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea de Chile entre 2014 y 2018. Durante la extensa e interesante charla abordamos no solo los distintos desafíos que hoy enfrenta el poder aéreo latinoamericano, sino también la defensa en general, en tiempos en que las sociedades, pero también las amenazas, están experimentando grandes cambios.


Por Santiago Rivas



Pucará Defensa: ¿Cuáles son los desafíos del poder aéreo latinoamericano?

General JorgeRobles: Yo creo que para ver los desafíos del poder aéreo en general es necesario verlos desde una base de los desafíos de la seguridad y la defensa en la región, hay que partir de ahí para derivar al poder aéreo. Y yo creo que hay cuatro elementos importantísimos. Primero, los cambios socioculturales. Lo sociocultural nos está llevando a un desafío en seguridad y defensa no menor. Exigencias diferentes, restricciones diferentes donde queda una triada, el estado, donde está la clase política, la sociedad, que es la que exige, y las Fuerzas Armadas, que es donde está el poder aéreo, pero que también forma parte de la sociedad. Entonces, los cambios socioculturales requieren una línea de investigación muy especial y que yo creo que va a traer grandes cambios para la seguridad y defensa para el 2030.

Creo que estamos en una etapa de transición, donde las Fuerzas Armadas van a tener que tener una mirada más amplia. De ahí me voy a la amenaza multidimensional, yo creo plenamente que estamos con problemas multidimensionales en diferentes ámbitos, que unos los llaman amenazas emergentes, otros lo llaman nuevos desafíos y otros los llaman escenarios híbridos. Y dentro de las amenazas multidimensionales tienes el narcotráfico, el terrorismo y el lavado de dinero.

Cada estado tiene un mayor énfasis, en el caso chileno nosotros no participamos en la seguridad interior, no así otros estados. Pero eso también uno lo empieza a comparar, ¿por qué aquí sí y aquí no? Ese es otro desafío para el estado.

Además, la revolución tecnológica, creo que hoy estamos espantados de ver lo rápido que va el cambio tecnológico. Estamos con tres naves en marte de tres estados diferentes, que no pueden actuar conjuntamente porque cada uno tiene sus intereses. Y es el mejor ejemplo de por qué cada uno cuida los grandes desafíos, donde vamos solos porque estamos buscando otra cosa.

Y yo creo que otra situación que a nosotros nos está afectando mucho y que tiene un efecto en las Fuerzas Armadas, son los procesos migratorios. Nosotros tenemos un ingreso de gente por migración no menor y eso va a tener un efecto que ya lo estamos viendo en el trabajo.

A eso le sumamos, dentro de lo tecnológico, la inteligencia artificial, que en el poder aéreo se ve en el reconocimiento y la inteligencia. Y aquí vemos cómo se ha pasado de plataformas a capacidades. En segundo término, los vehículos tripulados remotamente.

De tareas prefijadas especificas hoy hemos pasado a tareas más agiles, hemos tenido que ampliar el espectro. El poder aéreo antes era muy controlado, hoy sigue controlado, pero es muy autónomo, donde la gente tiene que tener su propia capacidad. Y lo has visto especialmente en lo remoto, que una persona tiene la decisión de disparar un misil o una bomba a miles de kilómetros sin estar preguntando a otro, porque tiene la autonomía para poder hacerlo. De lo pre planificado a lo modular, complejo y configurable a estos nuevos desafíos.

Antes hablábamos del dominio aéreo, el terrestre, el naval, hoy en día hablamos del interdominio. Y hablamos de ambientes dominados y ambientes en disputa, donde la ciberdefensa y demás están en apogeo. Creo que la ciberdefensa ya está quedando un poco aplazada y tenemos que empezar a hablar de la ciberresilencia. Necesitamos un Mitchell o un Seversky, teóricos que lleven a la teoría lo que está pasando tanto en el estado como en la sociedad y las Fuerzas Armadas.



