Buscar

Los OPV de la Armada Argentina

Por José Javier Díaz*


La adquisición de cuatro Patrulleros Oceánicos para la Armada Argentina permitirá mejorar la Vigilancia y Control de las aguas jurisdiccionales, no sólo para proteger los recursos naturales del Mar Argentino, sino también los intereses de la Argentina en los pasajes bioceánicos, la Patagonia, la Antártida y las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur.


La compra de los OPV

A mediados de la década del 2000 la Armada Argentina (ARA) inició una serie de análisis sobre diversos tipos de Patrulleros de Alta Mar (PAM), más conocidos como “OPV” por las siglas de Offshore Patrol Vessel, con el objeto de definir su requerimiento operativo para incorporar este tipo de buques.

Se evaluaron varios diseños de reconocidos astilleros extranjeros para sustituir los avisos de la ARA que tenían casi medio siglo en servicio y, simultáneamente, relevar a las Corbetas A-69 y MEKO 140 de la Flota de Mar de las funciones de control pesquero, contaminación marina, búsqueda y rescate (SAR)[1], etc., en virtud de su menor costo operativo por día de navegación (menos consumo de combustible, tripulación reducida, etc.) y no estar diseñadas las corbetas para tales fines.

Cabe destacar que el proyecto PAM de la Armada Argentina se realizó en forma combinada con la Armada de Chile (ARCH), de manera tal que ambas Fuerzas contaran con el mismo tipo de buque para reducir costos y aumentar su interoperabilidad.

Entre 2006 y 2007 los especialistas de la Armada Argentina concluyeron los estudios de factibilidad técnica y definieron las modificaciones que deberían hacerse en cada uno de los modelos de patrulleros analizados, resultando como la más adecuada en relación costo-beneficio el modelo OPV-80 del astillero alemán Fassmer, que también fue el seleccionado por la ARCH.

Debido a la demora del gobierno argentino y la dificultad para conseguir el presupuesto para iniciar la construcción de los OPV, la Armada chilena avanzó en la firma del contrato con Fassmer para construir -en su astillero estatal ASMAR- una serie de cinco OPV.

En 2009 el Ministerio de Defensa (MINDEF) asignó los fondos para retomar el Proyecto PAM, ahora llamado Patrullero Oceánico Multipropósito (POM) y abonó casi tres millones de euros a ASMAR para adquirir la Ingeniería Básica (que satisfacía los requerimientos operativos básicos de la ARA y ARCH), a partir de la cual luego se avanzaría en nuestro país con la Ingeniería de Detalle para hacer la adaptación del OPV-80 de Fassmer al requerimiento operativo específico de la Armada Argentina.

En 2010 el MINDEF asignó un presupuesto de 675 millones de pesos para construir cinco OPV-80 en el Complejo Industrial Naval Argentino (CINAR), integrado por los TANDANOR y el Astillero Almirante Storni.



Sin embargo, al poco tiempo, tomó estado público una investigación en Alemania sobre supuestas irregularidades de la firma germana en otras negociaciones y el gobierno argentino decidió no continuar con el Proyecto POM.

Tras varios años sin avances, en 2016 se retomaron los estudios para concretar la adquisición de OPV para la Armada Argentina y se analizaron las propuestas de diversos Astilleros, siendo las más interesantes las realizadas por las empresas españolas Navantia y Gondan -que ofrecieron construir dos OPV en Argentina y dos en España- y la francesa Naval Group.

Por sus prestaciones, características técnicas y financiación, el MINDEF eligió a Naval Group, firmándose en 2018 un contrato, bajo la modalidad Estado-Estado, por el cual la Armada Argentina recibiría cuatro buques OPV Clase Gowind.



El citado contrato, valuado en 319 millones de euros, establecía una financiación de bancos franceses a tasa muy baja, con un plazo de pagos a once años, y contemplaba la entrega de un OPV con pocos años de uso (el ex L´Adroit), que sería recorrido y equipado a requerimiento de la Armada Argentina- y tres buques de nueva construcción, que incorporarían modificaciones exigidas por la Armada Argentina, a saber: casco reforzado para navegar en aguas polares, bow thruster (hélice transversal en proa que aumenta la maniobrabilidad), armamento secundario operado en forma remota, etc.

