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Royal Navy en 2026: Un análisis desde el Atlántico Sur de una fuerza en estado crítico

hace 4 minutos
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Analizamos la situación actual de la Armada Británica para comprender qué capacidad tiene dicha fuerza para proyectar poder y los enormes desafíos que tiene por delante frente a malas decisiones políticas y una falta de percepción de la realidad de Gran Bretaña.

 

Por Santiago Rivas

 

La creciente tensión alrededor de la cuestión Malvinas, aunque la Argentina ha sido clara en que apunta a recuperar las islas basándose en el derecho internacional y no ha realizado ninguna acción de provocación hacia los británicos donde amenace con el uso de la fuerza, ha sido tomada por estos últimos para poner en relieve el estado de sus fuerzas navales y la decadencia de la Royal Navy. Si bien no se prevé un conflicto entre ambos países, resulta de valor analizar cuál es la capacidad actual de dicha armada para tomar en cuenta qué capacidad de disuasión real tienen. En mi reciente visita a Gran Bretaña, dialogando con varios especialistas en temas navales y oficiales retirados de la Royal Navy, me decían en tono de broma que este era el momento para que la Argentina recupere las Malvinas, ya que ellos no tenían ninguna capacidad de volver a tomarlas, aunque mi respuesta fue que nosotros tampoco teníamos ninguna capacidad para volver a desembarcar en las islas.

La sensación general que se percibe en la Royal Navy es la de una decadencia que se da en un mundo cada vez más inestable, donde la amenaza rusa está creciendo y se vuelve más latente, mientras la fuerza no puede hacer frente a crisis en otras partes del mundo en donde operan sus aliados, como es en Medio Oriente o el Lejano Oriente.

Esto se da cuando la Royal Navy atraviesa una crisis estructural caracterizada por una severa reducción cuantitativa y operativa. La flota de superficie y auxiliar se ha reducido a poco más de 60 buques en total, contando con apenas unos 13 buques principales de combate de superficie (portaaviones, destructores y fragatas), mientras que para 1982 la flota contaba con más de 230 buques, además de embarcaciones auxiliares menores, incluyendo 16 submarinos, 4 portaaviones, 14 destructores y 48 fragatas (más tres fragatas y cuatro destructores en construcción). Además, la capacidad real en la práctica es sustancialmente menor: solo una fracción reducida de estos escoltas se encuentra desplegada en el mar en un momento dado, mientras el resto permanece inmovilizado por largos periodos de mantenimiento, falta de repuestos o severa escasez de tripulaciones.

Por ejemplo, al momento de escribirse esta nota, de los seis destructores Tipo 45 en dotación, solo los HMS Dauntless (D33) y Dragon (D35) están operativos y de las cinco fragatas Tipo 23, solo las HMS Portland (F79), Sutherland (F81) y St Albans (F83) lo están.

 

Planes de Modernización y Reorientación Estratégica

Bajo la visión estratégica del actual Primer Lord del Almirantazgo, el General Sir Gwyn Jenkins, la Royal Navy está evolucionando desde un enfoque centrado tradicionalmente en plataformas hacia un modelo de fuerza híbrida y "sistema de sistemas". Ante las restricciones materiales y el resurgimiento de amenazas de alta intensidad, el Reino Unido ha reorientado prioritariamente sus operaciones hacia el Atlántico Norte y el High North (Ártico) para proteger las líneas de comunicación marítimas y la infraestructura crítica submarina de la OTAN. Esta concentración en el Atlántico implica una admisión implícita de límites estructurales, reduciendo la capacidad de mantener una presencia permanente en otros teatros globales como el Indo-Pacífico, el Golfo Pérsico o el Atlántico Sur (Malvinas).

 

Desafíos Principales y Recortes Presupuestarios

El factor más corrosivo que enfrenta la marina es la crisis de reclutamiento y retención de personal. Las incorporaciones a la formación militar han caído un 27% por debajo de los objetivos, generando un déficit directo de más de 1.600 efectivos sobre una plantilla autorizada de aproximadamente 30.540 personas (incluidos los Royal Marines).

A esto se suman los continuos recortes e ineficiencias presupuestarias. Para ahorrar costes inmediatos o aliviar la falta de personal, el gobierno ha implementado bajas anticipadas de plataformas antes de que sus reemplazos estén listos. Esto ha derivado en la retirada prematura de fragatas Tipo 23, buques hidrográficos (HMS Echo y HMS Enterprise), los buques de asalto anfibio clase Albion (ambos vendidos a Brasil, de los cuales uno será usado como fuente de repuestos y su casco desguazado y el otro está muy cerca de iniciar su viaje de traslado a Brasil), cazaminas tradicionales y buques tanque de la Royal Fleet Auxiliary (RFA), generando vacíos de capacidad que se prolongarán durante años.

 

Respuesta a amenazas contemporáneas (Rusia y el entorno global)

La principal amenaza que cataliza la estrategia británica es Rusia. Mientras que sus fuerzas terrestres y aéreas han sufrido un fuerte desgaste en Ucrania, la marina rusa —y en particular su flota de submarinos de propulsión nuclear (clases Yasen y Borei)— permanece prácticamente intacta y en proceso de modernización. La actividad submarina rusa en aguas británicas y el Atlántico ha aumentado significativamente (alrededor de un 30 %), amenazando los cables submarinos de fibra óptica, oleoductos y gasoductos. Para contrarrestarlo, el Reino Unido lidera esfuerzos de control del mar en el Euro-Atlántico junto a aliados como Noruega y miembros del Joint Expeditionary Force (JEF).

 


Estado de la Flota

Actualmente, la flota se ubica en tres bases principales: HMNB Portsmouth, HMNB Devonport (Plymouth) y HMNB Clyde (Faslane, Escocia), además del comando de la Armada en el Henry Leach Building en HMS Excellent, Whale Island (Portsmouth) y el Centro de Comando en Northwood. También posee el UK Naval Support Facility en Bahrain (allí se encontraba basada la fragata HMS Lancaster, pero fue dada de baja recientemente, por lo que no ha quedado ninguna fragata fuera del Reino Unido), el Escuadrón Gibraltar (con un patrullero clase River Batch 2, actualmente el HMS Scott), las instalaciones de Mare Harbour en Malvinas (con otro clase River Batch 2, actualmente el HMS Medway) y el Caribe (actualmente con el patrullero HMS Trent), así como distintos centros de entrenamiento en el Reino Unido.

