¿Por qué Ucrania no destruye el Puente de Kerch?
- Ignacio Montes de Oca
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Por Ignacio Montes de Oca
Vamos a dar una respuesta a los que preguntan por qué no se atacó nuevamente y se destruyó al Puente de Kerch. En el ataque de ayer quedó demostrado que Ucrania viene aumentando su capacidad para alcanzar blancos en esa zona. En el ataque a Moscú, a las refinerías y los puertos de San Petersburgo o Novorrosivk y en el corte de las rutas a Crimea ocupada confirma la degradación de las defensas aéreas rusas. Y también que Ucrania llega con creciente facilidad a los objetivos que se propone.
Entonces ¿por qué no le da el golpe de gracia al Puente de Kerch? Es cierto que es un objetivo de altísimo valor simbólico por haber sido construido por orden directa de Putin desde 2016 para celebrar la invasión de 2014. Y además es la única ruta ferrovial que conecta a la península con territorio ruso.
El motivo es que, junto a Moscú y las dachas de Putin, es uno de los sitios mejore defendidos por Rusia. En el ataque de ayer se destruyeron cuatro radares del sistema antiaéreo S400 con dos lanzadores y al menos 2 sistemas Pantsir. Hay una campaña para ir desmontando toda la resistencia rusa en Crimea.
En lo que va de 2026 se informó de 8 radares de S300/400, 5N84A y 64N6 (Ucrania reclama 24), 2 lanzadores de S400 y 2 sistemas Pantsir alcanzados en Sebastopol, Feodosia, Sofiivka, Hvardiiske / Dzhankoi y Yevpatoria. Este es el número mínimo si solo consideramos los que tienen evidencia visual como respaldo.
Esos sistemas se suman a los atacados ayer y el aumento en la cadencia de destrucciones explica el avance gradual del plan ucraniano aplicado por las Fuerzas de Sistemas No Tripulados dirigidas por Robert “Magyar” Brovdi. En enero se registraban entre 10 y 16 ataques diarios ucranianos tomando como base la cantidad de vectores usados. En febrero de 21 a 32, en marzo de 39 a 52, en abril de 47 a 60 y en mayo hubo 65. En lo que va de junio, el promedio es de 55 a 75.
En paralelo, fue mejorando tanto la precisión como el número de los drones y misiles fabricados por Ucrania, que son el núcleo de los proyectiles usados contra las posiciones y la logística militar rusa. Es cierto que Ucrania recibe drones y munición de Occidente, pero el 94% de sus ataques son hechos con sistemas producidos en el país.
Ucrania produjo en mayo de 2026 al menos 3.500 drones de alcance medio, es decir, con un rango que va de los 50 a los 200 km. En mayo del 2025 fabricaba 1.500, menos de la mitad que los que produce en la actualidad. Al escalar la fabricación, el costo unitario pasó de los U$S 45.000 a los U$S 32.000.
Esos drones llevan adelante otra campaña contra los ferrys que comunican a Crimea con Rusia por el Mar de Azov y el Mar Negro. En años anteriores los buques de gran capacidad como el "Avangard" y el "Slavyanin" fueron alcanzados y severamente dañados. El Slavyanin, que era considerado el último transbordador ferroviario ruso operativo en el estrecho.
Por causa de los drones ucranianos, Rusia perdió un total de 4 transbordadores estratégicos destruidos o inutilizados, lo que representa la pérdida de más de 15.000 toneladas de transporte. Anoche perdieron el "Panagia", usado para el transporte de combustible y pertrechos militares.
Ucrania no solo atacó los barcos, sino también los puntos de embarque en ambas orillas del estrecho. El puerto de Kavkaz en Rusia y el de Kerch en Crimea fueron atacados junto a las terminales de transbordo de combustible a Crimea. En abril y junio los drones ucranianos dañaron las instalaciones usadas por los buques que conectan ambos puertos. El servicio de ferrys está suspendido hasta nuevo aviso por orden de las fuerzas de ocupación.
Kerch es otro eslabón de la logística de la invasión. Junto a la destrucción del paso ferrovial de Chonhar, el puente del Estrecho de Henichesk, los puentes viales de Armiansk y Perekop y los ferroviarios de Rozdolne y Vladyslavivka, están logrando aislar a los 50.000 soldados rusos que ocupan Crimea junto a algunas decenas de miles de turistas rusos que llegaron con sus vehículos civiles y están ahora atorados en la península. Sin logística, sostener la ocupación y a sus 2,5 millones de habitantes cautivos desde la invasión del 2014, es un problema por ahora irresoluble porque Rusia carece de una respuesta adecuada al desafío ucraniano.
