El radar de la Fuerza AƩrea Argentina en Malvinas
- JosĆ© Javier DĆaz
- 9 sept 2021
- 18 min de lectura
Por JosĆ© Javier DĆaz
Con apenas 25 aƱos y jerarquĆa de teniente, Guillermo E. Saravia dejó a su esposa e hijo de un aƱo para desplegarse a las Islas Malvinas, donde formó parte de la dotación que operó el radar móvil Westinghouse AN/TPS-43E de la Fuerza AĆ©rea Argentina. En las siguientes lĆneas, el hoy Brigadier Retirado comenta su experiencia en el conflicto.
¿En qué destino se hallaba cuando empezó la guerra?
DespuĆ©s de egresar, en diciembre de 1980, de la Escuela de Radar del Grupo 1 de Vigilancia AĆ©rea ā Escuela, fui destinado al Grupo 2 de Vigilancia AĆ©rea, asiento del sistema de armas Westinghouse AN/TPS-43E de radares móviles incorporados a la dotación de la Fuerza AĆ©rea Argentina (FAA) entre 1978 y 1980.
ĀæCómo se enteró del desembarco del 2 de abril? ĀæCuĆ”ndo y cómo le comunicaron que serĆa desplegado a Malvinas?
Durante los Ćŗltimos dĆas de marzo se me comunicó, como al resto de los integrantes de mi Escuadrón, que el 1Āŗ de abril desplegarĆamos a la localidad de Gobernador Gregores -en el centro de la provincia de Santa Cruz- para participar de uno de los acostumbrados ejercicios operativos que realizĆ”bamos en forma permanente a lo largo y ancho del territorio nacional.
El 1º de abril a la noche partimos en dos C-130 Hercules desde la I Brigada Aérea de El Palomar con una dotación de 24 efectivos entre Oficiales, Suboficiales y Soldados, ademÔs del equipamiento del radar TPS-43 Nro. 5, en su configuración de mÔxima capacidad operacional.
ReciĆ©n una vez arribados a la IX Brigada AĆ©rea en Comodoro Rivadavia y ante la inminencia de la operación militar del 2 de abril, el Jefe de Escuadrón, Mayor Miguel Ćngel Silva (que sabĆa desde unos dĆas antes cuĆ”l era nuestro destino final) nos comunicó que durante la maƱana cruzarĆamos a Malvinas para formar parte del Componente AĆ©reo a instalarse en principio en el Aeródromo de Puerto Argentino.

Aquel 2 de abril, Āæcreyó que llegarĆa a combatir contra los britĆ”nicos?
Durante los primeros dĆas de despliegue en las islas creo que ninguno de los integrantes del Escuadrón se planteó la posibilidad de lo que ocurrirĆa en el futuro cercano, las actividades de preparación del sitio de asentamiento del radar consumĆan todos nuestros esfuerzos y pensamiento, con el pasar de los dĆas se fue formando la conciencia grupal de que irĆamos en las próximas semanas al conflicto armado.
¿Qué cantidad de misiones cumplió en la guerra?
La actividad operativa de un Escuadrón de vigilancia aĆ©rea es muy particular y no se puede medir en cantidad de misiones cumplidas, en todo caso, lo mĆ”s parecido a ese concepto serĆa asociarlo a la cantidad de roles de combate cumplidos; cada rol de combate variaba de acuerdo al momento del dĆa en que se desarrollaba y al tipo de operaciones que se controlaba, tomĆ”ndose como un valor promedio de 4 horas de operación por cada rol. En mi caso particular, desde el 1Āŗ de mayo hasta el 14 de junio en que se desarrollaron las acciones armadas, cumplĆ 46 roles de combate.

ĀæPodrĆa describir cómo se planificaban y en quĆ© consistĆan genĆ©ricamente las misiones que llevó a cabo?
Hay que tener en cuenta que estĆ”bamos en la primera lĆnea de combate, la operación del radar no permitĆa una planificación detallada de las misiones a ejecutar, en todo caso lo que se ejecutaba rĆ”pidamente era una planificación inmediata en base a la situación tĆ”ctica que se visualizaba en las consolas de operación.
