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La inteligencia artificial en la conducción de operaciones militares

 

Por el General de Brigada (R) Juan Fernando Baretto


NOTA: El presente artículo es un adelanto del libro IA, Defensa y Seguridada publicar por el Observatorio de Defensa y Seguridad de la UBA (CEPI-UBA)

 

Los vertiginosos cambios producidos en materia geopolítica, social, tecnológica y especialmente militar han incidido en muchos casos negativamente, en la capacidad de los responsables de definir y guiar el destino de estados, organizaciones y fuerzas militares.

Aquellos que salieron airosos, han logrado de manera fortuita o cultivar una cualidad cada vez más necesaria, la adaptabilidad.

La historia de la humanidad y en particular, la historia de los conflictos armados está llena de ejemplos de fracasos con las consecuencias de un alto costo en vidas, y de batallas e incluso guerras perdidas que debieron pagar aquellos que no supieron adaptarse a tiempo.

La adaptación y aún mejor, la anticipación a las situaciones y escenarios cada vez más vertiginosos, cambiantes e innovadores, resultará una cualidad esencial para lograr el éxito en el futuro. El desarrollo y empleo de tecnologías avanzadas es una condición imprescindible para este éxito tal como lo demuestran los conflictos actuales.

La revolución digital y esencialmente la difusión del uso de la Inteligencia Artificial, está provocando un cambio de dimensiones desconocidas en todos los ámbitos y la conducción y ejecución de operaciones militares no escapa a ello.

La inteligencia artificial está transformando las formas en que se desarrolla la guerra moderna. Empleada en el desarrollo de operaciones militares ha demostrado y demuestra día a día, su capacidad para mejorar notablemente la eficiencia de las organizaciones militares. Al mismo tiempo su empleo plantea importantes cuestionamientos éticos y de seguridad, obligando a contrastar de manera constante las ventajas y los riesgos de su uso.

En el ámbito de las operaciones militares, sus usos son variados y entre ellos podemos mencionar:

 

-       Aplicaciones en comando y control esencialmente en tiempo real, facilitando la coordinación de esfuerzos, la identificación amigo o enemigo y evitando el fratricidio o combate entre propias fuerzas.

-       Comunicaciones, proporcionando flexibilidad, múltiples medios y transmisión y recepción seguras.

-       Procesos RISTA (Recognition, Intelligence, Surveillance, Target Adquisition – Reconocimiento, inteligencia, vigilancia, adquisición de blancos), más precisos y rápidos, mediante modelos de IA básicos tipo mac.

-       Guerra electrónica y ciberdefensa, acelerando el proceso de detección, evaluación y neutralización de amenazas.

-       Aplicaciones en logística, para optimizar las diferentes funciones del área (esencialmente abastecimiento, transporte y mantenimiento).

-       I+D+P, acelerando los procesos de investigación y desarrollo y optimizando los esfuerzos de evaluación de sistemas y producción.

-       Instrucción y adiestramiento, mediante el empleo de simuladores.

-       Ejecución de acciones de combate semi autónomas aplicadas a municiones guiadas con precisión (merodeadoras, drones kamikaze, swarms o enjambres de drones, misiles, bombas, espoletas de artillería), montadas en sistemas no tripulados terrestres, aéreos o navales y/o sistemas robotizados.

-       Mejora de los procesos de toma de decisiones en todos los niveles.

-       Operaciones de información (elaboración y difusión de información falsa a través de redes, imágenes, videos, etc.).

Todas estas aplicaciones se desarrollan a través de distintos procesos, entre ellos la colaboración hombre-máquina (HMC), la conformación de equipos hombre-máquina (HMT) y la interfaz cerebro-computadora (BCI), en la que el personal militar y las máquinas inteligentes se integran para realizar tareas de combate. Ello requiere distintos modelos o herramientas de IA con capacidades diferentes.

Hoy el uso de inteligencia artificial en el proceso de toma de decisiones en empresas, agencias gubernamentales y organizaciones militares es una realidad, y aunque las posibilidades de evolución son inmensas, resulta por el momento difícil imaginar que la IA pueda conducir en el futuro operaciones de forma autónoma.

