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Rusia amplía su estrategia contra Europa en Estonia


Por Ignacio Montes de OcaRusia comenzó a ampliar su estrategia de desestabilización de Europa la fogonear una supuesta “República Popular de Narva” en Estonia. El foco separatista comenzó a ser viralizado desde cuentas asociadas al Kremlin. En Estonia hay una población ruso parlante del 20,9% del total de sus habitantes. Se concentran en la zona de Narva, en donde el 95% son de habla rusa y la zona es adyacente al territorio ruso. El 36% tiene pasaporte ruso, cuya entrega fue estimulada por el Kremlin en años pasados. Estonia aplica una asimilación acelerada de esa parte de su población al ordenar que en la educación o los trámites oficiales se use el idioma estonio y la prohibición en votaciones locales a los 80.000 ciudadanos que se niegan a adoptar la documentación de identificación local.



Hay que considerar que hasta la II Guerra Mundial en Narva los estonios eran mayoría. Al terminar, y luego de la reanexión de Estonia a la URSS, los estonios fueron expulsados y reemplazados por los rusos.

Estonia busca conjurar la aparición de un enclave pro ruso ante la experiencia aprendida en Georgia y Ucrania. Rusia ya protestó y amenazó a Estonia por las medidas tomadas para "estonizar" a su población por el efecto que tiene entre los pobladores de origen ruso. La tensión se acrecienta por incidentes en la frontera común y violaciones al espacio aéreo estonio. El más reciente fue en septiembre del año pasado, cuando tres aviones rusos entraron sin permiso al cielo de ese país. Pero el temor está también en las leyes rusas.



En 1999 se aprobó de la Ley Federal Nº 99-FZ “Sobre la política estatal respecto a los compatriotas en el extranjero” bajo el mandato de Yeltsin. Este fue el primer paso para crear una excusa de intervención de Moscú en los territorios que antes estaban bajo el imperio de la URSS. En junio de 2007 Putin firmó un decreto presidencial que creó la Fundación Russkiy Mir para promover los lazos con comunidades de origen ruso en el exterior. La entidad controlada directamente por el Kremlin se convirtió en una usina de propaganda y de reclutamiento de agentes. En 2008 se creó la agencia Rossotrudnichestvo para coordinar a través de sus embajadas en las comunidades rusas de Asia, América Latina, África y Europa del Este. Las entidades culturales y colegios rusos en el exterior obedecen a esta oficina que también depende del Kremlin. Ese mismo año Putin justificó la invasión a Georgia de agosto diciendo que: "Mujeres, niños y ancianos están muriendo hoy en Osetia del Sur, y la mayoría de ellos son ciudadanos de la Federación Rusa. No permitiremos que nuestros compatriotas sean asesinados con impunidad. Los responsables serán castigados debidamente."


En 2014 la doctrina del Russkiy Mir fue usada otra vez como justificación para invadir Crimea y el Donbás. A partir de entonces la doctrina oficial naturalizó la intervención militar en otros estados si se considera que los compatriotas están “en peligro”. Estonia lo sabe.

El 5 de septiembre de 2022 Putin aprobó en otro decreto el "Concepto de Política Humanitaria de la Federación Rusa en el Extranjero", que convierte a esas comunidades en parte del “Mundo Ruso” y autoriza la injerencia en los asuntos internos de los países en donde están presentes.

La aparición en las redes de una “República Popular de Narva” parece una de las tantas acciones de la propaganda rusa dentro de su estrategia de guerra híbrida contra Europa. Al conocerse el trasfondo histórico y las apetencias de Putin sobre Estonia, deja de ser una noticia menor. Estonia alberga un batallón multinacional de la OTAN liderado por el Reino Unido, con la participación de Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Dinamarca en una fuerza que incluye aviones de combate y AWACS. La amenaza rusa al flanco de la Alianza no es tomada a la ligera.



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