 

Portaaviones

La fuerza se cimenta en los 2 portaaviones de la clase Queen Elizabeth (HMS Queen Elizabeth y HMS Prince of Wales), buques de 65.000 a 70.000 toneladas de desplazamiento. Aunque diseñados para operar con 36 cazas F-35B en un grupo aéreo estándar (y capacidad máxima de hasta 72), la disponibilidad real de aeronaves y pilotos ha sido limitada. Han sufrido averías relevantes (como la rotura del eje de hélice del Prince of Wales) y tensiones derivadas de la falta de buques de escolta y de apoyo logístico dedicados. Esto viene limitando en gran medida su capacidad de despliegue, que mayormente se ha centrado en las aguas alrededor del Reino Unido.

Estos portaaviones, cuyo programa comienza con la Revisión Estratégica de Defensa de 1998, si bien significaron una vuelta a los grandes portaaviones de la Royal Navy desde la baja del HMS Hermes apenas terminada la Guerra de Malvinas, tuvieron un efecto negativo grande por la fuerza, ya que su costo excesivo y complejidad llevaron tanto a demoras en su entrega como a la necesidad de suprimir o reducir otros programas de defensa, lo cual incluyó una reducción de la cantidad de buques de escolta. En 2010 hubo otra revisión de los gastos de defensa que llevó a una mayor reducción, con la baja anticipada de los aviones Harrier, la cancelación del programa Nimrod MRA4 para modernizar los aviones de patrulla y la reducción en la flota de destructores Tipo 45.

Actualmente ambos portaaviones están operativos y el HMS Prince of Wales fue desplegado a Noruega para la Operación Firecrest en octubre, junto con aviones F-35B y helicópteros Merlin y Wildcat, escoltado por el destructor HMS Dauntless.



Otro problema radica en la baja cantidad de F-35B disponibles, con 47 en dotación, de los 48 aviones recibidos, pero con una disponibilidad afectada por problemas de software, repuestos y mantenimiento, lo cual lleva a que los portaaviones puedan operar con menos de la mitad de su capacidad máxima de aeronaves, lo cual invalida el concepto por el cual fueron construidos, que era la capacidad de proyectar una gran cantidad de poder aéreo.

Por otro lado, la Royal Navy investiga la instalación de un sistema de catapulta de lanzamiento (como EMALS) y cables de frenado en los portaaviones para operar drones pesados de ala fija sin depender del aterrizaje vertical, algo que ya fue previsto en el diseño original de los buques.

 


Submarinos

La Fuerza Submarina de la Royal Navy atraviesa un momento crítico caracterizado por la combinación de altas exigencias estratégicas —impulsadas por la creciente actividad naval de Rusia en el Atlántico Norte y el Ártico— y severos cuellos de botella en infraestructura de mantenimiento y disponibilidad operativa.

En cuanto a los Submarinos de Misiles Balísticos (SSBN), la disuasión nuclear continua en el mar (CASD), tarea que cumplen desde 1969, la sostienen 4 buques de la clase Vanguard: HMS Vanguard (S28), Victorious (S29), Vigilant (S30) y Vengeance (S31), armados con misiles Trident II D5. Al ser la máxima prioridad nacional, la flota de Vanguard absorbe la mayor parte de los recursos de mantenimiento. Sin embargo, los retrasos en las revisiones mayores —como la prolongada reparación/recarga de combustible nuclear del HMS Vanguard en Devonport, que duró 89 meses (más de 7 años) y superó los 500 millones de libras— obligaron a las demás unidades a realizar patrullas de duración inédita (hasta 208 días continuos en el mar, como fue el caso del Vanguard y otras de alrededor de 180 días), duplicando el tiempo habitual en la mar y sometiendo a gran fatiga al personal y a las plataformas envejecidas, manteniéndose en general un solo buque en servicio a la vez. Serán sustituidos a partir de la década de 2030 por 4 buques de la clase Dreadnought: HMS Dreadnought, Valiant y Warspite ya en construcción y el HMS King George VI, proyectado. Incorporarán tecnología sigilosa avanzada, reactores de mayor duración y un diseño de 152,9 metros de eslora.



En lo que hace a Submarinos de Ataque (SSN), la flota incluye 6 buques de la clase Astute en servicio (7.400 toneladas sumergidos), los Astute (S119) Ambush (S120) Artful (S121) Audacious (S122) Anson (S123) y Agamemnon (S124) más uno adicional en construcción: HMS Agincourt, por BAE Systems en Barrow-in-Furness, mientras que recientemente se retiró el último buque de la clase Trafalgar (HMS Triumph). Están armados con torpedos pesados Spearfish y misiles de crucero de ataque a tierra Tomahawk (Block IV, en proceso de actualización a la versión Block V para incrementar alcance y capacidad de reorientación dinámica en vuelo).

La disponibilidad operativa de los SSN ha sido calificada de "críticamente baja" debido a la falta de infraestructura de diques secos para mantenimiento, con períodos durante 2026 en que no hubo ningún SSN en servicio. La construcción de los buques también se ha retrasado considerablemente y el HMS Agamemnon recién inició sus pruebas de mar en septiembre de 2026 luego de que su construcción comience el 18 de julio de 2013.

A finales de la década de 2030, la clase Astute será reemplazada por los futuros submarinos SSN-AUKUS, un desarrollo trilateral en alianza con Estados Unidos y Australia. Si bien esta está prevista por entre siete y doce buques, con el primer corte de chapa para 2027, hay muchas dudas sobre la capacidad de alcanzar la cantidad máxima, viendo los números actuales de buques operativos de la clase Astute y la proyección parece demasiado optimista.

El talón de Aquiles de la fuerza submarina británica no es el rendimiento de sus buques bajo el agua, sino la capacidad en tierra para mantenerlos. Devonport (Plymouth) es la única instalación del Reino Unido capaz de efectuar recargas de combustible nuclear y mantenimientos pesados para los SSBN y SSN. La escasez de diques secos adaptados (como el Dique 9 y el Dique 10) y la inactividad temporal de elevadores de buques, sumados a las demoras en las reparaciones, crearon un cuello de botella logístico acumulativo. Devonport alberga además alrededor de 10 submarinos nucleares retirados del servicio a la espera del proceso de extracción de combustible y desmantelamiento definitivo.



El Curso de Mando de Submarinos – "Perisher" – es el exigente programa que califica a los oficiales para comandar submarinos de la Royal Navy. La Royal Navy no ha realizado su propio curso Perisher desde diciembre de 2024 y los oficiales se han formado a través de cursos en Noruega Australia. Esto no es una medida temporal nacida de un solo retraso, sino un síntoma de una fuerza que no puede generar la disponibilidad de plataforma necesaria para su propio entrenamiento, lo cual es un problema más profundo que una escasez temporal de cascos.