La capacidad de transporte estratégico de la Fuerza Aérea de Chile fue vital para llevar al país insumos esenciales y repatriar ciudadanos ante la pandemia. Foto: Santiago Rivas.


PD: Nombraba la separación entre seguridad y defensa que tiene Chile y también tiene Argentina. ¿Cómo ve esto frente a estas amenazas, en las que es cada vez más difícil discernir, cuando se detecta el ataque, si el actor que está haciendo la operación es estatal, externo o interno? ¿Cómo se puede actuar rápido cuando todavía no se sabe bien cuál es la amenaza?

JR: Esa es una de las grandes problemáticas que va a tener el poder aéreo. En lo que es el manejo de la información definitivamente el poder aéreo es clave, pero es tan grande el espectro que tu no vas a saber cual es el origen a la amenaza. La inteligencia artificial debe ser un elemento importantísimo que el poder aéreo debe considerar. El poder aéreo debe saber conjugar todo lo que dije anteriormente, porque la agilidad, la dinámica y la flexibilidad son clave.

Es muy fácil decirlo, pero ¿cómo lo regulo? Con tecnología, entrenamiento, capacidad del personal acorde a los nuevos desafíos. Entonces podemos decir que uno de los elementos clave para el poder aéreo a futuro lo define el personal altamente preparado, muy bien seleccionado, muy bien motivado. Hoy en día la sociedad y los políticos le exigen más a la defensa, entonces ahí está la gestión, de quienes son los comandantes, de poder tener lo que se requiere con los escasos recursos que hay, de acuerdo a los nuevos desafíos. La mantención de las capacidades, y no perder una capacidad, porque cuando pierdes una capacidad, volverla a recuperar es fatal.

Este mando tiene que tener la capacidad de explicarle a la sociedad y de explicarle a los que toman las decisiones políticas, que perder una capacidad y volverla a recuperar cuesta mucho. Y quizás lo más importante para el poder aéreo es la capacidad de liderazgo, el líder que está a cargo tiene que tener la capacidad de explicar muy bien estos desafíos de forma acorde a las nuevas dualidades que se están presentando en la sociedad.

Y si no lo logra, estos cuatro factores naturalmente van a afectar la eficiencia y la efectividad. Entonces, nos encontramos que hay que hacer un gran esfuerzo para poder llevar adelante el poder aéreo del futuro. Yo creo que necesitamos hacer mucho pensamiento, especialmente en las academias de guerra conjuntas, de ver para donde va y poder conjugar los poderes, en especial que la guerra hoy en día está en otro lado: en la información, en la inteligencia, en la tecnología, y eso va a significar una reestructuración. Y ahí me voy a los mas central, el espacio y el ciberespacio, son algo que va a afectar el poder aéreo de forma transversal. Hoy en día las comunicaciones satelitales, los RPV se controlan de manera satelital, la información de inteligencia, el reconocimiento es satelital. Entonces, el poder aéreo está un poco mas arriba de lo que estábamos acostumbrados, y si no tiene las capacidades para entregar estos insumos va a quedar debilitado.

La velocidad del cambio es muy grande, con una máxima expansión que afecta a los elementos clave que definí anteriormente. Y por eso digo, necesitamos un Mitchell, un Seversky del siglo XXI que ayude a explicar de mejor forma como la teoría se mantiene en general, pero esa realidad hay que llevarla a la realidad tecnológica de hoy en día.

La información está en el segundo y tienes que tomar decisiones para operar, si no tienes el máximo de información te lleva al fracaso. Ese poder de decisión con información es el efecto multiplicador de fuerzas que tiene el poder aéreo. Yo puedo tener muy buenas plataformas, muy buena gente, pero si no tengo la información adecuada, todo el esfuerzo va al fracaso.


PD: ¿Cómo esta realidad encuentra a las fuerzas de la región?

