Trump tambiƩn bloquea el Estrecho de Ormuz y desata una serie de consecuencias imprevisibles
- Ignacio Montes de Oca
- hace 1 dĆa
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Por Ignacio Montes de Oca
Vamos a analizar las variables del bloqueo ordenado por Trump. Sabemos que es para todos los buques que pagan peaje a IrĆ”n, pero tambiĆ©n que hasta ahora solo pasaban los buques que pagaban tributo a los iranĆes. En consecuencia, nadie mĆ”s va a pasar hasta nuevo aviso. Si el objetivo es cortar el ingreso a IrĆ”n, el bloqueo va en la dirección correcta porque la situación implicaba una salida de 1,3/1.5 millones de barriles diarios. La mayor parte iba a China, pero el resto a India, PakistĆ”n, Malasia y se prometĆa a Europa, Japón y Corea del Sur. A IrĆ”n le quedan las salidas alternativas por los puertos de Chabahar y Bandar-e-Jask, ubicados fuera del Estrecho de Ormuz, en el Golfo de OmĆ”n. Pero su capacidad real es de 600.000 mbd, o quizĆ”s la mitad segĆŗn otras fuentes, por lo que no son una solución real para sacar su crudo.

Trump puede bloquearlos o destruirlos, pero eso no soluciona el problema de la demanda. China sigue necesitando el crudo iranĆ, que representa el 15% de su consumo. Y no solo es el petróleo, sino que ademĆ”s hay una apuesta estratĆ©gica a favor de su influencia en Medio Oriente. El doble bloqueo impacta de diferente manera a cada paĆs y no es China la mĆ”s afectada. La dependencia del crudo de Medio Oriente es del 73% para Japón, del 70% para Corea del Sur y del 42% para India. El de China es de un 43% y todos ellos son afectados por esta escalada.
El problema que surge es prĆ”ctico. China puede desafiar el bloqueo e intentar pasar por la ruta iranĆ a sabiendas que decomisar un buque chino dispararĆa un escenario aĆŗn mĆ”s grave que el actual. En menor medida se puede especular lo que sucederĆa con navĆos de otras naciones. Descargar un equipo SEAL en la cubierta de un petrolero venezolano o volar un buque como en el Caribe puede conducir a una crisis inmensa si el buque pertenece a la naviera china Sinopec o si se trata de un cargamento que debe ser desembarcado en el puerto japonĆ©s de Yokohama.
El otro problema es el de la escalada militar. EEUU no solo tiene que ejercer un bloqueo efectivo. AdemĆ”s, deberĆa abrir la navegación para demostrar que tiene el control de Ormuz porque el Estrecho cerrado es un problema creado por EEUU el 28 de febrero pasado. Puede argumentarse que IrĆ”n le dio motivos, pero su decisión de romper las negociaciones en Ginebra y atacar lo convierten a los ojos del resto de las naciones en uno de los responsables cada vez que el precio del barril se dispara. Y, por ende, debe aportar soluciones de fondo.
Si refuerza al bloqueo previo, EEUU se hace solidario con las consecuencias negativas que tiene para la economĆa global el cierre iranĆ y en particular para las coronas petroleras, excepto quizĆ”s por Arabia Saudita que ya redirigió 7 mbd por el oleoducto a Yandu en el Mar Rojo.

Llevar a IrĆ”n a una situación lĆmite puede generar reacciones de TeherĆ”n como un cierre del Bab el Mandeb por parte de sus proxies hutĆes o, algo igual de peligroso, que es el reinicio de los ataques a las instalaciones petroleras y en particular al puerto emiratĆ de Fujairah. Perdido por perdido, IrĆ”n puede volver a la polĆtica de mayor daƱo y atacar esa salida alternativa que tienen los EAU y la que implementó Arabia Saudita. O volver a atacar yacimientos, refinerĆas y buques para terminar de ensuciar el panorama arrastrando a otros a su abismo.
AllĆ estĆ” el otro problema y es que aun sin disputar Ormuz, queda todo el espacio del Golfo PĆ©rsico y el de OmĆ”n en donde se acumulan cerca de 2.000 buques que se convierten en blancos potenciales para discutir la capacidad de EEUU para ofrecer seguridad en la zona. Esa amenaza incluye lanzar mĆ”s minas marinas dentro del Estrecho de Ormuz o en otras zonas, dado que si sus buques no pueden transitar la zona ya no tiene estĆmulo para mantener abierta la navegación. Por el contrario, todo conduce a que adopte una medida extorsiva extrema.
Qatar avisó ayer que volvĆa a mover sus buques por Ormuz. Sabe que debe tentar a la suerte y quizĆ”s haya llegado a un acuerdo con IrĆ”n para lograr un paso seguro. Los sauditas colaron tambiĆ©n dos cargas completas. Esos arreglos ahora ya no rigen por el segundo bloqueo. Kuwait, EAU y BahrĆ©in estĆ”n en una situación similar y sus arcas se estĆ”n vaciando. Trump prometió una campaƱa rĆ”pida y ahora avisa de una lucha a largo plazo. El peaje de un dólar por barril o de dos millones por barco era extorsivo, ahora ya no existe mĆ”s como alternativa. Con la zona convertida en un hervidero de drones y misiles, el tener que esquivar las minas iranĆes o el riesgo de un abordaje de EEUU plantea un panorama demencial. Trump no puede garantizar que no suceda. Es la parte que no se considera al aplaudir el doble cierre de Ormuz.