Por otro lado, el programa Astute acumula un desarrollo de unos 18 años para completar sus 7 unidades, evidenciando la lentitud estructural de la base industrial para entregar plataformas con rapidez.

Para complementar la reducida flota tripulada y reforzar la vigilancia del lecho marino la Royal Navy explora el uso de sumergibles autónomos no tripulados como el Cetus (XLUUV - Extra Large Uncrewed Underwater Vehicle), calificado como uno de los drones submarinos más grandes desarrollados para una marina europea. Estas tecnologías no tripuladas colaboran con buques especializados como el RFA Proteus para monitorear e inspeccionar cables submarinos de fibra óptica y gasoductos críticos en el Atlántico Norte ante incursiones de inteligencia rusas.

 


Destructores

En este segmento, la flota se compone de seis 6 buques de la clase Tipo 45 (clase Daring), especializados en defensa aérea de zona, los HMS Daring (D32), Dauntless (D33), Diamond (D34), Dragon (D35), Defender (D36) y Duncan (D37), aunque el plan original era disponer de doce, que reemplacen a los doce Tipo 42 (otros dos fueron hundidos por Argentina durante la Guerra de Malvinas). Para corregir sus severos e históricos problemas de propulsión, la flota se encuentra sometida al programa PIP (Power Improvement Project) instalando tres nuevos generadores diésel en cada buque. Asimismo, están recibiendo una importante mejora de armamento con la adición de 24 celdas verticales para misiles Sea Ceptor (alcanzando 72 celdas de defensa aérea en total), la integración del misil antibuque Naval Strike Missile (NSM) y capacidades mejoradas contra misiles balísticos, pero el proceso se ha demorado en varios de los buques, con el caso del HMS Daring que llevó más de 3000 días fuera de servicio. Esto viene llevando a que la disponibilidad de buques en servicio sea sumamente baja, normalmente en torno a uno a tres buques operativos a la vez, mientras que la escasa cantidad de buques de guerra ha llevado a que estos destructores, pensados para defensa aérea, se empleen en otro tipo de misiones, como lucha contra la piratería o para hacer presencia en regiones lejos de Gran Bretaña, algo que se podría hacer con buques menores.

Por otro lado, el Mariscal del Aire Time Jones, Subjefe del Estado Mayor de la Defensa, informó a fines de octubre que no hay planes de extender la vida de estos destructores, cuyo retiro comenzará en 2035, ya que esperan que la nueva clase Tipo 83 “debería ser mejor”. “En lugar de ampliar plataformas antiguas que cuestan mucho dinero de gestionar, preferimos gastar ese dinero en la nueva tecnología. Eso es lo que quiere hacer el Primer Lord del Mar y es lo que pretendemos hacer”, afirmó.

 


Tipo 83 (Programa FADS)

El Tipo 83 será la plataforma anfitriona principal del programa Future Air Dominance System (FADS, Sistema de Dominio Aéreo Futuro), diseñado dentro de la arquitectura M-IAMDS (Maritime Integrated Air and Missile Defence and Strike, Defensa Integrada Aérea y de Misiles Marítima y Ataque), el cual se concibe como un buque de combate complejo de gran tamaño (entre 6.000 y más de 10.000 toneladas y 145–165 m de eslora), con elevado nivel de automatización para operar con una tripulación reducida (lean crewing) y una planta propulsora/eléctrica de nueva generación (evolución de los sistemas de propulsión eléctrica integrada - IFEP) para alimentar los radares AESA de alta potencia y los sistemas láser.

A diferencia de las clases anteriores, el Tipo 83 abandona la dependencia de una única plataforma autosuficiente para operar como un "sistema de sistemas" (system of systems) distribuido e interconectado a través de redes resilientes como StrikeNet.

El programa integra capacidades de ataque de precisión a larga distancia para "golpear al arquero antes de que lance las flechas" y neutralizar amenazas en origen, mientras que integra un sistema de gestión de combate abierto FTEWA - Force Threat Evaluation and Weapon Assignment apoyada en Inteligencia Artificial y Machine Learning. Este sistema analiza en tiempo real y a velocidad de procesamiento informático los sensores y armas disponibles en toda la fuerza para asignar el mejor disparador contra ataques masivos y multidireccionales de misiles hipersónicos o enjambres.

Contará con mástil integrado con radares AESA multibanda de cara fija, sensores electroópticos/infrarrojos y soporte electrónico (ESM). El armamento constará de entre 72 y 128 celdas VLS Mk 41 (con opción de integrar módulos de carga para misiles hipersónicos), armas de energía dirigida (DEW) láser, como DragonFire o microondas de alta potencia— para la defensa cercana contra drones, cañón de 57 mm y lanzadores orientables para señuelos de guerra electrónica y protección soft-kill.



El programa se encuentra en fase de Concepto / Evaluación, superó el Caso de Esquema Estratégico; se prevé presentar el Outline Business Case (OBC, Caso de Esquema de Negocio) para la clase entre 2026 y 2027, alcanzando el Caso de Negocio Final (FBC) y la firma del contrato en 2028. La entrada en servicio de la primera unidad está programada para finales de la década de 2030 (hacia 2035-2039) para reemplazar a los destructores Tipo 45. La industria explora soluciones como el Global Air Warfare Command Ship de BAE Systems (derivado agrandado del Tipo 26) o el Arrowhead 160 de Babcock.

La Royal Navy aspira a adquirir entre 6 y 8 buques y para aumentar la profundidad de cargadores frente a ataques de saturación, el programa FADS analiza operar el Tipo 83 junto a buques de superficie no tripulados tipo "arsenal" nombrados preliminarmente como Tipo 91 (Arsenal Ship). Estas plataformas de menor costo actuarían como cargadores remotos cargados de celdas VLS adicionales controladas desde el Tipo 83, aportando "profundidad de cargador" (magazine depth) y resiliencia ante ataques de saturación. No obstante, analistas advierten que su enorme coste podría retrasar el programa y generar un peligroso vacío de capacidad antiaérea cuando los Tipo 45 empiecen a ser retirados.

