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El Dragonfly RT de INVAP, un medidor de radiación para mayor seguridad nuclear

hace 4 minutos
11 min de lectura

 

INVAP desarrolló el medidor de radiación portátil Dragonfly RT que permite una medición y localización en tiempo real de fuentes de radiación gamma, lo cual es un aporte fundamental en la seguridad radiológica en todas las actividades relacionadas al ámbito nuclear o que gestionan elementos que emiten radiación. Hablamos con Jorge Weigandt, Subgerente del Área Nuclear de la empresa, para conocer a fondo de qué se trata el Dragonfly.

 

Pucará Defensa: ¿Cómo nace la idea del Dragonfly?

Jorge Weigandt: La motivación surge de una inquietud tecnológica aquí en INVAP, donde tenemos mucha experiencia en el ámbito de la medición de radiaciones, que se extiende a la industria nuclear, a la medicina y a otras áreas, se cuenta con instrumentos que permiten medir la radiación: por ejemplo, uno está en un lugar, mide y sabe qué le está llegando radiación. Pero, con los instrumentos disponibles actualmente, sólo se ve un número en una pantalla. No se ve la radiación ni se detecta de donde viene. Entonces surgió una idea inspirada en las cámaras térmicas, que se enfocan sobre un objeto caliente y muestran la imagen pintada en colores, según qué zona está más caliente y cuál más fría. La inquietud fue preguntarnos por qué no podíamos tener algo así para ver la radiación, que obviamente es invisible.

 

PD: Es decir, poder ver la fuente de emisión de esa radiación.

JW: Exactamente. Por ejemplo, una persona entra en un recinto, que puede ser una instalación médica o nuclear, dado que hablamos de radiación. Con su instrumento, de los que existían en el mercado hasta ahora, comprueba que, en el lugar donde está parada, le llega determinada cantidad de radiación. Pero no sabe de dónde viene. Para determinarlo hay que seguir toda una serie de pasos.

 

PD: Qué la está emitiendo, de dónde sale esa radiación.

JW: Claro, pero no se ve. Por más que Hollywood nos haya mostrado esos verdes fosforescentes, es todo falso: es invisible. Esa era la inquietud: cómo puede uno ver la radiación. La persona que lideró el desarrollo dentro de INVAP en sus inicios era muy poética y lo describía como «abrir los ojos hacia la radiación», es decir, dejar de estar, de alguna manera, ciegos ante ella. De ahí surgió la idea de que teníamos que poder hacer un instrumento que nos permitiera verla.  El concepto parte de una imagen óptica, de una filmación o una foto, a la que se le pudiera superponer el campo de radiación que se esté emitiendo. Así se empezó a trabajar en esa línea. El secreto, o la magia, dentro del dispositivo Dragonfly es una serie de detectores dispuestos de manera conveniente, con un algoritmo que interpreta esa información y la acopla con la imagen de la cámara. No es una superposición directa, sino que la acopla con la imagen de video que proviene de una cámara normal, con un lente amplio.

 

PD: Eso permite ver, en una misma imagen, la fuente de radiación mezclada con el video.

JW: Exacto, de manera superpuesta, aunque prefiero evitar esa palabra porque no es una mera superposición: es un acoplamiento, una integración de las dos informaciones que llegan, la imagen del video y la imagen de la radiación. Eso es lo que se consigue. En la industria hay algunos dispositivos que hacen algo parecido, pero necesitan un tiempo de adquisición de la radiación. Para hacer un buen mapa requieren minutos.

 


PD: Apuntando siempre hacia el mismo lugar.

JW: Claro. Hay que colocarlo en un trípode y dejarlo adquiriendo información, que luego se transforma en la imagen. Lo que logramos nosotros, con ese arreglo apropiado de sensores y detectores de radiación más el algoritmo que implementamos, es verlo en tiempo real. La persona se desplaza con el dispositivo, que capta toda esa información y tiene una pantalla, y mientras camina le va mostrando la radiación del lugar en tiempo real. En la pantalla aparece la imagen de video integrada con todo el campo de radiación, como si se mirara con una cámara lo que se ve en la realidad. En ese momento se logra ver la radiación que de otra manera no se vería.

 

PD: Y no hay un tiempo de espera, es en tiempo real.

