El Salvador despliega 2.000 militares en Haití: helicópteros MD500E, UH-1N y Huey II refuerzan el componente aéreo

El gobierno de Nayib Bukele amplió su presencia militar en Haití con un contingente que podría alcanzar los 2.500 efectivos. El despliegue incluye cinco helicópteros MD500E de la Fuerza Aérea Salvadoreña a los que se suman helicópteros Bell UH-1N entregados por el Departamento de Estado de Estados Unidos y Bell Huey II entregados por el gobierno de Colombia, vehículos blindados y apoyo logístico de Estados Unidos y República Dominicana. La misión tiene como objetivo declarado rescatar a cuatro técnicos aeronáuticos desaparecidos tras una emboscada de pandillas.
El Salvador desplegó alrededor de 2.000 efectivos militares en Haití, en lo que representa la mayor proyección internacional de las fuerzas salvadoreñas bajo la presidencia de Nayib Bukele. El contingente llegó al país caribeño después de que cuatro técnicos aeronáuticos salvadoreños, integrantes de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), desaparecieran durante una emboscada ocurrida el 18 de octubre en las afueras de Puerto Príncipe.
El propio Bukele afirmó que el despliegue estaba prácticamente concluido al 29 de octubre y que su Gobierno asumiría el 90% de los costos de la misión. La operación constituye una importante proyección internacional del modelo de seguridad impulsado por el mandatario salvadoreño, basado en una ofensiva de gran escala contra las organizaciones criminales. Sin embargo, el escenario haitiano presenta características diferentes, con instituciones debilitadas, estructuras estatales fragmentadas y grupos armados que controlan amplias zonas del territorio.
Un componente aeromóvil con cinco MD500E y helicópteros de transporte
Uno de los aspectos más relevantes del despliegue es la incorporación de medios aéreos para apoyar las operaciones de transporte, reconocimiento, evacuación y asistencia a las tropas, que se suman a un pequeño contingente de Bell UH-1H de la FAS que ya había sido desplegado anteriormente. El componente confirmado incluye cinco helicópteros MD500E pertenecientes a la Fuerza Aérea Salvadoreña, identificados con los numerales 48, 52, 54, 49 y 53. Las aeronaves fueron trasladadas desde El Salvador hasta República Dominicana a bordo de un Boeing 747-400 de carga de la compañía estadounidense National Airlines. Los helicópteros llegaron al Aeropuerto Internacional de Las Américas, en Santo Domingo, durante la madrugada del 28 de octubre. Posteriormente, continuaron su desplazamiento hacia Haití con una escala logística en la fortaleza militar El Rodeo, ubicada en Jimaní, provincia Independencia.
Refuerzan la flota de helicópteros salvadoreña
El despliegue en Haití también pone de relieve un proceso de refuerzo de la capacidad de transporte y apoyo aéreo de la Fuerza Aérea Salvadoreña, que recibió helicópteros de Estados Unidos para incorporarlos a las operaciones en el Caribe. El Gobierno estadounidense entregó a El Salvador dos helicópteros Bell UH-1N Twin Huey provenientes del Departamento de Estado para ser utilizados en la misión haitiana, los cuales también se desplegaron a República Dominicana para volar desde allí hacia Haití junto a los Hughes 500E. Estas aeronaves se suman a una cantidad no especificada de Bell Huey 2 entregados por Colombia. Ambos modelos representan un refuerzo importante para una flota que históricamente dependió de los Bell UH-1H Iroquois, aeronaves que acumulan varias décadas de servicio en la Fuerza Aérea Salvadoreña. Los Bell UH-1N, con su configuración bimotor, y los Huey II, resultado de la modernización de la plataforma UH-1H, aportan capacidades de transporte de tropas, apoyo logístico, evacuación médica y operaciones en escenarios de seguridad complejos. La incorporación de estos helicópteros permite ampliar la disponibilidad de medios para sostener las operaciones en Haití y reducir parcialmente la dependencia de los UH-1H más antiguos.

Estados Unidos aporta transporte estratégico
El Pentágono facilitó aeronaves de transporte militar Lockheed C-130 Hercules para trasladar efectivos salvadoreños y equipamiento hacia Haití. Este respaldo resulta significativo por la capacidad de transporte táctico del Hercules, ya que la Fuerza Aérea Salvadoreña no dispone de aviones de transporte táctico. A la asistencia estadounidense se suma el puente aéreo comercial organizado para el traslado de tropas y material. Entre los movimientos identificados se encuentra el Boeing 747-400 utilizado para transportar los cinco MD500E desde San Salvador hasta Santo Domingo y diversos Boeing 737 de empresas comerciales.

República Dominicana funciona como plataforma logística
El Gobierno de Luis Abinader facilitó el tránsito de personal y equipamiento militar salvadoreño a través de su territorio, además de proporcionar apoyo para operaciones aéreas y evacuaciones médicas. La fortaleza El Rodeo, en Jimaní, funcionó como punto de escala para los helicópteros antes de su ingreso a Haití. La cooperación incluye también el transporte de suministros y otros recursos necesarios para sostener las operaciones de la fuerza internacional. Sin embargo, las autoridades dominicanas aclararon que su país no participará directamente en los enfrentamientos contra las pandillas en territorio haitiano.
Una misión de rescate con interrogantes sobre su alcance
El objetivo declarado por Bukele es localizar y rescatar a cuatro técnicos aeronáuticos salvadoreños que desaparecieron después de una emboscada de grupos armados. Los integrantes de la Fuerza de Supresión de Pandillas regresaban de un mercado cuando el vehículo en el que se desplazaban fue atacado y se incendió. Según la información disponible, los técnicos lograron salir del vehículo, pero desde entonces no se conoce su paradero. El mandatario salvadoreño aseguró que la misión no busca ocupar Haití ni intervenir contra su población, sino recuperar a sus compatriotas y enfrentar a las organizaciones criminales que mantienen el control de amplias áreas del país. Sin embargo, la magnitud del despliegue generó cuestionamientos sobre su estructura de mando, las reglas de enfrentamiento y la duración prevista de la operación. El escenario haitiano presenta dificultades estructurales que podrían limitar la aplicación del modelo salvadoreño. La debilidad institucional, la crisis del sistema judicial y penitenciario y la presencia de organizaciones criminales con fuerte implantación territorial configuran un entorno distinto al que enfrentó Bukele en su país.