 

Fragatas

La fuerza de fragatas se encuentra en un punto crítico por la retirada acelerada de las veteranas Tipo 23 (clase Duke). Varios cascos han sido dados de baja de forma prematura, como es el caso de las HMS Westminster (F237), HMS Argyll (F231), HMS Northumberland (F238), HMS Montrose (F236) y HMS Lancaster (F229), debido al coste prohibitivo de extender sus vidas útiles y la falta de personal y en julio pasado la reducción de la flota continuó con el retiro anticipado de las HMS Iron Duke (F234) y HMS Richmond (F239), dejando solamente a las HMS Kent (F78), Portland (F79), Sutherland (F81), Somerset (F82) y St. Albans (F83) en dotación.

Un problema es que estas fragatas fueron diseñadas en la década de 1980 para una vida útil de alrededor de veinticinco años y varias se han mantenido ahora en funcionamiento a través de sucesivos programas de Extensión de Vida (LIFEX), pero el coste acumulado de mantenimiento del Tipo 23 desde 2014 supera los 940 millones de libras. Esta vida útil planificada implicó que los buques se construyan con cascos relativamente delgados (para ahorrar dinero) y nunca fueron destinados a un uso duro tan prolongado, lo cual ha llevado a que los cascos hoy se encuentren muy deteriorados y no justifiquen lo invertido en la extensión de vida, por lo que terminan siendo dadas de baja antes de lo previsto cuando se les extendió la vida.

Actualmente, la flota se compone de solo cinco buques, mientras se espera el reemplazo, el cual se reconstruirá sobre dos pilares: 8 fragatas antisubmarinas de alta gama Tipo 26 y 5 fragatas de propósito general Tipo 31, complementadas potencialmente a futuro por la clase Tipo 32.

Sin embargo, las nuevas clases no están exentas de problemas y retrasos. La primera Tipo 26, HMS Glasgow sufrió demoras en su construcción y está previsto que comience sus pruebas de mar para fines de 2026 o la primera mitad de 2027, pero es poco probable que esto suceda, mientras que se planea que entre en servicio para fines de la actual década. El resto de los buques entraría en servicio más allá de 2030.

Por otro lado, el programa Tipo 31 ha sufrido reestructuraciones relacionadas con el diseño en los dos primeros cascos, presión de costos y retrasos en el calendario. El Ministerio de Defensa se ha mostrado reacio a ofrecer fechas fijas de puesta en servicio. Incluso las proyecciones optimistas sitúan un número significativo de Tipo 31 no antes de finales de la década de 2020, con evaluaciones más cautelosas que los empujan hacia principios de la década de 2030. En los años intermedios, la Royal Navy corre el riesgo de una fuerza de fragatas de menos de cinco buques, todos ellos de fiabilidad incierta.



Clase City

La fragata Tipo 26 (clase City) constituye el programa central de superficie de la Royal Navy para garantizar el control del mar y la defensa antisubmarina (ASW) de alta gama. Concebida como la heredera directa de las veteranas fragatas Tipo 23 (clase Duke), la Tipo 26 representa un salto cuantitativo y cualitativo en tamaño, sigilo acústico, volumen y versatilidad multipropósito, con un costo aproximado de entre 800 y 1000 millones de libras por buque.

Su misión principal será la guerra antisubmarina (ASW) en entornos disputados como el Atlántico Norte y el High North (Ártico), pero también están destinadas a formar la pantalla de escolta antisubmarina para los dos portaaviones clase Queen Elizabeth y a proteger las rutas de patrulla de los submarinos de misiles balísticos (SSBN) de las clases Vanguard y Dreadnought (encargados de la disuasión nuclear continua CASD).

Con 149,9 metros de eslora, 20,8 metros de manga y un desplazamiento oficial de 6.900 toneladas, la Tipo 26 es una fragata grande, aproximándose en volumen a los destructores Tipo 45 (7.500 t).

Su diseño de casco cuenta con líneas depuradas, un francobordo elevado a proa para una excelente navegabilidad y la eliminación de ángulos verticales para reducir la firma de radar. Incorpora una aleta de espejo en la popa (transom flap) que optimiza el flujo de agua, reduciendo el arrastre, la cavitación de las hélices, el ruido radiado y el consumo de combustible.

Dispone de un amplio mástil cerrado fabricado con materiales compuestos (producido por Umoe Mandal AS en Noruega) para reducir el peso alto y posicionar el radar primario a unos 35 metros sobre la línea de flotación.

Diseñada con una tripulación núcleo de 157 efectivos, cuenta con margen de espacio para acoger a 50 personas adicionales (Royal Marines, especialistas o personal suplementario). Los alojamientos son notablemente más amplios que los de la Tipo 23 y fueron concebidos desde el inicio para tripulaciones mixtas.

Utiliza un sistema Combined Diesel-Electric or Gas (CODLOG) bajo el concepto "sprint and drift". Para misiones de caza ultrasilenciosa de submarinos opera con propulsión diésel-eléctrica a bajas velocidades, activando la turbina de gas para alcanzar velocidades de aceleración (sprint) superiores a los 28 nudos.



En cuanto a sus sensores, cuenta con un sonar de arrastre remolcado 2087 desplegado desde el espejo de popa, compuesto por un emisor activo y una cola pasiva, un sonar de casco activo/pasivo montado en la proa en un domo de fibra de vidrio y un radar 3D AESA Artisan situado en la cima del mástil compuesto.

El buque integra un total de 72 celdas de lanzamiento vertical (VLS) distribuidas entre sistemas antiaéreos y silos universales:

•           Defensa Aérea (Sea Ceptor / CAMM): 48 celdas VLS dedicadas exclusivamente a misiles Sea Ceptor, repartidas en dos módulos de 24 celdas (uno tras el puente de mando y otro a popa de la chimenea). Proporcionan defensa aérea de zona corta y media para el buque y el grupo de combate.

•           Celdas Universales Mk 41 VLS: 24 celdas Mk 41 situadas a proa. Inicialmente están destinadas a albergar los futuros misiles de crucero de ataque a tierra y antibuque FC/ASW (Stratus LO). Su flexibilidad permite integrar en el futuro misiles EE.UU. como Tomahawk, misiles antibalísticos SM-3/SM-6 o cohetes antisubmarinos (ASROC).

•           Artillería Principal: Un cañón naval 127 mm (5 pulgadas) Mk 45 Mod 4, capaz de emplear municiones avanzadas de alcance extendido o proyectiles especializados.

•           Defensa Cercana y de Punto: Dos sistemas CIWS Phalanx Block 1B de 20 mm, dos cañones automáticos de 30 mm (o 40 mm) y soportes para ametralladoras calibre .50 y de propósito general. La planta eléctrica del buque dispone de márgenes de potencia diseñados para alimentar futuras Armas de Energía Dirigida (láseres DEW).

