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La importancia de la diplomacia militar

Por José Javier Díaz*


Todos los países que toman en serio su Defensa/Seguridad Nacional asignan un destacado rol al ejercicio de la “diplomacia militar” desde tiempos de paz y, muy especialmente, en momentos de crisis o conflicto bélico, ya sea con otros Estados o, como sucede ahora en Israel, con organizaciones terroristas que afectan sus intereses vitales y ponen en riesgo la vida de sus ciudadanos.


La diplomacia

Según el Diccionario de la Lengua Española (https://dle.rae.es/diplomacia), “diplomacia” tiene las siguientes acepciones:

  • Rama de la política que se ocupa del estudio de las relaciones internacionales.

  • Conjunto de los procedimientos que regulan las relaciones entre los Estados.

  • Servicio de los Estados en sus relaciones internacionales.

  • Cortesía aparente e interesada.

  • Habilidad, sagacidad y disimulo.

Normalmente, en la mayoría de los Estados nacionales, la diplomacia es ejercida por profesionales civiles que pertenecen al Servicio Exterior, Cancillería, Ministerio de Relaciones Exteriores o al organismo con dependencia directa del Presidente o Primer Ministro (según sea su forma de organización), que es la máxima autoridad de cada país y define cómo será la vinculación con las demás naciones del planeta.

En general, la mayoría de las naciones -independientemente de su idiosincrasia cultural, religiosa, etc.- exige los mismos requisitos a sus ciudadanos que quieran formar parte del cuerpo diplomático, entre los cuales podemos citar: indudable patriotismo (incluso de los familiares más cercanos); calma, reflexión y dominio de sí mismo aún bajo situaciones de alto estrés; dominar idioma inglés como mínimo (deseable que sepa más de dos idiomas); inclinación natural por el diálogo, la empatía y capacidad de negociar; facilidad para adaptarse a diversas culturas/religiones en poco tiempo; disponibilidad para radicarse en otros países sin mucho preaviso, no tener antecedentes penales ni adicciones (alcohol, juego, sexo, etc.) que puedan poner en riesgo su confiabilidad y profesionalismo.

Además del rol protocolar y de representación institucional ante otros países, los Embajadores y demás funcionarios diplomáticos cumplen un rol trascendental -normalmente por un plazo de 2 a 4 años en cada país al que son asignados- de obtener y actualizar la información (política, social, económica, etc.) con el fin de facilitar e incrementar la cooperación internacional, el comercio bilateral, el flujo turístico, los trámites migratorios y todo lo relativo a la asistencia de connacionales ante una determinada necesidad o casos de emergencia (climática, antrópica, conflicto bélico, etc.).



La diplomacia militar

Al igual que con los Embajadores y demás funcionarios diplomáticos civiles, los países más serios del mundo asignan un rol muy importante a sus altos mandos militares en lo que hace a su capacidad de fortalecer los vínculos institucionales entre naciones, ya sea que compartan una cultura similar o no, siempre en la idea de que lo realmente relevante son los “intereses” del Estado y no las intenciones ni afinidades personales que puedan tener las personas que ejercen altos cargos públicos, ya sea en la administración política civil o militar de cada país.

Si bien la realidad, incluso entre los países más poderosos del mundo, muestra que es más común la presencia global de sus Embajadas con funcionarios civiles que sus respectivas Agregadurías Militares; también es cierto que todas las naciones importantes (en términos políticos, económicos y militares) asignan una parte de los mejores Oficiales de sus Fuerzas Armadas para desempeñar funciones como Agregados Militares o Asesores de los Embajadores en aquellas naciones de interés.

Las Agregadurías Militares argentinas tienen entre sus objetivos fortalecer el mutuo conocimiento entre los países y sus Fuerzas Armadas; interiorizarse sobre las Políticas de Defensa, los principales proyectos de adquisición y desarrollo de armamentos; difundir los intereses geopolíticos argentinos, con foco en Malvinas, Antártida, recursos naturales, etc.; promover la industria de defensa argentina, tanto pública como privada, facilitando su inserción en nuevos mercados y/o la participación en proyectos de adquisición mediante offsets; promover la cultura e historia argentina; etc.

Al comparar la distribución geográfica, presupuesto anual y cantidad de efectivos militares (Oficiales y Suboficiales) de las Fuerzas Armadas argentinas que cumplían funciones en Agregadurías Militares o Misiones Logísticas en el extranjero durante la década de 1980 y la actualidad, se aprecia la fuerte disminución del rol que los políticos argentinos le asignaron a la “diplomacia militar” en los últimos 40 años.

La apertura en los últimos 15 años de nuevas Agregadurías Militares en países donde antes Argentina no tenía presencia castrense en forma permanente (por ejemplo, en la India y China, esta última con extensión en Corea del Sur) no logró compensar el cierre o vacancia (no se cubren los puestos por falta de presupuesto) de las delegaciones militares argentinas existentes previamente en otras naciones.

Actualmente, la Argentina posee Agregadurías Militares con dependencia directa del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (EMCO)- ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y 21 países, entre los cuales podemos citar: Estados Unidos, Canadá, México, Colombia, Perú, Brasil, Paraguay, Bolivia, Chile, Uruguay, España, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, China, Israel y Sudáfrica.

