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Una aclaración sobre el caza JF-17 Thunder y la operación en Birmania/Myanmar

Recientemente, algunos medios especializados y otros no especializados de Argentina se hicieron eco de una publicación del medio hindú Indian Defence Research Wing, en donde se indicaba que la Fuerza Aérea de Birmania/Myanmar había dejado en tierra la mayor parte de sus 16 Chengdu JF-17 Thunder debido a problemas con los motores y fallas estructurales. Es preciso primero tener en cuenta que la información proviene de un país con mala relación con los dos países que producen el JF-17 y que tampoco tiene buena relación con el citado operador.

En tiempos en que la Fuerza Aérea Argentina está negociando una posible compra del modelo, esto despertó algunas alarmas en algunos sectores, debido a que ninguno de los informes periodísticos fue preciso en indicar qué relación puede tener esta situación con el modelo que se ofrece a la Argentina.



Cabe aclarar que los aviones de Birmania, entregados en 2018, son del Block II del JF-17 y dicho país, para reducir el monto del contrato, solo se proveyó de una cantidad muy limitada de repuestos, así como también optó por no comprar el simulador del avión. Por otro lado, Birmania gestionó la compra directo con Pakistán, que es socio minoritario del proyecto, y no con China, lo que limitó su acceso al soporte logístico.


Block III

Chengdu, a raíz de distintos problemas estructurales encontrados en los primeros dos lotes del modelo, rediseñó la estructura del avión en el Block III, modelo ofrecido a la Argentina, lo cual incluso le permite tener un pilón extra para cargas externas. De esta manera, la empresa fabricante afirma haber resuelto los problemas iniciales.

Hay que tener en cuenta que el Lockheed Martin F-16, el otro modelo hoy analizado por la Argentina, también tuvo inicialmente problemas estructurales que llevaron a que toda la flota producida en los años ’80 deba recibir refuerzos estructurales. Este tipo de problemas han ocurrido en muchas versiones iniciales de distintos aviones de combate.


Arriba se pueden ver dos células de F-16, un Block 50 sin refuerzos estructurales, y un MLU que ha recibido dichos refuerzos. Los F-16 ofrecidos a la Argentina son también MLU y contarían con dichos refuerzos.



El otro problema que aqueja a los aviones birmanos es el motor ruso RD-93, lo cual se debe, principalmente, a las sanciones impuestas a Rusia por la invasión a Ucrania, además de la falta de un stock adecuado de repuestos por parte de Birmania. Este tipo de problemas están afectando a la operatividad de todas las aeronaves rusas en el mundo. Sin embargo, la Argentina se está inclinando por la variante del avión equipada con motor chino, de manera de no depender de la provisión de repuestos rusos. De la misma manera, también se optaría por asientos eyectables chinos en lugar de Martin Baker, para evitar las restricciones británicas.



Por eso es importante tener en cuenta que los problemas que hoy afectan a los JF-17 no tienen relación con la variante ofrecida a la Argentina. Si bien China ha sido históricamente un proveedor de dudosa calidad, los análisis más recientes del equipamiento chino permiten ver una mejora muy significativa en ese sentido e incluso estándares de calidad superiores a los de otros productores habituales de armamento, como el caso de Rusia.

Es preciso tener en cuenta que actualmente la oferta china es, además, la única recibida por la Fuerza Aérea Argentina que incluye armamento y sensores adecuados para contar con una verdadera capacidad de combate. De los otros modelos ofrecidos a la fuerza, hoy solo se contempla la oferta por F-16 MLU daneses, pero aún no se recibió ninguna oferta por armamento ni pods para los mismos.





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