Y esto es particularmente aplicable a las operaciones militares, que tienen particularidades y procesos complejos que las diferencian de otros tipos de gestión, gobierno o administración, tal como se desarrolla a continuación.

 

La conducción de operaciones militares

La conducción militar es un conjunto de ciencia y arte, que exige al conductor el dominio de técnicas y procedimientos de trabajo que le permitan el trabajo eficiente y cumplimiento de la misión.

Los integrantes de su equipo de trabajo directo (estado mayor o plana mayor), deben conocer y emplear esas técnicas y procedimientos para contribuir al logro de los objetivos impuestos.

Aunque la denominación de esas actividades varía con las diferentes fuerzas y estados, es común reconocer al menos una serie de actividades necesarias para el ejercicio de la conducción militar.

Estas incluyen el planeamiento de las acciones necesarias para cumplir la misión, la organización y coordinación de los medios disponibles y acciones necesarias, y finalmente el control y la supervisión de dichas de esas acciones.

Las organizaciones que asesoran y asisten al conductor (Estado Mayor o Plana Mayor) tienen como propósito el de adelantarse al ciclo de decisión del enemigo, para asegurar que las acciones de las propias fuerzas logren los efectos deseados con eficiencia.

Ello requiere una dinámica de trabajo ágil, precisa y enfocada en lo esencial, adaptable a los cambios rápidos del entorno y de la situación, que administre los tiempos con eficiencia y que sea audaz en las propuestas. También con capacidad para aprovechar y explotar oportunidades sin temor a los riesgos, operando de manera continua y sostenida con realismo en cuanto al esfuerzo a exigir. Asimismo, debe poder corregir errores y desvíos en forma inmediata, como una organización con gran capacidad de autoaprendizaje.

Con el conductor y su órgano de trabajo integrados, el proceso de toma de decisiones como parte de la conducción de operaciones, sigue una secuencia de actividades que incluyen analizar la misión recibida, reunir información, dar pautas para el planeamiento (orientar), analizar los factores que intervienen o pueden afectar el logro de los objetivos, elaborar modos de acción posibles que puedan superar las capacidades del enemigo y finalmente resolver cual será el modo de acción a desarrollar.

A ello sigue el proceso de implementación de esa resolución elaborando planes u órdenes, la ejecución de acciones y la supervisión permanente de lo actuado para reajustar esos planes y órdenes en función de los cambios de la situación y/o del logro de los objetivos. Todo este proceso lleva tiempo incluso a los equipos de trabajo más experimentados y aceitados, tiempo que se reduce notoriamente mediante el uso de sistemas de comando y control informatizados.

Su uso para apoyo a la conducción no es nuevo, existiendo sistemas de comando y control digitalizados desde hace más de 40 años. Estos sistemas tienen la capacidad de gestionar información geográfica (transitabilidad, zonas vistas y ángulos muertos, distancias, áreas, etc.), referenciar la ubicación de fuerzas militares, clasificar amigos o enemigos tanto como el tipo y equipo de fuerzas, establecer alertas, y transmitir órdenes simples de manera rápida, incluyendo los procesos de disparo de armas y ataque rápido (Sensor to shooter), entre otras cosas.

Sin embargo, la aparición de IA y su empleo en esos sistemas de armas, hace que los sistemas de comando y control digitales convencionales sean anacrónicos. Y con ello, que los actuales métodos de planeamiento y conducción sean cosa del pasado, ideando la manera en que pueda sacarse de ella el mayor provecho.

 


¿Cómo puede la IA mejorar la conducción de operaciones militares?

Una de las herramientas de aplicación más promisoria para la conducción de operaciones militares, es la Inteligencia Artificial de tipo Basada En Agentes o de agentes.

