La fragata ARA “Libertad” obtuvo por décima vez el trofeo internacional “Boston Teapot”
- Florencia Lucero Heguy

- hace 55 minutos
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El Buque Escuela de la Armada Argentina fue distinguido en Francia durante la Conferencia Internacional 2026 de la Sail Training International, consolidándose como uno de los veleros más premiados del mundo.
La fragata ARA “Libertad” volvió a inscribir su nombre en la historia de la navegación a vela al obtener, por décima vez, el prestigioso trofeo internacional “Boston Teapot”. La ceremonia de entrega se realizó en la ciudad de Burdeos, Francia, en el marco de la Conferencia Internacional 2026 de la Sail Training International (STI), que reúne a los principales buques escuela del mundo.
El galardón fue recibido por el Capitán de Navío Ariel Gestoso, quien se desempeñó como comandante del Buque Escuela de la Armada Argentina durante el 53° Viaje de Instrucción, desarrollado el año pasado. El premio reconoce al velero que logra recorrer la mayor distancia posible exclusivamente a vela durante un período consecutivo de 124 horas, una exigente prueba que pone en valor la pericia náutica, la planificación y el trabajo coordinado de las tripulaciones.

La “Boston Teapot” es una de las competencias más tradicionales y desafiantes del ámbito de la navegación a vela. En ese contexto, la Argentina se consolida como uno de los países más destacados, al haber alcanzado este reconocimiento en diez oportunidades con la fragata “Libertad”.
Al referirse al nuevo logro, el comandante Gestoso subrayó la relevancia del factor humano. “Para obtener este triunfo fue fundamental el trabajo en equipo. Lograr que todo el personal de la tripulación, especialmente el más moderno —como cabos y guardiamarinas en comisión— comprenda que cada aporte es importante para alcanzar el objetivo, por ínfimo que parezca”, afirmó.
El oficial destacó además que el valor del premio trasciende el trofeo. “Más allá del reconocimiento al trabajo del buque, lo más importante es cómo se vive la experiencia a bordo. El solo hecho de participar genera una sinergia muy especial: los distintos equipos se involucran, se interesan y hasta se acercan al puente para conocer la velocidad, las previsiones meteorológicas y cómo optimizar el rendimiento del buque. Todo eso fortalece el espíritu de unidad, especialmente en un navío de más de 60 años, con un estilo de navegación a vela tan noble”, expresó.
En ese sentido, remarcó el papel formativo de la fragata. “Para los oficiales de superficie de la Armada Argentina, estar a bordo de este buque escuela —el único que tenemos— es fundamental. Aquí comienza nuestra vida naval y tenemos la oportunidad invaluable de transmitir nuestra experiencia a quienes ocuparán nuestro lugar en el futuro”, señaló.
Tras recibir el trofeo, Gestoso manifestó su emoción personal: “Me siento profundamente privilegiado de haber sido comandante de este buque. Fue un honor integrar un grupo humano tan profesional y comprometido. Navegar más allá de nuestras fronteras y mostrar lo que hacemos y lo que esto significa para nosotros es una experiencia incomparable. No hay mejor premio que la satisfacción del deber cumplido”.

Preparación, planificación y esfuerzo colectivo
El Jefe de Navegación de la fragata durante el Viaje de Instrucción 2025, Capitán de Corbeta Diego Andrés Rebolo, explicó que el éxito comienza mucho antes de la competencia. “Una regata empieza en el momento en que se decide participar. A partir de allí interviene no solo el comando de la unidad, sino toda la cadena de mando, especialmente durante la etapa de alistamiento”, indicó.
La planificación fue constante y detallada, con dos briefings diarios que incluían la actualización de las condiciones hidrometeorológicas y su proyección. “Con esa información analizábamos la mejor ruta, las velas a cazar y las medidas a adoptar ante la probabilidad de mal tiempo”, detalló Rebolo, quien también destacó el apoyo del Servicio de Hidrografía Naval, encargado de elaborar un informe climatológico integral, brindar asistencia meteorológica diaria y proveer la cartografía necesaria.
El asesoramiento del Contramaestre General y la experiencia de los contramaestres de palo resultaron determinantes para evaluar tiempos, velocidades y la factibilidad de cumplir con el registro sin comprometer la derrota prevista. “Comprender la importancia del aporte de cada uno marcó la diferencia”, afirmó.
Detrás del logro hubo además un intenso trabajo que muchas veces no se ve: la operación eléctrica de los guinches, la colocación de la hélice en paso bandera para reducir el rozamiento, el sostenimiento de las comunicaciones y sistemas de información, la correcta alimentación de la tripulación para afrontar la exigencia física y la permanente disponibilidad del Departamento de Sanidad.
Con orgullo, Rebolo concluyó: “Las misiones prolongadas en el mar hacen que, lejos de todo, solo nos tengamos los unos a los otros, incluso en la contención anímica”.



