Reporte del frente: Ucrania derrota a Rusia en Lyman y cambia el tono de las negociaciones

Por Ignacio Montes de Oca
(Imagen de portada de @Majakovsk73)
Putin volvió a anunciar una victoria de manera prematura. Esta vez fue en Lyman, donde las fuerzas rusas fueron derrotadas por el arco defensivo ucraniano de Donetsk y tuvieron que retroceder, cediendo hasta 250 km2 de territorio invadido. Veamos la secuencia de los hechos.
Entre 2025 y principios de 2026, las fuerzas rusas avanzaron lentamente en el norte de Donetsk para crear el saliente de Lyman, una penetración táctica mediante la cual ocuparon territorio ucraniano y amenazaron directamente las líneas defensivas de Kiev. En respuesta a esta agresión, Ucrania lanzó a principios de mayo de 2026 la Operación Vivaldi, bajo un estricto secreto operativo y conducida por el 3.er Cuerpo de Ejército, brigadas mecanizadas y unidades de drones, que se enfrentaron a los elementos invasores de fusileros motorizados rusos.
Mientras Rusia y sus agentes anunciaban avances falsos y la llegada a Kramatorsk, la capital administrativa libre de Donetsk, Ucrania optó por mantener sus acciones en reserva. Para el Kremlin, se trata de una doble derrota: una en el campo de batalla y otra en la reputación de sus cuentas en las redes.
La batalla de resistencia y contraofensiva se prolongó durante más de cuatro meses. A finales de mayo comenzaron los primeros contraataques ucranianos, que permitieron la liberación de Ridkodub y avances hacia Nove, seguidos por la recuperación de Karpivka el 8 de junio y el avance constante para expulsar a los ocupantes de sus posiciones en torno a Lypove durante julio.
Tras meses de desgaste logístico de las líneas de suministro invasoras, el 1 de septiembre de 2026 el mando ruso anunció falsamente el triunfo propagandístico de haber capturado Sviatohirsk. Esta supuesta victoria se convirtió en una clara derrota mediática y militar cuando, el 7 de septiembre, el anuncio quedó desmentido al confirmarse que las tropas ucranianas mantenían el control absoluto de la localidad.

Un factor determinante en el éxito de la operación fue la guerra tecnológica de desgaste. Según el balance oficial del 3.er Cuerpo de Ejército ucraniano, las fuerzas invasoras rusas sufrieron la neutralización de más de 12,000 vehículos aéreos no tripulados durante los cuatro meses de campaña. Analistas militares precisan que esta cifra récord refleja el consumo y la pérdida masiva de drones FPV descartables y cuadricópteros comerciales de reconocimiento. La red de sistemas de guerra electrónica desplegada por Ucrania habría interferido a gran escala las señales de estos dispositivos, forzándolos a caer o desviarse antes de alcanzar sus objetivos, lo que cegó tácticamente a los mandos rusos en el saliente.
Asimismo, el estrangulamiento logístico fue total: el hostigamiento ucraniano destruyó los depósitos avanzados de combustible del invasor y dejó fuera de servicio al oleoducto táctico que abastecía a sus blindados. Eso obligó al Kremlin a retirar sus bases de suministro fuera de las fronteras de Ucrania, hacia la región rusa de Vorónezh, y volvió insostenible la defensa de la posición.
Aunque el dato sobre los drones proviene de una de las partes, los mapas reflejaron un resultado coherente con la pérdida de apoyo de las fuerzas rusas en el frente.
Paralelamente, la presión ejercida obligó a las formaciones rusas a replegarse de la cabeza de puente que mantenían al oeste del río Nitrius y a concretar una retirada total hacia el este del río Zherebets a mediados de septiembre. Durante los días finales de la operación, proyectos de monitoreo independiente como DeepState confirmaron que las fuerzas de defensa ucranianas liberaron por completo las localidades de Shandryholove, Serednie, Zelena Dolnya, Derylove y Novomykhailivka, además de las extensas masas forestales que las conectan.

