La guerra de la información: El caso ruso y América Latina
- Santiago Rivas
- hace 4 horas
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Dentro del programa Propaganda Machine, la red de periodistas Forbidden Stories publicó un trabajo de investigación realizado por Léa Peruchon, Eloïse Layan y Sofia Álvarez Jurado sobre la estrategia de influencia extranjera de Rusia en América Latina y África (https://forbiddenstories.org/projects_posts/propaganda-machine-secret-files-russia-influence/). El informe, basado en una filtración sin precedentes de 76 documentos internos (1.431 páginas) de la red rusa conocida internamente como “The Company”, revela cómo Rusia opera una máquina de desinformación global dirigida por el Servicio de Inteligencia Exterior (SVR) de Rusia. Esta organización, financiada con 7,3 millones de euros solo entre enero y octubre de 2024, coordina campañas de influencia política, desinformación y desestabilización en más de 30 países de África y América Latina.
No se trata de lobbying tradicional: combina pagos a periodistas, infiltración en medios, creación de narrativas antioccidentales y escenarios de golpes de Estado.
En África, el objetivo es expulsar a Estados Unidos y Francia del continente africano, crear un “cinturón de regímenes amigos” y reformatear el espacio africano bajo influencia rusa. La República Centroafricana funciona como laboratorio y “tarjeta de presentación” para expandir la cooperación rusa. El informe muestra cómo la red pasó del control de Yevgeny Prigozhin (Grupo Wagner) al SVR tras su muerte en 2023. En América Latina, lo publicado hasta ahora por Forbidden Stories describe cómo se buscó proteger al presidente Arce de Bolivia cuando ocurrió el intento fallido de golpe de estado.

El caso Ephrem Yalike y el laboratorio centroafricano
Desde 2019, el periodista centroafricano Ephrem Yalike recibió 50 dólares por artículo (más que su sueldo mensual) para publicar contenidos pro-rusos, promover al Grupo Wagner y organizar protestas anti-ONU. En 2024, tras ser amenazado de muerte por sospechar que era un infiltrado, huyó del país. Su testimonio, publicado por Forbidden Stories en noviembre de 2024, muestra cómo “The Company” recluta periodistas locales como “pequeños telegrafistas” de propaganda rusa. La República Centroafricana es descrita en documentos internos como plataforma estratégica: “Perder el control allí debilita la autoridad de Rusia en todo el continente”.

La filtración y el presupuesto de la red
Los archivos fueron enviados anónimamente al medio panafricano The Continent. Incluyen planes estratégicos, biografías de empleados, informes operativos, contabilidad y resúmenes de campañas entre enero y noviembre de 2024. El consorcio (Forbidden Stories, The Continent, All Eyes On Wagner, Dossier Center, openDemocracy, iStories y periodistas rusófonos) verificó su autenticidad. Según se pudo saber, el plan ruso tenía un presupuesto confirmado de 7,3 millones de euros para 10 meses (unos 750.000 dólares mensuales) y solo en artículos pagados más de 300.000 dólares mensuales, con variaciones por país. En América Latina destacaron pagos de hasta 2.500 dólares por artículo en Argentina, mientras que en África plantearon cifras de hasta 600 dólares en Benín y 10.000 en Libia, totalizando cientos de periodistas reclutados en más de 30 países.
“La sombra de un hombre se cierne sobre todas estas operaciones: Yevgueni Prigozhin. Murió en una explosión de avión el 23 de agosto de 2023, dos meses después de un intento de golpe que puso a sus hombres a distancia de Moscú. Lejos de desaparecer con su fundador, la Compañía se ha reorganizado y fortalecido aún más” explica el informe, destacando el rol de Wagner en el esquema en África.
La Compañía pasó gradualmente a estar bajo el control del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia, o SVR, con su estrecha relación ya evidente en varios puntos en el documento interno de 2023. Cabe destacar que hace referencia a la Compañía que solicita al SVR que "infiltre a un agente de influencia rusa en el liderazgo de la MINUSCA", la Misión de las Naciones Unidas en la República Centroafricana. También se pidió al SVR que "presentara a la Compañía la información disponible sobre los planes franceses y estadounidenses para la presencia militar y política en el Sahel", con el fin de limitar la "influencia perjudicial" de las potencias occidentales.
Los antiguos asociados de Prigozhin siguen muy presentes en la Compañía, según destaca el reporte. Entre ellos se encuentra Sergei Vasilievich Mashkevich, que se unió a la organización en octubre de 2018 y ha ocupado varios cargos estratégicos, incluso dirigiendo una misión en Sudán, pero en América Latina, en 2024 desempeñó un papel crucial en la estabilización del régimen de Luis Arce, presidente boliviano en ese momento. “Participó directamente en el desarrollo y aprobación de una estrategia para mitigar los efectos del intento de 'autogolpe' en Bolivia” mediante “la organización de un grupo de especialistas para viajar a La Paz”, indica uno de los documentos filtrados.