En Puerto Argentino la información de esa situación tĆ”ctica era enviada en tiempo real al Centro de Información y Control (CIC) Malvinas, donde se procesaba y permitĆa generar las acciones que podĆan resultar desde el empeƱamiento de las unidades de artillerĆa antiaĆ©rea desplegadas en el terreno, el despegue de aviones de combate desde las bases continentales hasta el establecimiento de la alerta roja por ataque aĆ©reo o alerta gris por bombardeo naval.
Durante la primera etapa hasta el inicio de las hostilidades, la principal tarea operativa recayó en el apoyo a la navegación de las aeronaves militares de transporte de la Fuerza AĆ©rea y de la Armada Argentina (ARA) y aviones civiles de AerolĆneas Argentinas y Austral que mantenĆan el puente aĆ©reo logĆstico desde el continente trasladando tropas, material y el apoyo necesario para las unidades de la FAA, ARA y EjĆ©rcito Argentino (EA) desplegadas en las islas.
A partir del 1º de mayo se comenzó a operar bajo condiciones de combate, situación que se mantuvo hasta la finalización del conflicto. El puente aéreo, por razones obvias, quedó prÔcticamente reducido a las operaciones de los C-130 Hercules de la FAA y F-28 del Comando de la Aviación Naval Argentina (COAN). El personal del radar pasó el centro de su atención al control de las escuadrillas y secciones de la aviación de combate de la Fuerza Aérea y, eventualmente, también del COAN.
Dicho control se ejecutaba sobre aeronaves que cumplĆan misiones de ataque a blancos terrestres y navales, interceptación, cobertura aĆ©rea y diversión con los sistemas de armas Mirage M-III y M-5, A-4B y A-4C Skyhawk, Canberra Mk-62 y Learjet 35A desde el continente; como con los IA-58 PucarĆ” y el Escuadrón de Helicópteros de la FAA con Chinook y Bell 212 y los Aermacchi MB-339 de la Armada desplegados en las islas que operaban desde las Bases AĆ©reas Militares Malvinas y Cóndor en Goose Green.
A esto último se le sumó la capacidad de detección lejana de blancos navales como producto del comportamiento del lóbulo de irradiación del radar, bajo las singulares condiciones climÔticas reinantes en el AtlÔntico Sur, que permitió seguir con regularidad la evolución de la trayectoria de la flota britÔnica.
AsĆ como se detectaba al grueso de la flota a distancias superiores a las 100 millas nĆ”uticas (unos 185 Km), tambiĆ©n se lograba seguir los desplazamientos que sistemĆ”ticamente a la noche realizaban una o dos unidades navales britĆ”nicas para bombardear desde aproximadamente 10 millas las posiciones argentinas en el aeropuerto y los montes cercanos. Esto permitĆa que las unidades desplegadas en el terreno se protegieran contra el fuego naval.

Hacia el final del conflicto se cumplieron tambiĆ©n misiones de apoyo al reglaje de tiro para la unidades de artillerĆa de campaƱa del EjĆ©rcito Argentino contra las unidades navales inglesas y, en dos oportunidades, se apoyó tambiĆ©n a los lanzamientos de misiles MM-38 Exocet que hizo la Armada desde la costa detectando las posiciones óptimas de los buques britĆ”nicos tanto en alcance como en azimut (dirección) para que el lanzamiento se produjera dentro del estrecho haz de la cabeza buscadora de los misiles. Este Ćŗltimo ejemplo es quizĆ”s uno de los pocos que puedan ser asociados a una planificación previa, ya que requirió de coordinaciones sobre la ejecución de la operación entre nuestro Jefe de Escuadrón y el CapitĆ”n de Fragata Ingeniero Julio PĆ©rez, Oficial de la Armada que tenĆa a cargo la llamada āInstalación de Tiro Berretaā (ITB), tal como se bautizó al afuste improvisado al cual lograron adaptar la versión mar-mar (de ahĆ la denominación de MM-38) de los Exocet para su empleo tierra-mar con la finalidad de atacar a los buques britĆ”nicos con los misiles disponibles.
¿CuÔl fue la misión mÔs importante en la que participó?
