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Visita al Grupo Técnico de Restauraciones Aeronáuticas

Por: Hernán Casciani

Fotos: Autor


Aquí en Pucará ocupamos la mayor parte del tiempo describiendo los modernos medios utilizados tanto para la Defensa como la Seguridad, mencionando sus capacidades operacionales, sistemas, características técnicas, etc. En algún momento, esos medios que les presentamos, cuando ya son obsoletos y quedan desactualizados frente a nuevas tecnologías, doctrinas o entornos, son retirados del servicio y dados de baja definitivamente, siendo asignados algunos de ellos a museos, instituciones educativas como material didáctico para estudio, monumentos o simplemente el desguace.



Hoy, nos ocupa contar sobre un grupo de personas que se dedican a restaurar y poner en valor los sistemas de armas que fueron retirados del servicio en su momento y asignados al Museo Nacional de Aeronáutica (MNA) de Argentina, ubicado en el Partido de Morón, en la provincia de Buenos Aires.

Ellos son el Grupo Técnico de Restauraciones Aeronáuticas (GTRA), el cual se conformó en 2011 con personería jurídica, pero su semilla comenzó a germinar en el año 2007 con la idea de construir una réplica del Heinkel HD-24 con el que Gunther Plüschow voló en la Patagonia en los años ‘30, continúo con pequeñas colaboraciones para el MNA, consolidándose con la presentación del Proyecto Avro Lincoln.



El Grupo está conformado por un grupo muy heterogéneo de personas que mayoritariamente no tienen ningún tipo de especialización en temas aeronáuticos, como reparación, mantenimiento, etc., y entre sus integrantes se pueden encontrar empleados de toda índole, mecánicos de automóviles, estudiantes, técnicos, etc. Los une simplemente la pasión por la aviación y la conservación del material histórico que marcó la evolución de la aeronáutica en el país. Algo a destacar es que son todos civiles. Al momento que uno se une al Grupo pasa a pagar una cuota social mínima, ya que, por estar trabajando con herramientas y material pesado, cada integrante cuenta con un seguro de vida obligatorio.

Uno de los primeros pasos, antes de conformarse como GTRA, fue sobre el Douglas C-47, matricula TA-05, apodado “El Montañés”, con los trabajos de finalización de su restauración por parte del MNA, específicamente sobre la pintura del característico pingüino que adorna la nariz del avión y las matrículas.



Luego de ese trabajo se comenzó a gestar la idea del “proyecto Avro Lincoln”, proponiéndole al museo la idea de un trabajo en conjunto para su recuperación, derivando en mayo de 2011 en la conformación oficial del GTRA como asociación civil con personaría jurídica, dedicada a la restauración de aeronaves.

Gracias a esta conformación, sumada a las necesidades del MNA, ambas instituciones comenzaron a formar hojas de ruta para trabajar en lo que se podía, ya que el presupuesto era ínfimo o casi nulo, para de esta forma ir adquiriendo experiencia, herramientas y sumar mas gente a los proyectos y que el MNA fuera indicando prioridades al encargado de las restauraciones.



Es así que se fueron sumando tareas, reparaciones y proyectos, como la reparación del tren principal del Criquet, siendo la restauración del Beechcraft AT-11 Kansan la más importante a la fecha, la cual les tomo 7 años (2011 a 2018).

Sobre esta aeronave en particular los trabajos realizados incluyeron el desarme completo, decapado de pintura hasta llegar al aluminio, se bajaron y recorrieron los motores, realizando un trabajo de conservación, quitando los fluidos remanentes, siendo reemplazados por vaselina industrial, dándole así unos 10 años de protección.


También se trabajó sobre el interior, ya que esta aeronave había sufrido un incendio, restaurándole los paneles internos y reconstrucción con la colocación del instrumental de cabina. Se replicaron los asientos, los comandos de vuelo y reemplazaron los plexiglases de cabina y la trompa, por lo cual tuvieron que construir un horno especialmente para este caso.

Esta restauración tuvo una especial particularidad, ya que sobre estos AT-11, las primeras tripulaciones de navegantes y bombarderos que combatieron en Malvinas, realizaron su instrucción, por eso el desafío y objetivo eran muy importantes.

A lo largo del tiempo se fueron involucrando en mas restauraciones, logrando adquirir más experiencia, ya sea de cómo encarar una restauración a cómo repartir las tareas dentro del GTRA.

Las intervenciones que realizan en las aeronaves que llegan luego de ser dadas de baja o ya forman parte de la colección del MNA se pueden dividir en dos categorías, según indica Nicolás, del GTRA: “preservación” y “restauración”.


En el caso de la “preservación”, que realiza personal del MNA, esto refiere a la remoción de todos los fluidos de la aeronave, como líquidos hidráulicos, combustible, aceites, sistema pirotécnico del asiento eyectable y cabina (en caso de poseer), etc. y en su lugar reemplazarlos con vaselina industrial blanca (en los casos de los fluidos de los circuitos no es posible hacerlo) para evitar que lo removido se vuelva químicamente agresivo y corroiga o carcoma las cañerías, estructura y chapas de la aeronave.