Además posee hangar y cubierta preparados para operar helicópteros pesados Merlin HM Mk2 (equipados con torpedos Stingray y sonoboyas) o Wildcat HMA2, además de disponer de capacidad para operar hasta dos helicópteros o combinaciones con aeronaves no tripuladas (UAVs).

Es el primer buque de combate británico diseñado expresamente con una bahía de misión reconfigurable situada en el centro del casco, con un MBHS (Mission Bay Handling System), un sistema de manipulación desarrollado por Rolls-Royce con grúas aéreas que permite cargar y desplegar de forma autónoma contenedores estándar de 20 pies, lanchas rápidas (RHIBs), o vehículos marinos no tripulados (USV y UUV). Está conectada con el hangar mediante una puerta ignífuga y protegida de la intemperie mediante persianas laterales enrollables, contando con tomas integradas de energía y ventilación para módulos de misiones especiales.

Actualmente hay 8 buques pedidos en dos lotes. El primer lote (HMS Glasgow, HMS Cardiff, HMS Belfast) y las primeras dos del segundo (compuesto por las HMS Birmingham, Sheffield, Newcastle, London, Edinburgh) se construyen en los astilleros de BAE Systems en el río Clyde, mientras que las siguientes tres por ahora están esperando el inicio de su construcción. El diseño ha sido exportado a Australia (clase Hunter) y Canadá, mientras que se está negociando la posibilidad de que parte de los buques en construcción para la Royal Navy sean vendidos a la Armada de Noruega, comenzando por la HMS Belfast. Las entregas del Lote 2 se acelerarán gracias a la construcción de un nuevo pabellón de ensamblaje cubierto en Govan.

Serán la columna vertebral antisubmarina de la Royal Navy para defender la disuasión nuclear Vanguard/Dreadnought y los grupos de combate de portaaviones.


HMS Venturer
HMS Venturer

Clase Inspiration

La fragata Tipo 31 (clase Inspiration) representa la apuesta de la Royal Navy por recuperar masa numérica y cascos en la flota de superficie a un costo reducido, con el objetivo de recuperar presencia en el mar. Concebida bajo la filosofía de ofrecer una plataforma flexible de propósito general, busca asumir misiones de presencia global, seguridad marítima y patrulla, liberando a los escoltas de alta gama (como las Tipo 26 y los destructores Tipo 45) para misiones de combate de alta intensidad.

Se diseñó la clase con un enfoque de costo fijo (unos 250 millones de libras por casco básico) utilizando soluciones y sistemas maduros ya existentes en el mercado (off-the-shelf) para minimizar riesgos técnicos y acelerar la producción.

Una Tipo 26 cuesta casi cuatro veces más que una Tipo 31, por lo que construir únicamente fragatas Tipo 26 habría impedido a la Royal Navy mantener un número mínimo de cascos. Las cinco fragatas Tipo 31 garantizan presencia en misiones de patrulla e influencia en el Indo-Pacífico, Caribe o Golfo Pérsico, reservando a las ocho fragatas Tipo 26 para misiones de alta intensidad en el Atlántico Norte y el Ártico.

La propulsión es diésel (CODAD) y, a diferencia de la Tipo 26, la Tipo 31 carece de sonar de arrastre remolcado para la guerra antisubmarina (ASW), enfocando su perfil operativo en la defensa antiaérea local, la guerra de superficie y el control de líneas de navegación.

El buque se basa en el probado diseño danés Arrowhead 140 (derivado de las fragatas clase Iver Huitfeldt), con un desplazamiento aproximado de 5.700 toneladas y una eslora de 138,7 metros. Incorpora un alto grado de automatización y monitorización remota, lo que permite operarla con una dotación reducida de unos 100-115 marinos, reservando alojamiento para personal o tropas embarcadas adicionales.

Aunque inicialmente el proyecto contemplaba una configuración de armamento bastante austera, el Ministerio de Defensa británico aprobó modificaciones significativas durante la fase de desarrollo para elevar su letalidad. Por ejemplo, la especificación original de solo ocho celdas para misiles Sea Ceptor fue descartada en favor de la instalación de 32 celdas universales VLS Mk 41, lo cual le proporciona comunalidad con la flota aliada de la OTAN y la capacidad de alojar una amplia variedad de misiles antiaéreos o de ataque. Está diseñada para integrar hasta ocho misiles antibuque y de ataque a tierra, como el Naval Strike Missile (NSM) o el futuro misil de crucero franco-británico FC/ASW, mientras que poseerán un cañón principal Bofors de 57 mm Mk3 en proa y dos cañones automáticos Bofors de 40 mm Mk4 para defensa de punto y lucha contra embarcaciones rápidas o drones de superficie.

Utiliza el radar tridimensional Thales NS110 4D AESA (mástil con escaneo electrónico multihaz) integrado con el sistema de gestión de combate Thales TACTICOS y cuenta con hangar y cubierta de vuelo con capacidad para operar helicópteros Merlin HM Mk2 o Wildcat, además de sistemas aéreos no tripulados (UAVs).


HMS Active en construcción.
HMS Active en construcción.

Si bien cuenta con una estructura física amplia heredada del casco del Arrowhead 140 que proporciona volumen para tropas embarcadas o contenedores, carece de la bahía de misiones especializada e interconectada de la Tipo 26.

Los 5 buques de la clase están asignados al astillero Babcock International en Rosyth (Escocia), donde se construyen en una nave de ensamblaje cubierta (Venturer Building) que permite trabajar en dos cascos simultáneamente. El primero de ellos es el HMS Venturer (F189), cuyo corte de chapa se realizó en septiembre de 2021 y se encuentra en fase avanzada de montaje, estimándose inicialmente su entrada en servicio / Capacidad Operativa Inicial (IOC) entre 2025 y 2027, pero esto se ha demorado y actualmente se calcula que entrará en servicio recién a comienzos de la próxima década. La HMS Active (F190) es la segunda y su puesta de quilla fue efectuada en septiembre de 2023, pero al momento solo se han construido algunos módulos del casco. Las restantes unidades serán las HMS Formidable, HMS Bulldog y HMS Campbeltown. Además, se han ordenado tres buques vendidos a la Armada de Polonia y dos para la de Indonesia, mientras que se los ha ofrecido a Nueva Zelanda y Chile.