Si bien el 1º de mayo -cuando se iniciaron las hostilidades tras el bombardeo a la pista de Puerto Argentino- cumplà dos roles de combate, desde las 05:00 a las 09:00 y desde las 13:00 hasta las 17:00, este último fue, sin dudas, no sé si el mÔs importante, pero si el mÔs trascendental personalmente y que me marcó por el resto del conflicto.
Durante ese rol de combate, en que compartà cabina con el Jefe de mi Escuadrón, Mayor Silva, el Primer Teniente Juan Carlos Romero y el Cabo Principal Carlos Alberto Quintana, me desempeñé como controlador principal del turno, controlé 9 misiones de combate sin solución de continuidad y varias de ellas en forma simultÔnea, cumpliendo las indicaciones de coordinación y acciones a seguir del Mayor Silva en su papel de Jefe Operativo del rol de combate y la ayuda desde sus consolas de radar del segundo controlador y del navegador, el Primer Teniente Romero y el Cabo Principal Quintana respectivamente.
A partir de las 13:00 hs comenzaron a llegar desde el continente varias formaciones propias de combate con misiones de cobertura aérea; en secuencia continua fueron apareciendo en pantalla las secciones con los indicativos Fierro y Ciclón, ambas con aviones Dagger M-5 y la sección Pampa de Skyhawk A4-C.

La primera misión del turno fue controlando al Fierro y por suerte se desarrolló dentro de un Ć”mbito de normalidad, sirvió sin ninguna duda para asentarnos y tomar confianza para lo que vendrĆa mĆ”s tarde. Recuerdo perfectamente el diĆ”logo con Fierro cuando se le ordenó no continuar hasta Puerto Argentino porque el aeródromo estaba bajo ataque aĆ©reo, el CapitĆ”n DĆaz me preguntaba cómo podĆa ayudar, que le marcara algĆŗn blanco a atacar y le volvĆ a repetir que no, que la artillerĆa antiaĆ©rea estaba activada. Su predisposición para intervenir a toda costa durante el ataque fue lo que me llevó a romper la disciplina de trĆ”fico en VHF deseĆ”ndole ābuena suerteā en el regreso. Supongo que a Ć©l tambiĆ©n le quedó grabado ese momento ya que lo remarcó en su relato post-misión.
La sección Ciclón una vez que llegó al lĆmite de su combustible para permanecer en la zona, emprendió el regreso al continente, una sección de PucarĆ” con el indicativo Tigre en misión de reconocimiento ofensivo se mantenĆa en contacto VHF con nosotros. Aparece la sección Pampa (A-4C) y le designĆ© blancos en el sur a 120 millas nĆ”uticas. Los blancos eran supuestos helicópteros ingleses, a 40 millas nĆ”uticas del blanco hago volver a los Pampa por una sección de cazas Sea Harrier britĆ”nicos que se dirigĆa a interceptarlos.
Se producen varios movimientos de helicópteros propios coordinados por frecuencia radar por falta de respuesta en frecuencia de Torre de Vuelo (destruida durante el primer bombardeo al aeródromo).
Dos secciones de Sea Harrier se mantenĆan en Patrulla AĆ©rea de Combate (PAC) en forma permanente, se detectó tambiĆ©n la presencia a 10 millas al sur del aeródromo de dos a tres buques en posición de bombardeo naval, en poco tiempo la presencia de aviones britĆ”nicos se incrementó a tres PAC simultĆ”neas, o sea, habĆa seis interceptores enemigos aguardando el mejor momento para atacar a nuestros aviones.
Quedaron unos quince minutos aproximadamente sin aviones propios manteniĆ©ndose tres secciones britĆ”nicas en la zona, una en el sur y dos en el norte. Aproximadamente a las 16:15 comenzaron a confluir casi simultĆ”neamente cinco secciones de aviones propios, dos de cazas Mirage III (Buitre y Dardo) y tres de aviones M5 Dagger (Torno, FortĆn y Rubio), todas comunicĆ”ndose en la misma frecuencia y sin haber recibido nosotros ni una sola referencia sobre las misiones que venĆan a ejecutar y que nos permitiera organizar los controles.