Una vez concluidos dichos trabajos, dependiendo el tipo de aeronave, se le colocan los pines de seguridad, trabas de superficies móviles, plegado de aspas en el caso de los helicópteros, si es necesario, y ya con un lugar asignado en la muestra permanente es trasladado desde el Hangar 4 o se lo deja aparte dentro del hangar a la espera de que sea asignada su ubicación.

La restauración es algo más complejo. Porque en este caso deben irse atrás en el tiempo. Originalmente, la ubicación del Museo Nacional de Aeronáutica era en un sector del Aeroparque Jorge Newbery, en la Capital Federal. Allí estuvo desde el año 1962 hasta 2001, cuando se trasladó a su actual ubicación, la BAM Morón.



Durante casi 50 años, los aviones y helicópteros allí expuestos fueron sufriendo las inclemencias del tiempo, humedad por la cercanía del Río de la Plata, sol, etc., provocando un rápido deterioro del material expuesto, y tal fue el daño, que, por ejemplo, los Pulqui I y II, tuvieron que ser enviados al Área de Material Río Cuarto, para ser restaurados íntegramente, teniendo que reemplazar partes de aluminio por estar con corrosión u óxido.

Como consecuencia del traslado a Morón, se agregaron más aeronaves a las ya expuestas, dado que había algunas que ya estaban en Morón, como el Grumman HU-16B Albatross, y otras que fueron trasladadas desde otras unidades a su actual ubicación por disponer de más espacio y estar resguardadas de la intemperie.



La restauración de una aeronave es crítica, dado que en muchos casos a la aeronave no se le realizo ningún tipo de trabajo estructural o de reemplazo de componentes. Desde el GTRA, cuando se les asigna un trabajo de este tipo, siempre tratan de mantener el mayor porcentaje de originalidad de la aeronave, ya que esto mantiene su valor patrimonial e histórico.

La complejidad de los trabajos se debe a varios factores: primero, que en el desarmado del avión puedan romperse, desintegrarse o dañarse elementos originales, requiriendo en algunos casos la intervención de personal especializado en algunas áreas, como estructuristas o especialistas en madera o “chapistas aeronáuticos”. Otro factor, y no menos importante, es el económico, ya que se hace casi imposible adquirir en el exterior las piezas de repuesto. Solo por mencionarlo, el motor Rolls Royce Merlin del Avro Lincoln, que se encuentra expuesto y restaurado, no puede ser puesto en marcha, dado que tiene el cigüeñal roto. La pieza de repuesto cuesta unos u$s 70.000.



Algunos de los trabajos en fase de desarrollo, son:

Sikorsky H-19A (S-55): se encuentra bastante avanzada su restauración, estimando su entrega antes de fin de año y será el primero a entregar entre los proyectos activos. Este helicóptero fue íntegramente desarmado, removiendo la pintura y todo su interior, cabeza de rotor, botalón de cola y motor. Se reemplazaron paneles de aluminio, como en la puerta de acceso y trompa, ya que estaban corroídos, se le reconstruyó el interior, se reemplazó el plexiglás, se reconstruyó el interior, colocándole los instrumentos, que fueron recreados por medio de impresoras 3D. La idea de esta restauración, es dejarlo para ser exhibido como en su vida operativa, no apto para vuelo.



IA-63 Pampa: se trata de la maqueta en madera de la ex FMA, que estuvo expuesta en Tecnópolis y sufrió grandes daños. Se está trabajando sobre la sección delantera, reemplazando los paneles de madera que estaban deteriorados, reconstruyendo el armazón de metal que se encarga de sostener el tren de nariz y también la colocación del sistema de apertura y cierre de cabina.



IA-46 Ranquel: Esta aeronave originalmente era un Super Ranquel, la cual se llevó a Ranquel durante su vida operativa en la Fuerza Aérea Argentina. Entre los trabajos realizados se destacan la reparación del entelado, se le cambió el patín de cola, se le fabricó el soporte para el motor, ya que no tenía y se le colocó uno armado con donaciones, fabricación de los carenados del timón de profundidad, se le colocó, la hélice donada por un cliente de la empresa Hélices Clerici, quien la recorrió y entregó al MNA, y se le reconstruyó el panel de instrumentos, ya que no tenía. En esta última fase, ya con todo el avión completo, se lo está pintando y se espera que muy pronto este expuesto.



Equipo Horten: este grupo, esta dedicado exclusivamente a la restauración del ala volante Horten Ho Xb, denominada “Piernífero”. Este trabajo se está realizando en forma muy minuciosa, artesanal y delicada, dado que está construido íntegramente en madera, y el nivel de trabajos a realizar hacen imposible su traslado al Hangar 4.