Ya tuvo que retirar su flota de Sebastopol y mudarla a Novorossiysk, en donde tampoco están a salvo. Y la pérdida de capacidad de defensa aérea en Crimea puede medirse en la destrucción por causa de los drones ucranianos de entre 25 y 30 aeronaves en las bases militares rusas en la península. Entre ellos, 4 Su-30 y 2 MiG-31, 5 Su-24, 2 Su-27 de combate, 5 helicópteros de asalto, 2 aviones de transporte An-26 y 2 helicópteros de transporte pesado Mi-26, todos ellos usados antes en el frente.

Queda claro que si Rusia no puede defender sus aviones militares en los aeropuertos de Simferópol, Balbek y Saky, tampoco puede montar un puente aéreo seguro para sostener a sus tropas en Crimea. Menos aún para resolver el faltante de combustible. Va un dato: para reemplazar un solo viaje de un ferry ferroviario como el inutilizado buque Slavyanin, Rusia necesitaría realizar más de 60 vuelos diarios de Il-76, el más usado por su fuerza aérea.
Cada Il-76 puede llevar un máximo de un 1 lanzador vacío y hasta 5 misiles del sistema antiaéreo S400 en un solo viaje, operando al límite absoluto de su capacidad de carga. Y con esto volvemos al problema inicial: su fuerza aérea ni siquiera le alcanza para mantener equipada a la defensa de la península invadida en 2014.
Incluso usando toda su flota de 130 Il-76 y el resto de sus aviones de carga, el Kremlin está en problemas para satisfacer el consumo de armas, proyectiles, combustible, medicinas, equipos y todo lo necesario para abastecer a su aparato militar, sin contar con las demandas de una población civil que no es poco numerosa.
Kerch y el resto de Crimea es un gastadero de defensas aéreas y de recursos militares que Rusia no puede reponer con la misma velocidad con la que son dados de baja por Ucrania. Cada batería y misil emplazados para proteger el símbolo fálico de Putin es uno que se resta para cubrir otros objetivos de mayor efecto en el frente, como son las refinerías, los depósitos y los arsenales. Hay un propósito aún más amplio que explica la tarea metódica en curso con los ataques ucranianos.
En una mirada más calculada, el dejar indemne el puente preserva una ruta de salida para estimular la fuga de las fuerzas de ocupación si la situación se torna insostenible. Como en Jerson en noviembre de 2022, hay que darle la oportunidad a los generales rusos para que organicen una marcha exitosa hacia la retaguardia.
Hay que aclarar que el puente tampoco es un alivio grande para el abastecimiento a la ocupación de Crimea. Desde el ataque del 8 de octubre de 2022 se restringió el paso a camiones de carga de más de 1,5 toneladas por el daño estructural, que luego fue ampliado por el del 17 de julio de 2023 y el del 3 de junio de 2025 con cargas submarinas.
Los vehículos más pesados deben usar el sistema de ferrys. Los que si están autorizados a cruzar son las motocicletas, automóviles particulares y autobuses pequeños de pasajeros, que para subir al puente tienen que pasar por un sistema de revisión que demanda horas. En términos logísticos, el puente no aporta mucho a resolver el asedio.
La línea ferroviaria que forma parte de su estructura también fue afectada durante esos ataques y pasó de 42 trenes militares en el inicio de 2022 a unos pocos diarios sin cargas militares en el presente. Con esa limitante, una fuga masiva y apurada por el puente le impediría a Putin preservar a algunas de las unidades más pesadas que estacionó en Crimea.
Y, finalmente, un objetivo tan grande como es un puente de 19 km de largo, necesita de muchos proyectiles para ser demolido. En el ataque de octubre de 2022 se usaron 21 toneladas de explosivos que ahora deberán llover del cielo o llegar navegando. Cuanto menor sea la resistencia rusa, más drones y misiles podrían lograrlo.
Con estos datos es más sencillo entender lo que ocurre con el Puente de Kerch y el bloqueo ucraniano a la ocupación rusa de Crimea. Es solo cuestión de ordenar los datos de manera correcta. Es un plan que se va cumpliendo de manera paciente y meticulosa.
Refleja las formas opuestas que tienen Ucrania y Rusia para hacer la guerra.
Es método versus furia.
