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Estados Unidos da un paso atrás en la guerra de drones


Estados Unidos decidió disolver el batallón especial de drones de ataque que formó en Europa a inicios de 2026 para aplicar las lecciones de la guerra en Ucrania. Un representante del Ejército estadounidense lo confirmó a The Wall Street Journal: la unidad dejará de existir después de los ejercicios en Alemania previstos para agosto y septiembre. La medida forma parte de una serie de pasos de la administración Trump para reducir el compromiso militar estadounidense en Europa.

A finales de julio el Pentágono ya anunció que dejaba de liderar el grupo de asistencia de seguridad de la OTAN encargado de coordinar la ayuda a Ucrania. Se suman retiros de brigadas rotativas en Rumanía y Polonia y recortes en el personal estadounidense en comandos europeos. 

Esta decisión debilita la disuasión frente a Rusia en Europa. El batallón estaba diseñado precisamente para trasladar al teatro europeo las tácticas de drones en el frente ucraniano.

Al eliminarlo, se pierde una capacidad operativa avanzada en el flanco oriental de la OTAN en un momento en que Rusia mantiene una guerra de desgaste y amenaza con nuevas movilizaciones.

Ucrania resulta desfavorecida de forma directa: menos presencia estadounidense de este tipo reduce la presión militar sobre Moscú y envía la señal de un menor respaldo occidental sostenido. 



La decisión también se enmarca en la abierta animosidad de Trump hacia Europa y la OTAN. Desde el inicio de su mandato ha criticado de forma reiterada a los aliados europeos por “no pagar lo suficiente”, ha cuestionado el valor de la alianza y ha impulsado una política de “Estados Unidos primero” que prioriza la industria doméstica de drones (el programa Drone Dominance de 1.100 millones de dólares) sobre el despliegue operativo en el continente.

Aunque Washington sigue importando drones ucranianos para probarlos y producirlos en territorio americano, el cierre de la unidad en Europa confirma el viraje: menos presencia militar real en el teatro europeo y más distancia respecto de los aliados.

La decisión la impulsó el general Christopher LaNeve, actual jefe del Estado Mayor del Ejército de EEUU, como parte de su estrategia de “regreso a lo básico”. LaNeve actúa con el respaldo directo del secretario de Defensa Pete Hegseth, quien en abril destituyó al anterior jefe del Ejército, el general Randy George, impulsor original de este batallón de drones inspirado en Ucrania. En este sentido, más allá de la señal hacia Europa y Rusia, también implica un paso atrás al limitar el aprendizaje que el US Army está llevando adelante en el dominio de los sistemas no tripulados para uso táctico, donde el planteo de LaNeve se ve como cuando el US Army negó el valor de la aviación militar en los años 1920 y 1930 a pesar del enorme trabajo de William Mitchell. Además, se da en los mismos días en que el gobierno de Estados Unidos ha ordenado un retroceso tecnológico en el diseño de sus futuros portaaviones, con la vuelta a las catapultas de vapor en lugar de electromagnéticas y el rediseño de su isla, a la vez que intenta volver atrás con la idea de volver a contar con acorazados en su Armada.

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