La IA Basada En Agentes es una evolución de la inteligencia artificial, caracterizada por su proactividad y en la cual, sistemas autónomos no solo tienen capacidad para generar texto, voz o imágenes, sino que pueden razonar, planificar, utilizan herramientas externas y tomar decisiones para cumplir objetivos complejos con mínima supervisión humana.

A diferencia de las herramientas de IA reactivas, la IA Basada en Agentes opera de forma autónoma y colabora con otros agentes (herramientas o individuos) para automatizar flujos de trabajo completos.

Entre sus características principales están:

-       Capacidad autónoma con acción delegada: puede operar en nombre del usuario y decidir de acuerdo con el grado de libertad que se le otorgue.

-       Capacidad para planificar, incluyendo la definición de objetivos en función del requisito del usuario, la definición de los objetivos contribuyentes y la determinación de las tareas o acciones necesarias para alcanzarlos. Obviamente, es factible la confección de los documentos (Planes, órdenes, directivas, etc.) a las instancias subordinadas responsables de la ejecución, o de su transmisión digital a sistemas automatizados.

-       Capacidad para gestionar herramientas complejas diversas para mayor eficiencia de los resultados.

-       Memoria y capacidad de aprendizaje, a través del registro análisis y almacenamiento de las interacciones (requerimientos de usuarios y respuesta de la IA), mejorando con ello su experiencia y capacidad de respuesta.

-       Colaboración con otros sistemas.

Aplicada al proceso de toma de decisiones o a un proceso de planeamiento, la IA Basada En Agentes tiene el potencial de analizar, sintetizar y seleccionar como determinantes, de manera más rápida y completa que los seres humanos, la multiplicidad de factores de planificación tradicionales y no tradicionales, permitiendo elaborar modos de acción más concretos y objetivos.

Del mismo modo y de manera colaborativa con otras herramientas de IA, en particular las encargadas de la recopilación de información de las fuerzas enemigas (integradas a sensores, radares, tropas en el terreno, sistemas de inteligencia de señales, de comunicaciones, satélites, etc.), permitiría elaborar de manera dinámica y actualizada, las capacidades del enemigo y confirmar la evolución de la situación de manera casi inmediata. A partir de ello, la IA Basada En Agentes empleada en los procesos de toma de decisiones, facilitaría el trabajo de confrontación de los modos de acción con esas capacidades del enemigo, en una cantidad mayor y en un tiempo mucho menor a las que normalmente pueden realizar los miembros de un estado mayor sin estas herramientas.

La IA podría comparar un número mayor de modos de acción entre sí, para determinar o sugerir el modo de acción más conveniente, exponiendo sus ventajas y desventajas.

Una vez seleccionado el mejor modo de acción, la IA Basada En Agentes podrá elaborar rápidamente y distribuir con ayuda de otras herramientas de IA, las órdenes necesarias para implementar el plan, ahorrando horas de trabajo al proceso de toma de decisiones y reduciendo el desgaste del personal responsable.

La IA Basada En Agentes podrá realizar en forma constante desde el inicio mismo de las operaciones, la supervisión del desarrollo de las acciones, detectando con sus herramientas los desvíos respecto al plan original y proponiendo las modificaciones y correcciones necesarias que permitan el logro de los objetivos.

Una de sus contribuciones más interesantes está en la generación y difusión de información real o falsa, como parte de operaciones de información que confundan, debiliten y engañen al enemigo por un lado, y por el otro, fortalezcan la confianza y convicción de las propias fuerzas y connacionales en general.

A diferencia de los modelos de IA convencionales, la Basada En Agentes puede asimilar en forma rápida los cambios permanentes de situación de las operaciones, resolviendo problemas de gran complejidad en forma rápida e independiente, sin necesidad de la introducción constante de requerimientos individuales para realizar tareas simples y puntuales.

En operaciones, anteponerse al ciclo de toma de decisiones del enemigo en todos los dominios, se consigue creando dilemas constantes y variados en todos los dominios, incluyendo aquellos no físicos como el electromagnético, el ciberespacio y el cognitivo o de la información.



