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El gobierno argentino apunta a gastar aún menos en defensa

El proyecto de ley de presupuesto 2024 de Argentina incluye una nueva reducción de la inversión en defensa, además de que no incluye muchas de las incorporaciones prioritarias para las Fuerzas Armadas.


Por Santiago Rivas


El Ministerio de Economía de la Argentina envió la semana pasada el proyecto de ley de presupuesto para 2024, en donde se destina un total de 2.287.655.974.000.000 pesos (2,28 billones) al área de defensa, aunque es preciso aclarar que de ellos solo 1.277.651.274.000.000 (1,27 billones) van a gastos de defensa y los restantes 1.005.774.965.000.000 (1,005 billones) se dedican al pago de jubilaciones y pensiones (es importante destacar que solo los Ministerios de Defensa y de Seguridad pagan las jubilaciones y pensiones con sus fondos, mientras que todas las demás jubilaciones y pensiones del país son pagadas por el Ministerio de Trabajo).

El monto asignado para toda la jurisdicción (incluyendo jubilaciones y pensiones) es un 73 % superior a los 1,32 billones de pesos que se encuentran autorizados al 18 de septiembre para el ejercicio 2023, dadas las ampliaciones del presupuesto que se tuvieron que hacer debido a que, como suele ocurrir, la ley de presupuesto para el corriente año preveía una inflación muy inferior a la que terminó habiendo.

A la vez, en el mismo proyecto de ley de presupuesto 2024, el gobierno plantea una inflación esperada para 2024 de solo 69,5 %, algo muy poco creíble en el contexto actual, donde supera el 120 % y cuando en todos los últimos años las leyes de presupuesto estimaron una baja en la inflación, pero siempre terminó siendo más alta. Así, de mantenerse la inflación actual (lo cual es más acertado para calcular que esperar una reducción), el gasto total en defensa caería más de un 10 %.



Función defensa

Por otro lado, si no se toma en cuenta el gasto en jubilaciones y pensiones y solo se computa aquel que contribuye a las funciones de reequipar, disuadir, alistar, adiestrar o sostener esfuerzos del Instrumento Militar, tenemos que al 18 de septiembre hay autorizados para 2023 un total de 841.199 millones de pesos y se pasaría en 2024 a 1,27 billones, por lo que solo habría un incremento nominal del 50 % entre lo que se espera gastar en 2023 y lo que se planea para 2024. De mantenerse la inflación actual, esto significaría una reducción, en valores reales, de más del 30 %, lo cual obligaría a asignar partidas extraordinarias (como se viene haciendo todos los años) para cubrir los gastos mínimos, pero afectando seriamente a la operatividad y las compras de equipamiento, lo cual también ya viene ocurriendo todos los años.

Si se toma ese presupuesto asignado al valor que el gobierno calcula que estará el dólar en 2024 (de 607 pesos), serían unos 2.104.862 millones de dólares, uno de los más bajos de la historia. Es preciso tener en cuenta que, por ejemplo, en 2018 el gasto en defensa fue de 3842 millones, en 2019 de 3132 millones, en 2020 de 2830 millones, en 2021, ya con el Fondef, pasó a 3073,4 millones y en 2022 aún no es posible calcular cuánto se terminará gastando en defensa, ya que dependerá no solo de si se autorizan partidas adicionales, sino también de cuánto realmente se termine ejecutando, así como de las variaciones en el tipo de cambio.

En este sentido, es importante tener en cuenta que, si bien se autorizaron 1.323.189 millones de pesos para defensa (incluyendo jubilaciones), se llevan devengados o ejecutados solo 718.211 millones, o sea el 54,28 %, cuando ya han pasado casi tres cuartas partes del año, por lo que, como suele ocurrir, es muy posible que el Ministerio de Defensa no termine ejecutando todo su presupuesto.



Por otro lado, de los 1.27 billones que se planean destinar al Ministerio de Defensa para 2024, un total de 1.070.445.463.000 (1.07 billones) pesos se destinarían a gastos de personal, un 85 % del total cuando en 2021 este porcentaje era del 81,6, lo cual redunda en menos recursos para entrenamiento, adiestramiento y reequipamiento.

Teniendo en cuenta que el mismo proyecto de ley plantea un PBI de alrededor de 353 billones de pesos, el gasto en defensa de 1,27 billones sería de solo el 0,36 % del PBI, batiendo un nuevo récord del presupuesto de defensa más bajo de la historia.


Menos Fondef aún

Cómo establece la Ley 27565 del Fondef, se deberían asignar a la compra de bienes de capital para reequipar a las Fuerzas Armadas el 0,8% del total de los Ingresos Corrientes previstos en el Presupuesto Anual Consolidado por el Sector Público Nacional.

El proyecto de ley de presupuesto 2024 plantea que se esperan ingresos corrientes por 57.687.960.000.000 pesos (57,68 billones), por lo que deberían asignarse al Fondef 461.503.680.000 millones de pesos (unos 1260 millones de dólares a la cotización actual de 366 pesos por dólar, o unos 760 millones de dólares al valor estimado para 2024 en la ley de presupuesto, de 607 pesos por dólar).



