La Aviación Naval argentina lanza el Plan Dédalo para reestructurar sus capacidades durante los próximos cinco años
- Florencia Lucero Heguy

- hace 36 minutos
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La Armada Argentina puso en marcha un programa integral de transformación de la Aviación Naval que contempla la renovación de aeronaves, cambios en el despliegue territorial, nuevas estructuras de comando, incorporación de sistemas no tripulados y una actualización de la doctrina y el adiestramiento. El plan también establece el retiro progresivo de varios sistemas veteranos y marca el cierre de una etapa iniciada tras el fin de las operaciones de ala fija embarcada.
La Aviación Naval Argentina inició una nueva etapa de reorganización con la puesta en marcha del Plan Dédalo, un programa de reestructuración integral proyectado para los próximos cinco años y orientado a adaptar el componente aeronaval a los nuevos escenarios operativos, tecnológicos y presupuestarios. El anuncio fue realizado esta mañana en la Base Aeronaval Punta Indio por el comandante de la Aviación Naval (COAN), Contraalmirante Román Enrique Olivero, durante una formación presidida por el comandante de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada, Contraalmirante José Alberto Martí Garro.
El mensaje fue transmitido simultáneamente en el Arsenal Naval Comandante Espora, la Fuerza Aeronaval Nº2 y la Fuerza Aeronaval Nº3. Según explicó Olivero, el Plan Dédalo surgió de un estudio iniciado a comienzos de 2025, posteriormente debatido y consensuado en el Consejo Aeronaval y finalmente aprobado por el jefe del Estado Mayor General de la Armada, Almirante Juan Carlos Romay. El programa parte de un diagnóstico sobre el agotamiento del modelo operativo anterior y busca establecer una estructura adaptada a los avances tecnológicos, la actualización doctrinaria y una utilización más eficiente de los recursos humanos y materiales. La transformación se articula sobre seis grandes ejes: despliegue territorial y estructura de comando; medios aéreos; doctrina de empleo; sistemas de apoyo; personal e infraestructura.

Reorganización del despliegue aeronaval
Uno de los primeros cambios será la modificación de la distribución de unidades y comandos. A partir de enero de 2027, la Escuadrilla Aeronaval de Vigilancia Marítima (EA2V) trasladará su apostadero al Hangar 4 de la Base Aeronaval Comandante Espora (BACE) y pasará a depender de la Escuadra Aeronaval Nº2. En la misma fecha, la Escuela de Aviación Naval se trasladará al Hangar 6 de la BACE, donde se constituirá como comando de Segunda Clase dependiente de la Fuerza Aeronaval Nº2. A su vez, la Escuadra Aeronaval Nº1 pasará a situación de reserva. La actual Base Aeronaval Punta Indio cambiará su denominación por Estación Aeronaval Punta Indio, con una adecuación de sus servicios e infraestructura. También se modificará la función del Arsenal Aeronaval Comandante Espora, que pasará a constituirse como taller orgánico de la Fuerza Aeronaval Nº2 bajo la denominación de Taller Aeronaval Comandante Espora (TVCE).
Una renovación progresiva de la flota
El componente más importante del Plan Dédalo será la transformación del parque aeronaval. El programa contempla una combinación de incorporación de aeronaves, modernización de sistemas existentes y retiro progresivo de material veterano. Entre las principales incorporaciones se encuentra la llegada de las dos unidades restantes de los cuatro P-3C Orion adquiridos, destinadas a completar la capacidad argentina de exploración aeromarítima de largo alcance. Según el cronograma anunciado, esos dos aviones llegarán en octubre de 2026 y junio de 2027. La incorporación de los P-3C apunta a fortalecer las capacidades de vigilancia y control de los espacios marítimos bajo jurisdicción e interés argentino, particularmente mediante operaciones de exploración de largo alcance.

Del B-200 al B-360
El plan también prevé el reemplazo progresivo de los B-200 por aeronaves B-360, con mayor alcance y capacidades, incorporación que anticipáramos en Pucará en 2025. Dos B-360 en configuración de patrulla marítima llegarán al país durante 2027, mientras que otras dos unidades, configuradas para Sostén Logístico, se encuentran en proceso de evaluación. El B-200 será finalmente desprogramado una vez completado el arribo de los nuevos B-360.
Nuevos helicópteros y sistemas no tripulados
Otra de las transformaciones centrales será la renovación de la flota de helicópteros livianos. Los AS-555 Fennec serán retirados del servicio en 2027 y reemplazados por cuatro Leonardo AW-109 recientemente adquiridos. Las dos primeras unidades llegarán en octubre de 2027, mientras que las dos restantes están previstas para comienzos de 2029. El plan también incorpora una capacidad que tendrá cada vez mayor peso dentro de las operaciones aeronavales: los sistemas aéreos no tripulados. Durante el bienio 2028-2029 se incorporarán cuatro vehículos aéreos no tripulados Shield V-BAT, destinados a realizar operaciones de exploración desde las cubiertas de las unidades de superficie. La llegada de estos sistemas implicará no solamente incorporar una nueva plataforma, sino también desarrollar los procedimientos doctrinarios y de empleo necesarios para integrar vehículos no tripulados a las operaciones de la Armada.

