Reflexiones sobre el concepto de la disuasión
- Richard Kouyoumdjian Inglis
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Por Richard J Kouyoumdjian Inglis, vicepresidente ejecutivo de AthenaLab
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La disuasión es un concepto complejo de entender y sobre el cual el mundo polĆtico tiende a equivocar independiente de que sean ministros, subsecretarios, alcaldes o asesores en materias de seguridad. Cuando se habla de usar las fuerzas armadas para fines de seguridad pĆŗblica, sea en la Macrozona Sur, fronteras o eventualmente en la Región Metropolitana, por el poder disuasivo que se les asigna, conviene saber de quĆ© estamos hablando cuando hablamos de disuasión.
La disuasión es un efecto producido en la mente de las personas. La causa de ese efecto es el poder de otro actor o individuo. El poder, a su vez, se descompone en dos elementos principales, la capacidad y la voluntad de empleo.
Disuadir segĆŗn la RAE significa: āinducir o mover a alguien a cambiar de opinión o a desistir de un propósito.ā Disuadir es un verbo, lo que implica que yo actĆŗo y hago algo para producir el efecto de inducir o mover a alguien a cambiar de opinión o propósito.
Es un fenómeno humano que es producto de que alguien cambió objetivamente la realidad o bien la percepción de la realidad que un actor puede tener. Ya sea que existe un cambio objetivo o solamente a nivel de percepción la disuasión siempre es un efecto y nunca una acción. Existe el error comĆŗn de referirse a una fuerza o a una actividad como ādisuasivaā. Eso induce a errores, pues no existen las actividades o la fuerza disuasivas per se. Existe la fuerza y las actividades que pueden producir daƱo y cuya clara demostración de capacidad y voluntad genera como efecto que alguien sea inducido o movido a cambiar de opinión o desistir de propósito. La disuasión, lo que hace es āsubir el precioā de una determinada conducta o propósito.
Como la disuasión se manifiesta en el plano de la percepción de la inteligencia humana, existen elementos relevantes a considerar que son fundamentales. Si yo intento mostrar una capacidad, hacerla pública para generar un efecto disuasivo y esta falla, produzco el efecto inverso. Si yo tengo una capacidad no demostrada públicamente, pero que genera resultados queda la incertidumbre de cómo fue que se logró ese resultado, que pudo haber sido por azar. Ahora, si yo tengo una capacidad real y probada, pero, sin embargo, hago pública mi voluntad de cómo y cuÔndo emplearla, estoy dando todos los indicios a quien quiero disuadir de cuÔles son los flancos de vulnerabilidad de mi capacidad y dejo de ser disuasivo.

Los dos errores mÔs comunes que van en contra de la producción del efecto de disuadir son 1, La revelación en detalle de las operaciones exitosas que dieron resultados. Esa revelación de detalle permite que se tomen las medidas para evitar un nuevo éxito, y 2, Hacer públicas las reglas que reflejan la voluntad de empleo de las capacidades (ejemplo las RUF) permitiendo asà a cualquier infractor o adversario planificar cómo explotar esas condiciones en su beneficio.
MencionÔbamos que el poder tiene dos formas, una de cambiar la realidad objetiva y otra que cambia la percepción de la realidad. El cambio de la realidad objetiva lo produce una capacidad demostrada respaldada por una voluntad de empleo demostrada. El cambio de la percepción es mÔs sutil. Necesita de una capacidad objetiva, sin embargo, se busca afectar la percepción de la realidad actuando con el poder blando que da el prestigio, el respeto a la capacidad demostrada y la incertidumbre respecto de la voluntad de empleo.
Lo que no funciona es el intento de cambiar la percepción de la realidad mediante poder blando, pero haciendo públicas las restricciones de voluntad para empleo de la capacidad. Eso transforma la capacidad en un espantapÔjaros al que basta que se suba un cuervo arriba y que no pase nada, para que la bandada entera saquee el campo.

Las fuerzas de orden y seguridad tienen la tarea de generar disuasión porque su presencia es seƱal de que tienen las atribuciones y la capacidad para detener y poner a disposición de la justicia a transgresores. Poseen el derecho inmanente a la legĆtima defensa y usarĆ”n su poder de fuego sólo como respuesta en caso de ser atacados.
Las fuerzas armadas producen un efecto disuasivo porque tienen la capacidad de destruir y de matar. Ellas cumplen con su consigna en el lugar que fue entregado a su responsabilidad. Quien intente afectar la consigna de un miembro de las fuerzas armadas debe tener clara conciencia de que enfrenta capacidades letales que estÔn diseñadas para actuar asà in situ, y no para detener y poner a disposición de la justicia. Si se hace público el grado de voluntad de empleo de esas capacidades, la disuasión deja de producirse y los esfuerzos se vuelcan a buscar los espacios que esa pública voluntad de empleo produce.
Finalmente, el concepto de disuasión es muy complejo pues la Ćŗnica forma de medir su efectividad es un anĆ”lisis contra factual. Es muy difĆcil demostrar que alguna acción no se produjo como consecuencia de la disuasión.
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