Me acompaƱaba en el turno el Mayor Silva, quien, como Jefe Operativo del turno, ordenaba las actividades de cada uno de los integrantes del rol de combate y coordinaba en lĆnea directa con el CIC Malvinas las acciones que debĆamos ejecutar con cada una de las secciones propias y me las asignaba en forma secuencial, en las otras dos consolas de control estaban el Primer Teniente Romero y el Cabo Principal Quintana, quienes me mantenĆan identificadas tanto las formaciones nuestras como las britĆ”nicas y medĆan niveles, rumbos y distancias a medida que se los iba pidiendo.
Recuerdo al Torno 1 llamando en frecuencia y pidiendo directamente rumbo y el punto de descenso al blanco como si nosotros tuviéramos el detalle completo con todos los datos de la misión.

Las palabras mĆ”gicas fueron āpunto de descensoā, eso significaba que su misión era de ataque a objetivo naval o terrestre. Objetivo terrestre no habĆa asĆ que debĆa ser naval y en ese momento tenĆamos dos ecos de buques que desde el sur ya estaban bombardeando o estaban a punto de hacerlo.
Los Torno venĆan en altura y se los veĆa perfectamente, asĆ que en cuanto fijamos el rumbo hacia los buques ingleses les cantĆ© el descenso a las 115 millas del blanco, lo Ćŗltimo que escuchĆ© en frecuencia hasta que salieron del ataque fue ālos Torno a interna, yaā.
Asà comenzó el exitoso primer ataque a buques britÔnicos que abortó el asedio por bombardeo naval sobre las posiciones argentinas en la zona de la Base Aérea Militar Malvinas.
En el norte los Dardo se traban en combate con dos Harrier, al acercarse a las islas, los dirigà hacia una PAC britÔnica que orbitaba sobre la isla Soledad, controlados desde el radar de uno de los buques britÔnicos en la zona, también colocaron rumbo de interceptación hacia los Mirage.
Las maniobras que tanto el controlador britĆ”nico como yo les ordenĆ”bamos a nuestros respectivos aviones para lograr una posición favorable de interceptación eran contrarrestadas por ambos, indefectiblemente nos dirigĆamos a una interceptación de frente que luego del cruce se convertirĆa en un clĆ”sico combate aire-aire.
Mientras que por VHF les iba indicando a los Dardo la distancia que los estaba separando del cruce con los Harrier, el jefe de sección comenzó a repetir la secuencia de configuración de armamento a su numeral, aproximadamente a las 7 millas el Dardo 1 me transmite ācontactoā; veĆa a los Harrier en su radar de abordo y unos 30 segundos despuĆ©s escucho el clĆ”sico āa la vistaā, ya los estaba viendo a simple vista, automĆ”ticamente cerrĆ© la comunicación con el otro clĆ”sico āquedo atentoā coincidiendo prĆ”cticamente con el cruce.
La frecuencia quedó ocupada por el cambio de indicaciones entre los pilotos de los Mirage buscando la ventaja del combate contra los Harrier hasta que escuchamos la voz del Dardo 1 -piloteado por el CapitĆ”n Gustavo Argentino GarcĆa Cuerva- informando que el Dardo 2 habĆa sido derribado. AutomĆ”ticamente marcamos en las pantallas del radar el punto de derribo y pasamos las coordenadas para activar el rescate del piloto, el Primer Teniente Carlos Eduardo Perona, que se habĆa eyectado y logró salvarse.
Una vez que el combate finalizó, ya con los Harrier en escape hacia el este, el Dardo 1 confirmó que con el combustible que le quedaba no llegaba al continente y pide autorización para aterrizar en la pista de Malvinas a pesar de que en ese momento se encontraba siendo bombardeada, para intentar salvar su aeronave. Sin embargo, el Centro de Información y Control de Malvinas nos ordenó que le indiquemos que no estaba autorizado y que procediera a realizar una eyección controlada, se negó a eyectarse para preservar su avión y, tras habĆ©rsele ordenado en dos oportunidades mĆ”s que se eyecte, mantuvo su negativa, por lo que finalmente el CIC autorizó su aterrizaje, le di las indicaciones de aproximación y el CapitĆ”n GarcĆa Cuerva, como si tuviese el presentimiento de lo que iba a ocurrir, me preguntó varias veces si la artillerĆa antiaĆ©rea estaba avisada y esas tantas veces fueron reconfirmadas a travĆ©s de la lĆnea punto a punto con el CIC.