De esta manera, el antiguo Proyecto POM, redenominado “Proyecto de Recuperación de la Capacidad de Patrullado Naval Marítimo”, se transformó en una realidad largamente esperada por la Armada, que ya incorporó al ARA “Bouchard” (P-51) y al ARA “Piedrabuena” (P-52), restando la recepción del ARA “Storni” (P-53) en lo que queda del 2021 y el ARA “Bartolomé Cordero” (P-54) en el primer semestre de 2022.

El ARA “Bouchard”, buque cabeza de serie de los cuatro Clase Gowind adquiridos, sirvió en la Marina francesa con el nombre de “L´Adroit”, en tanto que los otros tres representan las primeras incorporaciones de buques nuevos construidos específicamente para la Armada Argentina en 15 años.


El ARA Piedrabuena. Foto: Santiago Rivas.

El traslado de Francia a la Argentina

Tras completar su alistamiento en Francia, el 6 de diciembre de 2019 se procedió al izado del pabellón nacional y puesta en funciones del comandante del ARA “Bouchard”, Capitán de Fragata Daniel Eduardo Guidici.

El P-51 zarpó hacia la Argentina desde la Base Naval de Toulon el 15 de enero de 2020, arribó al puerto de la Ciudad de Buenos Aires el 5 de febrero y fue incorporado a la División Patrullado Marítimo (DVPM) el 10 de ese mes.

Por su parte, el ARA “Piedrabuena” (P-52) fue botado el 1º de octubre de 2020 en el Astillero Kership (una empresa formada por Naval Group junto al astillero Piriou), sito en Concarneau, Francia.

El 13 de abril del año siguiente, Naval Group hizo entrega formal del P-52 a la Armada Argentina, realizándose la afirmación del pabellón y puesta en funciones de su comandante, el Capitán de Fragata Patricio Gastón Vega.

Dos semanas después y por espacio de 10 días, se efectuaron navegaciones en los alrededores de Concarneau, durante las cuales los expertos franceses transmitieron su experiencia a los marinos argentinos. También se realizaron cursos y tareas de operación de los nuevos equipos y sistemas del OPV.



Tras finalizar la etapa de instrucción especializada en Francia, el 31 de mayo el ARA “Piedrabuena” zarpó desde Francia rumbo a la Base Naval Mar del Plata, incorporándose a la División Patrullado Marítimo el 23 de junio, tras 24 días de navegación en los que recorrió 6.200 millas náuticas (unos 11.000 Km) a una velocidad promedio de 12 nudos (casi 22 Km/h), sin realizar escalas durante su singladura, demostrando su gran autonomía.

El tercer OPV, el ARA “Storni” (P-53), fue botado el 10 de mayo de 2021 en el Astillero Kership en Concarneau y semanas después se puso a flote el cuarto y último patrullero, ARA “Contraalmirante Cordero”.

Al igual que las dotaciones de los P-51 y P-52, los tripulantes de los últimos dos OPV deben realizar cursos teóricos y prácticos -en Argentina (aprovechando que ya hay dos buques en servicio) y Francia- para familiarizarse con los equipos y sistemas de las nuevas unidades, adiestrarse en su operación y mantenimiento.

Durante su estadía en la ciudad francesa de Concarneau, los marinos argentinos llevan a cabo cursos presenciales, teóricos y prácticos, en tierra y a bordo de las unidades, dictados por personal técnico del Astillero Naval Group, Oficiales de la Marina francesa y fabricantes de los distintos sistemas de los OPV de la Armada.


El ARA Bouchard en Mar del Plata. Foto: Santiago Rivas.

La función de los OPV en la Armada

Si bien a los OPV (Offshore Patrol Vessel) normalmente se los relaciona con sus capacidades de vigilancia y control de los espacios marítimos, y de salvaguarda de la vida humana en el mar (SAR), lo que los caracteriza es la polivalencia (ver Infografía).