El comandante del 3.er Cuerpo de Ejército, Andriy Biletskyi, rompió el silencio informativo y confirmó que, en la primera fase de la Operación Vivaldi, se liberaron de forma directa 75 kilómetros cuadrados. Allí se eliminaron las infiltraciones rusas en localidades clave como Novoselivka, Oleksandrivka y Yarova, además de los suburbios de Korovyi Yar.
Sin embargo, es necesario hacer constar que este éxito en el norte no frena por completo la maquinaria del Kremlin, ya que las fuerzas rusas mantienen avances lentos pero persistentes en otros sectores clave del frente oriental. De acuerdo con los últimos reportes del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), el mando militar de Moscú ha concentrado su esfuerzo principal en el eje Pokrovsk-Dobropillya, con pequeñas infiltraciones tácticas de infantería destinadas a asfixiar las líneas de suministro ucranianas.
Asimismo, en el sur de Donetsk, el invasor ha logrado consolidar avances limitados en el área de Kostyantynivka-Druzhkivka, mientras que, al este de Kramatorsk, unidades rusas han alcanzado los suburbios orientales de Vasylivska Pustosh. Si bien la disolución del saliente de Lyman neutralizó de forma definitiva la pinza norte rusa, el tablero general del Donbás sigue bajo una presión extrema debido a estos lentos asaltos masivos, lo que obliga a Ucrania a redoblar su esfuerzo defensivo en el centro y el sur de la región.
La campaña en el saliente de Lyman concluyó con la liberación de entre 150 y 250 kilómetros cuadrados de territorio soberano ucraniano y un saldo estimado de 1.500 bajas rusas acumuladas durante los meses de enfrentamientos. La mayor pérdida de personal y equipo pesado del invasor se concentró durante las semanas críticas de su repliegue.
Tomando como referencia agosto y principios de septiembre de 2026, en el mismo lapso la maquinaria del Kremlin logró capturar o infiltrar aproximadamente 123 kilómetros cuadrados distribuidos a lo largo de todo el frente oriental, principalmente en Pokrovsk y Kostyantynivka.
No obstante, hay más avances rusos en las redes que en el frente.

El aparato de propaganda del Kremlin repite la misma estrategia de desinformación sobre la inminente toma de Kramatorsk. El 3 de septiembre de 2026, canales de Telegram vinculados a la inteligencia militar rusa como Siloviki y Veteran Notes y presentadores de la televisión estatal de Moscú lanzaron mensajes coordinados asegurando de forma prematura que las fuerzas de la agrupación Sur rusa habían quebrado el "Cinturón de Fortalezas" y se encontraban "limpiando los primeros suburbios" de la ciudad.
Sin embargo, el 4 de septiembre de 2026, la administración militar de Donetsk y analistas de geolocalización satelital independiente desmontaron por completo la farsa al demostrar con videos sobre el terreno que las brigadas defensoras ucranianas mantenían el control absoluto de las fortificaciones a más de 12 kilómetros de la urbe, evidenciando que el anuncio ruso era una simulación de guerra psicológica destinada a sembrar el pánico en la población civil.
En varios frentes se repitió la consigna de la “falsa victoria rusa”. El 3 de julio de 2026, Putin apareció disfrazado de militar y proclamó que las fuerzas rusas habían "liberado por completo" la fortaleza de Kostiantínivka, mientras que el vocero Dmitriy Peskov llegó a calificarlo como un paso clave hacia Kramatorsk. La ciudad sigue siendo disputada hace meses.
El triunfalismo apresurado tuvo un capítulo anterior en el frente de Pokrovsk a finales de 2025. El 2 de diciembre de 2025, el presidente ruso Vladímir Putin afirmó públicamente que la ciudad estaba "completamente bajo el control del ejército ruso", basándose en un informe presentado por el jefe del Estado Mayor de Rusia, el general Valery Gerasimov. El anuncio fue calculado para coincidir con la antesala de visitas diplomáticas clave de Estados Unidos en Moscú.

Por eso, el resultado real y verificable en Lyman tiene una importancia geoestratégica crucial para el desarrollo de la guerra: eliminó la pinza norte con la que Rusia amenazaba con rodear también las ciudades de Izium y Sloviansk, protegió el estratégico "Cinturón de Fortalezas" al asegurar las líneas de comunicación terrestres ucranianas y arrebató con éxito la iniciativa operacional y estratégica al Kremlin por primera vez desde la incursión de Kursk. Y, lo más importante, es información verificada también por el lado ruso.
En términos militares y geográficos, Kramatorsk está significativamente más segura frente a la amenaza de una gran ofensiva terrestre. Sin embargo, sigue siendo vulnerable al peligro constante desde el aire. Los cazas rusos lanzan bombas guiadas KAB y FAB-250 desde decenas de kilómetros de distancia del frente y se mantienen fuera del alcance de la mayoría de las defensas antiaéreas ucranianas.
De acuerdo con los últimos reportes oficiales de septiembre de 2026, todavía permanecen unos 115.000 civiles en las zonas de Donetsk bajo control del gobierno ucraniano, entre ellos más de 6.000 niños. Kyiv ordenó evacuarlos junto con los grupos de mayor riesgo ante la previsible represalia de Putin por el fracaso en el frente, que se traduce en el bombardeo sistemático de zonas civiles.
Por ahora, la batalla continúa. Del lado ucraniano participan el 3.er Cuerpo de Ejército, las 60.ª y 66.ª Brigadas Mecanizadas, la 125.ª Brigada Mecanizada Pesada, componentes tácticos de la 3.ª Brigada de Asalto y batallones especiales de las Fuerzas de Operaciones Especiales (SSO) y del Directorio de Inteligencia Militar (GUR), con unos 15.000 efectivos. Del otro lado quedan los remanentes defensivos de los ejércitos 20.º y 25.º de Rusia, con una suma de hasta 25.000 soldados.
Pese a la superioridad numérica rusa, las fuerzas ucranianas despedazaron el saliente de Lyman, y esto le da a Zelensky una plataforma política para presentarse ante Washington con un perfil diferente de cara a las negociaciones que impulsa con Rusia.
El presidente Volodímir Zelenski presentó recientemente a los negociadores estadounidenses una serie de propuestas y un nuevo Plan de Victoria adaptado a la coyuntura de septiembre de 2026. Llegar a la mesa con un éxito militar tangible en el Donbás le otorga a Ucrania un enorme margen de maniobra frente a las presiones de la administración norteamericana, que en meses anteriores buscaba empujar a Kiev a realizar concesiones territoriales inasumibles. Lyman demuestra que Ucrania puede negociar desde una posición de fuerza, y no de desesperación.