Ni el CapitĆ”n GarcĆa Cuerva ni ninguno de nosotros en la cabina del radar se podĆa imaginar que el Dardo 1 serĆa derribado por las unidades propias de artillerĆa antiaĆ©rea diseminadas en los alrededores del pueblo. El ruido ensordecedor dentro del shelter de los disparos a su avión acompañó su Ćŗltima salida por frecuencia, āĀ”Me estĆ”n tirando, carajo!ā.
El CapitĆ”n Gustavo Argentino GarcĆa Cuerva murió por una de las tantas faltas de coordinación entre las Fuerzas Armadas argentinas. Pudo elegir realizar una eyección controlada sabiendo que serĆa rescatado por un helicóptero propio, pero prefirió intentar salvar su avión para que Ć©ste pudiera seguir atacando a las fuerzas inglesas.
SimultĆ”neamente a lo que estaba ocurriendo con los Dardo,aparece en pantalla y frecuencia Rubio, solicitando se le asigne blanco, sin ningĆŗn indicio previo sobre quien era, cuantos aviones y que misión tenĆa.
El tipo de misión quedó develado cuando le asignĆ© como blanco una PAC britĆ”nica que se dirigĆa a su interceptación y le cantĆ© el nivel, al darme el recibido me di cuenta que venĆa configurado para combate aire-aire. No habĆa ninguna duda que el combate se perfilaba hacia una interceptación de frente, hasta ese momento uno contra uno.
El intercambio por VHF fue claro y corto durante toda la secuencia; una vez establecido que serĆa un frente a frente, le actualizaba constantemente distancia y nivel, hasta que por segunda vez en el dĆa escuchĆ© el clĆ”sico āa la vistaā, repentinamente el blanco se dividió en dos, uno mantuvo el rumbo y el otro comenzó a abrirse hacia uno de los laterales.
AlcancĆ© a avisarle por frecuencia que los blancos eran dos y que estaban próximos al cruce. DespuĆ©s de producido, los tres aviones continuaban en pantalla hasta que el eco de Rubio, luego de dos rotaciones de antena, unos 20 segundos, desapareció sin responder a mis reiterados llamados por VHF. El solitario M-5 del Primer Teniente JosĆ© Leónidas Ardiles habĆa sido derribado por el impacto del misil AIM-9L Sidewinder lanzado por uno de los dos Harrier con los que se cruzó en el combate aire-aire.

Sin tiempo para asumir lo que acababa de pasar, la sección Buitre que se encontraba haciendo sombrilla aĆ©rea a 70 millas nĆ”uticas se vuelve hacĆa el continente despuĆ©s de comunicarnos que habĆan llegado al nivel de combustible mĆnimo. Los FortĆn se mantenĆan en sombrilla aĆ©rea en contacto con nosotros.
VolvĆ a contactarme con la escuadrilla Torno cuando el CapitĆ”n Norberto Dimeglio por frecuencia me avisa que estaban saliendo los tres del ataque a los buques y me pidió el rumbo a cama (aeródromo de recuperación), recuerdo que los detectamos enseguida y los ingleses tambiĆ©n. Una PAC britĆ”nica en cuestión de minutos comenzó la persecución cortando radiales para una interceptación de tres cuartos de cola, inmediatamente les avisĆ© a los Torno de la situación y les ordenĆ© un descenso rĆ”pido, si yo los perdĆa en la pantalla el controlador inglĆ©s tambiĆ©n.
Al instante le ordenĆ© a los FortĆn, el rumbo de interceptación hacia los Harrier. Los Torno continuaban viĆ©ndose en su escape con los Harrier detrĆ”s asĆ que ordenĆ© que descendieran mĆ”s aĆŗn y ahĆ recibĆ la respuesta menos esperada āestamos pegados al aguaā.
