¿Argentina puede enviar medios militares al Estrecho de Ormuz?
- Santiago Rivas
- hace 3 minutos
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Hace pocos dÃas, un tuit (https://x.com/GOPIsrael/status/2034136302958838008)
 planteó la información falsa de que la Argentina estaba enviando buques para colaborar en la apertura del Estrecho de Ormuz junto a los buques de la US Navy. Esto planteó que muchos medios de comunicación y también en redes sociales se empiece a especular con la posibilidad de enviar buques de guerra o aviones a la zona, tal como en 1990 y 1991 la Argentina hizo durante la Operación Desert Shield tras la invasión iraquà a Kuwait, en lo que fue la Operación Alfil.
El primer punto a tener en cuenta es que en dicha oportunidad la operación se hacÃa por mandato de Naciones Unidas, lo que le dio el argumento al gobierno de Carlos Menem de ordenar por decreto el envÃo del destructor ARA Almirante Brown y la corbeta ARA Spiro, a los que posteriormente se unió la corbeta ARA Rosales y el transporte ARA BahÃa San Blas. Este decreto fue luego convalidado por el congreso, pero la participación de Naciones Unidas, en ese entonces con mucho más prestigio y relevancia que ahora, fue fundamental. Ahora, la guerra contra Irán es solamente llevada a cabo por Estados Unidos e Israel y no es apoyada prácticamente por nadie más, lo cual le da poca legitimidad. Hasta ahora, el pedido de Trump de que otros paÃses se sumen no logró ningún resultado ni entre aliados ni entre adversarios, incluyendo a los paÃses del golfo afectados directamente por la respuesta iranà a los ataques, lo cual es relevante a la hora de analizar los costos y beneficios que podrÃa generarle a la Argentina, pero eso no es un tema para analizar en este artÃculo.
Cuando tuvo lugar la Operación Alfil, los buques de guerra enviados tenÃan muy pocos años en servicio, con el ARA Almirante Brown sirviendo en la Armada desde el 21 de marzo de 1983, la Spiro desde el 26 de noviembre de 1987 y la Rosales desde el 14 de noviembre de 1986. Sus sistemas eran todos muy avanzados para la época, siendo la clase Meko 360 los buques de guerra más potentes en América Latina, por lo que estaban totalmente preparados para enfrentar las amenazas que podÃan encontrar. A eso se sumaba que la Armada Argentina realizaba muchos dÃas más de navegación al año que ahora, lo cual repercutÃa directamente en el nivel de adiestramiento del personal.

Desde ese entonces pasaron más de 30 años de desinversión absoluta en las Fuerzas Armadas de Argentina, reduciéndose al mÃnimo los dÃas de navegación, pero, sobre todo, sin que ninguno de los buques reciba una modernización de ningún tipo. Hoy, de los cuatro destructores tipo Meko 360, el ARA HeroÃna ya se ha prácticamente desmantelado para usar como repuesto de los otros tres, por lo que es casi imposible recuperarlo e injustificable económicamente. De los otros tres, solo el ARA Sarandà y el ARA La Argentina navegan regularmente, mientras que el ARA Almirante Brown no navega desde hace varios años.
De las Meko 140, lo mismo sucede con la ARA Parker, que iba a ser transformada en OPV, pero los trabajos se detuvieron y es muy poco probable que sea recuperada al servicio.
Además, que algunos buques puedan navegar no significa que tengan capacidad de combate real en un escenario moderno. Por un lado, sus radares de vigilancia y control de tiro, sus sonares y demás sensores, asà como todo su armamento, es el mismo con el que fueron incorporados hace alrededor de 40 años (si bien la ARA Gómez Roca fue incorporada en 2006, se debió a retrasos en su construcción y sus sistemas son similares a los de sus hermanas, que datan de los años ’80). Todos carecen de algún sistema efectivo para detectar drones o combatirlos, debiendo contar únicamente con sus armas de tubo para ello. Los misiles antiaéreos Aspide de los Meko 360 son totalmente obsoletos, asà como los antibuque MM38 Exocet de las Meko 140 y en gran medida los MM40 Exocet de las Meko 360. Todos los buques carecen de un sistema de defensa aérea de punto, aunque en cierta forma sus cañones Breda/Bofors 40/70 pueden cumplir dicha función. Esto vuelve muy riesgoso operar en un escenario de gran presencia de drones tanto aéreos como de superficie y de lanchas rápidas armadas con misiles.
Algunos han planteado la posibilidad de enviar alguno de los OPV clase Bouchard, que son los buques más modernos de la fuerza, pero tampoco tienen capacidad de actuar de manera eficaz ante las amenazas que presentan los iranÃes. Si bien su torreta Leonardo MARLIN-WS1 con un cañón de tiro rápido Bushmaster de 30 mm puede servir contra drones navales y aéreos, su poder de fuego es limitado si se produce un ataque tipo enjambre, como han realizado ya los iranÃes. Tampoco tienen ninguna capacidad de desminado, cuando se ha informado de la posibilidad de que se hayan sembrado minas en el estrecho. A la vez, no tienen ningún sistema de señuelos contra misiles antibuque, por lo que no podrÃan defenderse si son atacados con este tipo de armas.