Resulta conveniente recordar que, al presente, Argentina tiene Embajadas con funcionarios civiles en 85 países, pero solo en 21 de ellos cuenta con Agregados Militares. Esta proporción, casi 4 a 1, entre países donde sí hay funcionarios civiles pero no militares es mucho más dispar que la que tienen las grandes potencias como EE.UU, China, India, Francia, etc. (que tienen Oficiales militares en la mayoría de sus Embajadas), y también es menos equilibrada que la de países con realidades más cercanas a la de Argentina como Brasil, Chile, etc.



Israel, Hamas y la vuelta a escena de la diplomacia militar

El reciente ataque perpetrado contra Israel por integrantes de la organización terrorista Hamas ha vuelto a poner en primer plano la importancia que cumplen los altos mandos militares en las relaciones internacionales.

En esta nueva escalada bélica, la “diplomacia militar” ha vuelto a cumplir un rol protagónico para que diversos países, entre ellos la República Argentina, pudieran rápidamente desplegar aeronaves de diverso tipo con destino a Tel Aviv para repatriar a sus conciudadanos que vivían o estaban en Israel.

En el caso de la Argentina, tras recibir la instrucción del Ministerio de Defensa (MINDEF) para repatriar a los compatriotas en Israel, en menos de 24 horas se había planificado la misión de puente aéreo, con las previsiones logísticas para el avión KC-130H Hercules matrícula TC-70 de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) y las tripulaciones, las coordinaciones para sobrevolar espacios aéreos de diversos países, el corredor seguro en espacio aéreo israelí, la aproximación y aterrizaje en Tel Aviv para embarcar los ciudadanos argentinos, despegar y hacer escala en Roma para, desde allí, embarcar un vuelo de Aerolíneas Argentinas para emprender el vuelo final a Ezeiza.

Las múltiples coordinaciones que el MINDEF, EMCO y FAA debieron realizar con Cancillería, la Embajada de Israel en Argentina, la Dirección Nacional de Migraciones (DNM) del Ministerio del Interior, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) del Ministerio de Seguridad de la Nación (MINSEG), las autoridades de navegación aérea de los países a través de los cuales volaría el TC-70 y ahora también el Boeing B-737 matrícula T-99, demuestran la complejidad que tuvo que afrontar la “diplomacia militar” argentina para cumplir con éxito la misión “Regreso Seguro” (tal es la denominación que le dio el Comando Operacional del EMCO).

Claramente, la doctrina, las tácticas, los procedimientos, la terminología técnica y las capacidades de los medios militares no son conocidas por los Embajadores y demás funcionarios civiles de los cuerpos diplomáticos, por lo que el rol de los Agregados Militares fue vital para que -en el menor tiempo posible- se lograran coordinar una gran cantidad de operaciones aéreas simultáneas que, en condiciones tan adversas como las existentes en Israel al presente, implicaban serios riesgos para la vida de las personas a evacuar y de quienes aceptaron arriesgarse al ir a socorrerlas.

Como se aprecia, los Agregados Militares no reemplazan a los Embajadores civiles, sino que los complementan y potencian el accionar interagencial del país cuando la situación así lo amerita por su complejidad.



La diplomacia militar y la información

La diplomacia militar también cumple un rol significativo en lo que hace a difundir información, la cual tendrá efectos mediáticos no solo en los decisores sino también al común de la sociedad. De esta forma, los voceros de las Fuerzas de Defensa de Israel o más comúnmente conocidas como IDF (siglas de Israel Defense Forces) son militares que se han especializado en dominar el idioma, cultura y valores sociales de diversos países, de manera de posicionar de la mejor manera los intereses e imagen de Israel frente a la comunidad internacional.

La Spokerperson´s Unit (Unidad del Portavoz) de las Fuerzas de Defensa de Israel, más conocida como Dover Tsahal o Dotz, está integrada por militares en actividad (hombres y mujeres) con amplia experiencia operacional en combate, quienes han sido seleccionados e instruidos para gestionar el manejo de la información (una dimensión más de la guerra moderna tan importante como las tradicionales del aire, mar y tierra) con el público en general y la relación con los medios de prensa locales y extranjeros.

La Unidad del Portavoz de las FDI fue fundada en 1948 en simultáneo con la propia creación del Estado de Israel y sus Fuerzas de Defensa. Su primer titular fue el teniente coronel Moshe Pearlman, con formación de periodista. Dada su importancia, pocos años después de crearse, la Dotz fue jerarquizada a la categoría de Unidad, con dependencia directa de la Dirección de Inteligencia Militar (organismo independiente de las IDF). En 1973 la Unidad del Portavoz pasó a tener rango de una Brigada completa y es un actor clave de los esfuerzos diplomáticos de Israel, tanto en tiempos de paz como durante las acciones bélicas.

En este sentido, desde 2015, la doctrina militar israelí resalta la importancia geopolítica y estratégica que tienen la Información (fuentes y datos Exactos, Completos y Oportunos - ECO) y la Comunicación (difundir adecuadamente, eligiendo los canales, público objetivo, efecto a lograr, etc.).

Este último gran ataque a Israel ya brindó algunas lecciones y a lo largo de los días seguramente irán surgiendo otras, que deben ser aprovechadas para que la Argentina replantee el rol que le asigna la política a la “diplomacia militar”, a la obtención de información y a la comunicación.



* El autor es Teniente de Corbeta de la Reserva de la Armada Argentina; Licenciado en Administración, Master europeo y Magíster ITBA en Dirección Estratégica y Tecnológica; se desempeña como Consultor de Empresas y Organismos Gubernamentales



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