Medimos los niveles de los Torno y de los Harrier y ambos nos daban en altura, lleguĆ© a pensar que se trataban de otros aviones, pero no podĆa ser, en ese momento eran los Ćŗnicos que estaba controlando junto con los FortĆn. La respuesta llegó varios aƱos mĆ”s tarde cuando en una charla informal con el entonces Primer Teniente CĆ©sar RomĆ”n, el Torno 3, me confirmó que cuando ordenĆ© el descenso no me escuchó porque permaneció en frecuencia interna, nunca pasó a la de radar despuĆ©s del ataque e hizo todo su escape en altura desconociendo que durante varios minutos tuvo atrĆ”s una PAC inglesa a punto de derribarlo.
A partir del momento que se inició la interceptación de los Harrier que perseguĆan al Torno 3 me di cuenta que los Ćbamos a alcanzar. Si bien aĆŗn estaban lejos de los blancos, la diferencia de velocidad a favor de los Dagger se hacĆa evidente en la pantalla.
La aproximación se hizo cortando radiales hasta que los pude colocar directamente a la cola de los cazas ingleses, a esa altura, los Harrier no lograron aproximarse al Torno 3 en Ć”ngulo de interceptación lateral y se colocaron a la cola del Dagger, en poco tiempo se habĆa formado un tren perfecto: el Torno 3 adelante, los Harrier detrĆ”s y los FortĆn atrĆ”s de Ć©stos.
La diferencia de velocidad jugaba a favor nuestro en las dos puntas, el Torno 3 comenzó a separarse de sus perseguidores y los FortĆn a acercarse a los Harrier, recuerdo claramente cuando les cantĆ© que los tenĆan directamente al frente a 5 millas; supongo que cuando el controlador inglĆ©s se dio cuenta de que ya era imposible alcanzar su blanco y que la situación estaba pasando de interceptar a ser interceptados, abortó el ataque y les dio rumbo de escape hacia el nordeste alejĆ”ndose rĆ”pidamente.
No recuerdo por quĆ© no continuamos la interceptación a los Harrier cuando Ć©stos estaban en escape, supongo que los M-5 estaban próximos a su combustible mĆnimo y si continuĆ”bamos hacia el este llegarĆan rĆ”pidamente al nivel crĆtico alejĆ”ndose cada vez mĆ”s del continente.
Los Torno, despuĆ©s de su ataque exitoso a los tres buques britĆ”nicos, y los FortĆn despuĆ©s de haber obligado a abortar la interceptación a la PAC britĆ”nica, continuaron su navegación en altura hacia el continente.
Aproximadamente a las 17:00 hs entró en la cabina el rol de combate que nos reemplazaba, encabezados por el Primer Teniente Carlos Adalberto Mazzocchi, fuimos cediendo nuestros puestos de control despuĆ©s de una breve puesta en situación para que continuaran con el trabajo. Yo fui el Ćŗltimo en salir de la cabina, mi puesto de control era el mĆ”s alejado de la entrada, despuĆ©s de correr las cortinas de bloqueo de luz exterior, cerrar y trabar la puerta del shelter me encontrĆ© de frente con el Cabo Principal JosĆ© Francisco Barrios, uno de los mecĆ”nicos de turno de mi rol de combate, lo mirĆ©, le dije āRatón, me derribaron tres avionesā y me larguĆ© a llorar.

¿CuÔndo volvió a su destino tras finalizar la guerra? ¿Era el mismo en el que estaba previo al conflicto?
SĆ, volvĆ al Grupo 2 de Vigilancia y Control AĆ©reo (G2VYCA) en Merlo, Provincia de Buenos Aires, y permanecĆ en ese destino hasta diciembre de 1984, cuando fui destinado al Grupo de Guerra Electrónica del entonces Comando de Operaciones AĆ©reas.
ĀæEl nivel de adiestramiento que tenĆa al momento de iniciar las operaciones de combate era adecuado?