Avro Lincoln: Los trabajos que se realizaron al día de la fecha son dignos de destacar, como es la completa restauración de la torreta de cola, en la cual funcionan todos sus sistemas de movimiento como lo eran originalmente, incluso la mira electroóptica. Este trabajo demandó más de 7 años, en los que se la desarmó íntegramente, reparando los motores eléctricos e hidráulicos y se reemplazaron cables. Actualmente están finalizando dichos trabajos con la colocación de los plásticos que conforman las superficies transparentes, para terminar con la construcción de la puerta de acceso. Se estima que los trabajos demandarán aproximadamente de uno a dos años más. Lo interesante, es que, gracias a la calidad de la restauración, conserva un alto porcentaje de piezas originales.


Asimismo, ya fue desmontada la torreta ubicada en la sección de nariz y se ha comenzado ya a trabajar en ella aprovechando la experiencia adquirida en la anterior esperando comenzar pronto con dicha restauración y dejarla en las mismas condiciones que la torreta posterior. Además, se está trabajando en las alas, tren de aterrizaje y motores.

Los trabajos más importantes están por venir, ya que necesitan todo el espacio disponible en el hangar, dado que se trasladará al viejo bombardero a su interior antes de fin de año, allí será completamente desarmado, despintado, comenzando así con la mayor restauración encarada por el GTRA. Con el avión bajo techo, se podrán ver y analizar los trabajos a realizar, los cuales estiman van a demandar muchos años, dado que, por lo que apreciaron, está bastante deteriorado.


Trabajos a futuro del GTRA

Junkers Ju52/3m: ya recibido directamente desde el Área Material Río Cuarto, el avión fue apoyado sobre distintos elementos para evitar que se siga dañando aún más, luego del tornado que sufriera la zona y sumado a los diez años de abandono y mal preservado, en el cual no se le realizó ningún tipo de trabajo importante, solo alguna reparación menor.

El proyecto se superpondrá con los trabajos a realizarle al Avro Lincoln, que también se ubicará dentro del hangar donde el GTRA realiza sus restauraciones. Una vez que finalicen los trabajos en el Sikorsky S-55, si todo avanza como está planeado, se comenzará con un minucioso estudio del estado del Junkers para poder determinar el nivel de trabajos que deben realizar. Hoy en día se están asignando tareas mínimas entre el MNA y el GTRA que no requieren una gran asignación de recursos humanos, como ser los motores ubicados en ambos planos, que serán reconstruidos, en coordinación, uno por cada institución. También se están haciendo pruebas y estudios sobre cómo realizar el acanalado de la chapa aeronáutica que reviste la estructura del avión y que es prácticamente toda original, salvo algunas zonas que fueron reparadas durante su vida operativa.

A simple vista, el avión luce “bien”, pero mirando más detenidamente, la tormenta que lo afectó en abril de 2012, dejó muchas secuelas. Hay algunas áreas que van a necesitar ser reemplazadas por daños (hay zonas en donde la chapa esta agujereada, doblada o arrugada) o que sufrieron corrosión por estar tantos años a la intemperie, debido a que adquirirla en el exterior es directamente imposible.



Según estiman en el GTRA, entre el Lincoln y el Junkers, tendrán su tarea más importante, relevante y significativa para ellos. Creen que, por lo delicado de los trabajos que realizarán, los mismos tomarán no menos de 8 años, ya que ellos trabajan solamente los sábados, dado que cada integrante tiene su actividad privada durante la semana.

Posteriormente a estos trabajos y dependiendo de los grados de avance, el MNA estudia proseguir con las restauraciones de dos aviones más, el Bristol 170 Freighter y el Vickers Viking, ambos modelos Mk.I.

Cabe recordar que esta tarea la realizan completamente ad honorem e incluso poniendo dinero de su bolsillo para costear elementos de seguridad, herramental, etc. También debemos mencionar que, junto a todo esto, quienes integran el GTRA, aportan lo más importante que uno puede tener: TIEMPO.

También tenemos que hacer una mención especial a la Dirección del Museo Nacional de Aeronáutica que, junto a una nueva visión institucional por parte de la Fuerza Aérea Argentina, permiten que un grupo de entusiastas, con responsabilidad y compromiso, restauren el patrimonio de todos.

Como parte de esta transformación y en vistas de seguir mejorando la organización, hoy la Fuerza Aérea Argentina no cuenta con una “orden interna” o sistema en el cual, cada unidad, cuando es dado de baja un sistema de armas, más allá del material asignado para preservación en el MNA, preserven y realicen un inventario del material en stock, como repuestos, accesorios, instrumental, manuales, etc. para que desde el MNA se encarguen de seleccionar que ítems deben ser preservados para utilizarse en futuras restauraciones y preservar así el mayor porcentaje de originalidad de los bienes del museo.

Vaya desde Pucara Defensa nuestro reconocimiento por los trabajos que realizan en la preservación del material aeronáutico, esperando que, con esta nota, tome aún más visibilidad su trabajo y más gente pueda acercarse y comprometerse a colaborar.

Quienes quieran formar parte del GTRA, pueden acercarse a la sede, ubicada en la BAM Morón.

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