La IA Basada En Agentes puede constituir un método para integrar sinérgicamente, múltiples tecnologías autónomas capaces de detectar las condiciones cambiantes de su entorno y definir por sí solas, modos de acción en base a un objetivo planteado por el conductor experimentado y profesional.

Y estos usos no aplican solamente a niveles de conducción dentro de un teatro de operaciones. Su capacidad para analizar y comprender tendencias geopolíticas, dinámicas globales, políticas nacionales, etc., con relación a un conflicto, puede aportar a los conductores la posibilidad de adoptar decisiones reduciendo la influencia de pensamientos colectivos, paradigmas o sesgos propios de las personalidades.

Durante la presentación de la Estrategia De Datos, Análisis e Inteligencia Artificial 2023, la subsecretaria de Defensa Kathleen Hicks, afirmó que "(…)desde el punto de vista de la disuasión y la defensa contra la agresión, los sistemas habilitados con IA pueden ayudar a acelerar la velocidad de las decisiones de los comandantes y mejorar su calidad y precisión…" agregando que la IA Basada en agentes es el nuevo "…facilitador de IA de vanguardia y cuya adopción debería acelerar el Departamento de Defensa para lograr estos objetivos…”.

No obstante, persisten las dudas respecto a la incidencia y afectación de la IA en las decisiones de cualquier comandante. Y esto particularmente se refiere a la importancia que, en las operaciones, tiene el factor humano.

 

El factor humano y la IA en la conducción de operaciones militares

Lo expuesto podría generar la idea de que la IA aplicada a la conducción de operaciones militares, es la panacea que permitirá a quién la emplee, obtener victorias épicas reservadas solo a los grandes comandantes de la historia.

Esta afirmación toma certeza toda vez que el aumento de la velocidad en la toma de decisiones, la rápida transmisión de órdenes, el control de las fuerzas propias, el conocimiento detallado del enemigo que permita anticipar sus acciones, otorga ventajas difíciles de equiparar para aquellas fuerzas que no la empleen o cuyos sistemas digitales de apoyo a la toma de decisiones se encuentren degradados.

Aunque las posibilidades de la IA aumentan día a día, surgen dudas respecto a la capacidad para reemplazar totalmente al ser humano.

Y cuando se menciona al hombre, hay que referirse especialmente a dos aspectos.

En primer lugar, a las cuatro dimensiones que integralmente conforman a todo ser humano (cognitiva, física, espiritual y social).

La dimensión cognitiva, es la que permite al hombre la reflexión, la comprensión y la aprehensión de conocimientos, procedimientos y actitudes para una mejor adaptación al entorno. Es en este punto en dónde se estima que la IA puede de algún modo complementar casi de manera equivalente al hombre, incluso en muchos aspectos con ventajas.



Una investigación reciente dirigida por Kenneth Payne, del King´s College de Londres, ha demostrado bajo la “Teoría de la Perspectiva”, que el contexto y la forma en que se requiere la información a la IA (denominada encuadre), influía notablemente en las elecciones de la IA llevándola a soluciones conservadoras ante las ganancias y arriesgadas ante las pérdidas e imitando un comportamiento intrínsecamente humano.

El estudio consistió en someter a los cinco modelos de IA más avanzados a una serie de escenarios (negocios, matemáticas y geopolítica), con tres situaciones diferentes de riesgo.

En los escenarios con menor riesgo, las decisiones fueron conservadoras, pero cuándo se presentaron situaciones críticas con posibilidad de pérdidas importantes, las respuestas de los modelos prefirieron soluciones de mayor riesgo y no necesariamente metódicas. Ello sugiere que las soluciones fueron producto del comportamiento aprehendido de los humanos.

Y es en ese sentido y en estas dimensiones, en las que las respuestas y decisiones que dan los humanos podrían estar condicionadas por las otras dimensiones que la IA no puede replicar. 