JW: Es tiempo real. Por supuesto, siempre hay un compromiso entre qué tan rápido y qué tan preciso es. Nosotros logramos un punto óptimo entre ambos. Cuando uno se mueve, a veces la radiación se desplaza un poquito en la imagen y luego se acomoda de nuevo en el píxel correcto.

 

PD: Pero son segundos, no llega a un minuto.

JW: Ni siquiera: son milisegundos, fracciones de segundo en las que corrige y muestra la imagen. Eso es lo que lo hace tan atractivo frente a lo que hay hoy disponible en el mercado.

 

PD: ¿Cómo fue el trabajo? ¿Cuánto tiempo llevó desarrollar el Dragonfly, desde la idea hasta el producto final, y cómo fueron avanzando?

JW: Tuvo dos etapas. La primera fue muy de laboratorio, de jugar, si se quiere usar la palabra, con el concepto, de ir pensándolo. Fue antes de la pandemia. Con una idea muy de laboratorio y de experimentación, se trabajó hasta lograr algo que empezaba a dar resultados parecidos a lo que se quería obtener: la imagen integrada en tiempo real. A partir de ahí, una vez que sabíamos que la tecnología tenía cierto grado de madurez, se hizo una patente. La patente cubre cómo se disponen los detectores, cómo se arma e integra el cabezal de detección y el algoritmo que lo interpreta. Con la patente, dimos el siguiente paso: un desarrollo para llegar a un producto que pudiera ofrecerse a la venta. Eso fue, desde 2021 en adelante, con mayor o menor impulso, balanceando las actividades de desarrollo con la relacionadas a otros proyectos de la empresa. Pero en los últimos tres años le venimos dando un impulso muy fuerte, que se consolidó como producto el año pasado. Lo teníamos a nivel prototipo, un equipo que hacía lo que tenía que hacer pero que no tenía la solidez y la madurez para ser un equipo autónomo, que pudiera entregarse a un técnico capacitado para usarlo en cualquier lugar del mundo. Eso ocurrió recién a fines del año pasado, en la última instancia de desarrollo y con muchas pruebas encima, porque hay que probarlo en campos de radiación, lo que no es simple. Por suerte estamos en Bariloche, donde también está el centro atómico que pertenece a la CNEA   y mantenemos una excelente relación de cooperación con ellos lo que nos permite tener acceso a las instalaciones para hacer las pruebas.. Más o menos en septiembre u octubre de 2025 ya lo teníamos como producto listo para comenzar a comercializarlo, y ahí empezó la etapa de comercialización.

 

PD: Claro, porque la presentación pública fue hace un poco más de un mes, ¿no?

JW: En realidad hubo algunas presentaciones en congresos y en reuniones con posibles clientes interesados. De hecho, hoy tenemos ciertos acuerdos para empezar a distribuirlo. No puedo dar muchos datos porque todavía no podemos hacer público ese acuerdo. Hicimos entonces una muestra al público con un perfil más bajo, no tan abierto como el que se ve hoy, con el video en las redes sociales y en la página web de INVAP, donde ya lo mostramos abiertamente.

El producto ya tenía la madurez necesaria para salir a venderse en septiembre u octubre del año pasado. Pero después hicimos todo un trabajo junto con el equipo de comunicaciones de la empresa, que maneja la marca INVAP como marca comercial. Trabajamos para comercializar y mostrar el dispositivo alineado con la marca y con su estética, y eso también nos llevó un tiempo, hasta que tuvimos el video listo y autorizado para publicarse. Desde entonces lo venimos anunciando e intentando generar contactos o posibilidades de venta.

 


PD: ¿Cómo se ve hoy el mercado? ¿Cuál es el espectro de potenciales clientes?

JW: En esencia, para resumirlo en un concepto muy pequeño, el Dragonfly es un detector de radiación gamma. Le interesa a quien tiene que lidiar, gestionar o convivir con algún campo de radiación gamma. Eso es muy amplio, porque hay muchas industrias que también hacen uso de fuentes gamma, por ejemplo, la prospección petrolera o la geología. Siempre que haya necesidad de detectar un campo de radiación gamma, este equipo se puede utilizar. Hoy las aplicaciones son muy directas: cualquier industria nuclear, como un reactor, una planta de producción de radioisótopos o plantas de combustible. Siempre que haya radiación gamma presente, el equipo resulta interesante, sobre todo porque permite ver el campo en tiempo real. Eso abre una posibilidad que no existía: poder ver la radiación gamma. También sirve para centros médicos, siempre que sean de medicina nuclear, es decir, donde haya radiación gamma involucrada. De hecho, lo probamos aquí en Bariloche, en el centro de medicina nuclear, aprovechando las facilidades que tenemos en la ciudad. En INVAP tenemos un área de negocios que trabaja con centros médicos, así que llevamos el equipo a algunas operaciones de traspaso de fuentes o de mantenimiento de equipos que emiten radiación gamma. Lo llevamos para que nuestros técnicos, y también los del cliente o de la autoridad regulatoria, lo usen y nos den su opinión. En general se ha comportado muy bien y genera mucho interés, porque hoy en el mercado no hay otro dispositivo que lo provea de la manera en que lo hacemos nosotros.

