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"En vehículos militares, aunque la protección activa se está convirtiendo en lo más avanzado para vehículos de mayor valor, la protección pasiva es siempre necesaria."

 

Los blindajes agregados son una pieza fundamental en la protección de vehículos militares, tanto contra las amenazas convencionales clásicas como contra las nuevas, que están generando una revolución en la demanda de sistemas de protección.

 

Los conflictos actuales, que evolucionan de simétricos a asimétricos y ahora híbridos, están mostrando un cambio radical en la manera en que actúan las fuerzas terrestres, tanto a pie como empleando vehículos de todo tipo. Dentro de estos últimos se está viviendo una revolución en el modo de empleo de los blindados y tanques, que no han dejado de tener vigencia, pero se emplean de una manera distinta y deben adoptar soluciones para protegerse frente a distintos tipos de amenazas. Los conflictos asimétricos, como ya ocurría en Irak y Afganistán, pero también en muchas otras partes del mundo, implicaron el uso creciente de artefactos explosivos improvisados (IED por sus siglas en inglés), los cuales generaron un desafío enorme para las fuerzas que debían preparar sus vehículos para enfrentar la amenaza de estos dispositivos, cuya presencia muchas veces es casi imposible de detectar hasta que son detonados. Además, se sumaba el uso de granadas propulsadas por cohete y otros proyectiles convencionales con capacidad antiblindaje.

Por otro lado, ya desde el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán, pero más aún en el de Ucrania, el uso de drones cargados con explosivos generó un desafío aún más grande, por su velocidad y poder destructivo. Las imágenes de columnas de blindados y tanques rusos destruidos por drones, cohetes y misiles antitanques se volvieron rutinarias en febrero y marzo de 2022, y el empleo de estos sistemas por parte de los ucranianos no solo llevó a un cambio fundamental en el empleo de las fuerzas blindadas rusas, sino a replantear por completo el uso de estos vehículos en todo el mundo.



Mientras la doctrina cambia, también están cambiando los métodos de protección, ya desde la aparición de los IED hace más de dos décadas, pero este proceso se ha acelerado con el uso de drones. Un problema es que muchas fuerzas tienen gran cantidad de vehículos con niveles muy bajos de blindaje, que no son efectivos contra este tipo de armas, lo que obliga a buscar soluciones. Por supuesto que reemplazar los vehículos por otros con mayor nivel de blindaje no es una opción muy atractiva, no solo por los altos costos de comprar vehículos nuevos, sino porque implica tener vehículos más pesados y caros de operar, cuando no siempre se necesita un nivel tan alto de protección.

Entre las soluciones existen sistemas activos y pasivos. Los primeros actúan contra el artefacto que se use contra el blindado, intentando neutralizarlo o impedirle que haga impacto en el vehículo, como son cañones, sistemas de contramedidas electrónicas o láser, granadas de humo, etc., mientras que los segundos son sistemas que le dan más capacidad al vehículo de soportar los impactos y no quedar inutilizado, sea por diseño del vehículo, blindajes adicionales, blindajes reactivos, protecciones tipo jaula, camuflaje, etc.

Dentro de las soluciones pasivas, una gran alternativa son los sistemas de blindaje modular, que otorgan protección adicional contra impactos y pueden instalarse en vehículos ya en dotación, evitando así tener que reemplazarlos, no es necesario instalarlos en toda la flota y, en algunos casos, pueden quitarse si se opera en un entorno de menos amenazas o en tiempos de paz, para reducir el peso del vehículo y así el consumo de combustible y el desgaste.



Un ejemplo de este tipo de soluciones es la que propone la empresa suiza RUAG, que incluye un amplio abanico de alternativas, según la necesidad del cliente. La empresa empezó trabajando en el desarrollo de blindajes modulares hace ya más de quince años y sus soluciones han sido adoptadas por más de 20 países, incluyendo en vehículos como el CV90, el Patria 8x8, Marder o el Pandur para operaciones de mantenimiento de la paz en África, a los cuales se les agregó el sistema Mine Pro de protección antiminas, o blindados Lynx del Ejército de Hungría, así como un acuerdo con Rheinmetall, aunque desde la empresa destacan que hasta ahora no hubo casos en que no puedan instalar sus blindajes en el vehículo que requería el cliente.

En este sentido, la empresa ha desarrollado un espectro de soluciones según el tipo de vehículos del que se trate y las amenazas a las que se espera que se enfrente.

Durante la última edición de la feria FIDAE aprovechamos para hablar de este tema con Martin Hommes, a cargo de ventas internacionales del área de sensores, comunicaciones y sistemas terrestres de RUAG, para que nos explique cómo estas soluciones mejoran la capacidad de supervivencia de los vehículos en distintos tipos de situaciones.

Por un lado, Hommes explicó que la empresa ha desarrollado la familia de blindajes SidePRO con diferentes versiones, como el KE/IED para proteger a blindados contra amenazas de energía cinética y artefactos explosivos improvisados, la versión ATR contra cohetes antitanque, la variante contra RPG y el LASSO (Light Armour System against Shaped Ordnance) para vehículos ligeros.