Aunque podría usar estadísticas, cómo podría mensurar y utilizar la IA el cansancio del conductor militar, su respuesta al stress producido por las situaciones de combate, la incidencia en su estado moral de las bajas y pérdidas propias, la influencia de las operaciones de información enemigas sobre su capacidad de decisión, la voluntad de vencer basada en convicciones patrióticas, su nivel de ambición y necesidad de reconocimiento, y el nivel de aversión al riesgo que ese conductor militar tiene en situaciones favorables o no.

El segundo aspecto para considerar es la relación de la IA con el pensamiento crítico.

El pensamiento crítico se define como un proceso deliberativo consistente en analizar un problema mediante el estudio de la evidencia e información disponible, elaborando suposiciones y puntos de vista que puedan influir en el juicio emitido como posible solución. En operaciones militares es de gran importancia a la hora de la toma de decisiones. Las experiencias pasadas, la conciencia y la reflexión personal son imprescindibles para un pensamiento crítico sobresaliente. El conductor militar debe conscientemente evitar que sus decisiones estén influidas por sesgos y preconceptos, manteniendo en vista sus marcos doctrinarios pero abierto a nuevas ideas. Esta apertura requiere curiosidad, creatividad e imaginación. El pensamiento crítico puede ser adquirido y desarrollado mediante procesos educativos y se lo incluye normalmente en las escuelas de estado mayor.

Los conductores militares que tengan pensamiento crítico desarrollado, piensen con visión estratégica y puedan emplear sus fuerzas creativamente, tendrán gran capacidad para ejecutar con eficiencia operaciones militares complejas.

La creencia generalizada de que la IA contribuye a mejorar el pensamiento crítico ha sido parcialmente rechazada por estudios realizados por Microsoft y la Universidad Carnegie Mellon por un lado y por el propio MIT por el otro.

Ambos estudios sugieren, aunque de manera no concluyente, que la dependencia excesiva de estudiantes de la IA, redujo la capacidad de pensamiento profundo y las habilidades de toma de decisiones; “…en resumen, la IA te vuelve estúpido…”. Los estudiantes buscan la excelencia sin esfuerzo y esto es lo que la mayoría de las personas esperan de la IA.

De estos estudios se desprende que el exceso de confianza y dependencia de la IA puede generar un pensamiento débil, con decisiones pobremente fundamentadas.

Sin embargo, un conductor militar no buscaría la "excelencia sin esfuerzo" mencionada en los estudios, sino poder apoyar su sólida formación profesional en la IA, para lograr la superioridad de información y la capacidad de destrucción de su enemigo de manera rápida y decisiva.

La aparición de estos sistemas en combate, relativamente nueva, ha dado resultados promisorios.

Un ejemplo lo constituye el sistema DELTA ucraniano. DELTA es una plataforma digital diseñada para la gestión de operaciones de combate y el aumento de la conciencia situacional. Fue desarrollado íntegramente por especialistas ucranianos bajo estándares de la OTAN, con la finalidad de proporcionar una ventaja tecnológica crítica, mediante la integración de datos sobre el campo de batalla en tiempo real.

DELTA fusiona los datos recopilados de diversas fuentes, de manera instantánea. Las fuentes incluyen imágenes de satélite, transmisiones en vivo de drones, radares, sensores terrestres, y datos obtenidos por las tropas en contacto. Toda esta información se procesa y se despliega en un mapa digital interactivo, permitiendo que las tropas identifiquen objetivos enemigos, coordinen sus propias maniobras y movimientos y ataquen con una precisión no alcanzada hasta el momento por otros sistemas.

Su arquitectura opera en la nube y garantiza que la información sea accesible desde computadoras, tablets o teléfonos móviles, siempre bajo estrictos protocolos de ciberseguridad.

El sistema ha demostrado su eficiencia especialmente en la enorme reducción del tiempo entre la detección de un objetivo y su neutralización, ya que ofrece una visión compartida del campo de combate, reduce los tiempos de transmisión de órdenes y lleva a su máxima eficiencia a los sistemas de armas guiados. Al mismo tiempo, incrementa la supervivencia de las propias fuerzas y reduce los riesgos de fuego fratricida.