Proyecto Magadan
Este es el nombre con el que se conocen las actividades orientadas a Occidente, especialmente América Latina. En todas las zonas objetivo, los planes rusos suelen incluir un componente antiucraniano. En varios países africanos, por ejemplo, una campaña coordinada por Klyukin titulada "Ucrania es un país que apoya a terroristas en África" ilumina cómo Moscú busca imponer una narrativa global diseñada para moldear la opinión pública y legitimar su invasión de su vecino ucraniano. En agosto de 2024, en Argentina, la Compañía se atribuye la responsabilidad de desplegar una pancarta denunciando su apoyo a Kiev durante un partido de primera división en la Copa Libertadores de América. Este episodio, aparentemente inocuo y aislado, forma parte de una estrategia mucho más amplia.
Según indican, Dmitry Viktorovich Volkov, de 54 años, está al frente de la misión boliviana. “Hasta entonces desconocido para los expertos en desinformación rusa, esta es la primera vez que se le vincula a operaciones de propaganda. Como antiguo asesor político y mediático, Volkov trabajó en su día para la televisión pública rusa y fue contratado en febrero de 2023 por la red de desinformación” explica el informe en uno de sus artículos https://forbiddenstories.org/russian-agents-prigozhins-influence-network-taken-over-by-the-intelligence-service/ y agrega “Tras desempeñarse como jefe de información en Malí, Volkov se convirtió en jefe de misión en Bolivia en julio de 2024. Descrito como un "trabajador incansable" y "proactivo" en un documento interno laudatorio, la "Compañía" le recomendó para una condecoración oficial. Según biografías internas de empleados, Rusia ha honrado a varios agentes por sus servicios. Entre ellos está Aleksey Evgenyevich Shilov, de 33 años, destinado tanto en Bolivia como en Argentina y condecorado con la Orden al Mérito de la Patria”.

Por otro lado, en su último reporte, enfocado en las acciones en Bolivia https://forbiddenstories.org/inside-russias-influence-efforts-in-bolivia/ , destacan que los esfuerzos por presentar el fallido golpe como causado por la interferencia extranjera ilustran el objetivo más amplio de la "Compañía" de expandir la influencia rusa en el continente desestabilizando gobiernos prooccidentales y desplazando la región hacia bloques como los BRICS. “Ejemplos de tales campañas en los documentos incluyen afirmaciones de una oferta respaldada por Estados Unidos para apoderarse del mercado de litio boliviano tras la firma de acuerdos bilaterales con China por parte del gobierno, hasta acusaciones de que el presidente argentino, Javier Milei, estuvo detrás del golpe como parte de su impulso por la ‘desintegración panlatina’”.
Los reportes que se vienen publicando desde febrero aún no han brindado demasiados detalles de las operaciones en Argentina, aunque explican que el documento filtrado al que hacen referencia cita en varias oportunidades a operaciones realizadas en Argentina, además del caso boliviano.
Este trabajo pone de relieve el accionar de potencias como Rusia, que, al igual que China y otras potencias, ha puesto mucha relevancia a la guerra de información como parte de su modo de operar para ganar poder en el mundo a través de influir a la población de otros países para sumar apoyo y socavar el prestigio de sus adversarios. En América Latina, el concepto de guerra de información no se ha estudiado seriamente en los países democráticos y también existe una falta casi total de planes para combatir este tipo de acciones por parte de las potencias, lo que deja a los estados muy expuestos.