Por otro lado, tienen el RoofPRO para protección contra morteros y sistemas de artillería que golpean por la parte superior de los blindados y el MinePRO contra minas.

La familia SidePRO es la más extensa y se basa en sistemas tipo Add-On, que se agregan a vehículos ya existentes sin demasiadas modificaciones, por lo que no es necesario incorporarlo desde la fabricación, sino que se puede instalar en aquellos que las fuerzas ya tienen en dotación. Lo mismo para el caso del RoofPRO, aunque en el MinePRO necesita mayores trabajos de integración estructural y en general conviene ya instalarlo como parte del proceso de fabricación del vehículo.

En la mayoría de los casos trabajamos directamente con el OEM (el fabricante original) cuando el cliente pide la instalación, que puede ser en la fabricación o durante la actualización de media vida del vehículo. Se puede hacer directamente con el fabricante o lo puede hacer el usuario si cuenta con los medios para instalarlo”, explicó Hommes. Para la instalación, cuando trabajan por primera vez en un modelo de vehículo, lo primero que RUAG necesita son planos y modelos CAD para diseñar placas de blindaje específicas para el mismo, que se adapten a sus formas. Luego, entregan los kits al cliente y se lo entrena para realizar la instalación.

Estos blindajes tienen muy en cuenta el impacto en el peso del vehículo, buscando que sean lo más ligeros posible según la protección que se busque alcanzar, llegando hasta Stanag Nivel 5, que implica protección contra municiones “armour piercing”, aunque la empresa está trabajando en pasar al nivel de protección seis, que es el más alto. En cuanto al peso, por ejemplo, el SidePRO-LASSO, que consiste de una estructura tipo reja contra cohetes antitanque, tiene un peso de 6 kg por cada metro cuadrado, lo que permite su instalación sin necesidad de herramientas para levantarlo al momento de instalarlo, mientras que puede resistir varios impactos y seguir protegiendo al vehículo, ya que solo se rompe el lugar donde ocurrió el impacto y esa parte se puede reemplazar fácilmente. Incluso mostraron vehículos cuyo blindaje soportó cuatro impactos a muy poca distancia entre sí. Este blindaje es el más fácil de adaptar a vehículos, dada su simplicidad. Desde la empresa destacaron además que lo ven como una opción eficaz para resistir ataques con drones, para lo cual también están trabajando en una solución de protección para la parte superior de los vehículos. Según destaca Hommes, una de las mayores ventajas competitivas que tiene el producto está en las aleaciones de metales que usan.



Este sistema puede entregarse en hasta seis meses desde la firma del contrato, aunque el tiempo se puede achicar considerablemente si se trabaja sobre un vehículo ya conocido por RUAG, al no tener que hacer ajustes al diseño del sistema de protección. En el caso de las otras soluciones los tiempos pueden ser algo más largos, aunque también varían según el vehículo y el trabajo a realizar.

La protección superior también está encarada por el RoofPRO. Actualmente, hay munición de racimo lanzada por artillería de 155 mm o morteros de 120 mm que al detonar actúa como una munición HEAT, lanzando un flujo de cobre a muy alta temperatura que funde el blindaje para penetrarlo. Con el objetivo de defender a los vehículos contra estos artefactos, además de otros proyectiles que pueden provenir desde arriba, se pensó este blindaje, con un espesor de hasta 31 mm para que no afecte la visión desde los periscopios del vehículo, con una densidad de 28 kg/m2 en la versión ligera y 40 en la versión común y una calificación Stanag 2895. Es un producto altamente modular, cuyo material parece una especie de espuma gomosa, de bajo peso, que permite adaptarlo fácilmente al vehículo. La composición química del blindaje neutraliza el calor del proyectil al absorberlo, al igual que la energía cinética, lo cual es único en el mercado. “No hay muchos en el mundo que tenga el mismo producto o con la misma calidad que nosotros. Si miras el nivel de protección, en este momento no hay otros que estén en la misma sintonía” agrega Hommes.

Para la protección contra cohetes antitanque plantean el SidePRO-ATR, que aumenta considerablemente la protección contra cohetes y misiles antitanques, así como contra munición antitanque APFSDS sin sumar demasiado peso, lo cual, por ejemplo, puede llevar a que un tanque Leopard 2A4 tenga un nivel de protección similar al del Leopard 2A7.

Lo que aprendimos es que siempre habrá necesidad de protección pasiva, aunque la protección activa sea más atractiva, la protección pasiva siempre es necesaria” destaca Hommes, porque en el caso de la protección activa, es necesario detectar la existencia de una amenaza, mientras que la protección pasiva funciona aún cuando no se la ha detectado.

Además de la capacidad que brindan estos blindajes, Hommes destaca que también son competitivos en precio, lo cual les ha generado ya un buen nivel de ventas de sus soluciones. “Puedes conseguir ingeniería y calidad suiza, a precios de mercado” concluyó.

 

 

 

 

 

 

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