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La Fuerza Aérea de Chile avanza en el desarrollo de una constelación de siete microsatélites

hace 1 hora
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Construcción de los microsatélites en la sala limpia.
Construcción de los microsatélites en la sala limpia.

 

La Fuerza Aérea de Chile (FACh) prepara el lanzamiento de dos microsatélites integrados completamente en el país, como parte de los avances del Sistema Nacional Satelital. El anuncio fue realizado por el comandante en jefe de la institución, general del Aire Hugo Rodríguez, quien señaló que el programa se encuentra avanzando desde la etapa de proyecto hacia la materialización de capacidades espaciales. “Estamos próximos al lanzamiento de dos microsatélites integrados completamente en Chile, en el Centro Espacial Nacional”, señaló Rodríguez. El comandante en jefe no precisó la fecha del lanzamiento. Además, explicó que un satélite de aproximadamente 200 kilos se encuentra en proceso de integración en el extranjero, con participación de profesionales chilenos. El objetivo es adquirir conocimientos y experiencia para integrar posteriormente en Chile un segundo satélite de características similares. La expansión de estas capacidades se complementa con el desarrollo de infraestructura espacial. Rodríguez destacó como parte de este proceso al Centro Espacial Nacional y a los dos Centros Espaciales Regionales proyectados en Antofagasta y Magallanes, actualmente en distintas fases de estudio. “Un ejemplo es el Centro Espacial Nacional y el desarrollo de dos Centros Espaciales Regionales en Antofagasta y Magallanes, actualmente en distintas fases de estudio”, afirmó. La institución también estudia nuevas capacidades de vigilancia espacial y observación de la Tierra mediante satélites radar, además de futuras alternativas de acceso al espacio. “Todo esto tiene una aplicación concreta para el país: disponer de mayor y mejor información sobre nuestro territorio para apoyar ámbitos como emergencias, gestión de recursos naturales, planificación territorial y monitoreo de zonas de interés”, explicó el comandante en jefe.

En paralelo, la FACh participa junto con el Ministerio del Medio Ambiente en la elaboración de un sistema de detección temprana de vertederos y microbasurales mediante imágenes satelitales, registros aéreos e inteligencia artificial. La iniciativa busca identificar nuevos puntos de acumulación de residuos y entregar antecedentes a las autoridades para que puedan intervenir oportunamente. La institución también mantiene vínculos con universidades para desarrollar investigación aplicada y formar especialistas. Entre ellas se encuentra la Universidad de Concepción, con la que la FACh tuvo un nuevo hito esta semana a través de la entrega de un avión A-36 retirado del servicio para apoyar la formación de estudiantes de Ingeniería Civil Aeroespacial.

En este contexto se inscribe el desarrollo de los microsatélites SNSAT, un proyecto que busca aumentar progresivamente la participación nacional en las distintas etapas de desarrollo de sistemas espaciales.

 

Sala limpia donde ingenieros están construyendo los microsatélites
Sala limpia donde ingenieros están construyendo los microsatélites

De la operación de satélites al desarrollo de tecnología espacial

El coronel Rodrigo Cancino, subdirector Espacial de la Fuerza Aérea de Chile, explicó a Pucará Defensa que el proyecto de microsatélites forma parte del programa espacial SNSAT y representa la evolución del trabajo que la institución viene desarrollando para aumentar gradualmente su participación en el desarrollo de tecnología espacial. La experiencia acumulada durante más de tres décadas con los proyectos FASat Alfa, Bravo y Charlie permitió formar especialistas y adquirir conocimientos en la operación y explotación de sistemas satelitales. El siguiente paso, señaló Cancino, consiste en avanzar hacia una capacidad que permita intervenir directamente en otras etapas de su desarrollo. “En ese marco surge el desarrollo de siete microsatélites”, señaló el coronel. La elección de este tipo de plataforma permite trabajar con ciclos de desarrollo más dinámicos, incorporar diferentes cargas útiles y aplicar en cada nueva unidad la experiencia obtenida con las anteriores. Los primeros satélites, SNSAT-1 y SNSAT-2, constituyen el inicio de este proceso y permitirán que ingenieros y especialistas nacionales participen directamente en actividades de ensamble, integración y pruebas.

 

Del desarrollo de satélites a la gestión de una constelación

Cancino explicó que el objetivo de fondo es desarrollar la capacidad para abordar el ciclo de vida de un sistema satelital de manera cada vez más completa: desde su concepción y diseño, pasando por el ensamble, integración y testing, hasta llegar a su operación y sostenimiento. Los siete microsatélites permitirán además enfrentar un desafío que no se había abordado anteriormente: operar y administrar una constelación interconectada. Por ello, el proyecto no está orientado únicamente a poner nuevos satélites en órbita. Busca generar experiencia práctica y conocimiento que permanezcan en Chile y permitan abordar, en el futuro, sistemas espaciales de mayor complejidad y con una participación nacional creciente. “Busca generar experiencia práctica y conocimiento que permanezcan en Chile y que permitan abordar, en el futuro, sistemas espaciales de mayor complejidad y con una participación nacional creciente”, explicó Cancino.