Sin embargo, en el proyecto de ley solo aparecen destinados a dicho fondo, dentro del presupuesto del Ministerio de Defensa, 28.037.297.000 pesos dentro del Programa 18 - Mantenimiento, Producción y Soporte Logístico para la Defensa – Fondo Nacional de la Defensa “Fondef”, 3.078.449.000 para el Ejército, 574.038.000 para la Armada, 16.157.711.000 para la Fuerza Aérea y 1.654.289.000 para el Estado Mayor Conjunto, totalizando 49.501.784.000 pesos.

A diferencia del presupuesto 2023, no se incluyeron como Fondef los 22.800 millones de pesos que se destinarían como Aportes del Tesoro Nacional a las empresas FAdeA, Tandanor y Fabricaciones Militares.

De esta manera, lo asignado en el proyecto de ley de presupuesto al Fondef sería solo un poco más del 10 % de lo que corresponde, más allá de que tampoco se cumple lo que indica el Artículo 4 de la ley sobre que “Este aporte es independiente a los recursos que sean asignados al Ministerio de Defensa y a las Fuerzas Armadas en el presupuesto nacional”, o sea, por fuera de los 1,27 billones descriptos anteriormente.

El incumplimiento del Fondef por parte del gobierno actual, el mismo que creó la ley, ya lo hemos cubierto extensivamente en estos artículos: https://www.pucara.org/post/fondef-una-ley-que-el-gobierno-argentino-no-cumple y https://www.pucara.org/post/la-argentina-y-la-larga-discusi%C3%B3n-del-presupuesto-de-defensa


Programas

Como ocurre habitualmente en la ley de presupuesto argentina, en las planillas de “Adquisición de bienes y servicios con incidencia en ejercicios futuros” se detalla una serie de programas que se espera llevar adelante y cuyos pagos abarcarán varios ejercicios, aunque en la mayoría de los casos dichas compras no se terminan llevando a cabo, como ha sido la compra de aviones de combate, de helicópteros de transporte, blindados a ruedas y la construcción de un buque polar, entre otras, algunas de las cuales ya llevan casi una década apareciendo en el presupuesto.

Lo primero que llama la atención es que algunos de los proyectos más relevantes para las fuerzas, como la compra de aviones de caza para la Fuerza Aérea, no están contemplados en el proyecto para 2024, a pesar de que se incluyen 9.148 millones de pesos para la “Modernización y Actualización Tecnológica de la Infraestructura para la Incorporación de una Aeronave de Caza Multirol en la VI Brigada Aérea y en el Área Material Río Cuarto”. Tampoco aparecen fondos para el programa de modernización del TAM ni para algún tipo de equipamiento relevante para la Armada.

Por otro lado, se incluyen mayormente proyectos edilicios y pocas incorporaciones de material. Entre estas últimas se vuelve a incluir la adquisición conjunta de sistemas de defensa antiaéreos de mediano alcance, la incorporación de helicópteros medianos para transporte de personal y carga (reemplazo de los Bell UH-1H), incorporación de 209 vehículos blindados a rueda (el cual sería el IVECO Guaraní) e incorporación de 72 Vehículos de Artillería (reemplazo de los AMX de 155 mm).

También se agregan pequeñas cantidades de vehículos, como 66 camionetas 4x4 y 4x2, 30 camiones 4x4, 57 ambulancias, 44 ómnibus de 19 pasajeros, junto a 1.300 cascos para las Fuerza de Operaciones Especiales (FOE) y las Tropas de Operaciones Especiales (TOE), 5.200 chalecos balísticos a emplear por el Ejército Argentino y el desarrollo de la cocina de campaña modelo argentino, de la cual ya hay un prototipo.



Además, se incluye la recuperación y modernización de 120 vehículos Mercedes Benz 230G en la planta de San Lorenzo – Santa Fé y la recuperación y modernización de 17 vehículos de combate de artillería autopropulsados TAM VCA, lo cual ya se incluyó en presupuestos anteriores y casi no ha avanzado.

Para la Fuerza Aérea Argentina solo se estipula la incorporación de planeadores biplazas de instrucción básicos para el Curso de Volovelismo en la Escuela de Aviación Militar.

En lo que se refiere a las operaciones de crédito público, las cuales implican que se consigan créditos externos para poder llevarlas a cabo (algo que hasta ahora solo fue posible para la compra de los cuatro OPV de la Armada Argentina y los Bell 407 para rescate en montaña), se incluye nuevamente la compra de patrulleros oceánicos para la Prefectura Naval por 298,4 millones de dólares (en 2023 se incluyó la misma pero por un valor de 150,4 millones) y se repitieron también la compra de blindados a ruedas junto a 400 millones de dólares para la compra del reemplazo de los Bell UH-1H (ambas también descriptas en la planilla de compras con incidencia en ejercicios futuros), helicópteros de rescate (sería el pago por los Bell 407 adquiridos), 255 millones de dólares para aviones de transporte y 195 millones de dólares para la construcción del buque polar. Todas estas operaciones vienen apareciendo reiteradamente en las leyes de presupuesto sin que se lleguen a concretar. Además, se agrega por primera vez la adquisición de helicópteros livianos para la Armada Argentina por 110 millones de dólares, lo cual es una necesidad urgente que tiene la fuerza y que esperaba poder cubrir en el transcurso de 2023, dado que los helicópteros Fennec ya prácticamente no están operativos ni pueden cumplir muchas de las funciones necesarias.

De aprobarse este proyecto de ley sin cambios, se continuaría con el deterioro de las capacidades de defensa de la Argentina, lo cual ningún gobierno ha revertido en los últimos 40 años.














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