 

PD: Las unidades de guerra química, bacteriológica y nuclear siempre buscan tener detectores para operar, y hoy no cuentan con algo así. Les podría venir bien.

JW: En el video promocional hablamos de minería y de control de fronteras. También están las salvaguardias, que tienen que ver con el control del uranio alrededor del mundo. Hay mucho interés porque se puede ir con estos detectores y medir. En las inspecciones que hoy realizan los organismos internacionales, por ejemplo, este tipo de equipos resulta de interés. Siempre tiene que haber radiación de por medio para detectar, pero es cierto lo que decís: podría usarse para temas de seguridad, en posibles conflictos y otras situaciones.

 


PD: ¿Cómo es el uso? Por lo que vi en el video, es bastante simple e intuitivo, pero ¿cómo es la preparación de quien lo va a operar?

JW: Lo hicimos tan «user friendly» como fue posible, aunque pensado por ingenieros, y seguimos evolucionándolo y mejorándolo a partir de las opiniones de usuarios que recibimos. En esencia es muy simple: se prende y automáticamente empieza a tomar la información. Toma el video y, si hay un campo de radiación, lo detecta y lo muestra en pantalla. Además, se pueden configurar algunas opciones según la práctica que se esté realizando. Tiene una alarma por alta dosis: por ejemplo, alguien camina por una instalación y el equipo le avisa que la dosis en ese punto es muy alta, según los valores que se hayan fijado. Esto se provee como medida de seguridad para el usuario. Muchas veces, según el tipo de instalación, ya hay una radiación permanente, que nosotros llamamos «background», o radiación de fondo. Es como el ruido de fondo en el audio, sobre el cual está lo que uno quiere ver. Se puede hacer una lectura de ese fondo y ver qué cosas están por encima. Todo es muy intuitivo, con pantalla táctil y un par de toques en la pantalla. También permite grabar: si se va a realizar una inspección, se puede activar el modo de grabación y el equipo guarda un archivo de video que después se puede extraer y utilizar para algún análisis. Asimismo, puede capturar fotos, porque tiene una cámara incorporada. Es lo más simple e intuitivo posible y no requiere una capacitación muy grande para usarlo. Lo que sí sucederá, me imagino, es que el personal que lo use, según la actividad a la que pertenezca, tenga sus propias capacitaciones sobre seguridad radiológica.

 

PD: Es decir, que sepa qué está midiendo y qué está buscando.

JW: Claro, y qué es seguro y qué no. Eso es intrínseco a la actividad e independiente del equipo. El equipo muestra la realidad de lo que está pasando en el lugar donde se lo usa. El conocimiento sobre radiación lo debe tener, en su mayor parte, quien lo opera.

Para dar una idea, en nuestras propias actividades ya lo estamos incluyendo como una herramienta más. Por nuestros proyectos, podemos tener que ir a hacer una inspección a una instalación, y el Dragonfly ya es un instrumento más que usa nuestro personal. Es personal entrenado en protección radiológica y usa el equipo. Necesita una capacitación mínima, de un día antes, un rato para mostrarle cómo funciona y dónde están las funciones, pero lo hicimos muy intuitivo.

 


PD: Porque los equipos que había antes medían nada más el nivel de radiación en el lugar, pero no indicaban la fuente ni generaban una imagen. Solo daban un valor de radiación.

JW: Claro. Típicamente, como se ve en la serie «Chernobyl», estaba el famoso contador con una aguja que se movía. Eso ya es mucho, porque te da información. Pero, como decía al inicio de la charla, el Dragonfly abre un campo de visión nuevo, que no existía. Hay instrumentos que proveen otro tipo de información, como el tiempo de exposición, pero ver el campo de radiación acoplado con una imagen en tiempo real no lo ofrece ningún instrumento en el mercado.