JR: Primero que nada, creo que la región, cuando uno hace un análisis comparado, se quedó un poco atrasada en algunos aspectos del poder aéreo, especialmente en los tecnológicos. Por ejemplo, si tu comparas un simple avión de entrenamiento, hoy en día estamos disminuidos y estamos todavía con un poco del siglo pasado. Y eso va a tener una repercusión en los futuros entrenamientos. Hoy en día el entrenamiento tiene que ser diferente, mucho simulador y nueva tecnología.

Puedo decir que hay un elemento común que es un avance en la parte espacial. Se ha hecho un esfuerzo grande, lo hizo Perú, lo está haciendo Argentina, lo hizo Brasil, lo estamos haciendo nosotros ahora. Pero eso no es todo, porque eso tiene que ir sumado por otro esfuerzo más de poder manejar esa información en beneficio de las nuevas tareas.

Hoy en día el poder aéreo tiene nuevas tareas: apagar incendios, traslados de carga, traslados por la pandemia, en el caso nuestro tuvimos que ir a buscar elementos a China. Esa capacidad de poder interactuar, el poder aéreo tiene que tener una visión mas amplia hacia el estado y creo que lo está logrando, pero podríamos estar con una mayor anticipación. Muchas veces necesitamos el avión de transporte que pueda mantener una buena capacidad de llegar en un mínimo tiempo, como tuvimos que ir a China. A veces cuesta explicarlo, porque cuesta tener aviones de transporte de primera línea, pero se están dando cuenta de que es una necesidad del poder aéreo, junto, naturalmente con una capacidad de disuasión y de defensa.


La asistencia a la población durante la pandemia demostró la importancia del poder aéreo como brazo estratégico del estado. Foto: FACH

PD: ¿Cómo se ve esto en la formación del personal? Porque implica un cambio de mentalidad muy grande en el personal militar.

JR: Yo lo veo como una tarea no menor. Creo que es una de las grandes tareas que tienen los actuales comandantes que están a cargo del poder aéreo, junto con todos los elementos clave que cité. Y por eso dije que el primer elemento clave es el personal. Mantener la vocación y la motivación del personal en los tiempos de ahora lo veo super difícil. Porque la gente que tiene una motivación ingresa a las Fuerzas Armadas, pero se da cuenta que es diferente. Hoy en día la gente que esté 24 x 7, que tiene que estar en primera línea para todas las cosas, ¿cómo la mantienes motivada? ¿La motivación como la logras? La logras con el ejemplo, con mucha conversación, mucha explicación.

Entonces, uno de los grandes desafíos que tiene el poder aéreo es la motivación, para que la gente se mantenga con una vocación, que es diferente a la vida civil. Cuando era pequeño me decían “si tu entras a una empresa de ferrocarril haces carrera. Si tu entras en un banco haces carrera”. En las Fuerzas Armadas es lo mismo, pero la gente que entra en un ferrocarril o en un banco, están unos años y se cambian. En el caso de las Fuerzas Armadas somos la única que mantiene una línea de 30 o 40 años. Entonces yo creo que uno de los grandes desafíos que tiene el poder aéreo y la defensa es mantener motivada a su gente.


PD: ¿Cómo ve a América Latina, desde el punto de vista del poder aéreo, frente a un mundo que está cambiando, con un cierto declive de occidente, la aparición de China y Rusia y qué rol puede jugar la región en este sentido?

JR: Ahí tocaste un tema que es no menor, que es multilaterismo. Definitivamente creo que aquí va a haber un cambio no menor. Uno tiene que saber qué línea va a tomar. Yo creo que la línea China - Rusia – Estados Unidos es una guerra fría del siglo 21. No tanto una guerra de misiles, sino que yo diría que la guerra fría de hoy es la guerra fría de la información, de la ciberdefensa, del poder de la información. Y creo que eso tiene un impacto en las Fuerzas Armadas. Por eso no podemos quedarnos fuera de esto. Tenemos que ser participes en mantener la capacidad para poder, a nuestra manera, no estar debajo de este avance tecnológico.