Esto se ve reflejado en las diferentes configuraciones que le otorgan los diferentes contenedores funcionales. Entre ellos se destacan la cámara hiperbárica, que le permite participar en tareas de apoyo a operaciones de buceo, el equipamiento anti-polución a partir de dos contenedores de 10 pies cada uno, donde posee una bomba electrohidráulica, almacenamiento de agentes dispersantes, barrera de anticontaminación marina, entre otros.

Todas esas capacidades prevén el empleo de los OPV en diferentes tipos operaciones, ya sea con fines civiles o militares, a saber:

  • Interdicción Marítima con embarcaciones neumáticas RHIB (Rigid Hull Inflatable Boat)

  • Evacuación de No Combatientes.

  • Asistencia Humanitaria y Sanitaria en áreas marítimas y ribereñas.

  • Empleo de helicópteros y sistemas aéreos no tripulados.

  • Tareas logísticas, de patrulla y SAR en el sector Antártico gracias a su casco reforzado apto para navegar en aguas polares (Ice Class IC) con presencia de hielos de hasta 40 centímetros de espesor.

  • Proyección de Fuerzas de Operaciones Especiales



Los OPV y su empleo en combate

En sentido estricto, la clasificación de las operaciones de combate es amplia con una variada cantidad de tareas relacionadas con ellas y que contribuyen de alguna manera al cumplimiento de una misión ordenada.

Dicho lo anterior, como toda unidad, el empleo de los OPV estará siempre supeditado a una situación estratégica y táctica determinada.

El adiestramiento de las tripulaciones está siempre orientado a sacar el mejor provecho posible a sus capacidades de diseño, como son la vigilancia, autonomía, capacidad de proyección mediante helicópteros y embarcaciones menores, etc.

En el ámbito internacional podemos encontrar muchos ejemplos en que buques de combate como lo son las corbetas fueron transformados en patrulleros, mientras que casi no se encuentran ejemplos a la inversa, es decir patrulleros transformados en corbetas. Sin embargo, existen proyectos en proceso contribuyentes a desarrollar / mejorar las actuales capacidades de estos buques.

El sistema de gestión de combate fue diseñado para buques militares y permite llevar la situación táctica, el intercambio de datos con otras unidades y la operación del sistema de armas.

El sistema Polaris integra datos provistos por GPS, AIS y ADS-B, los radares de vigilancia y de navegación y el sistema electroóptico, con capacidad de representar hasta un total de 1.800 tracks simultáneos, a saber:

  • 300 blancos navales por AIS,

  • 500 blancos aéreos por ADS-B,

  • 200 blancos de superficie con radar de navegación,

  • 200 blancos con el radar Scanter, 200 tracks manuales, 200 externos y 200 off line.


La red NIDL (enlace de datos interoperables nacionales) permite intercambiar información táctica con otras unidades navales del mismo tipo. Es una red que opera en bandas HF o UHF.


Montaje Reutech Sea Rogue con ametralladora de 12,7 mm. Foto: Santiago Rivas

Características y prestaciones


Dimensiones:

  • Eslora total 87 m

  • Manga total 13,6 m

  • Desplazamiento 1.650 toneladas

  • Calado: 3,8 m (P-51)

  • Calado: 4,2 m (P-52, P-53 y P-54)


Personal:

  • Tripulación: 40 marinos entre Oficiales y Suboficiales

  • Capacidad de alojamiento para 19 personas

  • Capacidad total de alojamiento para 59 personas



Sistema de propulsión

  • Los tres OPV construidos para la Armada Argentina (P-52, P-53, P-54) tienen:

  • Dos motores principales diésel de cuatro tiempos, marca ABC, de 16 cilindros en V, con una potencia de 3.500 Kw (4755 HP) cada uno.

  • Dos líneas de eje Shottel con hélice de paso controlable y sistema de control Noristar.

  • 2 generadores principales, 2 de generadores de cola y 1 de emergencia, 2 aletas estabilizadoras no retráctiles.

  • Un bow thruster (hélice de proa).