 


Siete microsatélites de aproximadamente 23 kilogramos

El proyecto considera una serie de siete microsatélites de aproximadamente 23 kilogramos. Su arquitectura permite integrar varias cargas útiles en una misma plataforma, lo que entrega flexibilidad para asignar distintas funciones a los satélites y para incorporar nuevas tecnologías durante el desarrollo del programa. Entre las capacidades consideradas se encuentran sensores de observación de la Tierra, GPS, ADS-B para la detección de señales emitidas por aeronaves y sistemas de Interlink Satellite (ILS), que permitirán establecer enlaces entre los propios satélites. También se contempla la incorporación de sensores y dispositivos experimentales destinados a realizar pruebas y validaciones en el ambiente espacial. Un aspecto especialmente relevante es que se ha considerado espacio y capacidad para integrar cargas útiles desarrolladas en Chile. Esto permitirá que universidades, centros de investigación y otros actores del ecosistema tecnológico nacional puedan desarrollar sensores, componentes o experimentos con la posibilidad de ser probados posteriormente en órbita. Los microsatélites tendrán así una función operacional, pero también podrán actuar como plataformas para el desarrollo y validación de nuevas tecnologías. Los siete satélites estarán concebidos para conformar una constelación interconectada. Esta característica permitirá pasar de la operación independiente de un satélite a un sistema en el cual distintas plataformas puedan comunicarse y trabajar de manera coordinada, ampliando las posibilidades de empleo de la constelación.

 

Una arquitectura multipropósito

La constelación ha sido concebida con un carácter multipropósito. Sus misiones estarán determinadas por las diferentes cargas útiles que incorpore cada satélite, lo que permitirá utilizar una misma arquitectura para responder a distintas necesidades. Una de sus principales funciones será la observación de la Tierra, generando información que pueda contribuir al conocimiento del territorio y apoyar requerimientos tanto de la Defensa como de otros organismos del Estado. Entre sus aplicaciones se encuentran el monitoreo territorial y ambiental, el apoyo frente a emergencias y desastres naturales, el seguimiento de infraestructura y otras actividades donde disponer de información obtenida desde el espacio pueda contribuir a una mejor toma de decisiones. La incorporación de ADS-B permitirá explorar aplicaciones asociadas al seguimiento de aeronaves desde el espacio, complementando otras fuentes de información disponibles. A ello se sumarán las misiones experimentales asociadas a sensores y cargas útiles que requieran ser probadas y validadas en órbita. La existencia de enlaces entre satélites agrega otra dimensión al proyecto. En lugar de considerar cada plataforma como un elemento aislado, la constelación podrá ser administrada como un sistema, coordinando sus recursos y las distintas misiones asignadas. Esta experiencia será particularmente importante para comprender y dominar las exigencias que supone operar simultáneamente múltiples plataformas en órbita.

 


El salto hacia una mayor autonomía espacial

Para Cancino, Chile y su Fuerza Aérea se encuentran transitando hacia una etapa distinta de su desarrollo espacial. Si durante las últimas décadas el esfuerzo estuvo principalmente asociado a incorporar, operar y explotar sistemas satelitales, actualmente el desafío es avanzar hacia un conjunto más amplio de capacidades que permita aumentar el grado de autonomía tecnológica y operacional del país en este ámbito.

La puesta en funcionamiento del Centro Espacial Nacional en Santiago constituye un paso importante en este sentido. Sus instalaciones permiten concentrar actividades de ensamble, integración y pruebas de sistemas satelitales, control de misión, procesamiento de grandes volúmenes de información y desarrollo tecnológico. Esto permite realizar en Chile actividades que anteriormente requerían necesariamente apoyo e infraestructura en el extranjero. Paralelamente, la Fuerza Aérea está desarrollando capacidades en ámbitos como observación de la Tierra, comunicaciones satelitales, vigilancia y conocimiento de la situación espacial, soporte a las operaciones espaciales y desarrollo tecnológico y dos Centros Espaciales Regionales. La intención es que estas capacidades no evolucionen como iniciativas independientes, sino que puedan complementarse y conformar progresivamente una arquitectura espacial integrada a nivel país.

 

Del sensor al producto de información

El desarrollo de estas capacidades también está cambiando la forma en que se entiende el valor de los sistemas espaciales. Ya no se trata solamente de disponer de un satélite o de obtener una imagen. “La capacidad comienza en el sensor, pero continúa con la recepción del dato, su procesamiento, análisis y combinación con información proveniente de otras fuentes, hasta generar un producto que pueda ser utilizado oportunamente por quien debe tomar una decisión”, explicó Cancino. En esa cadena, herramientas como el procesamiento avanzado, la supercomputación y la inteligencia artificial tendrán una importancia creciente. Los microsatélites ocupan un lugar particular dentro de este proceso porque permitirán cerrar una brecha que hasta ahora no había sido abordada completamente: adquirir experiencia práctica en el desarrollo y gestión del ciclo de vida de un sistema satelital y, posteriormente, en la administración de una constelación.

 


Una capacidad que busca permanecer en el tiempo

La aspiración de largo plazo es que Chile no sólo sea capaz de utilizar tecnología espacial, sino que cuente con las personas, la infraestructura y el conocimiento necesarios para participar activamente en su desarrollo. Los satélites tienen una vida útil limitada; la capacidad para diseñarlos, integrarlos, probarlos y operarlos puede permanecer y evolucionar en el tiempo. “Ese es uno de los principales objetivos del proceso que actualmente desarrolla la Fuerza Aérea de Chile”, concluyó Cancino.

 

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