Nosotros no somos países que desarrollamos tecnología, lamentablemente, y eso tiene un impacto, en que las fuerzas aéreas tienen que tener capacidad de poder mantener sus medios operativamente y ahí uno tiene que ir a alianzas para poder mantener los medios operativos.


PD: ¿Y esta situación cómo puede afectar el acceso a nuevas tecnologías por parte de la región? Aparecen nuevos actores como China y Rusia. Siguen Europa y Estados Unidos como proveedores, pero también el peso geopolítico de a quién le compra cada uno es más grande.

JR: Por eso me preocupa la región. Porque si tenemos una región inestable lleva quizá a irse al camino incorrecto. Una región estable te permite una mejor armonía y poder mantener una capacidad de poder aéreo mas coordinada. Y hoy lo estamos viendo con las elecciones que tiene la región, que podemos volver quizá a una época pasada desde otra perspectiva en los mandos políticos. Y por eso hay que ser cuidadoso en esto. Porque sino las capacidades de la defensa se ven disminuidas. Yo creo que China está dando un gran impulso, Estados Unidos está cambiando la misión también, Rusia nunca se queda atrás. Entonces en esta guerra de titanes nosotros tenemos repercusiones. Y ahí uno tiene que tener la capacidad de ver a dónde voy a mover mis fichas.


La Antártida presenta uno de los mayores desafíos a la defensa en Chile y Argentina. Foto: FACH.

PD: Con respecto a la Antártida, que tanto Chile como Argentina son países con mucha presencia, pero empieza a haber presencia de otros y también amenazas, qué es lo que están haciendo esos otros países, qué intereses tienen. ¿Cómo ve la situación, siendo que tanto Chile como Argentina son actores importantes, pero no tienen la capacidad de resguardar los recursos o la soberanía en la región?

JR: Comparto plenamente tu aprensión. Creo que Chile y Argentina son los que han hecho un gran esfuerzo de mejorar la participación de otros países de la región y hoy en día quedamos disminuidos. Cuando tu analizas la cantidad de bases que hay, hasta la década de los 80, la cantidad de bases eran 25 en la parte de ustedes y nosotros. Hoy en día son más de 80. Llegaron muchos países que no pensaban estar nunca, el que está haciendo el mayor esfuerzo en nuestra zona es China.

En 2048 vence el protocolo de Madrid, que es un tema no menor. Hay muchos acuerdos que van a tener que tomarse entre los estados. Y hoy son 25, si no me equivoco, pero partimos siete y entre esos siete estaban Chile y Argentina. Nosotros tenemos que llevar la potestad, es un tema que tenemos que ver en el beneficio de nuestros propios países. Chile y Argentina tenemos la capacidad de llegar desde más cerca a la Antártida y creo que estamos siendo sobrepasados por otros. Definitivamente creo que el tema de la Antártida no lo podemos dejar de lado. Y también entra la parte del poder aéreo. O sea, las capacidades para poder operar, no es menor tener los medios para poder ir. Nosotros tenemos una discusión con el turismo. ¿Cómo regulamos el turismo? El turismo lleva basura. Lo digo en el buen sentido de la palabra. ¿Quién lo atiende? Se puede hacer turismo, pero ¿cómo lo regulo? Y ahí hay un trabajo conjunto entre Chile y Argentina no menor.

Yo creo que la Antártida es un temazo, porque creo que es fundamental un trabajo conjunto entre los dos países. Por ahí sumando otros más de la región, como pueden ser Uruguay o Brasil, que tienen presencia desde hace un tiempo.


PD: Yendo a lo continental, ¿cómo son los desafíos frente a la presencia creciente de otras potencias y esta guerra fría que se ha ido dando? Como la presencia de pesqueros chinos o los aviones rusos en Colombia, que han generado tensiones y hay una posibilidad de que vaya aumentando en los próximos años.

