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Argentina y Brasil desarrollan un interceptor FPV contra drones con una meta de 2.000 unidades mensuales

 

Taurus Armas y Sanco Defense desarrollaron el Falco-P, un interceptor FPV concebido para enfrentar drones mediante intercepción cinética a alta velocidad. El sistema se fabrica en Buenos Aires y el programa apunta a alcanzar una producción de 2.000 unidades mensuales hacia el cuarto trimestre de 2026.

La industria de defensa argentina suma un nuevo desarrollo orientado a la guerra contra drones. La brasileña Taurus Armas y la argentina Sanco Defense presentaron el Falco-P, un vehículo aéreo no tripulado de tipo FPV diseñado para realizar interceptaciones cinéticas a alta velocidad contra otros drones y con capacidad prevista para actuar también contra objetivos terrestres. De acuerdo con Sanco Defense, el Falco-P fue concebido desde el comienzo con un enfoque de producción escalable. La compañía señala que el interceptor está siendo construido y desarrollado para su fabricación desde Buenos Aires, donde la producción ya se encuentra activa. El programa tiene además un objetivo industrial ambicioso: alcanzar una capacidad de 2.000 interceptores por mes durante el cuarto trimestre de 2026. La meta coloca a la fabricación en volumen como uno de los componentes centrales del proyecto.

 


Un interceptor pensado para la amenaza de los drones

El concepto detrás del Falco-P responde a una tendencia que está modificando las capacidades de defensa aérea: la proliferación de drones pequeños, de bajo costo y difíciles de enfrentar con sistemas tradicionales de mayor valor. Sanco Defense define al Falco-P como un “FPV interceptor” y señala como misión el empleo Counter-UAS, es decir, contra sistemas aéreos no tripulados, además de su utilización contra objetivos terrestres. A diferencia de un dron convencional utilizado para reconocimiento o ataque, el concepto de un interceptor FPV apunta a utilizar la propia aeronave como medio de neutralización. En este caso, la propuesta contempla una intercepción cinética, en la que el interceptor busca alcanzar físicamente al vehículo aéreo considerado como amenaza.

La información difundida sobre el desarrollo también señala la incorporación de una tecnología basada en microondas pulsadas de alta potencia, destinada a afectar componentes electrónicos, sistemas de posicionamiento y mecanismos de control de vuelo de drones hostiles.

 

Una arquitectura orientada al combate antidrones

El Falco-P combina, de esta manera, dos conceptos dentro de una misma propuesta: intercepción física a alta velocidad y capacidades electromagnéticas contra sistemas electrónicos. El objetivo es enfrentar una de las dificultades centrales de la defensa contra drones: la necesidad de disponer de sistemas que puedan desplegarse en cantidad suficiente para responder a amenazas numerosas sin recurrir exclusivamente a interceptores convencionales de alto costo. La propia Sanco Defense plantea el problema desde esa perspectiva y sostiene que los sistemas tradicionales pueden resultar demasiado costosos frente a amenazas aéreas de bajo precio. Su propuesta busca avanzar hacia una producción rápida y de alto volumen de interceptores.

 

Buenos Aires como polo de producción

Uno de los aspectos más relevantes del programa es que la fabricación está localizada en Buenos Aires. Sanco Defense presenta su instalación como una planta de producción escalable de interceptores, con una capacidad objetivo de 2.000 unidades mensuales. La empresa plantea además la fabricación industrial como una característica estructural del programa y no simplemente como una etapa posterior al desarrollo del prototipo. La compañía también señala que el Falco-P se encuentra actualmente en etapa de pruebas de prototipo, mientras que la infraestructura industrial se prepara para avanzar hacia una producción de mayor volumen.

 


El desafío: producir en escala

La meta de 2.000 unidades mensuales supone un cambio de escala significativo respecto del desarrollo artesanal de drones FPV. El programa busca combinar bajo costo, velocidad de producción y disponibilidad de grandes cantidades de interceptores, tres factores que se volvieron centrales en el desarrollo de capacidades contra drones. En ese sentido, el Falco-P no se presenta solamente como una nueva plataforma aérea, sino como parte de una estrategia industrial orientada a responder a la proliferación de sistemas no tripulados mediante una defensa antidrones escalable.

 

La ficha del Falco-P

Tipo: interceptor FPV.

Misión: Counter-UAS / ataque contra objetivos terrestres.

Intercepción: cinética y a alta velocidad.

Producción: activa.

Lugar de producción: Buenos Aires, Argentina.

Meta industrial: 2.000 unidades mensuales para el cuarto trimestre de 2026.

El Falco-P representa así una apuesta conjunta de Taurus Armas y Sanco Defense por desarrollar en Argentina un interceptor FPV específicamente orientado a la creciente amenaza de los drones.

Más allá de sus capacidades declaradas, el principal desafío del programa estará en convertir el prototipo en una plataforma producida efectivamente a gran escala. Si la meta industrial planteada se concreta, Argentina podría incorporar una capacidad significativa de fabricación masiva de interceptores antidrones, un segmento que está ganando protagonismo dentro de las nuevas arquitecturas de defensa aérea.

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