Modernización de aeronaves en servicio
El Plan Dédalo no se limita a adquirir nuevos medios. También contempla la modernización de parte del material actualmente disponible. En ese marco, se realizarán mejoras en los sistemas de navegación y comunicaciones de seis aeronaves Mentor T-34. Además, ya fue completada la instalación de un sensor óptico multiespectral y un nuevo sistema de comando y control en un B-200M. Estas modernizaciones buscan extender y mejorar las capacidades de sistemas que continuarán formando parte del componente durante la transición hacia la nueva estructura.
El retiro de los Super Étendard
Uno de los momentos simbólicos de esta transformación será el retiro definitivo del servicio activo de los Super Étendard durante 2026. La decisión pondrá fin a más de cuatro décadas de trayectoria de estas aeronaves dentro de la Aviación Naval Argentina, cuya historia está estrechamente vinculada con el Conflicto del Atlántico Sur de 1982.
El retiro se inscribe dentro del proceso más amplio de sustitución de sistemas veteranos previsto por el Plan Dédalo. También se contempla la desprogramación de los AS-555 Fennec en 2027 y, a partir de 2031, de los SH-3 Sea King.

Una nueva doctrina para una nueva Aviación Naval
La renovación de los medios obligará a modificar también la manera en que la Aviación Naval entrena y emplea sus unidades. El Plan Dédalo contempla una actualización de los planes y normas de adiestramiento, así como de los procedimientos de utilización operativa de las escuadrillas aeronavales. Entre las publicaciones que serán revisadas se encuentran el Reglamento de Operaciones de Vuelo, los procedimientos para las operaciones aéreas navales y los procedimientos para las operaciones de exploración.
Además, comenzarán a desarrollarse las primeras publicaciones específicas destinadas a establecer la administración y empleo de vehículos aéreos no tripulados. El objetivo es que la incorporación de nuevas plataformas esté acompañada por una actualización doctrinaria que permita integrarlas de manera efectiva al sistema operativo de la Armada.
Infraestructura y sistemas de apoyo
El rediseño también alcanza a los sistemas de apoyo. Los antiguos sistemas serán agrupados en un Documento Descriptivo de Proyecto, cuya ejecución está prevista entre 2028 y 2029. Paralelamente, las planillas de armamento de personal serán adecuadas a los niveles reales de actividad previstos. En materia de infraestructura, el programa contempla la recuperación de capacidades mediante el Plan de Mantenimiento de Infraestructura de la Armada (PMIA), con especial atención en las bases aeronavales Comandante Espora y Almirante Zar.

El cierre de una etapa histórica
El Plan Dédalo representa, de acuerdo con la propia Armada, algo más que una renovación de aeronaves. La Aviación Naval considera que durante los últimos años se produjo un agotamiento progresivo del modelo heredado, caracterizado por el desgaste de los medios, la reducción de las horas de vuelo y la obsolescencia de distintos sistemas. La institución identifica tres grandes períodos en sus 110 años de historia. El primero se extiende desde 1916 hasta 1959, desde los orígenes del componente en Fuerte Barragán hasta la incorporación de los portaaviones. Durante esa etapa, la Aviación Naval evolucionó desde un servicio auxiliar hacia un arma integrada al concepto de Poder Naval Integral. El segundo período, entre 1959 y 1988, estuvo marcado por la operación de los portaaviones ARA “Independencia” y ARA “25 de Mayo”, junto con aeronaves como los A-4Q Skyhawk y helicópteros Sea King. La etapa estuvo caracterizada por la integración de alas aéreas embarcadas y alcanzó uno de sus puntos culminantes durante el Conflicto de Malvinas. El tercer período se inició en 1988, después del final de las operaciones de ala fija embarcada, y se extendió hasta el lanzamiento del Plan Dédalo. Durante esa etapa, la Aviación Naval sostuvo buena parte de la estructura logística y territorial heredada del siglo XX, pero enfrentó un escenario marcado por menores recursos, reducción de horas de vuelo, desgaste de los medios y obsolescencia tecnológica. El Plan Dédalo busca ahora abrir una cuarta etapa.

Cinco años para reconstruir capacidades
La magnitud de los cambios previstos implica que la transformación no será inmediata. La incorporación de aeronaves, la desprogramación de sistemas, la reorganización de unidades, la modernización de infraestructura y la adaptación doctrinaria se desarrollarán en un horizonte de cinco años. El comandante de la Aviación Naval advirtió precisamente sobre esa dimensión del proceso y señaló que el Plan Dédalo demandará durante ese período “una cuota de esfuerzo y determinación”. La apuesta es que la Aviación Naval pueda pasar de un modelo estructural sostenido durante décadas a una organización más reducida y adaptada a sus medios disponibles, con énfasis en vigilancia y exploración marítima, apoyo a la flota, operaciones aeronavales, sistemas no tripulados y modernización tecnológica. El desafío será convertir las incorporaciones previstas en una capacidad operacional sostenible. La llegada de los P-3C, B-360, AW-109 y V-BAT, junto con las modernizaciones y el retiro de sistemas veteranos, constituye la parte visible de una transformación que también deberá sostenerse en adiestramiento, mantenimiento, infraestructura, doctrina y recursos humanos.
A 110 años de su creación en Fuerte Barragán, la Aviación Naval inicia así un proceso destinado a redefinir su estructura y sus capacidades para las próximas décadas. El Plan Dédalo será el instrumento mediante el cual la Armada buscará que esa transición no sea solamente un cambio de aeronaves, sino una reorganización integral del componente aeronaval argentino.