JR: Estoy completamente de acuerdo contigo. Eso nos demuestra que, por ejemplo, la capacidad de SAR que tienen que tener Chile y Argentina no es un tema menor. Y también entro al control del espacio aéreo y los océanos. Esto que vimos poco tiempo atrás, la gran masa de pesqueros chinos, como los regulas, como los controlas. Creo que también son parte de las capacidades que tiene que tener el poder aéreo. Satelital, remota, etc. Creo que es una tarea que también la podemos hacer en forma conjunta, como se han hecho muchos esfuerzos en los últimos diez años, intercambios de información para casos de accidentes, para casos de emergencia en el país.


PD: Y también en el caso de la presencia de vuelos irregulares, como el narcotráfico, que, no tanto en nuestra zona, pero si en Colombia y Centroamérica se ve el creciente uso de jets para transporte de droga.

JR: Definitivamente, si bien es cierto que el poder aéreo está para poder cuidar los espacios que son plenamente de cada uno. Pero sí, hay mucho intercambio de información, especialmente con estos vuelos ilícitos. No quiero afectar a nadie, pero de Centroamérica ha ido bajando y está llegando a nuestra región. Aquí la capacidad del poder aéreo se da con información, porque, al final, llega la peste y todos nos resfriamos.


La comunicación de lo que hace la defensa, en donde el general Robles destaca eventos como la realización de FIDAE y distintas conferencias, es fundamental en tiempos en que la sociedad y los políticos demandan más información sobre lo que hace el sector. Foto: Santiago Rivas.

PD: ¿Cómo ve que la pandemia cambió la visión política sobre la defensa? ¿Tomó más conciencia de la importancia de las Fuerzas Armadas y el poder aéreo como parte de la asistencia de la población?

JR: Yo creo que la pandemia nos ayudó a muchas cosas y una de ellas fue mejorar la relación interagencial, donde el poder aéreo es un elemento. Pero también nos ayudó a descubrir que los desafíos internacionales no son menores. Porque, por ejemplo, esto de que embargaron productos de un país que iban a otro, nos hace repensar como está la situación internacional, si las Naciones Unidas están cumpliendo bien su rol o no. El Consejo de Seguridad creo que cumple un rol importantísimo, pero se creó cuando había 60 o 70 estados. Hoy en día son más de 180, habrá que dar una nueva visión.

Dentro de eso, en nuestro caso, y me imagino que es muy parecido al de Argentina, logramos reaccionar bien. La Fuerza Aérea de Chile hizo más de mil traslados de personas. Estábamos saturados, se traían pacientes de Punta Arenas a Santiago, de Concepción a Santiago, de Santiago a Temuco, etc. Y se utilizaron las capacidades que se tenían cuando se pensó en las operaciones de paz, en traer gente que podía estar contagiada con el ébola. La capacidad que se logró trabajar en el año 2011 y 2012, de las posibles operaciones de paz en África donde podíamos tener infectados con el ébola. Esa capacidad se replicó ahora con la pandemia, sin quererlo. Entonces uno ve que quizá esta misión fue bien lograda a objeto de poder llegar a dar cobertura, de llevar las vacunas a un lado, de llevar gente a un lado. A nosotros nos ha tocado mucho traslado de pacientes porque sino colapsaban los servicios. Y ha sido un esfuerzo muy integrado, porque tuvo que trabajar gente del estado y gente civil. Porque tu llevabas ahí 4 o 5 personas y tenían que estar las ambulancias, que tenían que ir a hospitales públicos o privados. Entonces, lo que aprendió el estado es el trabajo interagencial, donde el poder aéreo cumplió un rol importantísimo.


PD: Esta situación es un momento que las fuerzas deberían aprovechar para fijar políticas de defensa. ¿Cómo ve la falta de desarrollo de esas políticas?