La integración de herramientas de Inteligencia Artificial otorga al sistema DELTA mejores capacidades para el reconocimiento automático de sistemas y fuerzas enemigas, la posibilidad de proponer modos de acción óptimos para enfrentarlas y una mayor interoperabilidad con los sistemas empleados por la OTAN, siendo el ejemplo más práctico y probado de las operaciones en red.

 


El futuro

La IA aplicada a la conducción de operaciones militares otorga a quienes la emplean ventajas considerables con relación a los que no la utilizan.

La IA en especial la Basada En Agentes, puede traer en el futuro cercano, mejoras concretas y eficientes en los procesos de toma de decisiones y en la conducción misma de las operaciones, permitiendo ciclos de decisiones más rápidos con la consideración de un número mayor de variables.

Los conductores militares con alto nivel ético y profesional, asistidos por IA como herramienta de apoyo a la decisión, tendrán facilitada la adopción de resoluciones adecuadas, en tanto que sus equipos de asesoramiento podrán valerse de ella para realizar análisis y propuestas más completas y eficaces y del mismo modo, mejorar su capacidad de trabajo a través de autoaprendizaje.

La toma de decisiones en organizaciones militares y otras instituciones jerárquicas, es a veces un proceso complicado, ya que la diferencia en grados y experiencia entre oficiales puede ser grande. Y a pesar de compartir una formación común, surgen normalmente regulaciones o limitaciones que afectan la presentación de proposiciones creativas, especialmente las que puedan elaborar los de menor jerarquía y experiencia y tienden a uniformar el pensamiento en función de las ideas de los más veteranos.

Adecuadamente empleada, la IA podrá compensar estas limitaciones al establecer una suerte de pensamiento independiente contra las concepciones estandarizadas y rígidas de esos grupos.

La posibilidad de acceso y de desarrollo de estos sistemas por organizaciones no gubernamentales, constituye a la vez, una oportunidad de crecimiento tanto como un riesgo. Las fuerzas armadas de Estados Unidos se apoyan en sistemas desarrollados por empresas privadas, cuyos productos están disponibles para individuos y organizaciones no militares sin otra restricción que el pago mensual. ¿Qué puede pasar si organizaciones terroristas o criminales acceden y emplean la IA para sus propósitos?

El uso de la IA tanto como el acceso a las plataformas OSINT (Open Source Intelligence – Inteligencia de fuentes abiertas), plantea un riesgo enorme para la seguridad y en algunos casos, la estabilidad de los estados, debiendo adoptar con prontitud las medidas necesarias para reducir los riesgos que el uso de la IA por parte de estas organizaciones implica. 

La IA aplicada a la conducción de operaciones militares constituye quizás el último grito en las conocidas Revolución de Asuntos Militares (RAM), al incrementar la capacidad de adaptación, la obtención de datos automatizados, el análisis, la generación de propuestas de soluciones para anteponerse al enemigo, y permitir superar su ciclo de decisión. Sus resultados están siendo demostrados en el conflicto ruso ucraniano y en los de Medio Oriente.

Pero a pesar de los avances tecnológicos resulta difícil imaginar que la IA reemplazará al hombre en la conducción de operaciones militares. Y esto obedece a dos factores: en primer lugar, a la necesidad imperiosa de la presencia del hombre como génesis y actor del conflicto. En segundo lugar, a cuestiones eminentemente técnicas. Al estar programadas con directrices de tipo éticas, las IA siempre finalizan razonando sobre su imposibilidad de reemplazar al ser humano. Es por ello que la conducción militar, al menos en el futuro inmediato seguirá teniendo como elemento esencial al hombre, pero apoyado en tecnología.

Conductores capacitados, con sólida formación profesional, innovadores y creativos, podrían sacar más ventajas de los sistemas con IA que aquellos otros militares que no cuenten con estos sistemas.

Su desarrollo y aplicación debe considerarse imperativo, a medida que se sorteen aquellos obstáculos técnicos, de confiabilidad y éticos que su uso plantea en la actualidad.

 

Bibliografía:

 

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