El otro problema es la capacidad de despliegue de la Armada Argentina hasta el Estrecho de Ormuz, ya que se cuenta con un único buque logÃstico, el ARA Patagonia, actualmente abocado a apoyar la campaña antártica, y difÃcilmente se podrÃa sostener el despliegue de cualquier buque a tantos kilómetros de la Argentina.
Otra alternativa que se ha planteado es el despliegue de un P-3C Orion de la Escuadrilla Aeronaval de Exploración. Si bien estos aviones podrÃan ser desplegados y operar en la zona, el sistema fue incorporado recientemente, hay pocas tripulaciones plenamente habilitadas y su despliegue implicarÃa dejar de proteger el Mar Argentino. También serÃa dificultoso el mantenimiento de los aviones operando en la zona del Golfo Pérsico, ya que ninguno de los paÃses implicados en la operación opera el Orion y para la Armada Argentina serÃa extremadamente complicado hacer el sostenimiento de la aeronave, debiendo desplegar personal técnico, repuestos y herramientas, lo cual solo podrÃa hacerse con el despliegue de aviones C-130 Hercules de la Fuerza Aérea Argentina hasta allà o a través de medios estadounidenses.
Hay que tener en cuenta también el desgaste que se producirÃa en los medios por estar desplegados a tanta distancia del territorio nacional por un perÃodo de tiempo que hoy no se sabe cuánto podrÃa ser, lo cual implica prever tareas de mantenimiento adicionales y tener en cuenta los medios que deberán reemplazarlos tanto durante el despliegue como cuando se les deba hacer mantenimiento luego del mismo.

Esta imposibilidad de participar de un despliegue de este tipo muestra varias cosas: Por un lado, que el mar es en la actualidad el lugar más crÃtico para el comercio internacional del cual depende casi toda la economÃa global y que es fundamental poder protegerlo y mantener abiertas las vÃas de comunicación. Por otro lado, que los paÃses que quieren ser relevantes en el escenario internacional deben tener capacidad de participar en brindar esa seguridad. Si no, todo se resume a declaraciones de intenciones.
A la vez, los medios navales son los que más pueden proyectar poder a gran distancia de las fronteras, seguidos luego por el poder aéreo, por lo que tienen mucha más relevancia cuando un paÃs apunta a participar en el escenario internacional.
En el caso de la Argentina, que ha proclamado su interés en volver a ser un jugador en el escenario internacional, esta situación que se ha generado en el Estrecho de Ormuz pone de relieve la urgencia de recuperar la capacidad de la Flota de Mar, modernizando o reemplazando su flota de superficie, asà como sus buques logÃsticos, su aviación naval, recuperar la capacidad expedicionaria con buques anfibios asà como al de guerra de minas y la capacidad submarina.