El P-51 ARA “Bouchard”, ex OPV de la Marina francesa, no dispone de bow thruster ni casco reforzado para operar en zona polar con hielos, y cuenta con dos motores propulsores de 4 tiempos ABC 12V DZC (potencia nominal 3000 Kw), con dos cajas reductoras, cada una conduciendo una hélice de paso controlable (CPP) a través de su correspondiente línea de ejes.


Prestaciones:

  • Velocidad Máxima: 21 nudos (aproximadamente 38 kilómetros por hora).

  • Autonomía a 12 nudos: 7.500 millas náuticas (casi 13.500 kilómetros)

  • Autonomía a 20 nudos: 3.000 millas náuticas (casi 5.400 kilómetros)


Embarcaciones RHIB del ARA Piedrabuena. Foto: Santiago Rivas.

Sensores:

  • Radar de Vigilancia Scanter 6002 para blancos aéreos y de superficie.

  • Dos radares de navegación.

  • Puente integrado Wärtsila Nacos Platinum.

  • Sensor optrónico Safran Vigy Observer. Plataforma versátil giroestabilizada, equipada con una carga útil modular que incluye: generador de imágenes infrarrojas, cámara de televisión en color, telémetro láser y capacidades de seguimiento automático de video, que brinda capacidad de visión todo tiempo (diurna, nocturna, con niebla, etc.). Este sistema de alta resolución también puede ser esclavo de las pistas de objetivos del radar con fines de seguimiento.

  • Equipo IFF (Identificación Amigo-Enemigo)

  • Sistema Automático Dependiente de Vigilancia y Transmisión ADS-B (Automatic Dependent Surveillance – Broadcast).

  • Sistema Diferencial de Posicionamiento Global (DGPS).

  • Sistema de Navegación Inercial (INS).

  • Equipo Automático de Identificación de Buques (AIS).

  • Transreceptor HF/UHF NIDL.



Armamento Principal:

Un montaje Leonardo Marlin WS con cañón automático ATK MK44 Bushmaster, calibre 30 x173 mm, con una cadencia de 100 disparos por minuto y un alcance máximo de hasta 6 Km. El sistema está equipado con sensores electroópticos para operar en cualquier condición meteorológica, de día y noche. Almacena 160 municiones de empleo inmediato y pesa 1,53 toneladas.

El Marlin WS es un avanzado sistema de operación remota, desarrollado para cumplir con todos los requisitos de la guerra naval moderna con alta precisión y excelente relación costo-efectividad.

Debido a que es un montaje modular, compacto y liviano, sin penetración en la cubierta y de instalación simple, resultaba idóneo como armamento principal de los cuatro OPV adquiridos por la Armada Argentina.

Por sus características de diseño, el Marlin es un sistema multifunción altamente preciso y confiable, particularmente efectivo para enfrentar simultáneamente múltiples objetivos, como enjambres de naves de ataque rápido costero.

El conjunto de sensores ópticos con visión diurna y nocturna y telémetro láser se puede montar de forma coaxial o independiente de la línea de fuego, y brindan la posibilidad de emplear este cañón en forma remota desde su respectiva consola.

El excelente rendimiento de los servosistemas -rápidos y precisos- también está garantizado trabajando ya sea como un sistema independiente con su propia Consola de Control Remoto o vinculado al Sistema Polaris de Gestión de Combate con el que fueron equipados los OPV de la ARA.


El ARA Piedrabuena en su primera visita a la Base Naval Puerto Belgrano. Foto: Santiago Rivas.

Armamento Secundario:

Dos ametralladoras Browning M2 de 12,7mm operadas manualmente en el caso del P-51 y remotamente en los tres nuevos P-52, P-53 y P-54, que llevan un montaje Reutech Sea Rogue con dicha ametralladora.


Cubierta de Vuelo

La Unidad posee un hangar apto para operar con helicópteros hasta 5 toneladas (tipo Fennec, por ejemplo) y una cubierta de vuelo para operar con helicópteros hasta 10 toneladas (tipo Sea King, por ejemplo) y; como se mencionara anteriormente, puede operar con sistemas aéreos no tripulados.