JR: Si estudias la región, los libros de la defensa, o los libros blancos, comenzaron en el año 95 o 97 y han ido aumentando. Chile tiene 4 libros de la defensa. Pero el libro de la defensa en muchos estados son solo buenas intenciones de transparentar algo.

Y voy a dar el ejemplo chileno, nosotros acabamos de sacar la política de defensa, pero esta política es la suma del trabajo de cuatro libros de defensa, donde en el temario estaba la estrategia de seguridad que se hizo en el año 2012, que fracasó porque hubo temas en que no hubo consenso. Entonces, sacar una política de defensa no fue un trabajo menor, porque había que consensuar, pero también había que proyectar.

Creo que este es uno de los grandes desafíos que tiene la defensa a nivel regional. En el caso chileno parte de definir cuáles son las capacidades estratégicas que deberían estar, cuáles van a ser los conceptos, cuáles van a ser sus objetivos y cual es el entorno de la defensa. Y este, a diferencia de lo que podíamos pensar hace 15 o 20 años, es un documento público. Entonces eso demuestra en cierta medida para dónde va la defensa en esta región, a poder transparentar para dónde va, y aquí uno encuentra bien definida, junto con el concepto estratégico, cuáles son las áreas que lo definen: recursos humanos, entrenamiento, medios materiales, infraestructura, y cuál es este concepto en las cinco áreas de misión. Y dentro de esas áreas el poder aéreo tiene que estar presente en lo que es ciberdefensa, la parte espacial, transporte y todo lo que estamos hablando.


PD: Lo cual no es fácil hacer en estos tiempos de cambios. Una política de defensa obviamente plantea escenarios a muchos años.

JR: No es un trabajo fácil. Porque primero la tecnología va cambiando. La sociedad está exigiendo más. En el caso chileno, cuando hacemos encuestas, gracias a Dios las Fuerzas Armadas están en un gran nivel de credibilidad, a pesar de todos los problemas que hemos vivido. Pero también eso va de la mano con las nuevas leyes, nosotros teníamos la Ley del Cobre, que llevaba muchos años, desde el año 50. Ahora se actualizó por una nueva Ley de Financiamiento de las Fuerzas Armadas y una nueva Ley de Capacidad Estratégica que define los marcos y da una mayor seguridad para donde van los desafíos de la defensa y donde está el poder aéreo inserto.


El control del espacio aéreo ante amenazas irregulares implica un importante intercambio de información entre los estados. Foto: Santiago Rivas.

PD: Hace 20 años el escenario que se planteaba era totalmente distinto al que se plantea hoy ¿Cómo se ven desde Chile estos escenarios?

JR: Estamos en el siglo XXI pero todavía hay fuerzas que son del siglo XX. Entonces aquí es donde viene una transformación no menor para poder calificar en los escenarios que se están presentando y que las capacidades estratégicas que tiene que tener cada fuerza sean acorde a sus escenarios. Y naturalmente yo veo una fuerza más tecnológica, me voy a centrar en el poder aéreo, no puedo decir más reducida, pero sí más polivalente. Una fuerza que pueda cumplir diferentes roles, tengo que buscar qué capacidades voy a tener ante estos nuevos desafíos. Lo mismo de las tripulaciones, que hoy tienen que estar 24 x 7, pero ¿hasta que nivel? ¿De acuerdo a qué capacidad? Eso nos va a permitir poder decidir de mejor forma las capacidades futuras. Ahora hay que justificar muy bien el futuro de la fuerza, a objeto de tener una fuerza que cumpla el rol acorde a los nuevos desafíos y los nuevos escenarios.