La Royal Navy prevé emplear el diseño de la Tipo 31 como punto de partida para la futura clase Tipo 32 (referida conceptualmente como un "Tipo 31 Batch 2"), la cual estará optimizada para actuar como buque nodriza de sistemas autónomos, robótica marina y embarcaciones no tripuladas.


Esquema de las Tipo 31
Esquema de las Tipo 31

Tipo 32

El proyecto de la fragata Tipo 32 representa la evolución del concepto de fragata de propósito general hacia una plataforma optimizada para la automatización masiva y el despliegue de sistemas no tripulados. La propuesta de Babcock sugiere reutilizar la misma plataforma básica Arrowhead 140 (mismo casco y disposición de puente) variando la configuración interna para reducir costos de ingeniería y riesgos de producción. El objetivo es la incorporación de cinco unidades de la clase Tipo 32 para, junto a las ocho Tipo 26 y las cino Tipo 31, permitiría alcanzar una fuerza total de 18 fragatas para fines de la década de 2030.

La Tipo 32 se concibe como una plataforma fuertemente enfocada en actuar como buque nodriza  para el transporte, lanzamiento y control de vehículos no tripulados de superficie (USV), submarinos (UUV) y aéreos (UAS). Gracias a la incorporación de sistemas de monitorización remota de compartimentos y un elevado nivel de automatización, se busca reducir significativamente la dotación necesaria respecto a la Tipo 31, barajándose conceptos con tripulaciones de tan solo 50 marinos. El armamento en cuanto a silos verticales sería igual a la Tipo 31 y se proyecta la integración de lanzadores sobre cubierta para 8 misiles superficie-superficie (como el NSM o el futuro FC/ASW). Estas fragatas asumirán roles de patrulla marítima, presencia internacional y seguridad en aguas internacionales, cubriendo los vacíos dejados por la baja de patrulleros costeros (clase River Lote 1) y cazaminas tradicionales.

Sin embargo, el Ministerio de Defensa del Reino Unido (MoD) decidió pausar el desarrollo del programa mientras evalúa los costes finales, las prioridades presupuestarias y la arquitectura global de la flota en el marco de la Revisión Estratégica de Defensa.

 


Buques Auxiliares (Royal Fleet Auxiliary - RFA)

La flota de buques auxiliares también se ha reducido considerablemente, y consta de cuatro petroleros rápidos de la clase Tide (Tidespring, Tiderace – en disponibilidad, Tidesurge, Tideforce), mientras que los dos petroleros más antiguos de la clase Wave (Wave Knight - A389 - y Wave Ruler - A390) han sido dados de baja por falta de tripulaciones.

El único buque capaz de reabastecer víveres y municiones a los portaaviones en navegación es el RFA Fort Victoria, el cual ha estado inmovilizado por mantenimiento y antigüedad. Su relevo lo proveerá el programa Fleet Solid Support (FSS), que contempla 3 buques encargados al consorcio Team Resolute para entrar en servicio hacia 2032.

Por otro lado, se prevé la entrada en servicio del RFA Proteus (buque de vigilancia oceánica y protección de infraestructura en el lecho marino) y del RFA Stirling Castle (buque nodriza para guerra de minas autónoma), mientras que el RFA Argus fue modificado para actuar como buque de asalto y apoyo médico/litoral ante la baja de los dos buques de asalto anfibio (HMS Albion y HMS Bulwark), que fueron vendidos a la Marinha Brasileira. Así, la proyección anfibia recae únicamente en los 3 buques de desembarco clase Bay de la RFA (Lyme Bay, Mounts Bay, Cardigan Bay) y el RFA Argus, buques concebidos originalmente para apoyo logístico que carecen de instalaciones de mando y control integrales. En la década de 2030 se prevé el programa Multi-Role Support Ship (MRSS) para intentar unificar y reemplazar esta capacidad.

 

Patrulleros y buques auxiliares

La flota de OPV también está sufriendo una merma, con la próxima baja de los tres buques de 1677 toneladas del Batch 1 de la clase River, los HMS Tyne, Severn y Mersey, los cuales serán dados de baja en 2028 y han sido ofrecidos a Uruguay, sin que se haya definido un reemplazo. Además, la fuerza posee cinco del Batch 2 de 2000 toneladas, HMS Forth, Medway, Trent, Tamar y Spey, más grandes y mejor equipados, desplegados de forma permanente en misiones de presencia lejana en el Indo-Pacífico, el Caribe, las Malvinas y el Mediterráneo, pero insuficientes para cubrir todas las necesidades de la fuerza entre su despliegue global y la protección de las aguas alrededor del Reino Unido. A ellos se suma una flota de patrulleros costeros que incluye 16 embarcaciones clase Archer de 40 toneladas y dos clase Cutlass de 34 toneladas.

Por otro lado, la fuerza ha dado de baja a los siete buques de guerra de minas de las clases Sandown y Hunt ya que han optado por dar paso a contenedores de misión y drones autónomos.

Un problema adicional, que tiene directamente impacto en la presencia británica en el Atlántico Sur, es la reciente salida de servicio del buque polar HMS Protector, el cual debió ser remolcado a Devonport a poco de salir a navegar y que, según algunas fuentes, la reparación del buque podría ser antieconómica, dejando a Gran Bretaña sin un buque polar. Además, se cuenta con el el buque de investigación oceánica HMS Scott y la lancha HMS Magpie

 


La Aviación Naval

El Fleet Air Arm es el brazo aéreo de la Royal Navy con bases en las RNAS Yeovilton y Culdrose, atraviesa un período de profunda transformación tecnológica marcado por la integración de la aviación embarcada de quinta generación, la extensión de vida de sus helicópteros clave y una decidida apuesta por la robótica aérea mediante la Future Maritime Aviation Force (FMAF).

Actualmente cuenta con una pequeña flota de 47 aviones de despegue corto y aterrizaje vertical (STOVL) F-35B Lightning II, operados conjuntamente con la Royal Air Force (RAF) en la Joint Force Lightning), contando con el Escuadrón 809 Naval Air Squadron (NAS) de la marina y el Escuadrón 617 de la RAF. Del pedido inicial planificado de 138 aparatos, solo se han encargado formalmente 74 hasta la fecha, pero se han entregado 48 y se ha perdido uno. El desarrollo de software y las demoras en entregas han ralentizado la consecución de la Capacidad Operativa Total (FOC).

