La Armada de Chile botó al mar el LPD-93 “Magallanes”, el primer buque del Proyecto Escotillón IV
- Florencia Lucero Heguy
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La ceremonia se realizó en los astilleros de ASMAR en Talcahuano y marcó un nuevo hito para la industria naval chilena. El “Magallanes” es el primero de una serie de buques multipropósito destinados a fortalecer las capacidades logísticas, anfibias y de apoyo humanitario de la Armada de Chile.
La Armada de Chile concretó este jueves la esperada botadura del LPD-93 “Magallanes”, primer buque multipropósito construido en el marco del Proyecto Escotillón IV, durante una ceremonia desarrollada en las instalaciones de Astilleros y Maestranzas de la Armada (ASMAR) en Talcahuano. El acontecimiento constituye uno de los hitos más importantes del Plan Nacional Continuo de Construcción Naval, iniciativa estratégica destinada a fortalecer la capacidad industrial y naval del país.

La unidad es la primera de dos embarcaciones contempladas en la Fase I del Proyecto Escotillón IV, programa que posteriormente prevé completar una flota de cuatro buques multipropósito para la marina chilena. La construcción de las dos primeras unidades fue contratada en 2022 por un monto cercano a los 409,9 millones de dólares y un plazo de ejecución de 100 meses.
Un buque estratégico para Chile
El LPD-93 “Magallanes” fue diseñado y construido íntegramente en Chile por ASMAR y está destinado a cumplir múltiples funciones operativas. Entre sus capacidades se incluyen el transporte de tropas, vehículos, carga y material militar, además de operaciones anfibias, apoyo logístico, búsqueda y rescate, asistencia humanitaria y respuesta ante desastres naturales. La embarcación también estará preparada para operar en todo el océano Pacífico y contará con capacidades para navegar en aguas antárticas durante la temporada estival, una característica considerada clave para la estrategia marítima chilena. El buque posee aproximadamente 110 metros de eslora, un desplazamiento cercano a las 8.000 toneladas y capacidad para operar helicópteros como los Cougar, Dauphin y Black Hawk, además de embarcaciones de desembarco.
Más del 75% de avance constructivo
Al momento de su botadura, el “Magallanes” superaba el 75% de avance total de construcción, mientras que su estructura principal había sido completada durante 2025. Tras ingresar al agua comenzará una nueva etapa que contempla la instalación de sistemas de propulsión, navegación, generación eléctrica, mando y control, además de las correspondientes pruebas de mar. La entrega oficial a la Armada de Chile está prevista para 2027, cuando se incorpore plenamente a la flota naval del país.
Impulso a la industria naval nacional
Autoridades navales chilenas han destacado que el Proyecto Escotillón IV trasciende la construcción de nuevos buques y busca consolidar una política de desarrollo industrial de largo plazo. La iniciativa pretende fortalecer la soberanía tecnológica, generar empleo especializado y mantener capacidades nacionales de diseño y construcción naval. La segunda unidad de la serie, que llevará el nombre de “Rapa Nui”, ya inició su proceso constructivo en ASMAR y tendría una fecha estimada de entrega hacia el año 2030.