Estas capacidades le permiten ampliar y proyectar sobre el mar o tierra el área de operaciones, lo cual amplía las capacidades de vigilancia, salvamento en el mar, como así también evacuación de heridos, asistencia humanitaria, etc.


Sistema de lanzamiento y recuperación de RHIB

Los cuatro OPV poseen en popa sendas rampas para operar dos embarcaciones tipo RHIB, marca Zodiac Hurricane, modelos H-935 y H-735 en el ARA Bouchard, de nueve y siete metros de eslora respectivamente, y H-935 IO en los demás, de nueve metros de eslora, permitiendo a la unidad efectuar un rápido despliegue de una dotación de Visita, Registro y Captura (VRC) y/o en situaciones de crisis o combate, proyección de fuerzas especiales de interdicción marítima; alcanzando velocidades máximas de 45 nudos (más de 80 km/h) en condiciones de mar óptimas.

Su moderno sistema de lanzamiento a través de sistemas hidráulicos permite disminuir el tiempo y riesgo inherente al despliegue y recuperación de este tipo de embarcaciones menores en comparación con las tradicionales maniobras empleando grúa o pescantes con aparejos manuales o electrohidráulicos.


Espejo de popa del ARA Piedrabuena, con las puertas para el despliegue de los RHIB. Foto: Santiago Rivas.

Dependencia Orgánica y Funcional

Los cuatro OPV que adquirió la Armada Argentina dependen de la División Patrullado Marítimo (DVPM), con asiento en la Base Naval Mar del Plata (BNMP).

Todas las operaciones relacionadas con el control del mar tienen dependencia funcional del recientemente creado Comando Conjunto Marítimo, el cual forma parte del Comando Operacional Conjunto (COPERAL), dependiente del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (EMCO).

En la actualidad, el control operativo durante las operaciones de control de los espacios marítimos es ejercido por el señor capitán de navío Marcelo Fernández, comandante del Área Naval Atlántica (ANAT), cuyo comando tiene asiento en la Base Naval Mar del Plata.



El Comando del Área Naval Atlántica y la División Patrullado Marítimo

El comandante del Área Naval Atlántica (ANAT) tiene bajo su responsabilidad territorial desde Comodoro Rivadavia hasta el límite exterior del Río de la Plata, en lo que respecta al frente marítimo con sus diferentes espacios jurisdiccionales.

Entre los organismos dependientes de la ANAT se encuentran la División Patrullado Marítimo (DVPM), la Base Naval Mar del Plata (BNMP), el Apostadero Naval Puerto Madryn (ANPM) y el Destacamento Naval Comodoro Rivadavia (DNCR).

La División de Patrullado Marítimo (DVPM) se creó el 1º de marzo del año 2001, con su Comando en la Base Naval Mar del Plata (BNMP) y tiene bajo su responsabilidad a los dos OPV que ya están operando en nuestro país (P-51 y P-52), la Corbeta ARA “Granville” y el Aviso ARA “Bahía Agradable”.

Entre las responsabilidades de la DVPM podemos citar las tareas para adiestrar y alistar las unidades que le dependen para su empleo en operaciones. Esto implica asegurar que las unidades se encuentren operativamente aptas para ejecutar las tareas y operaciones que se les asignen, bajo control operativo de otros comandos, como ser el del Comando Conjunto Marítimo (CCM), el Comando Conjunto Antártico (COCOANTAR), el Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada (CAAA), el Comando del Área Naval Atlántica (ANAT) y el Comando del Área Naval Austral (ANAU).

El apostadero elegido como asiento de paz para los OPV es la Base Naval Mar del Plata, donde están dadas las condiciones para el adecuado alistamiento de los citados buques y un óptimo adiestramiento de sus tripulaciones.

Además, la ubicación geográfica de dicha Base Naval permite un rápido despliegue de estos buques dado el cercano acceso a aguas abiertas en muy poco tiempo.