Capacidad Embarcada: Aunque los portaaviones clase Queen Elizabeth están diseñados para un grupo aéreo estándar de 36 cazas (con capacidad máxima de hasta 72), la disponibilidad real de aviones operativos para despliegues ha sido significativamente menor. Además, la actualización del software al estándar Block IV se ha retrasado hasta 2029. Hasta entonces, la integración de armas clave británicas como el misil aire-aire de largo alcance Meteor y el misil de ataque superficie Spear 3 se mantiene pospuesta, dependiendo mientras tanto de los misiles ASRAAM y AMRAAM.



Otro problema es que el ritmo de instrucción del sistema de entrenamiento aéreo del Reino Unido ha retrasado la formación de tripulaciones de F-35B, mientras que al ser un recurso compartido con la Fuerza Aérea, existen disputas de prioridades operativas entre la defensa aérea terrestre en Europa y las misiones embarcadas en los portaaviones.

En cuanto a helicópteros, la fuerza cuenta con una flota de 30 Leonardo Merlin HM Mk2 para guerra antisubmarina y AEW&C operado desde bases en tierra (RNAS Culdrose) y desde fragatas Tipo 26 o los portaaviones, dependiendo de los escuadrones 814, 820 y 824. Es el sensor primario ASW embarcado, equipado con sonar de inmersión y torpedos Stingray. Los Merlin HM Mk2 emplean también el contenedor de radar Crowsnest para dotar a los portaaviones de alerta temprana y control aéreo (AEW&C). No obstante, sus limitaciones de techo de vuelo y permanencia en estación han llevado a proyectar su sustitución futura por drones de gran altitud.

Por otro lado, cuentan con 25 Merlin HC Mk4 de la Commando Helicopter Force para transporte táctico de asalto helitransportado de los Royal Marines (Junglies) en los 845 y 846 NAS desde la base de RNAS Yeovilton.

La fecha de retiro (Out of Service Date) de la flota Merlin se ha extendido hacia 2040, requiriendo actualizaciones profundas en su aviónica para alinearse con el programa OTAN de aviación rotatoria de próxima generación.



Además, posee 28 Leonardo Wildcat HMA2 en los 815, 825 y 847 NAS, el primero como unidad de primera línea embarcada, el segundo para entrenamiento y el tercero para con Wildcat AH Mk1 para operar con Royal Marines en la Commando Helicopter Force. Su principal función es como aeronave embarcada en los destructores Tipo 45 y las fragatas Tipo 23, pueden ir armados con misiles ligeros multirrol Martlet (LMM) (hasta 20 por helicóptero) para neutralizar enjambres de lanchas rápidas o drones, y misiles antibuque más pesados Sea Venom. También poseen una capacidad antisubmarina limitada (carecen de sonar o lanzadores de sonoboyas para detectar submarinos, pero han recibido un datalink táctico para recibir información desde los buques.

La integración de drones es el gran cambio que está haciendo la fuerza en el marco de la FMAF (Future Maritime Aviation Force) con proyectos como Vixen (drones para AEW y reabastecimiento en vuelo) y Vampire (drones de guerra electrónica y blancos aéreos), además de ensayos con aeronaves STOL como el MQ-1C Mojave a bordo del portaaviones HMS Prince of Wales. También analizan el uso de drones de transporte logístico para traslado de repuestos y suministros entre buques del grupo de combate.

 

Royal Marines

La fuerza de infantería de marina está implementando el programa Future Commando Force – FCF, lo que ha llevado a que se ha reestructurado profundamente alejándose de las grandes formaciones de infantería ligera tradicional para convertirse en la Commando Force: unidades más pequeñas, altamente capacitadas, dispersas y letales, enfocadas en incursiones litorales, tecnología de vanguardia y guerra en el High North y el Atlántico. Se organizan operacionalmente en dos Grupos de Respuesta Litoral (Littoral Response Groups): LRG(N) enfocado en el Norte de Europa/Báltico/Ártico y LRG(S) enfocado al sur de Suez e Indo-Pacífico. A pesar de su modernización táctica, la pérdida de los buques de asalto anfibio clase Albion compromete gravemente su capacidad de realizar desembarcos anfibios pesados con blindados y estructuras de mando marítimas, dependiendo de plataformas auxiliares de la RFA hasta la década de 2030.

La fuerza está compuesta por los 40, 42, 43, 45 y 47 Commando, el último de los cuales especializado en incursiones, además de los Escuadrones de Asalto 539, 4 y 6, el Special Boat Service, el 30 Commando Info Exploitation Group, el Commando Logistic Regiment, el 29 Commando Regiment Royal Artillery (unidad del Royal Army adjunta a la 3 Brigada Commando y los 24 y 131 Commando Squadron Royal Engineers (también pertenecientes al Royal Army.

La fuerza posee además el 10 (Landing Craft) Training Squadron, el 11 Amphibious Trials and Training Unit y el Royal Navy Board and Search School.

 


Nuevas tecnologías

Frente a la reducción del número de buques convencionales y el resurgimiento de amenazas de alta intensidad en el Atlántico Norte y el Ártico, la Royal Navy está migrando desde un enfoque tradicional centrado en plataformas hacia un modelo de fuerza híbrida y un "sistema de sistemas". Este cambio de paradigma está fuertemente influenciado por las lecciones del conflicto en Ucrania, donde el empleo masivo de drones marítimos y de ataque degradó significativamente la flota convencional rusa en el Mar Negro, demostrando la vulnerabilidad de los buques tradicionales y la rapidez de los ciclos de innovación tecnológica.

Así, está buscando activamente ventajas estratégicas en la aceleración e integración de sistemas autónomos no tripulados (UXV) en la superficie, bajo el mar y en el aire. En este sentido, para la guerra de minas avanzan con el Programme Mine Hunting Capability - MHC, donde la Royal Navy está desmantelando la fuerza tradicional de buques cazaminas para migrar por completo a una capacidad autónoma. Mediante el buque nodriza RFA Stirling Castle, la fuerza despliega módulos de misiones robóticos transportables que operan embarcaciones de superficie no tripuladas (USV como RNMB Apollo, Harrier y Hebe), sonares de arrastre MMCM (Franco-Británico), barras de barrido SWEEP y vehículos submarinos autónomos (AUV/UUV) para detectar y neutralizar minas a distancia sin arriesgar tripulaciones.

Otro concepto es el de Guerra en el Lecho Marino (Seabed Warfare - SBW), operado a través del buque RFA Proteus (Multi-Role Ocean Surveillance Ship - MROS), el cual actúa como buque nodriza en el Atlántico Norte y Mar del Norte. Emplea sumergibles operados remotamente (ROV) y vehículos submarinos autónomos para vigilar, inspeccionar y proteger la red vital de cables de telecomunicaciones y gasoductos frente a operaciones encubiertas rusas.