La disolución del saliente de Lyman dinamita de forma directa el principal argumento de la estrategia diplomática que intentan implementar los enviados de Donald Trump, Jared Kushner y Steve Witkoff. En la reciente cumbre diplomática de septiembre de 2026, Kushner declaró abiertamente en el foro Yalta European Strategy que el único y principal obstáculo para la paz era la negativa de Ucrania a retirarse hasta las fronteras que Vladímir Putin exige por decreto. La narrativa de Witkoff y Kushner se sostenía sobre la premisa de que Ucrania ya no tenía fuerza militar para recuperar su suelo y que, por ende, ceder tierras de forma "creativa" era la única salida pragmática.
Zelenski utiliza ahora el éxito de la Operación Vivaldi como un escudo político ante Washington. Ya no se presenta como un líder arrinconado al que se le puede imponer una capitulación territorial, sino como un comandante capaz de infligir derrotas masivas al invasor si cuenta con el respaldo tecnológico adecuado.
Mientras la diplomacia estadounidense busca congelar el conflicto y negociar cesiones ucranianas sin reclamarle nada a Rusia, Lyman expone que el Kremlin tiene severas fracturas logísticas —como la pérdida de su oleoducto táctico— y que obligar a Ucrania a ceder tierras solo premiaría a un ejército invasor que físicamente no pudo sostener sus propias posiciones de vanguardia.
Coincidiendo con la victoria ucraniana, un panel de la Cámara de Representantes de EE. UU. avanzó con una ley de sanciones masivas contra Rusia que contempla aranceles de hasta el 500% y bloqueos directos a quienes obstruyan las negociaciones de paz o violen futuros acuerdos. El éxito en Lyman valida los argumentos de los legisladores que promueven mantener la asfixia económica sobre el Kremlin, al demostrar que la presión combinada en el frente y en los mercados internacionales está arrinconando la economía de guerra de Vladímir Putin. Y, de cara a las elecciones, fuerza a Trump a abandonar la retórica que presenta a Ucrania como el lado perdedor y el apoyo a sus habitantes como un caso perdido.

Este triunfo llega, además, en un momento clave de septiembre de 2026, justo cuando Ucrania busca asegurar la continuidad del apoyo militar estratégico de Occidente de cara al invierno.
Hasta hace unas semanas, el relato predominante en los pasillos políticos de Washington y Bruselas era que la guerra había entrado en un "estancamiento irreversible", al estilo de la Primera Guerra Mundial. El colapso del saliente de Lyman demuestra de manera concluyente a los gobiernos occidentales que el ejército ucraniano tiene la capacidad de planificar, ejecutar y ganar operaciones complejas de reconquista a gran escala, lo que justifica que la asistencia militar siga dando dividendos reales.
Al demostrar que una fuerza compacta, apoyada en tecnología y miles de sistemas no tripulados, puede desmantelar dos ejércitos convencionales rusos, Ucrania se posiciona ante Europa no solo como receptora de ayuda, sino también como proveedora crucial de doctrina y tecnología militar. Programas como el EU4UA Defense Tech integran cada vez más a las firmas ucranianas en el tejido de defensa europeo, lo que facilita que los socios extranjeros sigan financiando el presupuesto de Kiev, sabiendo que adquieren lecciones operativas inestimables para la seguridad de la propia OTAN.
Dato de cierre: Biletskyi explicó que el nombre de la “Operación Vivaldi” proviene de una metáfora operativa basada en las "Cuatro Estaciones". Así, reveló que bautizaron la contraofensiva como Vivaldi porque, al igual que la obra del compositor italiano, "tiene cuatro estaciones". Explicó que lo sucedido hasta ahora es solo la primera fase —o primera estación— de la operación y advirtió que vendrán más acciones que, por ahora, requieren silencio operativo. Esto demuestra que el saliente no solo fue disuelto, sino que Ucrania planea usar la zona como trampolín para futuras ofensivas.