A pesar de haber contado con poco tiempo para planificar las operaciones de Vigilancia y Control AĆ©reo (VyCA) en un terreno completamente desconocido, el adiestramiento constante del personal operativo y tĆ©cnico adquirido desde 1978 en despliegues con los distintos sistemas de armas de la Fuerza AĆ©rea Argentina, en su mayorĆa en territorio patagónico, minimizó dicha falencia, permitiendo que se lograra rĆ”pidamente la adaptación al ambiente de la zona de operaciones.
En el caso particular mĆo, en diciembre de 1981 habĆa rendido y aprobado el examen de habilitación como Etapa III, apto para el combate, en el sistema de radar móvil TPS-43E.
Nuestra unidad se caracterizaba por una intensa actividad operativa que permitĆa en general obtener esa capacitación en un tiempo relativamente corto. Con solo un aƱo de actividad operativa en el sistema ya habĆa realizado varios despliegues y controlado a prĆ”cticamente todos los sistemas de armas de la aviación de combate de la FAA.

¿El sistema de armas que operó era moderno e idóneo para el combate?
Definitivamente sĆ. El TPS-43 era, al principio de la dĆ©cada de 1980, considerado como el mejor radar militar móvil disponible en el mundo. Sus caracterĆsticas tĆ©cnicas y operativas lo hacĆan ideal para ser usado en este tipo de entorno operacional.
Siendo un radar tridimensional (capaz de medir alcance, azimut y altura) con un alcance efectivo de 220 millas nÔuticas, el TPS-43E desplegado en Malvinas estaba configurado en su versión mÔs completa: antena del radar primario, radar secundario asociado, shelter técnico con dos consolas de operación con equipos de comunicaciones tierra-aire de VHF, cabina operativa con tres consolas de operación con sus respectivos equipos de VHF y HF, sistema de comunicaciones por microondas y 3 generadores Caterpillar con su cisterna de combustible.
ĀæCómo evaluarĆa el liderazgo/conducción de sus superiores en lo que hace al planeamiento y empeƱamiento de los medios y personal de la FAA, usted hubiera hecho algo diferente? ĀæCómo se desempeñó su Unidad en combate, cree que pudieron hacer mĆ”s o mejor? ĀæEl personal (Oficiales, Suboficiales y Conscriptos) actuó como se esperaba?
El liderazgo sobre todo en los niveles tƔcticos se manifiesta a travƩs del ejemplo y el carisma y se refleja directamente en el desempeƱo de la unidad.
SerĆa muy largo enumerar las situaciones de un Escuadrón que estuvo empeƱado en combate las 24 horas del dĆa, durante un mes y medio sin solución de continuidad, para reflejar el liderazgo ejercido sobre Ć©l y evaluar su desempeƱo.
Las apreciaciones que vuelco a continuación darÔn una acabada idea de la calidad de liderazgo de nuestro Jefe de Escuadrón y del desempeño de los 45 hombres; Oficiales, Suboficiales y Soldados que lo integraron.
Tengo que caer en la remanida frase āSi querĆ©s saber cómo te fue en la guerra, preguntale a tu enemigoā, pero es la manera mĆ”s simple de ejemplificar esta situación.
Tanto la Real Fuerza Aérea (RAF) como la aviación naval de combate embarcada en los portaviones britÔnicos HMS Hermes e Invencible ejecutaron varias misiones de supresión de defensa aérea para destruir nuestro radar con aviones Avro Vulcan desde la isla de Ascensión con misiles antiradiación Shrike y con aviones Harrier GR3 y Sea Harrier con armamento convencional, sin éxito; el radar continuó operando hasta la mañana del 14 de junio en que fue puesto fuera de servicio por nuestros propios mecÔnicos para que no pueda ser utilizado por los britÔnicos.
Ese esfuerzo bĆ©lico marcó la importancia que el enemigo le daba a la actividad de vigilancia y control aĆ©reo que realizamos. Todas las publicaciones de origen britĆ”nico que analizaron con detalle la batalla aĆ©rea de la Guerra de Malvinas hicieron mención especĆfica sobre el profesionalismo y desempeƱo del Escuadrón Vigilancia y Control AĆ©reo de la Fuerza AĆ©rea Argentina.
