La Armada Argentina vuelve a buscar un buque polar para reforzar su capacidad logística antártica

La fuerza naval lanzó una licitación internacional en Estados Unidos para incorporar un buque logístico con capacidad polar. La búsqueda retoma un proyecto que lleva varios años en los planes de la Armada Argentina y que tuvo distintas alternativas, desde la construcción nacional hasta la incorporación de unidades usadas.
La Armada Argentina volvió a poner en marcha la búsqueda de un buque logístico polar, una capacidad que la fuerza considera necesaria para reforzar el sostenimiento de las campañas antárticas y complementar al rompehielos ARA Almirante Irízar.
El nuevo proceso se canaliza a través de la Misión de Logística Naval Argentina en Estados Unidos y contempla la adquisición de una embarcación de transporte logístico con capacidad polar. La contratación también incluye tripulación, capacitación y transferencia para el Puerto de Buenos Aires.
La apertura de las ofertas está prevista para el 19 de octubre de 2026 a las 10:00, hora del Este de Estados Unidos.
El requerimiento contempla una unidad de al menos 6.000 toneladas y Polar Class 7 o superior, con entre 108 y 132 metros de eslora, 19,5 a 24,5 metros de manga, hasta 7,3 metros de calado, 12 nudos o más de velocidad de servicio, 8000 millas o más de autonomía, equipado con bow thruster, más de 6000 m3 de capacidad en bodega y al menos 350 contenedores de 20 pies y grúas en todas las bodegas con al menos 40 toneladas de capacidad.
El buque puede ser nuevo o usado, fabricado en 2010 o posteriormente.
Una necesidad que viene de años
La incorporación de un buque polar no constituye una iniciativa nueva para la Armada Argentina. Por el contrario, la necesidad de contar con una unidad adicional para las operaciones antárticas aparece documentada desde hace varios años, con el objetivo de reemplazar el ARA Bahía Paraíso, perdido en 1989.
En 2017, por ejemplo, ya se analizaba la posibilidad de incorporar un buque polar logístico usado, mientras avanzaban los estudios para una solución de construcción nacional. La necesidad se vinculaba directamente con la recuperación del rompehielos argentino. La modernización del Irízar incrementó sus capacidades científicas, pero al mismo tiempo redujo parte de su capacidad disponible para transporte logístico. Por ese motivo, la Armada comenzó a plantear la necesidad de contar con otro buque para transportar cargas y abastecimientos hacia las bases antárticas. En 2020, la propia Armada señalaba que la respuesta logística de la Campaña Antártica hacía necesario contar con un buque polar que acompañara al Almirante Irízar. En paralelo al proyecto de construcción nacional, se habían considerado alternativas para disponer de una capacidad provisoria mediante unidades extranjeras.

De la búsqueda de un buque usado al proyecto Tandanor
La discusión tomó una nueva dimensión en 2021, cuando el Ministerio de Defensa impulsó formalmente la construcción de un buque polar en Tandanor. El proyecto buscaba desarrollar una embarcación logística destinada a transportar dotaciones y suministros durante las campañas antárticas y complementar al Almirante Irízar. La iniciativa fue presentada como una pieza para recuperar capacidades de la industria naval argentina y fortalecer la presencia del país en la Antártida. En 2023, el proyecto ARC 133 continuaba avanzando con la participación de Tandanor y la firma finlandesa Aker Arctic Technology. Según información oficial, el diseño estaba destinado al transporte de equipos e investigadores hacia las bases antárticas argentinas y también contemplaba tareas de investigación. Ese mismo año, se confirmó un acuerdo para que Tandanor y Río Santiago avanzaran en distintos proyectos navales, entre ellos el buque polar. En enero de 2022 informó sobre el acuerdo entre el Ministerio de Defensa y Tandanor para desarrollar la ingeniería y el plan de construcción del buque polar para la Armada.
Ahora, una solución desde el mercado internacional
La nueva licitación marca una diferencia respecto del proyecto ARC 133: la Armada vuelve a recurrir al mercado internacional para buscar una unidad ya existente, en lugar de limitar la solución a la construcción de un buque nacional. El requisito de Polar Class 7 constituye uno de los datos técnicos más relevantes de la convocatoria. Esta clasificación establece una capacidad específica para operar en ambientes con presencia de hielo y diferencia al futuro buque de un transporte logístico convencional. El requerimiento de 6.000 toneladas o más también permite dimensionar el tipo de plataforma buscada: se trata de una unidad de porte considerable, destinada a aportar una capacidad significativa de transporte y sostenimiento. La convocatoria disponible no permite establecer todavía otros parámetros fundamentales, como la eslora, autonomía, capacidad exacta de carga, configuración de bodegas o sistema de propulsión. Esos datos deberán surgir de la documentación técnica completa y de las propuestas que sean presentadas.

Un complemento para el Almirante Irízar
La lógica operacional detrás de la adquisición resulta clara: contar con un segundo medio especializado para la logística antártica. El Almirante Irízar continúa siendo el principal medio naval argentino para las campañas antárticas, pero la Armada necesita complementar sus capacidades para transportar abastecimientos, equipos y personal hacia las bases. El proyecto de buque polar fue planteado precisamente con ese objetivo. En 2021, el Ministerio de Defensa señalaba que el nuevo buque permitiría trasladar dotaciones y suministros durante la Campaña Antártica de Verano y acompañar al rompehielos en el abastecimiento de las bases argentinas. Ahora, cinco años después de aquella decisión, la Armada vuelve a buscar una solución concreta en el mercado internacional.
La apertura de ofertas del 19 de octubre será el próximo punto de inflexión para determinar qué buques pueden responder al requerimiento argentino y si, finalmente, la fuerza consigue incorporar una capacidad polar logística que viene siendo planteada desde hace más de una década.