Finalmente, como se ha indicado precedentemente, tres de los cuatro OPV poseen casco reforzado para operar en aguas polares, por lo que está previsto que cumplan misiones en la Antártida Argentina, siendo desplegados al Área Naval Austral (ANAU) como Buques de Estación. En dicha área las funciones son específicas de la zona, particularmente por su cercanía a la Antártida y los pasos bioceánicos, aspectos que contribuyen a un alto tránsito marítimo que requiere presencia y una rápida respuesta ante cualquier acaecimiento relevante a los intereses nacionales, y, por otro lado, para la salvaguarda de la vida humana en el mar.


Cámara hiperbárica que se puede instalar en la cubierta de vuelo de los OPV. Foto: Santiago Rivas.

Buques capturados

En mayo del año 2020 el ARA “Bouchard” capturó al buque potero chino “Hong Pu 16” que pescaba ilegalmente dentro de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA). Este acto, sumado a la permanencia ininterrumpida de buques en patrulla durante las temporadas de pesca, ha logrado que los buques pesqueros tiendan a mantenerse fuera de la ZEEA.

Por lo tanto, se ha observado que las acciones desarrolladas han tenido un marcado resultado disuasivo sobre la flota pesquera extranjera que opera más allá de la ZEEA. Esto es producto de un esfuerzo del que participan todos los buques de la Armada.


Conclusiones

La incorporación de cuatro OPV sin dudas contribuye a reforzar el control de los espacios marítimos de jurisdicción argentina y, a la vez, ha permitido incorporar nuevas tecnologías, tanto en lo que hace a sensores como sistemas armas y de comando y control.

Desde su arribo al país, tanto el ARA “Bouchard” como el ARA “Piedrabuena” han realizado múltiples navegaciones en tareas de vigilancia y control del Mar Argentino, habiendo el primero de estos OPV capturado un buque extranjero que se encontraba pescando en forma ilegal en la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEAA).

El hecho de que los tres patrulleros de nueva construcción (P-52, P-53 y P-54) tengan casco reforzado para navegar en aguas polares muestra el interés de la Armada Argentina por asegurar la presencia del Estado Nacional en la Antártida.

La adquisición de los patrulleros oceánicos resultaba necesaria para no emplear otros medios navales (corbetas A-69 y MEKO 140; destructores MEKO 360) diseñados para misiones de combate, ya que un OPV tiene 40 tripulantes y su operación por día de navegación es tres a cinco veces más económica que la de una corbeta o destructor, dada su mayor tripulación (100 personas cada MEKO 140 y 200 tripulantes cada destructor) y la complejidad de sus sistemas de armas (misiles, torpedos, etc.).

La reciente creación del Comando Conjunto Marítimo y la previsión en la Directiva de Política de Defensa Nacional (DPDN) aprobada meses atrás respecto a la necesidad de crear un Sistema Nacional de Vigilancia y Control de los Espacios Marítimos (SINVYCEM) requerirá una gran inversión en radares, aeronaves tripuladas y no tripuladas, sensores, buques y submarinos, etc.


En la cubierta de vuelo los OPV tienen una pluma para mover cargas. Foto: Santiago Rivas.

Asimismo, la DPDN también establece que debe avanzarse lo más rápido posible en la construcción del Polo Logístico Antártico (POLOAN) en la Ciudad de Ushuaia y de la infraestructura (puerto, pista de aterrizaje, etc.) en la Base Conjunta Antártica Petrel (BCAP).

En este marco, la incorporación de los cuatro OPV representa un gran “primer paso” para reforzar los intereses del Estado argentino en el Atlántico Sur, pero no se debe postergar la concreción de las iniciativas citadas precedentemente con relación al SINVYCEM, POLOAN, BCAP, a las cuales también debe agregarse la modernización de las corbetas y destructores de la Flota de Mar, así como la inmediata incorporación de nuevos submarinos a la Armada Argentina.

[1] En el año 1979 la República Argentina suscribió un acuerdo con la Organización Marítima Internacional (OMI) por el cual asumió la responsabilidad de búsqueda y rescate sobre un área de casi 16 millones de kilómetros cuadrados del Atlántico Sur.

Image00016_edited.jpg

Pucará Defensa

Análisis, opinión e información estratégica sobre Defensa y Seguridad en América Latina