Por otro lado y lo que consideramos como nuestra medalla mĆ”s importante conquistada durante la guerra, es el reconocimiento de las tripulaciones de nuestra aviación de caza, de transporte y de helicópteros que volaron dentro del espacio aĆ©reo controlado por nuestro Escuadrón y finalmente el broche que cierra esta semblanza de liderazgo y desempeƱo; el testimonio que el Escuadrón rindió desde la finalización del conflicto y seguirĆ” rindiendo cuando superemos esta pandemia; la reunión anual de camaraderĆa de los integrantes que mantiene vivo el espĆritu de pertenencia al grupo de Oficiales, Suboficiales y Soldados que conforman el Escuadrón VyCA Malvinas desde hace 39 aƱos.

Post Malvinas:
ĀæCómo fue su retorno a la rutina del Servicio tras la guerra, quĆ© Ć”nimo se vivĆa en la FAA, hubo un antes y despuĆ©s de Malvinas? ĀæEn quĆ©?
Normal, al regresar despuĆ©s de mi estadĆa como prisionero de guerra en las islas y en un buque britĆ”nico hasta el 14 de julio, tomĆ© mi licencia, que si mal no recuerdo fueron de unas tres o cuatro semanas y me reincorporĆ© a la rutina diaria de mi unidad. AdemĆ”s de cumplir mis funciones habituales en mi destino interno, rĆ”pidamente comencĆ© a desplegar con los escuadrones móviles de radar.
El Ć”nimo general de la FAA era de tranquilidad, hay que recordar que esa era la perspectiva de un teniente en una unidad operativa, alejado de las situaciones que se vivĆan en los Ć”mbitos de conducción de la fuerza. Supongo que en esos niveles la situación era bastante diferente. Lo que si recuerdo es que no se hablaba del tema, era como si existiera, sin que nadie lo impusiera, un pacto de silencio, nosotros no contĆ”bamos y los otros no preguntaban. Tuvo que pasar un tiempo bastante prolongado para que se comenzaran a difundir los testimonios de los veteranos. Institucionalmente ocurrió lo mismo, recuerdo que mi primer testimonio pĆŗblico fue siendo ya primer teniente, en la guerra era teniente en primer aƱo de antigüedad, asĆ que por lo menos habĆan pasado 3 aƱos.
¿Cambió o afectó su personalidad? ¿Sufrió estrés postraumÔtico?
No sufrĆ ningĆŗn sĆntoma de estrĆ©s postraumĆ”tico o al menos no me di cuenta, ya que no evidenciĆ© ningĆŗn cambio radical en mi personalidad, mĆ”s allĆ” de los propios del paso del tiempo de cualquier persona normal y aquellos asociados a mi entorno profesional.
ĀæHasta quĆ© jerarquĆa ascendió?
Me retirƩ con el grado de Brigadier en el aƱo 2016
ĀæQuĆ© les dirĆa a aquellos jóvenes que estĆ”n pensando en ingresar a la FAA o que reciĆ©n inician sus carreras en la Institución?
En realidad, ya se los dije y supongo que mientras me sigan convocando institucionalmente para dar charlas en distintos Ć”mbitos educacionales de la FAA, lo seguirĆ© haciendo. A esta altura de mi vida el concepto de joven es muy abarcativo, va desde los Cadetes de la Escuela de Aviación Militar (EAM) hasta los Capitanes a punto de ascender a la jerarquĆa de Mayores que estĆ”n cursando la Escuela Superior de Guerra AĆ©rea (ESGA).
Trato de transmitirles, con las particularidades propias de cada auditorio, las experiencias vividas desde la perspectiva de ese teniente envuelto en una situación de combate en el terreno y las experiencias del anÔlisis del conflicto, ya como oficial Jefe y Superior de la fuerza con mÔs de 40 años de servicio.
La doctrina en las Fuerzas Armadas es la columna vertebral sobre la que se sostiene el accionar de las mismas, iluminan desde el nivel estratégico superior hasta el tÔctico inferior y si algo me quedó claro durante mi paso por la institución es que la historia de los conflictos y el anÔlisis de la misma a través de las lecciones aprendidas es la principal fuente que la nutre.