Para ejercer un bloqueo efectivo, la marina de los EEUU tiene que adentrarse en la zona en donde estarĆan al alcance de los drones, misiles y minas iranĆes. De nuevo, perdido por perdido los iranĆes pueden buscar causar un daƱo que obligue a un recalculo de ganancias y pĆ©rdidas. A su vez, cualquier daƱo a un buque o bajas en su tripulación implica que EEUU deba redoblar la apuesta y llevar la confrontación a un peldaƱo superior, aƱadiendo un objetivo adicional a mantener abierto Ormuz. Y se sabe que IrĆ”n necesita un logro para sostener su amenaza.
Pese a los 13.000 ataques sobre IrĆ”n, EEUU ya admitió que su enemigo conserva miles de misiles, drones y minas. BastarĆa una dĆ©cima parte de esa cantidad para convertir el bloqueo en una batalla que puede durar semanas o meses. AllĆ el bloqueo dejar de rendir sus frutos. En la medida que pase el tiempo un bloqueo de EEUU seguirĆa aportando inestabilidad y en tanto no de una garantĆa de paso seguro absoluta, los armadores y compaƱĆas de seguros seguirĆ”n encareciendo sus servicios o negĆ”ndose a acatar una orden de volver a navegar. Independiente del perjuicio que sufrirĆ” IrĆ”n, que es extenso y brutal, tambiĆ©n EEUU deberĆa afrontar las consecuencias por un barril a U$S 115 o que se vaya mĆ”s allĆ”. El tiempo corre igual para ambos y la inflación o el resentimiento económico y polĆtico se acumulan para los dos.

La diferencia es que Trump sabe que el gobierno de IrĆ”n estĆ” en una crisis existencial y que es capaz de cualquier extremo. TambiĆ©n, que no solo afecta a los iranĆes y que las presiones para resolver polĆticamente el problema que ha iniciado junto a Israel no son un asunto menor. Puede que China decida ejercer represalias que van desde la venta de bonos u ordene medidas simĆ©tricas en caso de que se le impida el paso a sus buques o se los incaute. En ese caso Trump y Xi Jinping deberĆan enfrentarse en una disputa mucho mĆ”s influyente que la de Ormuz. China ya envió una carga de perclorato de potasio a IrĆ”n para producir propelente para misiles balĆsticos y prometió una carga de MANPADS. Trump amenazó con ponerle un 50% de aranceles si arma a los iranĆes. De todos modos, China ya cumplió con avisar que no es un actor pasivo. Le quedan mĆ”s instrumentos, como interrumpir el envĆo de tierras raras procesadas que necesita EEUU para reponer sus arsenales, imponer aranceles o restricciones para exportaciones clave hacia ese mercado o acelerar sus movimientos en torno a TaiwĆ”n. O puede enviar naves de guerra para proteger a sus buques civiles y forzar una tensión extrema que exponga a Trump a una situación lĆmite en la que la crisis de Ormuz serĆ” secundaria. Nunca hay que olvidar que Pekin y TeherĆ”n son socios y que se coordinan en las sombras.
Rusia no dejó de apoyar a IrĆ”n porque es la Ćŗltima baza que le queda en Medio Oriente luego de perder Siria. India no puede desentenderse porque no tiene fuentes alternativas de igual costo. Israel no va a dejar de aportar su cuota porque avisó que su tarea en IrĆ”n aĆŗn no estĆ” completa. Queda la posibilidad de que por fin algo le salga bien a Trump e IrĆ”n se rinda y libere el paso por el Estrecho. Por ahora no hay signos de ello y puede que el bloqueo al bloqueo y cumplir con la promesa de convertirlos en una nueva temporada de Mad Max, profundice la resistencia iranĆ. Mas aun si China lo apoya a para evitar que un Trump triunfante domine su fuente primaria de importación de crudo. Con Venezuela ya tuvo suficiente y Rusia no llega a cubrir el faltante. El cerrarle el camino tambiĆ©n a PekĆn solo agudiza el grosor de las posibles represalias. El asunto se vuelve mĆ”s complejo cuanto mĆ”s se abre el foco de lo que pasa en Ormuz. Es entonces que se empiezan a sumar otros factores que contribuyen a crear una crisis aĆŗn mĆ”s profunda y a escala global. Ya no es Ormuz, lo que estĆ” aĆŗn mĆ”s bloqueada es la salida a la crisis.