 

PD: Excelente, y si alguien quiere adquirirlo, ya lo tienen disponible.

JW: Sí. Disponemos de un stock de equipos. En la web de INVAP se puede consultar si están interesados.

 

PD: Imagino que se fabrica a pedido, es decir, que cuando un cliente hace una orden de compra, se manda a hacer. Pero hoy un cliente, si quisiera, ya puede contratar a INVAP una provisión de equipos.

JW: Exacto. Y no es que lo mandemos a producir: tenemos un stock mínimo para proveer, dentro de lo que consideramos razonable, para no tener tiempos de entrega muy largos. Lo vamos reponiendo a medida que se venden.

 

PD: Perfecto. ¿Y a futuro? ¿La idea es seguir desarrollándolo?

JW: En realidad, a partir de nuestra interacción con clientes o interesados, o viendo qué se hace en el mundo en materia de mediciones de radiación, empiezan a surgir ideas. Hoy el producto estándar es portátil, con pantalla y batería, tiene un peso total de 4,5 kilos. Es un peso muy razonable para llevarlo, y tiene un arnés para colgárselo y que resulte más cómodo. La duración de la batería es de un poco más de cinco horas. Ese es el concepto base que tenemos ahora. Hemos tenido conversaciones con posibles compradores que quieren montar el dispositivo en otro equipo. Ya hablamos de la posibilidad de montarlo en un dron. En un dron no hacen falta ni la pantalla ni la batería, porque toma la energía del dron.

 

PD: Solo necesita medir y entregar la información.

JW: Claro. Entonces alguien pregunta si existe la capacidad de que esa información se transmita de manera remota, o si hay cierto grado de conectividad con el dispositivo que lo traslada. Estamos trabajando en eso, en un proyecto reducido. Otra posibilidad es tenerlo como sensor fijo en alguna instalación interna, en lugares específicos.

 


PD: O en ciertas instalaciones donde puede haber riesgos.

JW: Sería similar a un sistema de seguridad de cámaras.

 

PD: Como una cámara de vigilancia.

JW: Exacto, pero que queda en la instalación para detectar la radiación. Eso se puede hacer perfectamente.

 

PD: Claro, el cliente puede pedir esas opciones. Pero el dron me parece bueno para inspeccionar instalaciones, o lugares donde ocurrió un accidente o algo muy riesgoso en lo que no conviene meter a una persona. Se envía un dron que haga la medición.

JW: Exacto. Cuando se responde a una emergencia, muchas veces hay lugares donde una persona no puede entrar porque el nivel de radiación es muy alto, y entonces se envían equipos. Justo estamos en contacto con un laboratorio que está armando una flota de equipos para salir a responder emergencias. Tienen drones y equipos terrestres. Estamos explorando la posibilidad de montar el Dragonfly, en una versión reducida, en esos equipos que ellos tienen. El distintivo de poder hacerlo en tiempo real les suma frente a los equipos que hoy tienen disponibles, que requieren un tiempo para tomar decisiones.

La dinámica de respuesta ante emergencias que ellos ofrecen como servicio hace que el equipo les resulte muy atractivo. Por eso empezamos una interacción para ver qué requisitos tienen, para poder conectarlo con sus equipos.

 

PD: Lo que se necesita es solo enviar y transmitir la información desde el dron a una estación, donde recién ahí se vería la imagen.

JW: Exacto. Ellos tienen una estación de operación y operan esa flota de dispositivos para relevar un lugar. Podría ser que haya que acoplarse a ese ecosistema que ya tienen armado y transmitir la información a través de él. Estamos explorando todo eso. Lo que sí puedo decir es que las posibilidades empiezan a aparecer y son múltiples, y en general todas se pueden concretar. No es un impedimento, sobre todo desde nuestro punto de vista, porque no se trata de un equipo estándar, empaquetado y encasillado. Estamos explorando esta posibilidad.

 

PD: Es la forma de trabajar que tiene INVAP, que hace el producto a medida del cliente.

JW: Exacto. Y en este caso lo que se mantiene en esencia es lo que cubre la patente: el arreglo de detectores más el algoritmo, que es lo mismo en todos los casos. Lo único que cambia es cómo se muestra la información: si de manera portátil dentro del equipo o transmitiéndola a otro lugar. Eso es lo que estamos explorando un poco más.

 

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