PD: Un tema que siempre planteo es la parte comunicacional. Las Fuerzas Armadas en toda la región históricamente no han trabajado mucho en comunicar lo que se hacía, pero en esta era de la información, donde la gente quiere más información, es un desafío para las Fuerzas Armadas. Se nota en los últimos 25 o 30 años que en la región ha habido un cambio muy grande hacia empezar a mostrar y comunicar, pero todavía queda un camino largo por recorrer. ¿Cómo ve la importancia que le dan las fuerzas y a la vez qué faltaría trabajar?

JR: Estoy completamente de acuerdo y ahí me centro dentro de los cuatro elementos que te dije en la capacidad de liderar de los comandantes. Definitivamente hoy en día uno tiene que estar proyectado a mostrar muy bien lo que tiene, por qué lo tiene y para qué lo tiene. Es un ejercicio que hace 20 años no nos gustaba hacer, pero hay que hacerlo y demostrarlo a la sociedad y a los políticos que toman decisiones. Mostrar que “con esta capacidad soy capaz de”, y eso requiere un apoyo comunicacional muy grande.

Entonces, hoy en día hay que saber comunicar. Mas que decir “esto es lo que yo tengo” decir “qué es lo que puedo hacer con lo que tengo”.


PD: En este nuevo escenario global se ve que existe entre los países una guerra de información y propaganda. Sobre todo, China y Rusia han apostado muchísimo a la parte comunicacional, a través de los medios y redes sociales. Hoy es imposible escapar a esa guerra fría de la información.

JR: Un comandante aéreo antiguamente requería tener su estado mayor integrado: la inteligencia, la logística, las operaciones. Pero creo que hay dos elementos de los que se habla muy poco y que tienen que estar a mi lado: el abogado y el comunicador. Yo puedo tener un gran estado mayor, pero si no tengo un abogado que me de un marco legal de todas las operaciones que estoy haciendo y si no tengo un comunicador que me pueda decir “esto lo vamos a mostrar así, esto lo vamos a presentar así”, todo el esfuerzo que se hace puede fracasar.

El general Jorge Robles durante FIDAE 2018, aún como Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea de Chile. Foto: Santiago Rivas.

PD: Porque en el escenario mundial actual, la forma en que se cuentan las cosas pesa más que lo que realmente sucede.

JR: Y ahí están las famosas fake news. Y por eso aquí hay que tener a los dos, porque caemos en una trampa y esa trampa te puede hacer fracasar una capacidad, un mando, un país. Por eso uno tiene que proyectar estos escenarios de cómo voy a comunicar, como voy a estar presente. No solo con los medios, sino con las redes sociales, que son instantáneas.


PD: Se ve cómo la percepción que la gente tiene sobre las Fuerzas Armadas es importante cuando uno necesita negociar con el político. El apoyo de la población va a depender mucho de esa percepción que tenga, sobre por qué y para qué están las Fuerzas Armadas.

JR: Por eso te hablaba de esta trilogía política, social y Fuerzas Armadas. Pero el político tiene que interpretar a la sociedad y poder definir en forma clara lo que requieren las Fuerzas Armadas. Esta trilogía cada vez requiere esta mas junta. Antiguamente estábamos mas separados por las condiciones políticas de cada país, pero hoy en día están muy juntas.

Hoy en día creo que la defensa y la seguridad están pasando por una etapa de cambios. Necesitamos mucha gente, mucha academia. Y cuando digo academia digo de estudiar los temas y de proyectarlos. Creo que en algunos casos nos hemos quedado todavía en el siglo pasado. Creo que hay que ver un poco más allá, la Antártida, la ciberdefensa, ampliar la preparación de los futuros comandantes, creo que la clave para llegar a buen puerto son los comandantes. Yo creo que el poder aéreo y las Fuerzas Armadas en la región no pueden quedar ajenas a los desafíos que se están generando. Tenemos que saber mirar hacia un futuro mucho más allá, que muchas veces uno no está acostumbrado a ver, pero con el objetivo de poder tener las mejores capacidades. Yo creo que esa es una de las grandes tareas que tiene la defensa en la región.

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