En el segmento de Aeronaves No Tripuladas Embarcadas (UAS / UAV), están trabajando en el concepto de la integración de drones de transporte logístico (WAS) para traslado de repuestos entre buques, además de los proyectos Vixen y Vampire: Experimentación con drones de ala fija a reacción para tareas de alerta temprana (AEW), inteligencia/reconocimiento (ISR), reabastecimiento en vuelo y guerra electrónica (EW). Se han llevado a cabo lanzamientos de drones objetivo Banshee y pruebas con el dron STOL MQ-1C Mojave a bordo del HMS Prince of Wales.



Por otra parte, están trabajando en buques de prueba y experimentación dedicados, como el buque experimental XV Patrick Blackett (X01), utilizado por NavyX para probar aceleradamente tecnologías de Inteligencia Artificial, sensores cuánticos, navegación autónoma sin satélite y nuevos radares. Además, en el marco del programa FADS y estudios independientes, la Royal Navy evalúa introducir buques de superficie no tripulados u opcionalmente tripulados (como el proyecto Tipo 91 o variantes basadas en el casco de las patrulleras clase River) cargados exclusivamente con celdas VLS para actuar como cargadores remotos de misiles controlados desde los destructores Tipo 83 o portaaviones, dentro del concepto de Buques Arsenal No Tripulados (LUSV / LOSV).

A estos se suman los citados Sumergibles Gigantes No Tripulados (XLUUV) como el Cetus, para misiones clandestinas de vigilancia y levantamiento submarino y el concepto de "Buque Arsenal" con Plataformas de Experimentación Rápida como el buque experimental XV Patrick Blackett (X01), operado por la unidad NavyX, como banco de pruebas dedicado para evaluar aceleradamente Inteligencia Artificial, sensores cuánticos, navegación autónoma y nuevos radares, con el que se está evaluando el concepto que llevaría al citado Buque Arsenal No Tripulados (Tipo 91 / LUSV) del programa Future Air Dominance System (FADS).



Además, se estudia la integración de sistemas no tripulados en redes de vigilancia con IA como Atlantic Bastion, diseñadas para monitorear e interceptar la actividad de submarinos rusos en aguas europeas mediante una combinación de medios tripulados y robóticos.

En el plano lógico e informático, la adopción robótica se sustenta en la funcionalidad FTEWA (Force Threat Evaluation and Weapon Assignment), impulsada por IA y aprendizaje automático (AI/ML). Integrada en la red de datos StrikeNet y en los futuros destructores Tipo 83, la IA coordinará en tiempo real la asignación óptima de sensores y disparadores en toda la fuerza, manteniendo al operador humano "sobre el bucle" (on the loop) para autorizar los disparos, pero dejando la secuencia analítica a la velocidad de procesamiento informático.

Sin embargo, aunque los drones abaratan costos y reducen riesgos humanos, no poseen la persistencia, versatilidad ni la capacidad de presencia disuasoria o de combate pesado de los buques tripulados en conflictos de máxima intensidad. Por otro lado, los sistemas autónomos dependen de enlaces de datos que pueden ser interferidos o neutralizados en entornos de intensa guerra electrónica (EW) y la integración de catapulta y cables de frenado en portaaviones para operar drones pesados requiere inversiones significativas en un momento de severa estrechez presupuestaria.

 


Un futuro complejo

Un problema que se percibe es la confección de grandes planes a largo plazo, pero que se contraponen con una realidad de una flota disminuida y programas de construcción en curso que llevan años de retrasos, reducciones en la cantidad de buques y sobrecostos.

A la vez, las soluciones que se van planteando en los hechos son a corto plazo, reduciendo la cantidad de buques mediante retiros anticipados y tratando de mantener una capacidad operativa mínima, mientras los grandes programas de submarinos y fragatas consumen gran parte del presupuesto sin dar los resultados esperados, lo cual tiene un impacto directo en el mantenimiento, el entrenamiento y la infraestructura. Por otro lado, la fuerza y el gobierno británico se niegan a aceptar la responsabilidad en las decisiones erradas que llevan a esta pérdida de capacidades, justificándola con cambios en los requerimientos y la necesidad operativa, por lo que el problema no se revierte.

La falta de personal es otro problema creciente, con una fuerza que hoy alcanza solo unas 20.000 personas, incluyendo a los Royal Marines, ante lo cual hay que tener en cuenta que solo los dos portaaviones demandan alrededor del 10 % de la fuerza para ser tripulados. Esto se complica por una dificultad cada vez mayor para reclutar nuevo personal, lo cual, como se ha indicado arriba, ha llevado a que algunos buques sean puestos en disponibilidad por la falta de personal.

De esta manera, si bien la Royal Navy hoy puede desplegar buques individualmente o en pequeños grupos, como el despliegue actual en Noruega, no puede hacer grandes despliegues ni desplegar dos grupos de tareas a la vez en teatros de operaciones distintos, mientras que tampoco tiene prácticamente capacidad para guerra anfibia.



Esta situación es el resultado de una decadencia en el poder naval británico que, en cierta forma, comienza con la Crisis de Suez en 1956 y se mantuvo constante en toda la segunda mitad del siglo XX, acelerada luego del fin de la Guerra Fría y el deterioro de la economía británica, por un lado, y malas decisiones estratégicas por el otro. En los últimos 30 años se priorizó la incorporación de plataformas sumamente complejas y caras con un presupuesto cada vez más escaso, planificando una Royal Navy pensándola como la gran fuerza que fue en el pasado, sin ver que la realidad actual del Reino Unido es muy diferente y ya no se cuenta con los recursos económicos ni humanos para tener esa armada. Esto llevó a una reducción de la cantidad de buques, los cuales a su vez contaron con una menor disponibilidad por los requerimientos de mantenimiento, fallas y falta de personal, para terminar contando con una armada pequeña, con muy poca capacidad de proyección y que hoy debe enfocarse casi exclusivamente en su rol dentro de la OTAN, protegiendo hasta donde puede el Atlántico Norte de la amenaza rusa, pero que también se condice con la situación del Reino Unido y en general de Europa, que ha perdido su rol de jugador central en el escenario global para mantener el foco en su región. Pero, en el caso de la Royal Navy, se suma un futuro sumamente incierto ante proyectos de nuevos buques que ya nacen con demoras, sin financiación asegurada, riesgos de sobrecostos y apuestas tecnológicas con resultados que no están asegurados.

 

 

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